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Las enfermedades oculares en los gatos

Los ojos de los gatos son su principal atractivo, sus colores y características generan curiosidad y admiración. Una de las funciones superiores es que pueden ver en la oscuridad con más precisión y detalle que los seres humanos. Sin embargo, la salud ocular de los felinos se ve afectada al desarrollar patologías como conjuntivitis, protrusión del tercer párpado, queratitis, glaucoma o clamidiosis felina, entre otras. A continuación, vamos a conocer cuáles son las enfermedades oculares más comunes en los gatos.

Los órganos oculares de los felinos son muy delicados, de hecho, gran parte de las enfermedades que padecen, como la gripe felina o el herpes felino, les afecta los ojos. Sin embargo, también existen patologías localizadas.

Tipos de enfermedades oculares en los gatos

La clamidiosis felina es causada por la bacteria Chlamydophila felis, que se propaga fácilmente de un gato a otro solo por el contacto físico, por lo que es común su contagio cuando viven en un mismo espacio. Esta enfermedad está entre las más comunes que padecen los felinos.

El agente causante se conoce también como el que propicia la conjuntivitis, síntoma principal de la enfermedad. Esta es una manera con la que el organismo expresa infecciones que pueden ser causadas por otras complicaciones, como el herpes felino.  

Esta enfermedad afecta la mucosa ocular, así es que notaremos que el gato tendrá el ojo enrojecido y con lagrimeo, debido a que la membrana que recubre el párpado está inflamada. Además, el felino estará constantemente guiñando el ojo. Hay varios niveles de conjuntivitis: la serosa, folicular y, en su estado más grave, la purulenta.

Es importante tener muy en cuenta que el tratamiento debe aplicarse después de haber detectado previamente la bacteria causante, para lo cual hay que estar muy pendiente de las reacciones de los gatos y de su entorno, ya que una detección tardía complica su cura.

Como todas las bacterias, deben ser combatidas con antibióticos. En estos casos, el ácido fusídico al 1% o clortetraciclina pueden administrarse de forma tópica, y la doxicilina de forma sistémica.

El herpes felino y el calicivirus felino también son causantes de conjuntivitis.

La uveítis facolítica y el glaucoma son enfermedades que se relacionan directamente. La primera infección se desarrolla debido a patologías como la leucemia felina, peritonitis, el virus de inmunodeficiencia felina (VIF) y hongos. La segunda es una de las consecuencias de padecer la primera.

El glaucoma es causado también por la genética, peleas callejeras o accidentes. Es silenciosa y degenerativa, por ende, es común entre felinos ancianos. Se da cuando el humor acuoso del ojo causa presión en el nervio óptico, generando su obstrucción y debilitando la retina.  

Cuando los síntomas como la pérdida de visión, los dolores de cabeza, la dilatación pupilar con aspecto azulado borroso, se manifiestan, ya la enfermedad está en su estado más avanzado.

Sin embargo, hay tratamientos que van de acuerdo a la causa del glaucoma, es decir que hay que determinar el hongo o el tipo de infección para atacar en primer lugar. Después, es posible detener el glaucoma, aunque no recuperar la visión perdida.

Los malestares se minimizan con colirio, para restablecer el sistema de nervios y regular la concentración del humor acuoso. Los antiinflamatorios o analgésicos calman el dolor.

Por otra parte, están las cataratas que se dan porque el cristalino pierde la transparencia. El único tratamiento es la cirugía veterinaria, la cual, de no llevarse a cabo, va a generar en el minino una pérdida del equilibrio, dolor y ceguera. También es una enfermedad degenerativa que se manifiesta mayormente en felinos ancianos.

Señales comunes de infección ocular

  • Párpados hinchados hasta cerrar los ojos

Los ojos grandes y entreabiertos son síntomas de infecciones oculares graves en los gatos. La diferencia mientras duermen, o los cierran por incomodidad, es evidente porque se manifiesta con otras señales de infección.

  • Legañas

Los gatos están constantemente segregando, del lagrimal, sustancias de diferentes consistencias y acuosidad, así que esto es una expresión del estado de su salud. La mucosidad purulenta, amarilla o verde, junto con un olor fétido, es manifestación de infecciones.

  • Esclerótica

Cuando la parte blanca del ojo, la esclerótica, está inflamada, se torna rosada por los vasos sanguíneos cortados causados por la hinchazón. Esta es una manifestación evidente de alergias, infecciones o glaucoma.

  • Opacidad del ojo

Los ojos de los felinos se caracterizan por ser llamativos y muy brillantes; cuando hay presencia de infecciones se opacan. El ojo se seca porque el flujo lagrimal disminuye, entonces, los reflejos ante la vista humana serán difíciles de divisar.

  • Se esconde más de lo normal

Al sentirse irritado o amenazado por el dolor y otros síntomas molestos, el gato se esconderá más de lo normal para evitar contacto con su entorno. Es posible que reaccione negativamente cuando se le toca la cabeza o los ojos.

Cuidados para las enfermedades oculares en los gatos

Las vacunas pueden prevenir enfermedades como la gripe felina y la clamidiosis. El proceso de vacunación debe iniciar apenas dejen de consumir leche materna; las más importantes son la vacuna trivalente que los protege de la panleucopenia felina, rinotraqueitis y calicivirus.

Limpiar los ojos con agua tibia, solución fisiológica o manzanilla, es importante cuando se está aplicando el tratamiento para combatir las infecciones. Es necesario que las secreciones infectadas sean removidas tanto como se expongan. Al limpiarlo debe hacerse con mucho cuidado ya que la molestia los pone de humor irritable. Para cada ojo un algodón, así se evita que la infección se esparza.

Los gatos bebés son los más propensos a desarrollar infecciones, ya sea porque han nacido en lugares infectados o por la sensibilidad de los órganos en esta etapa. Hay que estar muy atento al estado de sus ojos. Las gotas que son recomendadas por los veterinarios especializados para que la infección no se propague generalmente son soluciones fisiológicas.

La esterilización es fundamental, ya que la mayoría de las enfermedades oculares se propagan porque los gatos se agreden entre ellos al buscar una hembra para aparearse.

Las recomendaciones aquí presentadas deben seguirse al pie de la letra para evitar complicaciones en la salud de los felinos. Todos los antibióticos necesitan ser prescritos por el veterinario, ya que al suministrarlos de forma errada puede provocar resistencia a las bacterias lo que complicaría el tratamiento.

Esterilizar, vacunar y proteger a tiempo son acciones que garantizan la salud de los felinos porque los alejan de los agentes de peligro, como la calle y otros gatos enfermos.

Problemas cardíacos de los animales domésticos

¿Sabías que los animales domésticos pueden sufrir de problemas cardiacos?

Es más, lamentablemente, suele ser un problema mucho más común de lo que se piensa. Al igual que en las personas, el sistema cardiovascular en las mascotas puede funcionar mal, por lo que es fundamental la detección temprana de cualquier condición del corazón que pueda desembocar en una enfermedad cardiaca.  

¿Cuáles son las enfermedades cardiacas más comunes en los animales domésticos?

La incidencia de muertes por enfermedades cardiacas en animales domésticos ha ido en aumento en los últimos años, siendo, en la mayoría de los casos, una condición adquirida.

En los perros, se pueden identificar algunos trastornos cardíacos comunes como los problemas vasculares del corazón, una condición en la que las válvulas se debilitan y empiezan a filtrar sangre; la enfermedad pericárdica, en la que el saco protector del corazón se llena de líquido; miocarditis, en la que se produce una inflamación del corazón debido a una infección bacteriana; arritmia, que altera el ritmo cardiaco; y la enfermedad del parásito del corazón, que es transmitida por mosquitos portadores.      

Por su parte, los gatos también presentan problemas cardíacos, siendo la cardiomiopatía hipertrófica la condición más común en ellos, que consiste en el engrosamiento de las paredes del corazón. Otras enfermedades, como la estenosis aórtica, también produce el engrosamiento de la pared ventricular, mientras que la hipertensión sistémica, consiste en una elevación persistente de la presión arterial del felino.  

Síntomas que indican problemas cardíacos en los animales domésticos

Es posible identificar distintas señales en las mascotas que nos pueden dar luces respecto a la presencia de un problema en el corazón.

Por lo general, los animales que tienen problemas cardiacos presentan dificultades para respirar con normalidad. En ellos, la frecuencia de la respiración se incrementa durante las noches por lo que resulta conveniente revisar su índice de respiración.  

La tos persistente es otra de las señales que nos puede indicar un problema cardíaco en la mascota. Este síntoma se suele manifestar en los perros ya que los gatos no tosen cuando tienen alguna enfermedad en el corazón.

Cualquier fluctuación en el peso de la mascota también puede ser un indicador de un problema cardiaco. Ya sea que se manifieste una pérdida de peso o un aumento en el peso corporal, es preciso encender las alertas y llevarlo a una revisión con el veterinario.   

Una agitación persistente o el desgano para realizar actividad física nos puede indicar un problema en el corazón de la mascota. Muchas veces, podremos notar que el animal se agita muy rápido después de un corto paseo o que se resiste a salir a correr.

Identificar cuanto antes cualquier sospecha de problema cardíaco en los animales domésticos es fundamental para mejorar la calidad de vida de las mascotas. Si estás alerta y has detectado algunos de los síntomas indicados, llévalo de inmediato a un veterinario especializado en cardiología, quien le realizará los exámenes necesarios para un diagnóstico certero.

Cómo detectar la leucemia felina

Una de las enfermedades infecciosas más frecuentes y mortales para los gatos es la leucemia felina, provocada por un retrovirus que ataca su sistema inmunitario y que constituye la razón principal de mortalidad no traumática de los gatos domésticos. Si quieres conocer cuáles son las vías de trasmisión de esta enfermedad y qué medidas de prevención se deben adoptar, presta atención a la siguiente nota.

¿Qué es la leucemia felina?

El virus de la leucemia felina – ViLeF fue identificado hace más de 50 años como una de las posibles causas de linfosarcomas en los gatos. Los científicos creen que el virus fue transmitido por las ratas, convirtiéndose en un virus felino. Este tipo de oncovirus está asociado tanto a enfermedades neoplásicas como a no neoplásicas.  

El virus se encuentra en los líquidos corporales de los gatos que han sido infectados, en especial en la orina y la saliva. Su trasmisión se da mediante el contacto entre los gatos, al compartir el comedero o en las peleas. En los cachorros, el contagio se puede dar a través de la lactancia de la madre infectada o producirse durante el embarazo.

El virus se multiplica con rapidez en el organismo del gato infectado. Existe la probabilidad que el propio sistema inmunológico del felino logre eliminar el virus por completo, pero va a depender de la salud corporal del gato y de la fortaleza de sus defensas. De lo contrario, los síntomas empiezan a aparecer al poco tiempo, en especial en los gatitos jóvenes.

Síntomas y tratamiento de la leucemia felina

Un gato infectado por el virus de la leucemia puede presentar síntomas muy poco específicos; sin embargo, los más comunes son la pérdida del apetito, disminución del peso corporal, anemia, fiebre, letargo, diarrea y vómitos constantes. Además, suele presentar infecciones de las vías respiratorias altas y una deformación de su pelaje.

La coincidencia de los síntomas con otro tipo de patologías dificulta su correcto diagnóstico, por lo que es preciso que el gato sea evaluado por un veterinario. Las infecciones por virus de leucemia pueden ser detectadas con análisis de laboratorio específicos para estos casos.   

Aunque no existe un tratamiento eficaz contra el virus de la leucemia felina, las acciones están enfocadas en dos métodos de terapia antiretroviral, a través de la ingesta de fármacos para controlar la replicación del virus y de drogas inmunomoduladoras a fin de potenciar la respuesta inmune y siempre indicadas por un equipo oncológico experto.   

El veterinario también dirige sus esfuerzos hacia el control de las enfermedades secundarias que suelen acompañar la presencia del virus de la leucemia felina.

La mejor manera de controlar la proliferación del virus y mantener protegida a nuestra mascota es evitar que entre en contacto con gatos infectados; además, el control periódico en el consultorio veterinario es fundamental para el cuidado de los felinos.

El especialista determinará la pauta de vacunas que se deberá seguir para prevenir la leucemia felina, tomando en cuenta que antes de realizar la vacunación se haya efectuado un testeo antigénico de la enfermedad.

¿Qué es y cómo se contagia el parvovirus?

Identificada hace más de 40 años, la parvovirosis canina PVC, también llamada parvovirus, es una enfermedad altamente contagiosa que afecta a los perros, especialmente a los cachorros, y que precisa de atención veterinaria urgente a fin de evitar la muerte del animal. A continuación, conoceremos más acerca de esta terrible enfermedad y cómo se puede prevenir su contagio.    

Los parvovirus son virus que atacan, en mayor medida, a los perros pequeños a partir de las seis semanas de su nacimiento, esto es debido a la pérdida de la inmunidad maternal. Para que el virus logre su desarrollo se requieren de ciertos factores que están presentes en células en mitosis, por ello suele atacar en la etapa del crecimiento del perro.

La enfermedad es menos frecuente en perros adultos debido, en parte, al hecho de que ya están vacunados, de ahí que tengan más riesgo de contagio aquellos que no han sido inmunizados por vacunación. Algunas razas caninas suelen ser más susceptibles al contagio del parvovirus, entre ellas, el rottweiler, pastor alemán, doberman, pinscher y el dogo argentino, por nombrar solo algunas.

El desarrollo del parvovirus en los perros

El periodo de incubación del parvovirus es de, aproximadamente, cinco días, siendo los primeros diez días los más críticos para la salud del animal. Esta enfermedad es trasmitida por el contacto de los animales con el virus, a través de los restos fecales de perros infectados. La presencia del parvovirus en las heces se debe a que puede sobrevivir largos periodos de tiempo como consecuencia de su gran resistencia a las condiciones extremas del ambiente.

Cuando el virus ingresa en el organismo del cachorro, los primeros síntomas son de decaimiento, pérdida del apetito y diarrea. La deshidratación se produce de forma acelerada debido a la diarrea y los vómitos, por lo que el perro puede morir en el transcurso de las primeras 72 horas. La rapidez y la gravedad con la que actúa esta enfermedad obligan a que sea imprescindible acudir a la clínica veterinaria cuanto antes, para que reciba atención de emergencia.   

El diagnóstico de la infección del parvovirus la realiza el veterinario a través de la observación y los análisis de laboratorio. A partir de ahí, deberá efectuar los esfuerzos necesarios para combatir la deshidratación y controlar la diarrea, previniendo cualquier tipo de infección a través de antibióticos. El control de la temperatura y el suministro de líquidos son esenciales para aumentar la esperanza de vida del animal.  

La mejor defensa contra el parvovirus: la prevención

Como la gran mayoría de infecciones víricas, no existe un tratamiento específico para el parvovirus canino, por lo que la prevención es fundamental para mantener sano al perro. Para ello, se deberá seguir de manera estricta el cronograma de vacunación establecido por el veterinario, con el fin de alcanzar la suficiente cantidad de anticuerpos que los proteja de la enfermedad.

La limpieza y desinfección del área que habita nuestra mascota, también es un factor determinante para el control de la dispersión del parvovirus. El médico veterinario nos puede indicar sobre los productos adecuados que podremos utilizar para la esterilización de la zona.

Todo lo que debes saber sobre el moquillo canino

Muchas veces hemos oído hablar sobre las diferentes enfermedades que afectan a nuestras mascotas, aunque, por lo general, no conocemos los términos con los que se conocen a estas dolencias que los aquejan. El moquillo es una de ellas y en esta ocasión vamos a conocer de qué se trata y de qué manera debemos actuar cuando se presenta.

¿Qué es el moquillo canino?

El moquillo canino, también conocido como distemper, es una enfermedad de origen viral que ataca a los perros de una manera severa; en caso de contagio, se debe recurrir de manera inmediata a pedir la ayuda de un profesional en veterinaria para salvar la vida del animal.

Esta enfermedad es producida por un virus del moquillo canino de tipo ARN y género morbillivirus, muy agresivo, que ataca las vías respiratorias, el estómago y los intestinos, llegando a interferir de manera muy invasiva en el sistema nervioso central de los perros que lo padecen.

Los síntomas más característicos del moquillo canino

Debemos estar muy atentos cuando notemos ciertos síntomas en nuestros perros, pues pudieran estar siendo víctimas de este terrible virus que, en muchos de los casos, puede resultar letal. Entre los síntomas más visibles del distemper canino podemos encontrar:

Lagrimeo y constantes legañas en la periferia de los ojos, acompañados de mucha congestión y secreción.

La pérdida significativa del apetito es otro de los síntomas que se pueden apreciar en primera instancia, sobre todo si desprecia sus alimentos favoritos.

La presencia de estados febriles es un signo evidente de la pérdida de la salud en los animales; por ello, resulta necesario acudir a un veterinario especialista en medicina interna, con el fin de estar seguros de que la temperatura ha sido tomada con precisión y sin equívocos, pues en los animales suele ser un tanto complejo este procedimiento.

Debemos estar muy atentos con sus deposiciones, pues lo normal es que con la presencia de este virus se presenten vómitos y diarrea.

La secreción nasal es otro de los síntomas evidentes de la presencia de moquillo en los animales. Tal como les ocurre a los seres humanos con los resfriados, a estos animales también se les presenta esta secreción acuosa característica de cualquier cuadro gripal.

La tos es otros de los síntomas ante la presencia de este virus en el organismo del animal infectado.

El desarrollo del moquillo canino en nuestras mascotas

No existen parámetros irrefutables respecto al tiempo estimado que puede durar el virus del moquillo en el animal, pues, tal y como sucede siempre con todos los seres vivos, los organismos no son iguales y por lo tanto no reaccionan siempre de la misma manera. Además, todo va a depender de los cuidados que se le presten y la rapidez con la que se atienda el caso.

Generalmente, la fase de desarrollo de esta enfermedad puede prolongarse por varios días, pero si no se toman las debidas precauciones y el animal es expuesto a la lluvia o a corrientes de aire frío, es posible que se complique y se convierta en una enfermedad letal aunque la tasa de mortalidad no es muy elevada.

En circunstancias normales, con la atención oportuna del veterinario y suministrándole los medicamentos adecuados, nuestra mascota puede salir adelante sin mayores contratiempos. Sin embargo, es preciso estar muy atento, más aún, si el perro no ha sido previamente vacunado o si se trata de un cachorro de menos de 5 meses, puesto que en esta edad son mucho más vulnerables a la presencia de mucosidad purulenta. Si hay presencia de vómitos, entonces se deben tomar medidas para evitar una posible deshidratación en el animal.

Una vez que se haya detectado el moquillo en los perros, se deben tomar las precauciones necesarias para atacar la enfermedad de manera adecuada y oportuna, así como para evitar el contagio a otros perros, siendo lo más indicado que la mascota sea evaluada por un médico veterinario.

Tratamiento y cuidados para la mascota ante la presencia de moquillo canino

Por lo general, el tratamiento a seguir es a base de antibióticos. La dieta del animal debe ser especialmente formulada para suministrarle los nutrientes suficientes que impidan su debilitamiento y eviten su deshidratación.

Los cuidados en casa deberán estar orientados a bajar la fiebre, combatir el malestar general de la mascota y cortar los estados de diarrea crónica. La manzanilla es ideal para lavarles los ojos, con el fin de calmar la hinchazón y combatir el enrojecimiento. Es necesario limpiar las mucosidades de la nariz del perro varias veces al día, pues en estas mucosidades están llenas de bacterias y virus que pueden retrasar su curación o provocar infecciones secundarias.

El agua con sal también es muy útil para mantener la mascota libre de mucosidades y legañas, mientras que las infusiones con equinacea purpurea son también efectivas para paliar los síntomas tan severos del moquillo canino. Se debe, además, tener un especial cuidado en la dieta, la cual debe incluir levadura de cerveza, avena, germen de trigo, y también algunas frutas frescas como la manzana y el cambur, que son altamente nutritivas y refrescan al aparato digestivo del animal.

Por su parte, para los casos de moquillo algunas personas utilizan la plata coloidal como antibiótico, fungicida y antibacteriano, aunque sin ningún sustento científico. Lo importante es acudir al médico veterinario que deberá evaluar el estado de la mascota y recomendar el tratamiento más adecuado.

Por último, es muy importante tratar que la mascota se mantenga en reposo ya que, además de evitar el consumo innecesario de energías, el descanso hará que los medicamentos actúen con mayor eficacia atacando el virus que produce la enfermedad. Se debe, por tanto, restringir los paseos y hacer que el animal guarde un reposo absoluto por el tiempo necesario para su curación definitiva.

La importancia de la desparasitación interna en las mascotas

Cuando se tiene un perro o un gato, es usual preocuparse por realizarle una desparasitación externa al momento de presentar pulgas o garrapatas; sin embargo, muchas veces no le damos la importancia debida a un asunto mucho más crítico: la presencia de parásitos en el interior de su organismo.

Los parásitos pueden representar un problema de salud grave para nuestras mascotas; peor aún, es posible que logren contagiar a otros animales e incluso a las personas. Es por ello que resulta indispensable realizarles una desparasitación interna que sirve para eliminar los gusanos que puedan estar alojados en su sistema digestivo, o bien para prevenir que éstos accedan a su organismo.  

Los parásitos internos más comunes

Por lo general, los parásitos se alojan en el intestino de los animales y pueden ser diferenciados de acuerdo a su tipo.  

Los gusanos redondos son los más comunes, se hospedan en los intestinos y pueden reproducirse rápidamente. Son muy resistentes a temperaturas extremas y causan serias obstrucciones y heridas en el intestino del animal. Cuando contagian a los humanos, estos parásitos pueden causar daños muy graves, incluyendo parálisis o ceguera.

Por su parte, los denominados gusanos látigo se alimentan de sangre en el intestino grueso, tanto de los perros como de los gatos. Estos se contagian muy fácilmente y pueden causar infecciones muy graves en las mascotas, representando un riesgo de muerte.     

Los anquilostomas suelen alojarse en el intestino delgado, se nutren de la sangre y pueden ocasionar, en el animal, anemia, diarreas y lesiones cutáneas, entre otras complicaciones. Estos gusanos también pueden causar serios daños en las personas.

Los gusanos pulmonares son otro tipo de parásitos muy peligrosos para los animales ya que les genera graves problemas respiratorios, pudiendo también ocasionarles la muerte.    

Existen, además, los llamados gusanos del corazón que son transmitidos por la picadura de los mosquitos y que se instalan en las arterias pulmonares de las mascotas. Al reproducirse alrededor del corazón del animal, dificultan sus latidos y generan insuficiencia cardiaca. De no ser tratado a tiempo, puede significar la muerte de la mascota.

Algunos de los síntomas más comunes que se pueden presentar ante la presencia de parásitos en los perros y gatos incluyen decaimiento general, falta de apetito, hinchazón abdominal, diarreas y vómitos. Muchas veces, se puede apreciar la presencia de estos gusanos en las deposiciones de la mascota, por lo que si observas cualquiera de estos síntomas y notas un comportamiento extraño en tu mascota te recomendamos acudir a un hospital veterinario de confianza lo antes posible.

Cómo se realiza la desparasitación interna

Los cachorros son muy vulnerables a padecer de parásitos intestinales, representando casi el 70% de los casos. Sin embargo, su desparasitación deberá ser recetada por el veterinario ya que muchos medicamentos pueden ser tóxicos para ellos.

Cuando se trata de cachorros, los especialistas suelen prescribir una dosis de antihelmíntico administrada por vía oral, en periodos espaciados de varias semanas.

En el caso de las mascotas en edad adulta, el tratamiento veterinario para eliminar los parásitos es de tres meses, según el calendario de desparasitación.

Es preciso tener en cuenta que, aun en los casos en los que la mascota no salga de casa, el riesgo de contagio es muy alto cuando no se cumple con la desparasitación interna según las indicaciones del veterinario, ya que los parásitos pueden llegar al hogar a través de los huevos pegados en la vestimenta o en la suela de los zapatos.

La mejor forma de estar protegidos y cuidar de la salud de nuestras mascotas es seguir el calendario de desparasitación, dándole el tratamiento veterinario regular indicado por el especialista.