Atractivos, fáciles de cuidar e ideales como animales de compañía, los loros son muy apreciados en todo el mundo por quienes desean tener un ave exótica como mascota; sin embargo, es necesario tener en cuenta algunos aspectos importantes ya que se requiere de mucho compromiso y responsabilidad para su crianza.   

Desde periquitos hasta guacamayos, son más de 350 especies las que están incluidas dentro de su grupo. En la vida silvestre, a los loros les gusta vivir en libertad y en manadas con sus congéneres; de esa forma, buscan lugares para dormir y conseguir alimentos.

Ahora bien, como mascotas, suele ser habitual notar que la realidad en la convivencia en casa tiende a ser diferente a lo que imaginamos.

En la práctica, es necesario hacer un gran esfuerzo y se debe actuar con dedicación para hacer que el animal en cautiverio se sienta lo mejor posible; de esa forma, lograremos darle una vida conveniente, llena de bienestar, comodidad y armonía.

El loro como mascota doméstica

Debido principalmente a su gran inteligencia y longevidad, siempre ha sido particular la preferencia por esta ave para tenerla como mascota en el hogar. Al tener una esperanza de vida bastante alta, los loros suelen ser los animales elegidos como compañeros de vida. 

Sin embargo, se debe tener en consideración que los loros son animales con caracteres muy particulares y, en algunas ocasiones, tienden a mostrarse muy bravos e incómodos con las personas, intentando incluso picar a alguien que les resulte poco agradable.

Cuando son muchos los integrantes de la familia, se debe tener cierto cuidado para que todos puedan interactuar amigablemente con el animal, sin que exista preferencia hacia algunos de los miembros en particular. 

Además, es importante considerar que los loros no son las mascotas ideales para los niños, ya que ellos no tienen la suficiente capacidad para realizar los cuidados adecuados y atender sus necesidades.

El espacio para su cuidado

La ubicación de la jaula es un asunto importante a evaluar. Es necesario que el espacio tenga una altura tal que las personas puedan mirar de frente al loro, ya que esto tiende a ser percibido por el animal de que es el dominado y no el dominante.

Por el contrario, si la jaula se coloca en un lugar alto y el loro mira a su dueño de arriba hacia abajo, sentirá que él tiene el poder.

Es muy importante la libre circulación de aire en la zona en la que se ubicará la jaula, aunque debemos cuidar al ave de las corrientes frías y de los rayos directos del sol. También, es necesario alejarlos del ruido intenso, debiendo elegir espacios sosegados como el comedor.  

Resulta conveniente la interrelación entre el loro y los miembros de la familia ya que los ayuda a tener una mayor confianza, por lo que cualquier espacio cercano a la actividad familiar resultará indicado para colocar su jaula. 

El mantenimiento de la jaula

Las mejores jaulas para loros son las de forma rectangular, debido a que les permite una mayor libertad. El tamaño dependerá de las características físicas del animal y de si estará solo o en pareja. 

Existen en el mercado diversos artículos que pueden ser incluidos en las jaulas de los loros. Lo recomendable es ir cambiándole algunos juguetes cada cierto tiempo para mantenerlo distraído. También, es conveniente instalar algunas ramas de árboles ya que morderlas les ayuda a endurecer el pico.

Es necesario limpiar el suelo de la jaula por lo menos dos veces por semana, con el fin de retirar restos de comida, heces y cualquier otro material que represente suciedad o un peligro para su salud.

Para realizar una limpieza profunda, se deben utilizar productos desinfectantes como cloro, lejía, amoníaco, fenoles o formol; la idea es usar productos que eliminen hongos, bacterias o virus que pueda crecer en la jaula.

En el momento de llevar a cabo la limpieza profunda con alguno de estos productos, es necesario retirar el loro de la jaula.

La alimentación del loro

Principalmente, los loros adultos deben llevar una dieta equilibrada, basada en frutas, semillas y verduras; además, aman comer arroz cocido y pan remojado en un poco de leche.

En tiendas especializadas, es posible encontrar piensos para loros preparados especialmente con los nutrientes que necesitan estas aves. Estos piensos están mayormente compuestos de semillas, frutos, cereales, verduras y aceites vegetales, enriquecidos con vitaminas y minerales. 

Lo ideal es darles un 50% de pienso para loros y un 50% basado en frutas y verduras. Las frutas se deben variar y cuando se trata de frutos muy dulces como los plátanos o melocotones, no se les deben servir de forma frecuente.

Entre las verduras más recomendables se encuentran la zanahoria, brócoli, apio y coliflor; algunas verduras como la lechuga deben consumirlas, como máximo, unas dos veces a la semana.

Otros alimentos pueden ser peligrosos para el loro y se deben evitar, tales como el aguacate, los dulces, el café, los alimentos salados, el perejil y la calabaza cruda.

Recomendaciones para su cuidado

Los loros aman bañarse, por lo que es muy conveniente colocarles en la jaula un recipiente con agua no tan hondo y de suficiente tamaño para que disfrute de refrescantes baños de vez en cuando.

Aunque suele ser muy divertido criar a un loro en casa ya que pueden llegar a repetir palabras o emitir sonidos, es preciso considerar que no deja de ser un animal silvestre y, por tanto, puede tener reacciones inesperadas y sorpresivas en cualquier momento.

Es conocida la capacidad que tienen los loros para repetir sonidos, de hecho, es la razón por la que muchas personas deciden tenerlos como mascota doméstica. Los machos desarrollan mucho mejor esta capacidad que las hembras, aunque la habilidad va a depender de otros factores como su estado de salud o su facilidad de aprendizaje.