Las miopatías inflamatorias infecciosas o miositis en los perros son un conjunto de enfermedades que generan inflamación de los diferentes tejidos musculares del animal. La palabra miositis proviene de “mio” que significa músculo, e “itis” que significa inflamación, es por ello que se define como una enfermedad inflamatoria de los músculos.

Tipos de miopatías en los perros

Existen dos patologías causantes de la miositis en los perros: la polimiositis y la miositis de los músculos masticadores.

La polimiositis es un tipo de miopatía inflamatoria que se muestra como un aspecto más generalizado de afectación muscular. Primero, daña los músculos de las extremidades, sobretodo en razas de adultos. Generalmente, se descubre mediante el ejercicio cuando el perro presenta debilidad, fiebre o inicios de una atrofia muscular.

Por su parte, la miositis de los músculos masticadores, también llamada miositis eosinofílica, es una enfermedad inflamatoria que perjudica los músculos masticadores del animal, es decir, los músculos temporales (masetero y pterigoideo), causando una inmovilidad en los mismos.

Existen dos tipos de estas patologías, la crónica y la aguda. En la crónica, predomina la atrofia muscular; en la aguda, sus síntomas más comunes son dolor y fiebre.

Causas de las miopatías inflamatorias en los perros

La causa principal de una miopatía inflamatoria no ha sido descubierta, sin embargo, una posible causa que genera miositis podrían ser los virus, ya que el sistema inmunológico del animal se vuelve en contra de sus propios músculos, causando debilidad y otras complicaciones.

Asimismo, una infección bacteriana puede producir una miopatía local después de la afección, si se expone al animal a una herida o agente externo distante. Dentro de estas enfermedades inflamatorias se encuentran microorganismos tales como el Toxoplasma gondii y el Neospora caninum, los cuales agravan los síntomas de estas patologías, sobretodo en perros jóvenes y deprimidos.

El Toxoplasma gondii es un parásito que integra al grupo Coccidia y al Phyllum Apicomplexa. Generalmente, se encuentra en animales de sangre caliente, pero en el caso de los perros, esta bacteria es solo un huésped en el organismo del can.

Este germen se forma como un quiste inofensivo que, al romperse en el organismo del perro, puede causar abortos ya que cruza la placenta e infecta al feto. El Toxoplasma gondii se aloja en las fibras miocárdicas que, al rajarse, puede causar miocarditis focalizada linfohistiocitaria con hialinización parcial de las fibras, hemorragia y otras lesiones graves.

El Neospora caninum, por su parte, es un parásito que en principio fue asociado con el Toxoplasma gondii debido a sus similitudes. Este provoca alteraciones neuromusculares en los perros, sobre todo en aquellos que se encuentran en campos o establos. Por lo general, los canes contagiados con este parásito tuvieron algún tipo de contacto con otro animal infectado o accesos a placentas y fetos infectados de bovinos. Para infectarse, la edad del perro no es relevante, solo debe tener contacto con la bacteria.

Síntomas de miopatías inflamatorias en los perros

Entre los principales síntomas asociados a las miopatías inflamatorias en los perros, encontramos:

  • Fiebre
  • Dolor con cojera
  • Rigidez en las extremidades
  • Pérdida de la masa muscular (atrofia
  • Inflamación en el área afectada
  • Parálisis progresiva de las patas traseras
  • Puede producirse alteraciones en el sistema nervioso

En caso de ser una inflamación de los músculos masticadores, se elevan los eosinófilos y aumenta la creatina cinasa (CK).

Diagnóstico y tratamiento por parte del veterinario

El diagnóstico de estas enfermedades es realizado por el veterinario a través de un análisis de sangre, donde se evalúa si una enzima se eleva o no; este fermento se llama creatina cinasa.

La creatina cinasa o quinasa (ck) es aquella enzima que permite la contracción muscular. Al producirse un daño muscular en el perro, la actividad de la CK llega a su máximo nivel de 6 a 12 horas. Se debe esperar este tiempo y si el daño no persiste, el músculo puede volver a la normalidad aproximadamente en 2 días.

Cuando se realiza la prueba de sangre al perro, se puede observar en los resultados aquellos músculos que fueron afectados; esto también puede diagnosticarse por medio de una biopsia.

Una vez comprobado que se trata sobre una miopatía infecciosa, se puede suministrar inmunosupresores y medicamentos como clindamicina, pirimetamina y trimetoprima-sulfadiacina.

En el caso de la Clindamicina, este antibiótico que pertenece al grupo de las Lincosamidas. Actúa en bacterias positivas estreptococos, bacterias anaerobias y estafilococos. Los perros que tengan Toxoplasma gondii deben suministrar vía oral 1 comprimido cada 10 kg de peso, dos veces al día, aproximadamente entre 14 y 21 días.

Este medicamento no puede ser utilizado en cachorros o recién nacidos, no puede ser consumido por hembras preñadas o en periodo de lactancia, ni se debe administrar acompañado de otros antibióticos. Además, debe ser conservado en una temperatura entre 15 a 30 grados y solo debe ser suministrado bajo vigilancia médica veterinaria.

Su uso excesivo puede generar vómitos y diarrea. En caso de que se deba optar por un uso prolongado, se le debe suministrar al animal probióticos ya que protegen la flora intestinal y refuerzan el sistema inmunológico del mismo.