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Otitis en perros: cómo identificar esta enfermedad en nuestra mascota

La otitis representa una de las enfermedades más comunes en los perros y puede convertirse en un padecimiento grave si no se toman los cuidados necesarios. No obstante, siguiendo el tratamiento oportuno, esta enfermedad no representa mayor complicación, excepto por lo incómodo que se vuelve para nuestra mascota. 

Precisamente, para evitar que se convierta en una enfermedad grave, hoy vamos a conocer en profundidad de qué se trata la otitis y cómo podemos detectarla a tiempo. 

¿Cómo se manifiesta la otitis en perros?

Motivo de consulta común en las clínicas veterinarias, la otitis canina suele ser una enfermedad bastante tratable y, por lo general, cuando se detecta a tiempo no configura mayor riesgo para la salud del animal.

Constituye una enfermedad del oído que influye sobre distintas partes de la anatomía del mismo, y que se puede dar como consecuencias de diferentes factores tanto propios de nuestra mascota como del ambiente en donde se desenvuelve. 

Esta inflamación interrumpe el funcionamiento correcto del sistema auditivo del perro, generando dolor y sorderas parciales durante el tiempo que dura el padecimiento. 

¿Por qué les da otitis a los perros?

Podemos explicar las causas de la otitis de muchas formas, puesto que se involucran diferentes factores en el sufrimiento del perro. Así, nuestra mascota puede sufrir otitis debido a: 

Infección: La otitis puede generarse como consecuencia de alguna infección por el rascado, una herida cercana al oído o el contacto con algún animal infectado. También, afecta la presencia de algunos hongos que crecen e inflaman el conducto auditivo. 

Alergias: A veces, la otitis se puede desencadenar como respuesta alérgica a algún alimento o producto tópico que se le haya administrado al perro. Básicamente, la alergia deviene en una infección que termina por inflamar el oído. 

Elementos extraños dentro del oído: Los perros que están en constante contacto con la naturaleza o a quienes no se les asean los oídos de forma asidua, pueden terminar con otitis por restos de grama, de espigas o de bastoncillos en el canal auditivo. 

Clima y humedad: Durante la etapa de verano aumenta la probabilidad de que el perro desarrolle otitis; esto, relacionado con el aumento de la temperatura, que configura un clima propicio para la proliferación de bacterias y hongos. 

Predisposición: Existen algunos factores que se encuentran en determinados perros y que son clave para la presentación de la enfermedad, como, por ejemplo, las características anatómicas como los conductos auditivos muy largos, las orejas caídas, mucho pelaje en la zona o la humedad en el área. 

Aunque de por sí estos factores no condicionan la aparición de la enfermedad, sí la hace más factible en los perros que cumplen estas características. 

Tipos de otitis

El tipo de otitis que presenta el animal y su nivel de gravedad van a depender del área que ha sido afectada en el oído. Así, se pueden presentar las siguientes tipologías: 

Otitis externa: Es la más común y sencilla de diagnosticar; se trata de una afección en la parte del pabellón y conducto auditivo externo, que se trata con bastante facilidad. 

Otitis media: Acercándose un poco más al área del tímpano, resulta un tanto más compleja de tratar y requiere de un diagnóstico mucho más efectivo para evitar complicaciones futuras. 

Otitis interna: La tipología más grave, que afecta todas las estructuras internas, como los conductos, la cóclea e, incluso, puede llegar a afectar las estructuras nerviosas que conectan con el cerebro y eventualmente llevar la infección hasta esa zona. La mayoría de las veces, esta otitis es la consecuencia del descuido, o de una otitis externa que no se trató correctamente y se fortaleció. 

¿Cómo reconocer la otitis en nuestra mascota?

Uno de los puntos clave de esta enfermedad es detectarla en sus primeras etapas, es decir, cuando se trata de una otitis externa, para evitar su avance y complicación. 

Por ello, debes estar atento a la presentación de los siguientes síntomas: 

  • Piquiña en los oídos, que se manifiesta por un rascado constante, que muchas veces deviene en quejidos de dolor. 
  • Cabeza ladeada hacia el oído que está afectado. 
  • Dolor, manifestado por quejidos constantes.
  • Mal olor proveniente del área de la cabeza y que se identifica mucho más en el área el oído. 
  • Inapetencia.
  • Fiebre.
  • Cambios en el comportamiento. 
  • Sacudidas frecuentes de la cabeza. 
  • Enrojecimiento del pabellón de la oreja. 

Ante cualquier aparición de estos síntomas en el perro, lo mejor es llevarlo a una consulta veterinaria lo más pronto posible. 

Complicaciones de una otitis mal curada 

La otitis puede volverse crónica si no es tratada de manera constante. El tratamiento no solo debe ser aplicado oportunamente, sino también, en tiempo e indicaciones correctas. Si no es así, la medicina solo servirá para fortalecer la infección y complicarla. 

La aparición de una otohematoma o hematoma auricular también puede complicar el cuadro. Este tipo de formación circular constituye una especie de tumor de sangre que aumenta el picor y enrarecimiento del perro, haciendo que sacuda la cabeza de forma continua y se rasque con más insistencia. 

Una ruptura de este cúmulo de sangre puede devenir en una hemorragia grave por lo que, de presentarse el hematoma, al animal deberá entrar a quirófano. 

En última instancia, una otitis crónica puede complicar la audición del perro, al punto de dejarlo sordo por comprometer el nervio auditivo. 

En otros casos, la infección logra llegar al cerebro y puede convertirse en cuadros más complejos que terminan por acabar con la vida del canino. 

Prevención de la otitis canina

En caso de que la raza del perro tenga predisposición al padecimiento de esta enfermedad, no existe una mayor prevención más allá de asegurarle un control médico constante e identificar cualquier síntoma que pueda presentarse. 

Es importante reducir los niveles de humedad, realizar la limpieza del pabellón auditivo de forma periódica con los instrumentos correctos y estar pendiente de la alimentación y dieta del perro. 

La clave es estar siempre al pendiente y consultar con el veterinario sobre cualquier anomalía.

Trombocitopenia en perros: ¿cómo identificar esta patología?

La trombocitopenia es un padecimiento del funcionamiento inmune del perro y, aunque puede resultar una enfermedad común en estos animales, su diagnóstico suele ser complicado de realizar y a menudo pasa desapercibido en la vida de nuestro canino. 

Cuando nuestro perro debe ser sometido a algún tipo de procedimiento médico, en especial cirugías, suele ser el momento más propicio para el diagnóstico de esta enfermedad. Y es que, ante la perspectiva de una intervención, los exámenes preoperatorios son los indicados y responsables de detectar estas y cualquier otra anomalía que pueda haber. 

A pesar de que suele ser una enfermedad asintomática, hoy te vamos a contar cuales pueden ser los indicadores de que tu perro sufre de trombocitopenia. 

¿Qué es la Trombocitopenia?

Se trata de un padecimiento médico en donde se presenta un nivel de plaquetas en sangre anormal para la vida del perro. Las plaquetas tienen la labor de vigilar cualquier derrame de sangre y deben ser creadas en la médula espinal y liberadas en el flujo sanguíneo. 

Así, la presencia de un bajo número de plaquetas supone un riesgo para la vida del canino y, por supuesto, un peligro si estaba pendiente de enfrentarse a cualquier procedimiento quirúrgico. 

Aunque suele ser una enfermedad asintomática, siempre hay algunas señales que pueden alertarnos. También, se reconocen causas muy variadas de la enfermedad, aunque la más común suele ser un padecimiento inmunológico. 

La trombocitopenia inmunitaria se trata de un error de funcionamiento en el sistema inmune, puesto que el mismo se equivoca en la identificación de las plaquetas, tomándolas como invasoras. Así, procura destruirlas. 

Sin embargo, cuando se da el diagnóstico de trombocitopenia es necesario hacer una revisión y descarte de diferentes enfermedades antes de concluir que pueda tratarse directamente de un proceso inmunológico. 

En cualquier caso, la buena noticia es que esta enfermedad suele tener un muy buen pronóstico de vida y que, con tratamientos adecuados y oportunos, el perro puede llevar una vida normal y sin mayores complicaciones. 

¿Quiénes pueden sufrir esta enfermedad?

Aunque todos los perros están en riesgo de sufrir trombocitopenia, existen algunas razas y rangos de edad un poco más propensos. Por ejemplo, los perros en edad media tienen más riesgos de presentar trombocitopenia primaria, que es el subtipo que no subyace por otra enfermedad. 

También están en mayor riesgo los perros de razas medianas, como los poodle, cocker spaniels y pastor alemán. 

Recordando que uno de los tipos puede ser una enfermedad inmunológica, un grupo especialmente importante son los perros con tendencia a los padecimientos autoinmunes, como es el caso de los cocker spaniels, quienes suelen sufrir de enfermedades como artritis perruna. 

En cualquier caso, no se puede descuidar la presencia de la enfermedad en cualquier raza, tamaño o edad del perro, por lo que la revisión constante en el veterinario y la atención a los síntomas de riesgo, es clave. 

¿Cómo puedo identificar la presencia de trombocitopenia?

Aunque la mayoría de las veces la enfermedad se presenta asintomática, lo cierto es que en algunos casos sí avisa su presencia, solo que los síntomas son confundidos o enmascarados por cualquier otro padecimiento o por la sospecha de algún virus transitorio. 

Si la trombocitopenia se da por la toma de algún medicamento, estos síntomas deberían presentarse solo en el curso del consumo del fármaco y deberían desaparecer cuando el cuerpo pueda restablecerse. 

Algunos de los síntomas son: 

  • Fiebre.
  • Decaimiento (el perro está menos dispuesto a hacer las actividades cotidianas)
  • Sangrado en la orina. 
  • Tos constante. 
  • Moqueo nasal muy frecuente.
  • Soplo cardiaco. 
  • Desvanecimiento.
  • Sangrado en las encías o nariz.
  • Colapso físico (solo en el caso extremo de la enfermedad) 
  • Inapetencia. 

¿Qué hacer en el caso de la enfermedad?

En principio, el diagnóstico debe ser realizado por un médico veterinario, a través de analíticas de sangre que muestren el bajo conteo. A partir de ahí, es necesario realizar una revisión de las posibles causas, enfermedades colindantes e, incluso, de cualquier posible trastorno inmunológico. 

Una vez que se determine cuál es la causa principal de la enfermedad, corresponde determinar cuál es la forma más adecuada de atacar el problema. Si, por ejemplo, se determina que la trombocitopenia está siendo causada por la enfermedad de la garrapata, lo correcto será comenzar por atacar este padecimiento. 

Si se trata de la consecuencia del consumo de un medicamento, deberá evaluarse la necesidad de continuar con ese tratamiento, así como la posibilidad de suspenderlo o alternarlo con otro fármaco. 

Ahora bien, si se trata de una trombocitopenia inmunitaria, corresponde un tratamiento para suprimir y controlar la acción desmedida del sistema inmune, de forma que deje de actuar de manera desmedida en contra de las plaquetas. 

Además de controlar la enfermedad, es necesario ayudar al cuerpo en el restablecimiento de lo perdido, cambiando la dieta del perro, incluyendo suplementos vitamínicos y, en algunos casos, realizando tratamientos de hierro en sangre, para asegurar una mayor efectividad. 

Estilo de vida de un perro con trombocitopenia

Una vez que ha sido determinada la causa del padecimiento y el perro está en tratamiento, puede ser momento de volver a la vida normal. 

A menos que el caso fuera de riesgo, lo normal es que el animal pueda retornar a una vida tranquila, aunque con algunos cuidados. Por ejemplo, el veterinario puede restringir el consumo de determinados alimentos duros o peligrosos, que puedan perforar las encías, estómago o alguna parte del tracto digestivo. 

Recuerda que, a falta de un buen bloqueo de plaquetas, no hay un control real para las hemorragias, por lo que cualquier sangrado leve puede convertirse en un riesgo para el animal. Así también, se hace necesario el cuidado de las actividades físicas de perro, alejándolo de labores y lugares que puedan ser potencialmente peligrosos para su integridad física. 

La prioridad es, siempre, evitar cualquier corte o sangrado que pueda desencadenar en una hemorragia

Por lo demás, es fundamental que al perro se le mantenga en control veterinario frecuente, llevándolo a revisiones, medicándolo y realizándole exámenes periódicos para evaluar la evolución y cualquier riesgo existente.

En qué consiste la hepatitis infecciosa canina

La hepatitis infecciosa canina es una patología muy grave que ataca principalmente a cachorros y adultos y que es producida por un virus que afecta a distintos órganos, en especial al hígado y los riñones. Aunque se considera una enfermedad controlada, aún se presentan algunos casos, en especial, entre perros que no han sido vacunados de forma oportuna. 

Causada por el virus adenovirus canino tipo 1, la hepatitis infecciosa canina tiene como principal fuente de infección la ingesta de heces, orina, secreción nasal o saliva de animales infectados. Este virus es tan potente que, aun cuando el perro ha sido curado, puede llegar a transmitirlo durante varios meses más.   

Este virus tiene un periodo de incubación de alrededor de 7 días y su resistencia es tal que puede permanecer en el ambiente semanas enteras, siendo inmune a distintos productos antisépticos. 

Los espacios cerrados permiten que la hepatitis infecciosa canina se propague con mucha rapidez, generando el riesgo de la aparición de una epidemia. Esta enfermedad resulta letal en los perros más jóvenes, quienes pueden perecer en muy pocas horas si no reciben la atención de emergencia debida. 

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis infecciosa canina?

Es importante saber que el riesgo de muerte es muy alto en este tipo de hepatitis, aun cuando el animal recibe el tratamiento. En un principio, esta enfermedad afecta los tejidos linfáticos de la zona alrededor de la cabeza del animal, para luego extenderse a los riñones y al hígado. 

Al igual que otras patologías, los síntomas de la hepatitis infecciosa canina pueden variar, dependiendo de su gravedad. 

Así, usualmente, el perro suele mostrar decaimiento o falta de energía durante gran parte del día. Además, presenta temperatura alta e inflamación de las amígdalas. La amigdalitis, una enfermedad muy poco común en los perros, así que puede representar una alerta de que el animal tiene la infección.   

En las primeras manifestaciones de la enfermedad, el animal presenta también un enrojecimiento de las membranas mucosas y el agrandamiento de los ganglios linfáticos que se encuentran bajo la mandíbula. 

Conforme avanza la enfermedad, el perro suele tener poca tolerancia a la luz directa, así como pérdida de apetito, diarrea y vómitos. En su fase aguda, la hepatitis infecciosa canina produce una coloración amarillenta de las mucosas, el sangrado de las encías y la inflamación del hígado, además de insuficiencia hepática y dolor abdominal.    

La mayoría de los decesos se producen en esta etapa; se estima que 2 de cada 10 animales mueren en el estado agudo de la enfermedad, por lo que resulta clave la atención veterinaria para sobrevivir a esta fase y lograr la completa recuperación del perro.  

Cuando la infección se presenta en los cachorros jóvenes que no han sido vacunados, se produce una inflamación del abdomen, lo que les puede producir la muerte en tan solo unas cuantas horas. En ciertos casos, el propio sistema inmune del animal lo protege al ataque de los virus.  

Diagnóstico de la hepatitis infecciosa canina

El profesional veterinario es el encargado de realizar los análisis pertinentes para hacer un diagnóstico exacto. Para ello, tomará en cuenta los síntomas que presenta el animal y su historial clínico. 

Tanto la observación de los síntomas presentados como la revisión de su historial son elementos suficientes como para realizar el diagnóstico clínico, no obstante, pueden ser necesarias pruebas complementarias para la confirmación de la enfermedad. 

En esos casos, la realización de una biopsia de ganglio o del hígado complementadas con pruebas de ADN pueden ayudar a identificar la presencia del virus de la hepatitis infecciosa.  

¿Cuál es el tratamiento disponible para esta enfermedad?

El tratamiento de esta enfermedad es sintomático, debido a que no existe una terapia específica que actúe sobre el virus. De acuerdo a la fase en la que se encuentre, el veterinario puede determinar el uso de antibióticos para atacar infecciones bacterianas secundarias. 

Además, suele recetar algunos medicamentos para disminuir los vómitos, la diarrea, los problemas de coagulación de la sangre y la insuficiencia hepática. Sin embargo, hay que tener presente que el virus ataca principalmente al hígado, disminuyendo su capacidad de eliminar el medicamento digerido. 

Por ello, el veterinario mantiene al animal en observación, pudiendo determinar la suspensión de la ingesta, la disminución de la dosis o el alargamiento de los plazos de administración.  

Prevención y cuidados de la hepatitis infecciosa canina

La vacunación oportuna es la mejor forma de prevenir la hepatitis infecciosa canina. Esta vacuna forma parte de los planes de vacunación de los cachorros por lo que es esencial cumplir con el calendario dispuesto, así como de la aplicación de los refuerzos si son necesarios. 

Si el perro ha sido infectado y se encuentra en su periodo de recuperación, es importante que evite todo tipo de esfuerzo físico. Aunque en apariencia se muestre recuperado, es preciso esperar un tiempo más antes de realizar alguna actividad física, incluyendo el salir a pasear. 

Es necesario alimentar al perro con una dieta especial recomendada por el veterinario, la cual ayuda al descanso del hígado.  

Resulta indispensable aislar a los perros que han sido infectados con el virus y a quienes han estado en contacto con ellos, además, se deberán tomar las medidas de higiene necesarias para evitar la propagación de la enfermedad. 

En caso de que tu mascota presente algunos de los síntomas anteriormente descritos, es necesario descartar la presencia del virus de la hepatitis infecciosa canina; para ello, deberás llevarla de inmediato al veterinario quien realizará los exámenes necesarios para detectar y/o descartar la enfermedad. 

Ten en cuenta que la vacunación contra la hepatitis infecciosa canina es la forma más segura de prevenir la enfermedad y asegurar la salud del animal. Además, es aconsejable realizar una visita regular a la veterinaria, a fin de descartar cualquier problema desde su fase inicial.

Tratamiento de la gastroenteritis felina

Si has notado que tu gato presenta síntomas de vómitos, diarrea o falta de apetito, es posible que esté sufriendo un cuadro de gastroenteritis. Esta enfermedad, tan común en los seres humanos, también es padecida por los felinos y es muy frecuente entre las patologías que son motivo de consulta en las veterinarias. 

Empecemos por entender en qué consiste la gastroenteritis. Esta enfermedad es una inflamación del estómago o del intestino delgado, que provoca malestar en el animal y genera un desequilibrio digestivo. Puede presentarse en cualquier gato, aunque suele ser más frecuente en aquellos que presentan un sistema inmunitario débil.  

Desde la ingesta de alimentos en mal estado hasta problemas de envenenamiento con sustancias químicas, son diversas las causas que pueden generar una gastroenteritis en los gatos. Algunos parásitos en el estómago también pueden ser causantes de esta enfermedad, así como un cuadro de infección, la presencia de un tumor o el consumo excesivo de antibióticos. 

Es por ello que resulta necesario cuidar qué es lo que consume nuestra mascota. 

Veamos cuáles son las causas más comunes que pueden provocar una gastroenteritis felina:

  • La ingesta de alimentos tóxicos o en mal estado.
  • Ingerir comida en exceso. 
  • El uso de medicamentos antibióticos.
  • Una infección intestinal por protozoarios, virus o bacterias.
  • El consumo de agua contaminada.
  • Comer chocolate o golosinas.
  • Un cuadro de estrés crónico.
  • La presencia de alguna enfermedad subyacente.

Aunque, como indicamos, es una enfermedad que puede afectar a cualquier felino, la gastroenteritis tiende a presentarse con mayor frecuencia entre los cachorros y los más ancianos; además, algunas razas de gatos suelen ser delicadas del sistema digestivo, por lo que son más propensas a sufrir esta patología.   

Primeras acciones para combatir la gastroenteritis en los gatos

Si el gato es diagnosticado por el especialista con una gastritis del tipo común, el asunto no debe representar mayor preocupación para los dueños ya que existe el tratamiento adecuado que pone en práctica el veterinario para conseguir mejorar sus síntomas y curar la enfermedad.   

Uno de los riesgos más frecuentes relacionados con la gastroenteritis es el de presentar un cuadro de deshidratación producto de los vómitos frecuentes. Si el gato presenta esta sintomatología, el veterinario optará por la colocación de suero para ayudar a la rehidratación del animal.  

La presencia de fiebre en el animal puede ayudar al veterinario a determinar si el gato tiene algún problema de infección bacteriana o viral. De ser el caso, el especialista realizará los exámenes complementarios para determinar el tipo de virus o parásito y el antibiótico que debe aplicar.

Si en el transcurso de las siguientes 48 horas el gato no ha presentado ninguna mejoría, es probable que el cuadro se haya complicado y será necesario llevarlo de nuevo al veterinario para realizar estudios más completos y determinar el porqué de su estado.

¿Hospitalización o atención ambulatoria?

Ahora bien, aunque si es atendida a tiempo la gastroenteritis no suele representar mayor riesgo entre los gatos que la padecen, existe un tipo de gastroenteritis que sí puede representar un riesgo de muerte en el animal: la gastroenteritis porcina, una patología que procede de los cerdos y que es transmitida por los pájaros.

De presentarse un cuadro más grave de gastroenteritis felina, el veterinario atenderá de emergencia al animal, proporcionándole la cantidad de suero necesaria como para lograr su adecuada hidratación.   

En estos casos, será necesario realizarle al gato un examen mucho más exhaustivo que incluya análisis de sangre, orina y heces, para determinar el origen de la infección.   

Cuidados generales para tratar la gastroenteritis felina

Como hemos mencionado, la gastroenteritis felina común no suele representar peligro alguno para el animal, por lo general se presenta leve y se cura sin mayores inconvenientes. El tratamiento a seguir consiste en concentrar los esfuerzos para evitar que se presente un cuadro de deshidratación en el gato. 

En el momento en que se presenten los primeros síntomas de gastroenteritis felina, es conveniente que el animal no consuma alimentos por lo menos durante las primeras 12 horas, con la finalidad de dejar descansar al sistema digestivo y limpiarlo. 

Luego de este ayuno, es necesario alimentar al gato con una dieta blanda especial, que esté compuesta de algunas verduras cocidas como la calabaza o la zanahoria, arroz blanco también cocido y carne de pollo o pavo. En el mercado, existen algunos piensos para felinos especiales en casos de problemas digestivos. 

Mantener buenos hábitos de higiene en casa resulta conveniente para la rápida recuperación del gato. Por ello, se recomienda desinfectar todo su espacio de descanso y sus enseres de comida.   

Ten en cuenta que, dependiendo del cuadro que presente el felino, podrás identificar claramente si se trata de un caso grave de gastroenteritis o presenta alguna otra patología que es necesario identificar para atacar el problema de raíz. 

Así, sí presenta fiebre muy alta, tiene vómitos muy frecuentes, evacua heces con sangre, se muestra fatigado, sufre convulsiones o pierde la conciencia, no dudes en llevarlo de urgencia a la clínica veterinaria para descartar la gastroenteritis o cualquier otra enfermedad; el especialista determinará el tratamiento a seguir. 

El cuidado en las comidas, una dieta balanceada y el máximo cuidado en la higiene del espacio que habita, son factores esenciales para evitar cualquier problema digestivo en los gatos. Ten en cuenta estos aspectos y le tendrás una mascota sana y feliz.

Aprende a detectar las señales de problemas cardiacos en perros y gatos

Al igual que en las personas, el corazón es uno de los órganos más importantes en el cuerpo de las mascotas, ya que es el encargado de bombear la sangre a todo el cuerpo y mantener la energía en las células del organismo. Cuando el animal se muestra cansado, irritable, con tos o tiene dificultades para respirar, pueden ser señales de fallas en el funcionamiento del corazón. 

Las enfermedades cardíacas tanto en perros como en gatos suelen ser más comunes de lo que pensamos; por ello, resulta imprescindible mantener controlada su salud cardíaca con el fin de evitar problemas graves que puedan afectar su bienestar.

En el siguiente artículo, vamos a aprender a detectar las señales que nos pueden ayudar a identificar problemas cardíacos en los perros y gatos.

Problemas cardíacos comunes en los perros

Según estudios recientes, la mayoría de los casos de enfermedad cardíaca que se presentan en las mascotas a nivel mundial suelen ser adquiridas, mientras que en solo un pequeño porcentaje son patologías congénitas o hereditarias. Estos problemas se suelen presentar en los animales en su edad adulta. 

Son muchas las razones que pueden representar un riesgo de padecer este tipo de enfermedades para estos animales; sin embargo, los especialistas creen que la mala alimentación y la ingesta de comida procesada son factores clave que aumentan las probabilidades de sufrir estas patologías. 

A diferencia de lo que sucede con los seres humanos, el bloqueo de las arterias no es una condición muy común entre los perros; no obstante, existen otras enfermedades cardíacas que se suelen presentar en estos animales: 

La enfermedad valvular se encuentra entre los trastornos cardíacos más comunes en los perros; con el paso de los años, las válvulas del corazón suelen debilitarse y empiezan a filtrar la sangre cuando se produce el bombeo.  

Por su parte, la miocarditis es otra enfermedad cardíaca muy común entre los perros y es una inflamación del corazón producida por una infección bacteriana; esta patología debilita y agranda el músculo del órgano.

Otra enfermedad parasitaria que afecta el corazón de los perros es la dirofilariosis canina o gusano del corazón. Esta patología suele presentarse en áreas húmedas en donde abundan los mosquitos portadores.

Los perros también suelen presentar pericarditis o enfermedad pericárdica, que es una inflamación del pericardio, o problemas de arritmia, que es la manifestación de un ritmo cardíaco irregular.

Problemas cardíacos comunes en los gatos

Las enfermedades cardíacas en los gatos se presentan con menos frecuencia que en los perros. Cerca del 10% de gatos a nivel mundial padece de patologías cardíacas y, lejos de lo que se piensa, estos problemas pueden presentarse a cualquier edad de la mascota. 

Aunque los problemas cardíacos en los gatos se presentan de forma muy similar a los de los perros, existen algunas marcadas diferencias. 

Por ejemplo, en los gatos no suele manifestarse los síntomas de la misma manera lo que dificulta el adecuado diagnóstico. Por ello, es indispensable mantenerse alerta para identificar la enfermedad a tiempo. 

La cardiomiopatía hipertrófica es la enfermedad cardíaca que se presenta con mayor frecuencia en los gatos. De hecho, representa casi el 80% de las patologías cardíacas en los felinos.  

En esta enfermedad, las paredes y ventrículos cardíacos se hacen muy gruesos o hipertrofiados, lo cual produce un crecimiento del músculo del corazón. La gravedad de la cardiomiopatía hipertrófica va a depender de qué tan gruesa quede la pared muscular.

La CMH felina puede ser una enfermedad heredada, con una fuerte predisposición genética en las razas Maine Coon y Ragdoll. 

Otras enfermedades también pueden generar el engrosamiento de la pared ventricular izquierda en los gatos, como la estenosis aórtica, hipertiroidismo e hipertensión sistémica.

Señales de enfermedades cardíacas en perros y gatos

Una de las señales más representativas de este tipo de patologías es la tos persistente que presentan los caninos y que suele empeorar por las noches o en momentos en que el animal intenta descansar. Este signo distintivo se manifiesta en los perros ya que los gatos con problemas cardíacos no tosen. 

Las mascotas que presentan problemas cardíacos, por lo general, tienen serias dificultades para respirar. El índice normal de respiración está por debajo de las 32 respiraciones por minuto; si el animal está por encima de esta serie o realiza mucho esfuerzo al respirar, puede estar presentando un cuadro de enfermedad cardíaca. 

Además de la pérdida del apetito, los animales que padecen enfermedades cardíacas suelen experimentar alteraciones en su peso, ya sea que lo aumenten o lo disminuyan. Cuando se produce un aumento de peso puede deberse a la acumulación de líquidos en su abdomen. 

Otra señal de enfermedad cardíaca en las mascotas es la fatiga excesiva que las vuelve reacias al ejercicio físico. Notarás que se muestran reticentes a jugar o a correr, se agotan al mínimo esfuerzo o se agitan con mucha facilidad. 

En los casos más severos de enfermedad cardíaca, los animales pueden sufrir un colapso o pérdida el conocimiento. Esta es una señal inequívoca de una emergencia, por lo que deberás llevar a tu mascota de inmediato al especialista. 

La aparición de uno o más de estos síntomas puede encender la señal de alarma ya que es probable que la mascota esté sufriendo una enfermedad cardíaca. Es recomendable llevar al animal cuanto antes al veterinario para que pueda descartar otras patologías y determine qué hacer para aliviar los síntomas y solucionar el problema. 

Recuerda que es necesario brindarle a la mascota una alimentación balanceada y mantenerla con un peso corporal saludable, ello ayudará a disminuir el riesgo de padecer problemas en el corazón. 

La detección temprana de cualquier enfermedad cardíaca es esencial para salvaguardar la salud del animal; un diagnóstico rápido puede ayudar a aliviar la condición de la mascota y a mejorar su calidad de vida.

Pautas para mejorar las articulaciones de nuestras mascotas

Las dolencias articulares en las mascotas se dan de la misma manera que en los seres humanos; las patologías que se presentan en este campo suelen generar una severa disminución de la movilidad del animal, dolor intenso y una notable disminución en su calidad de vida. 

Es por ello que debemos estar atentos ante cualquier síntoma que nos indique problemas articulares en el animal; en este artículo, vamos a conocer algunos consejos para mejorar las articulaciones de nuestra mascota.

La articulación en la mascota

Cuando hablamos de las articulaciones en las mascotas nos estamos refiriendo a las uniones entre dos o más huesos que conforman el esqueleto de los animales. Estas articulaciones generalmente son móviles y permiten el movimiento de las extremidades a través del deslizamiento de los huesos de la mascota. 

Los cartílagos articulares, por su parte, son estructuras elásticas que tienen la función de evitar que los huesos se desgasten entre sí al friccionar. Esta estructura es muy resistente y ayuda a proteger  los huesos ante cualquier impacto. 

El desgaste de los cartílagos articulares altera el normal movimiento y producen dolor en el animal; por ello, es necesario cuidar las articulaciones de la mascota disminuyendo su degeneración prematura. 

Factores que influyen en el desempeño de las articulaciones 

Son diversos los factores que pueden condicionar el normal desempeño de las articulaciones del animal, en algunos de los cuales podemos intervenir para un mayor cuidado. 

La correcta alimentación está íntimamente relacionada con salud física de nuestra mascota, por lo que cualquier alteración en su dieta y en su contenido nutricional puede afectar las articulaciones del animal. 

Es por ello que se recomienda una dieta sana y equilibrada, que cubra adecuadamente todas sus necesidades nutricionales. Esto incluye, también, suplementos especialmente desarrollados para fortalecer los cartílagos, como los ácidos grasos y el ácido hialurónico. 

Es necesario consultar con el veterinario acerca de la dosis exacta de estos suplementos, a fin de evitar cualquier efecto secundario en la mascota.

Por otro lado, muchos animales tienden a desarrollar problemas de exceso de peso a lo largo de su vida, lo que puede generar problemas graves en sus articulaciones. 

El sobrepeso desgasta el cartílago protector de los huesos, exponiéndolo a golpes e impactos. Es por ello que se recomienda mantener un control estricto del peso del animal, a través de la ingesta de alimentos saludables y nutritivos y en cantidades regulares de acuerdo a su raza y condición. 

Los beneficios del ejercicio físico en el animal

Además de la alimentación sana y el cuidado del sobrepeso, el ejercicio físico es muy importante ya que mantiene en óptimas condiciones la salud articular del animal. 

La actividad física frecuente mejora la fuerza muscular de la mascota, así como su equilibrio y coordinación, lo que favorece a las articulaciones del animal. Con el ejercicio físico, la mascota potencia el desempeño de su movilidad articular.  

Al aumentar la resistencia física, el ejercicio físico constante y moderado permite un mejor control del peso del animal, ayudándolo a prevenir fracturas y lesiones de distinto tipo. 

Es importante que el ejercicio sea realizado de forma regular y sin exigir demasiado a la mascota ya que puede ser contraproducente para las articulaciones del animal. 

Cómo mejorar las articulaciones de la mascota

El ejercicio físico practicado con regularidad es la mejor actividad que puede realizar la mascota para mantener en buenas condiciones su salud articular. Ten presente los siguientes consejos para salvaguardar sus articulaciones:

Sacar a pasear al animal es una buena práctica diaria para el cuidado de sus articulaciones. Los veterinarios recomiendan al menos dos paseos al día, por la mañana y por la noche, con una duración media de 20 minutos por salida.   

En la medida de los posible, es recomendable que el animal pueda desplazarse con total libertad al andar, por ello, es preciso dejarlo libre de correas en una zona segura. 

Con el fin de mejorar los músculos, huesos y articulaciones del perro, es conveniente hacerlo superar algunos obstáculos a lo largo de un circuito. También, podemos enseñarles a sentarse para fortalecer su movilidad articular y el tercio superior. 

Otras dinámicas, como dar la pata o realizar movimientos en zigzag, son también muy útiles para mejorar la movilidad de su columna vertebral y la musculatura del dorso del animal. Estos ejercicios son muy beneficiosos para sus articulaciones. 

Los veterinarios recomiendan hacerlos caminar sobre algunas superficies blandas, como las camas de espuma, ya que ayuda a mejorar su fuerza muscular. 

Consideraciones importantes al realizar los ejercicios

Debemos determinar la cantidad de ejercicios o la duración de las tareas de acuerdo a la edad, tamaño y raza del animal; en líneas generales, es conveniente empezar con sesiones cortas de menos de 15 minutos, para ir incrementándolas paulatinamente conforme pasen las semanas. 

Es preciso evitar que el animal se canse demasiado al realizar los ejercicios; debemos procurar que las actividades sean practicadas a modo de juego para evitar cualquier lesión articular o muscular de consideración. 

Asimismo, el dueño deberá cuidar cualquier molestia que se pueda producir en la mascota durante el desarrollo de las actividades; de presentarse esta situación, se deberá suspender el ejercicio cuanto antes y llevarlo a una consulta veterinaria para identificar el problema. 

Además de mejorar la salud de las articulaciones en la mascota, la realización de ejercicios regulares influye directamente en el estado emocional del animal, tanto como en la relación entre mascota y dueño.  

Una combinación de estas actividades a modo secuencial permitirá mejorar notablemente la salud articular del animal. Si considera que la mascota puede estar padeciendo de algún problema en sus articulaciones, no dude en traerlo a la clínica cuanto antes, a fin de descartar cualquier patología que ponga en riesgo su salud.

Alteraciones cutáneas más comunes en los perros

Diversas alteraciones cutáneas suelen presentarse con cierta frecuencia en los perros y, debido a la amplia variedad de patologías que pueden estar relacionadas a ellas, tiende a ser difícil su diagnóstico por parte del veterinario. 

Es por ello que resulta conveniente conocer cuáles son las enfermedades más habituales que afectan la piel de los canes, con el fin de tener claro cuáles son las causas que las generan y qué tratamientos que se pueden seguir para curarlas. 

 ¿Qué son las infecciones cutáneas?

Las infecciones cutáneas son alteraciones producidas en la piel del animal y que son generadas por la invasión de cierto tipo de agentes patógenos, como pueden ser los hongos, las bacterias o los parásitos. Los agentes patógenos pueden encontrarse tanto en el propio organismo del perro como en el medioambiente.

Las piodermas o infecciones cutáneas producidas por bacterias suelen ser causadas cuando existen enfermedades que debilitan las defensas del animal. Estas infecciones presentan enrojecimiento de la piel, granos con pus, caída del pelaje, picor intenso y mal olor en el área afectada. 

Por su parte, la dermatofitosis o infección cutánea producida por hongos suele desarrollarse en animales que tienen bajas defensas o por el contacto con animales infectados; esta patología es muy contagiosa tanto entre los animales como hacia los seres humanos. Por lo general, presenta descamación y pérdida del pelo.  

Los parásitos externos como los piojos, las pulgas y las garrapatas, también pueden causar infecciones cutáneas, siendo un padecimiento muy frecuente en perros. Este tipo de patología se presenta también con cierto tipo de parásitos microscópicos como los ácaros.   

¿Cuál es el tratamiento para este tipo de infecciones cutáneas?

En el caso de las infecciones cutáneas causadas por bacterias, el tratamiento consiste en terapia tópica con la aplicación de baños desinfectantes y el uso de antibióticos locales o sistémicos en la piel del animal. 

Para las infecciones de la piel causadas por hongos, es común realizar un tratamiento con cierto tipo de lociones fungicidas tópicas, aunque en casos más complicados el veterinario puede utilizar medicación por vía oral. 

El tratamiento de las infecciones cutáneas causadas por parásitos va a depender del tipo de agente externo que la causa. Así, cuando son causadas por piojos, pulgas o garrapatas, bastará con la aplicación de antiparasitarios externos.  

Ahora bien, si el perro presenta sarna como producto de la infección de parásitos microscópicos, el tratamiento incluye la aplicación de acaricidas tópicos en el caso de una infección localizada, o acaricidas sistémicos en los casos generalizados. 

Las alergias en los perros 

Picor, erupciones cutáneas, caída del pelaje y enrojecimiento de la piel, son algunos de los síntomas que se presentan habitualmente en el animal cuando nos encontramos ante un cuadro de alergia en los perros. Este tipo de alergia se suele producir ya sea por una reacción al contacto con el ambiente o por la ingesta de algún alimento.    

Cuando la alergia es causada por los alimentos, bastará con establecer una dieta libre de agentes alérgenos para aliviar la salud del animal. Si la alergia es causada por factores medioambientales, el veterinario aconseja realizar pruebas intradérmicas para determinar la vacuna adecuada que permita controlar la enfermedad.  

Tumores en la piel

Además de las alteraciones cutáneas mencionadas, también es posible que se presenten formaciones de aspecto variable en la piel del animal; corresponde al veterinario determinar si el perro padece algún tipo de lesión tumoral.  

El histiocitoma cutáneo es uno de los tumores más comunes que se presentan en los canes; es de naturaleza benigna y suele presentarse como un ligero bulto en la piel, libre de pelo. El especialista recomienda su extracción vía intervención quirúrgica a fin de evitar cualquier complicación posterior. 

El mastocitoma cutáneo, por su parte, es un tumor maligno de forma variable, similar a las verrugas u otras lesiones cutáneas. Al principio, se observa un nódulo en la piel que varía de tamaño y forma conforme va pasando el tiempo. El veterinario realiza una citología para determinar la enfermedad y efectúa la extirpación por intervención quirúrgica. 

Sesiones de radioterapia o quimioterapia suelen acompañar el tratamiento de esta patología. 

La hiperqueratosis cutánea en los perros

Otra de las alteraciones cutáneas muy comunes en los perros es la hiperqueratosis, una patología generada por la producción excesiva de queratina en las almohadillas del animal, provocando endurecimiento y agrietamiento de la piel.

Aunque la hiperqueratosis puede desarrollarse espontáneamente en animales adultos sanos, también puede ser síntoma de falta de zinc o de la presencia de algún tipo de patología sistémica. 

En caso de que el veterinario especializado identifique una enfermedad específica, efectuará el tratamiento de acuerdo a dicha patología. De presentarse la hiperqueratosis de forma espontánea, realizará un tratamiento tópico con cremas y medicamentos hidratantes. 

Otras patologías cutáneas en los perros

Existen otras alteraciones cutáneas que suelen presentarse habitualmente en perros. El acné canino, por ejemplo, es un proceso inflamatorio producido por la irritación de los folículos pilosos del animal, que favorece la multiplicación de bacterias. 

Al igual que en los seres humanos, el tratamiento del acné en los perros consiste en la limpieza de la zona afectada con lociones desinfectantes. Esta patología tiende a aparecer en el área de los labios y del mentón y es más frecuente en cachorros que en perros adultos.

Algunas enfermedades sistémicas también pueden producir alteraciones cutáneas en los perros. Es el caso de la leishmaniosis que puede producir descamación, hiperqueratosis y pérdida de pelo en el contorno de los ojos y de las orejas.    

Algunas enfermedades hormonales como el hipotiroidismo o el síndrome de Cushing también pueden causar alteraciones en la piel y pérdida de pelo. 

Este ha sido un breve resumen de las principales alteraciones cutáneas que se presentan con mayor frecuencia en los perros. La amplia variedad de posibles causas hace que sea esencial la visita al veterinario para un diagnóstico certero del problema y la aplicación del tratamiento más adecuado para cada caso.   

Te contamos de qué se trata la dermatitis acral por lamido

¿Tu perro se lame con frecuencia las patas? ¿Tiene llagas, alopecias o heridas? 

Este problema es usual en las consultas veterinarias y puede deberse a una condición denominada dermatitis acral por lamido, una patología frecuente en perros de razas grandes y que es preciso conocer para tomar acción de inmediato. 

En las siguientes líneas te contamos de qué se trata y qué es lo que se debe hacer para resolver este problema. 

Dermatitis acral o granuloma de lamido

La dermatitis acral por lamido, también denominada granuloma de lamido o forunculosis acral, es una patología propia de la especie canina que se manifiesta con el lamido excesivo por parte del perro en la zona del carpo en las extremidades anteriores, o bien del tarso en las posteriores. 

Esta condición produce en el animal una lesión o granuloma muy parecida a una herida. La dermatitis acral por lamido suele presentarse en perros de razas grandes, como el labrador, boxer, pastor alemán, doberman y gran danés.

En muchos casos, es difícil determinar si la herida expuesta apareció por alguna condición específica o se generó como consecuencia del lamido del animal. Esto se debe a que, en la mayoría de las consultas, el animal es revisado cuando la condición es crónica. 

Sea cual sea la causa, lo cierto es que el lamido de la mascota agrava la lesión y es algo que el animal no puede evitar ya que lo siente placentero, generando un círculo vicioso que puede llegar a una conducta compulsiva. Por ello, es preciso tomar acción para resolverlo cuanto antes.

Causas de la dermatitis acral por lamido

La dermatitis acral por lamido puede ser causada por alguna de las situaciones siguientes:

  • Conducta del propio animal, como consecuencia de una situación de estrés, ansiedad o frustración.
  • Lesión por golpe en la articulación.
  • Lesión focal localizada por un golpe o cuerpo extraño.
  • Dermatitis atópica.
  • Alergias alimentarias, a la picadura de pulgas, parasitaria, infecciosa o fúngica.
  • Problemas neuromusculares en el perro.

Con el análisis de cada una de esas causas por parte de los especialistas, es posible llegar a una conclusión definitiva respecto al origen del problema. Los exámenes pueden incluir radiografías en la zona afectada, citología y cultivo bacteriano y biopsias en la piel.  

Tratamiento de la dermatitis acral por lamido

Es necesario que el veterinario realice un diagnóstico inmediato de esta condición, para que pueda derivar el caso al especialista lo antes posible. Lo recomendable es que al análisis sea efectuado tanto por un dermatólogo como por un etólogo veterinario.

Dependiendo de la causa identificada, el veterinario determinará el tratamiento más adecuado y será necesario cumplir al pie de la letra con las indicaciones del especialista, a fin de resolver el problema. 

El tratamiento suele incluir medicamentos y acciones orientadas a evitar que el perro se siga lamiendo el área afectada. Resulta indispensable que el veterinario realice un seguimiento periódico para ver si el problema se solucionó por completo o es preciso realizar ajustes. 

Con los cuidados adecuados, el animal podrá curar la lesión y recuperar el pelaje en la zona afectada; por ello, es necesario cumplir disciplinadamente con las indicaciones del especialista.

Tratamiento del cáncer en los animales domésticos

Tal y como sucede con los seres humanos, los animales también se ven afectados por el cáncer, representando casi la mitad de las muertes de las mascotas adultas. 

De acuerdo a la Asociación Veterinaria Americana – AVMA, las mascotas suelen desarrollar cáncer de pecho, cabeza, cuello, sangre, piel, testículos, huesos y abdomen, siendo los perros los más propensos a sufrir este tipo de patologías en comparación con los gatos. 

Existen algunos cánceres más comunes que otros; en el siguiente artículo, vamos a conocer cuáles son y qué tipos de tratamiento existen para ellos. 

Tipos de cáncer en los gatos

El cáncer es la causa más común de muerte en los felinos, aunque algunas razas son mucho más susceptibles que otras a padecer esta patología. La sintomatología es variada y depende del tipo de cáncer y la etapa en la que se encuentra. Por ello, suele ser difícil detectar el problema y requiere de estudios minuciosos por parte del veterinario.

Entre los cánceres más comunes en los gatos, encontramos:

  • Linfomas
  • Cáncer de piel
  • Cáncer mamario
  • Tumores de mastocitos
  • Tumores orales
  • Cáncer de tejidos blandos o fibrosarcoma
  • Cáncer de huesos u osteosarcoma
  • Carcinoma respiratorio
  • Adenocarcinoma respiratorio
  • Adenocarcinoma pancreático
  • Adenocarcinoma de hígado

Por lo general, los tumores son visibles o fácilmente detectables al tacto, sin embargo, el veterinario requiere realizar algunos exámenes complementarios para efectuar un diagnóstico certero. Parte de los estudios incluyen análisis de sangre, orina, toma de imágenes y biopsias. 

Tratamiento del cáncer en los gatos

Una vez realizados los exámenes y determinado el tipo de cáncer que padece el animal, las alternativas de tratamiento disponibles van desde la cirugía hasta la quimioterapia, pasando por radiación, inmunoterapia, terapia fotodinámica o una combinación de ellas. 

En la mayoría de los casos, si el cáncer fue detectado a tiempo el tratamiento resulta exitoso, por ello, es indispensable la detección temprana y el adecuado diagnóstico por parte del especialista. 

Es necesario realizar visitas periódicas al veterinario, con  el fin de prevenir e identificar a tiempo el cáncer en la mascota. los especialistas recomiendan al menos dos exámenes generales al año, en especial a los gatos adultos. 

Tipos de cáncer en los perros

Diversos estudios reflejan que la incidencia de cáncer en los perros es incluso mayor que en los seres humanos. Algunos de los cánceres más comunes que se presentan en los perros son el cáncer de piel, huesos, seno y leucemia. 

Además de los mencionados, entre otros tipos de cánceres, los más comunes en los perros son:

  • Cáncer de boca
  • Linfoma testicular o tumores abdominales
  • Tumor Venéreo Transmisible Canino 
  • Osteosarcoma Canino 
  • Hemangiosarcoma Canino 
  • Tumor de Mastocitos Canino

De todos ellos, el Tumor Venéreo Transmisible Canino es una forma muy inusual de cáncer que afecta a los perros de distintas razas. Es transmitido por apareamiento, por lamerse o cualquier otro contacto directo entre canes. 

El Tumor Venéreo Transmisible Canino afecta los genitales del animal y genera cierto tipo de protuberancias con forma similar a la de una coliflor. En ciertos casos, la uretra se bloquea haciendo difícil orinar para el animal afectado.

Por su parte, el 80% de los casos de cáncer de huesos en los perros se debe al osteosarcoma, un tipo de cáncer metastásico e invasivo, aunque su incidencia es baja en las mascotas. 

 Tratamiento del cáncer en los perros

Es preciso que el veterinario evalúe al detalle a la mascota, con el fin de establecer el tipo de cáncer que padece el animal, la etapa en la que se encuentra y el tratamiento idóneo para cada caso.  

Ciertos tumores responden de forma distinta al tratamiento establecido, razón por la cual es necesario hacer un seguimiento exhaustivo en cada caso, siendo muchas veces recomendable realizar una combinación de terapias distintas. 

Entre los tratamientos disponibles para el cáncer en los perros, podemos encontrar: 

  • Intervención quirúrgica 
  • Quimioterapia
  • Radioterapia

Una intervención quirúrgica para extirpar el tumor suele ser la alternativa más recomendada en la mayoría de los casos, aunque esto va a depender del tipo de cáncer.  

La cirugía puede abarcar el tumor propiamente dicho o incluir parte del tejido sano con el fin de disminuir la probabilidad de dejar células tumorales en el área. Esta intervención suele complementarse con sesiones de quimioterapia.  

La quimioterapia, por su parte, se trata de un procedimiento mediante el cual se administra, ya sea por vía oral o intravenosa, cierto tipo de medicamentos que ejercen acción sobre las células dañadas, disminuyendo su proliferación. 

Este procedimiento suele traer consigo algunos efectos secundarios considerables, como pueden ser daños en el hígado, estómago o cualquier otro órgano vital. 

Otro tipo de terapia efectiva para tratar el cáncer en los perros es la radioterapia, un procedimiento mucho más localizado. 

Independientemente del caso, es indispensable que el animal pase por controles regulares y periódicos con el fin de determinar si la respuesta al tratamiento es efectiva o requiere de ajustes en la dosis. Los controles sirven también para monitorear los efectos secundarios que puedan generarse y las complicaciones que puedan presentarse.  

 Prevención del cáncer en los animales domésticos

Aunque el cáncer suele ser muy difícil de prevenir, en algunos casos es posible evitar su aparición y desarrollo, en especial en los casos de tumores dependientes de hormonas. Por ello, es necesario ofrecerle a la mascota una dieta balanceada y de calidad, evitando que caiga en sobrepeso. 

En lo que respecta al cáncer de mama, la esterilización temprana es capaz de reducir el riesgo de tumores hasta un 25%. Esta intervención es muy segura y de rápida recuperación y puede ser efectuada en cualquier clínica veterinaria autorizada; sin embargo, no debe ser realizada antes de los tres meses para reducir la probabilidad de desarrollo de incontinencia urinaria en el animal.  

Los propietarios deberán estar atentos a cualquier alteración en la fisonomía de su mascota, como la pérdida de peso sin razón aparente, la persistencia de heridas que no cicatrizan, síntomas de anemia o aparición de nódulos, entre otras. De darse el caso, será necesario llevar al animal a la clínica veterinaria para realizarle los exámenes correspondientes. 

¿Sabes qué es la thelaziosis ocular canina?

La Thelaziosis ocular canina es el nombre con el que se le conoce a la enfermedad producida por nematodos parásitos del género Thelazia. Los perros que sufren esta patología presentan una especie de gusanos blancos moviéndose dentro de sus ojos, condición que puede ser contagiosa incluso para los humanos. 

A continuación, te vamos a contar qué es lo que causa esta enfermedad, qué síntomas presenta y cuál es el tratamiento más adecuado para curarla. 

Thelazia o gusano oriental del ojo

Como hemos mencionado en la introducción, la thelaziosis ocular canina es una patología parasitaria causada por gusanos nematodos del género Thelazia, que son pequeños parásitos que miden apenas alrededor de 10mm de longitud y que se alojan debajo de la membrana del párpado del animal. 

Este parásito, también conocido como gusano oriental del ojo, es transmitido por la mosca de la fruta que deposita los huevos en los ojos del perro. Las larvas se desarrollan a lo largo de tres semanas dentro de la conjuntiva ocular del can. 

Su incidencia es mayor en los meses de verano y puede afectar no solo a perros y gatos sino, igualmente, a algunas otras especies como caballos, zorros y lobos. Además, tres tipos de Thelazia también infectan a los seres humanos. 

Síntomas y diagnóstico de la thelaziosis ocular

Una mayor producción de lágrimas, la inflamación de la conjuntiva y de la córnea, el exceso de lagañas, blefaroespasmo o contracción involuntaria de los párpados, queratitis e, incluso, úlceras, son algunos de los síntomas que puede presentar el perro afectado con thelaziosis ocular. 

La excesiva secreción ocular es lo más destacado de esta patología y el motivo por el cual nos damos cuenta que algo ha afectado la salud ocular de nuestra mascota. Sin embargo, en ciertos casos el animal puede no presentar estos síntomas.

Una actividad inusual de moscas alrededor del perro también nos puede indicar que existe un problema, ya que se estarían alimentando de las secreciones oculares del animal. 

Para realizar el diagnóstico, el veterinario simplemente examina los ojos y los tejidos cercanos en busca de gusanos. Los parásitos adultos son muy activos, se mueven muy rápidamente y pueden ser observados a simple vista. 

Tratamiento de la thelaziosis ocular canina

Si el perro presenta algunos de estos síntomas, es preciso llevarlo cuanto antes al veterinario, quien procederá a extraerlos con un procedimiento especial. Para ello, utilizará pinzas esterilizadas y lavará el área con una solución salina. 

El tratamiento incluye la aplicación de productos nematicidas para eliminar cualquier huevo que haya quedado en la zona. En unos pocos días, la salud ocular del perro habrá mejorado notablemente.  

Si la thelaziosis ocular canina no es tratada a tiempo, el animal puede sufrir un daño mayor, pudiendo llegar a tener un deterioro irreversible en la visión. 

Los perros que se encuentran en zonas de mucha vegetación y con presencia de sembríos frutales son los más propensos a padecer esta patología, por lo que se deberá tener una mayor atención y cuidado en estos casos.

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