La parálisis laríngea es una condición que afecta el tracto respiratorio superior en los perros. Cuando ocurre, los cartílagos laríngeos no se abren (abducen) correctamente durante la inspiración. Puede deberse a causas congénitas o adquiridas, así como unilaterales o bilaterales. Algunos perros pueden tener el problema, pero permanecen asintomáticos. En estos casos, no se requiere ningún tratamiento. Sin embargo, existe el riesgo de insuficiencia respiratoria en algunos casos que requerirá un tratamiento adecuado, generalmente en forma de intervención quirúrgica.

En Hospital Veterinario Glòries, observamos de cerca la parálisis laríngea en perros. Sigue leyendo para conocer sus causas, síntomas y tratamiento, así como qué razas tienen más probabilidades de verse afectadas por la afección.

¿Qué es la parálisis laríngea en perros?

La parálisis laríngea consiste en un trastorno obstructivo del tracto respiratorio superior. Dentro de este tracto se encuentran los cartílagos aritenoides de la laringe. Estos cartílagos deben pasar por abducción (abiertos) para dejar entrar el aire y aducción (más juntos) para mantenerlo allí, antes de abducir nuevamente para completar la respiración. La parálisis laríngea evita que ocurran estos procesos debido a una pérdida de inervación del músculo cricoaritenoideo dorsal.

El músculo cricoaritenoideo dorsal es responsable del movimiento de la laringe. Cuando se pierde la inervación de este músculo, se inhibe su contracción y se atrofia. En consecuencia, los cartílagos aritenoides de la laringe no se abren correctamente y la rima glotis (apertura de la laringe) se estrecha durante la inspiración, aumentando el esfuerzo inspiratorio.

Dependiendo de los músculos afectados, encontramos los siguientes tipos de parálisis laríngea en perros:

  • Hemiplejía laríngea: en el caso de que solo se afecte el músculo cricoaritenoideo dorsal de un lado de la laringe (unilateral).
  • Parálisis completa: cuando los músculos de ambos lados de la laringe (bilateral) se ven afectados.

Cabe señalar que la parálisis laríngea es una de las afecciones comunes a los perros con síndrome braquicéfalo. Se ha registrado que está presente en el 30% de los perros que padecen este problema.

Síntomas de parálisis laríngea en perros

Los signos clínicos que podemos encontrar en perros con parálisis laríngea son:

  • Estridor laríngeo: sonido respiratorio anormal que se produce durante la inspiración. A medida que la rima glotis se estrecha, aumenta la resistencia al paso del aire y se generan turbulencias que provocan estridor laríngeo.
  • Intolerancia al ejercicio: en algunos casos, puede producirse un síncope (desmayo en perros).
  • Disfagia: dificultad para tragar. Los ataques de tos son usuales durante la ingesta de alimentos o agua. En algunos animales, los casos de neumonía por aspiración se producen debido al paso de alimentos al tracto respiratorio.
  • Alteración de la vocalización: se pueden detectar variaciones en contraste con sus ladridos habituales. Puede provocar afonía en algunos casos.
  • Disnea inspiratoria: dificultad respiratoria que afecta solo a la fase inspiratoria de la respiración.
  • Taquipnea: aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Cianosis: decoloración azulada de las membranas mucosas debido a una oxigenación insuficiente de la sangre.

Causas de la parálisis laríngea en perros

La parálisis laríngea puede ser de dos tipos:

  • Congénito: cuando los perros nacen con esta patología por herencia genética.
  • Adquirido: cuando los perros desarrollan esta patología a lo largo de su vida como consecuencia de diversas causas.

Parálisis laríngea congénita

Aparece en razas como el Husky Siberiano, el Rottweiler, el Boyero de Flandres, el Bull Terrier y el Dálmata. En algunos casos se ha encontrado la existencia de un gen autosómico dominante responsable de la heredabilidad de esta enfermedad. Los perros con parálisis laríngea congénita presentan esta alteración desde el nacimiento, aunque los signos asociados a ella no suelen aparecer hasta los 5-8 meses de edad.

Parálisis laríngea adquirida

Aparece en razas como el Labrador Retriever, el Golden Retriever, el San Bernardo o el Setter Irlandés. Es más común que la forma congénita de la enfermedad.

Las causas de la parálisis laríngea adquirida en perros son variadas:

  • Traumatismos (mordeduras, heridas, cuerpos extraños, cirugías) que afectan al nervio laríngeo recurrente.
  • Compresión del nervio laríngeo recurrente debido a neoplasias, masas o abscesos tiroideos en el cuello o el mediastino.
  • Hipotiroidismo
  • Polimiositis o miastenia gravis.
  • Polineuropatías de origen metabólico, tóxico o infeccioso
  • Causas inmunomediadas.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que en la mayoría de los casos se desconoce la causa que desencadena la parálisis. Esto significa que muchos de los casos de parálisis laríngea en perros son idiopáticos.

Diagnóstico de parálisis laríngea en perros

El diagnóstico de parálisis laríngea en perros debe basarse en las siguientes pruebas y evaluaciones:

  • Exploración física: prestando especial atención a la exploración neurológica para evaluar posibles miopatías o neuropatías. El examen neurológico buscará signos como paresia (debilidad en el movimiento), disminución de los reflejos espinales o atrofia muscular.
  • Laringoscopia: es un tipo de endoscopia que examina la laringe. Se utiliza para observar que durante la inspiración no hay apertura (abducción) de los cartílagos aritenoides de la laringe. Se puede observar una falta de tono en las cuerdas vocales y una alteración de los tejidos adyacentes, con edema y eritema. La laringoscopia debe realizarse bajo sedación ligera. Si el perro está bajo una fuerte sedación, los reflejos laríngeos se cancelarán y se diagnosticará un falso positivo.
  • Radiografías de tórax: se utilizan para detectar otras anomalías musculares (como megaesófago), masas mediastínicas o intratorácicas y neumonía por aspiración.
  • Análisis de sangre con perfil tiroideo: es importante descartar que la causa de la parálisis sea el hipotiroidismo , ya que en estos casos el tratamiento no revierte la parálisis. Además, se pueden realizar pruebas de laboratorio específicas para detectar enfermedades neuromusculares generalizadas o miastenia gravis .

Tratamiento para la parálisis laríngea en perros

La hemiplejía unilateral o la parálisis no suelen tratarse, ya que normalmente no ponen en peligro la vida del animal. Sin embargo, en caso de parálisis completa o bilateral, casi siempre se requiere tratamiento quirúrgico. Con este último, los animales a menudo tienen insuficiencia respiratoria de moderada a grave que compromete en gran medida su calidad de vida y bienestar.

Actualmente, existen múltiples técnicas quirúrgicas para tratar la parálisis laríngea en perros. Estos son los tres más importantes:

  • Lateralización unilateral o bilateral del cartílago aritenoides (amarre hacia atrás).
  • Ventrículo-cordectomía.
  • Laringectomía parcial.

Todos ellos están destinados a agrandar la rima glotis (apertura laríngea) para facilitar el paso del aire. La abertura debe ser suficiente para permitir el paso del aire, pero no excesiva, ya que podría aumentar el riesgo de neumonía por aspiración. Por ello, conviene descartar las técnicas quirúrgicas más agresivas. Actualmente, la técnica de elección es la lateralización unilateral del cartílago aritenoides con suturas de baja tensión. Tanto la ventrículo-cordectomía como la laringectomía parcial producen resultados inconsistentes con una alta tasa de complicaciones, por lo que son menos recomendables.

Cuidado postoperatorio

Después de la cirugía por parálisis laríngea, se deben tener en cuenta las siguientes pautas de cuidado:

  • Anular cualquier agitación del paciente ayuda a la recuperación anestésica. Es posible que se requiera oxígeno durante el período posoperatorio inmediato.
  • Se iniciará un tratamiento con corticosteroides para reducir el riesgo de edema e inflamación de la laringe.
  • Después de 24 horas, se debe ofrecer al animal una pequeña cantidad de agua. Si el paciente lo tolera bien, puede comenzar la alimentación húmeda. Después de dos semanas, se pueden ofrecer alimentos secos. Si no se tolera el pienso seco (tos, disfagia, etc.), el pienso se mantendrá húmedo durante otras dos semanas. Si sigues una dieta casera será igualmente importante hacerla lo más blanda posible, así como optar por alimentos de fácil digestión.
  • El ejercicio físico debe restringirse durante 3 semanas, aunque la mejoría de la insuficiencia respiratoria suele ser inmediata.
  • Durante los paseos es preferible utilizar un arnés en lugar de un collar.

¿Cómo prevenir la parálisis laríngea en perros?

En el caso de la parálisis laríngea congénita, se ha demostrado que en algunas razas existe un gen autosómico dominante que es el responsable de la heredabilidad de esta enfermedad. Como medida preventiva, se debe evitar que los perros nacidos con esta patología se reproduzcan para evitar que la enfermedad se transmita a sus crías.

Sin embargo, la prevención de la parálisis laríngea adquirida es mucho más difícil. Debido a sus múltiples causas posibles, muchas de las cuales son idiopáticas, no podemos prevenirla específicamente. En cambio, debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que nuestro perro esté sano y feliz. Esto significa proporcionar las necesidades básicas de atención, observar los posibles síntomas y garantizar que proporcionamos chequeos veterinarios regulares.