Category: Salud

¿En qué consiste la cistitis idiopática felina?

Englobada dentro de las enfermedades denominadas FLUTD – Feline lower urinary tract disease o enfermedades del tracto urinario inferior felino, la cistitis idiopática felina es una patología que se presenta con cierta frecuencia entre los gatos de ambos sexos y que suele ser difícil de diagnosticar.  

Especialmente dolorosa y causante de más del 60% de los cuadros no obstructivos del tracto urinario inferior de los gatos menores de 10 años, la cistitis idiopática felina o cistitis intersticial es un trastorno inflamatorio no infeccioso que es preciso conocer para saber cómo actuar a tiempo. 

Cistitis idiopática felina o cistitis intersticial

La cistitis idiopática felina es una patología que genera inflamación en la vejiga y anomalías en el sistema nervioso central. Su condición de idiopática nos indica que no está del todo claro cuáles son las causas que la desencadenan, aunque los especialistas relacionan su aparición con factores psicológicos y neuroendocrinos.  

Así, cuando el felino pasa por momentos de estrés, desencadena una serie de alteraciones en su organismo que generan una inflamación en las paredes de la uretra. Es importante entender que los antibióticos no son utilizados para tratar la cistitis idiopática ya que esta inflamación no presenta infección. 

Según los especialistas, el estrés produce en los gatos un aumento en sus niveles de tirosina hidroxilasa y se activa el sistema nervioso simpático. Debido a ello, se altera la permeabilidad del urotelio, permitiendo el paso del potasio y calcio presentes en la orina, desencadenando la inflamación. Además, esta condición puede llegar a obstruir a la mascota. 

Por lo general, existen ciertas condiciones que puede llegar a desencadenar la cistitis idiopática en los gatos, como puede ser en caso de mudanza o cambio de hábitat, peleas con otras mascotas de la casa o cambios de hábitos bruscos. Además, los gatos que son asustadizos están más predispuestos a sufrir esta condición.  

Diagnóstico de la cistitis idiopática felina

El adecuado diagnóstico de la cistitis idiopática felina se realiza por exclusión, es decir, como descarte de otras enfermedades que pueden provocar síntomas similares. Así, lo primero que debemos descartar es la presencia de cálculos en la vejiga a través de pruebas clínicas.   

Una primera prueba es la del sondaje, realizada con el fin de extraer muestras de los cálculos para analizar su composición, así como para eliminar cualquier obstrucción que se pueda presentar en el animal. 

La toma de imágenes radiográficas se efectúa con la finalidad de visualizar cualquier presencia de cálculos en la vejiga o la uretra. Esta prueba es complementaria ya que es posible que no se logren visualizar los cálculos con exactitud.  

La ecografía, por su parte, le va a permitir al veterinario analizar la presencia de cálculos y las condiciones que presenta la pared de la vejiga. En paralelo, es recomendable realizar una citopunción al animal, que consiste en la toma de muestra de orina estéril con el fin de observar la presencia de sedimentos.  

Estas pruebas también sirven para descartar otro tipo de patologías como un tumor en la vejiga o uretra, traumatismos, infecciones bacterianas o alteraciones congénitas, aunque estas dos últimas son muy poco comunes en los gatos. 

Cuando se hayan descartado estas patologías, el veterinario puede concluir que se encuentra ante un cuadro de cistitis idiopática felina y determinará el tratamiento más adecuado para la mascota, en base a la condición de la vejiga y la situación de obstrucción que pueda presentar.    

Tratamiento de la cistitis idiopática en los gatos

El veterinario determinará el tratamiento a seguir de acuerdo a si el cuadro de cistitis idiopática felina se presenta con obstrucción o no. En los casos de cistitis idiopática felina con obstrucción, el gato deberá recibir el tratamiento de inmediato ya que podría presentar un cuadro de insuficiencia renal aguda. 

El tratamiento más adecuado consiste en sedar completamente al animal y sondarlo para eliminar la obstrucción. En paralelo y solo si el sondaje no cumple con los resultados esperados, se le realizan lavados uretrales. 

Cuando se presenta la cistitis idiopática felina sin obstrucción, el tratamiento consiste en la aplicación de fármacos antiinflamatorios no esteroideos – AINEs, el aumento de la ingesta de agua, una dieta rica en alimentos húmedos y en la mejora del ambiente en casa para disminuir el estrés en el gato. 

Recomendaciones para los dueños

Los gatos son animales solitarios y territoriales, por lo que es recomendable tomar una serie de medidas en su entorno orientadas a mantenerlos libres de estrés y de cualquier enfermedad relacionada.  

  • En principio, debemos proveer al felino de juguetes con los que pueda imitar la caza; lo recomendable es ir rotando sus juguetes cada cierto tiempo. 
  • Los gatos deben tener un plato especial de comida y otros más para el agua. El área de comida deberá ubicarse en un lugar apartado y alejado de su caja de arena. 
  • El agua, además, deberá ser renovada con frecuencia, a fin de mantenerla fresca siempre. Este elemento es esencial para mantenerlos al margen de la cistitis idiopática felina.
  • Es recomendable que el gato tenga un espacio de descanso en una zona elevada y tranquila de la casa, alejado de las corrientes de aire y de otros animales.  
  • La caja de arena debe permanecer limpia, por lo que es necesario recoger los excrementos todos los días. Además, se recomienda que la caja de arena no sea compartida por más de un gato.  
  • Se aconseja darle amplia libertad al gato para que pueda trepar, jugar y explorar por los distintos ambientes del hogar. 

En los casos de cistitis idiopática felina, tan importante como el tratamiento veterinario y el cuidado en la alimentación es la mejora en el entorno del animal, con el fin de disminuir el estrés y evitar cualquier tipo de recaída. 

Aunque es una patología difícil de tratar, a través de un adecuado diagnóstico, un tratamiento disciplinado y la mejora de las condiciones del entorno, el gato logrará una mejora significativa a corto plazo.

¿Qué es el síndrome de Cushing y cómo reconocerlo?

Los animales producen ciertas hormonas necesarias para el funcionamiento de su organismo, cuando algunas de estas son producidas en exceso, como en el caso del cortisol, el animal comienza a presentar problemas graves como el síndrome de Cushing.

Para conocer de qué se trata el síndrome de Cushing, cómo reconocerlo y cuál es el tratamiento a seguir, te invitamos a leer las siguientes líneas con toda la información referente a este tema.

¿Qué es el síndrome de Cushing?

El síndrome de Cushing es una enfermedad endocrina que suele presentarse en perros de mayor edad, y es provocada por el exceso de producción de la hormona cortisol. Esta condición genera que el metabolismo del animal se altere y que sus defensas bajen de una manera considerable.

Este síndrome es más común en perros de razas pequeñas y, por lo general, se debe a la aparición de tumores en la glándula pituitaria o glándulas adrenales.

¿Cómo reconocer el síndrome de Cushing?

Uno de los síntomas más comunes que produce el síndrome es la sed excesiva, la cual hace que los perros beban abundante agua y orinen sin control. Este suele ser el indicador más determinante de la enfermedad.   

También, las mascotas pueden presentar otros síntomas como pérdida de peso, aumento del apetito, pérdida de cabello, jadeo excesivo, adelgazamiento, piel oscura y un estado físico debilitado hasta el punto que el animal no es capaz de realizar sus rutinas diarias.

La aparición de estos síntomas se presenta paulatinamente, a medida que la enfermedad vaya avanzando. 

Por tal razón, es recomendable que apenas notes que tu mascota tenga exceso de sed, la lleves al veterinario especializado para que le realice el chequeo necesario que descarte la enfermedad.

¿Cuáles son las causas del síndrome de Cushing?

Existen tres causas que producen el síndrome. La primera y la más común es la aparición de un tumor en la glándula pituitaria

La segunda causa se debe a la aparición de un tumor en la glándula suprarrenal, es decir, en la parte superior de los riñones. A pesar de no ser la causa más frecuente, se ha registrado que el síndrome se produce en, al menos, el 20% de los casos. 

La tercera causa se produce por tomar en exceso glucocorticoide que produce altas dosis de cortisol.

Tratamiento del síndrome

Dependiendo de la causa, lo más recomendable es realizar una intervención quirúrgica para extraer el tumor que genera el síndrome. Sin embargo, esto depende de su localización y de que el mismo no se haya extendido.

Algunos veterinarios prefieren medicar al animal con tratamientos que ayuden a disminuir el tamaño del tumor hasta el punto de que desaparezca, pero, de igual manera, esto dependerá del estado del mismo.

Si notas que tu mascota presenta alguno de estos síntomas, no esperes y llévalo de inmediato al veterinario para que se le realicen los exámenes necesarios y se pueda determinar el tratamiento adecuado que mejore su salud.

 

La presión arterial alta en los animales domésticos

Al igual que los seres humanos, los animales tienden a sufrir de enfermedades cardiovasculares producidas por la alta presión arterial. Por lo general, estas subidas de tensión se generan a partir de enfermedades las cuales, si no son tratadas a tiempo, pueden afectar la salud de tu mascota.

Es importante saber cuándo un animal sufre presión arterial elevada, cuál es la causa y qué tratamiento seguir; por ello, hemos preparado el siguiente artículo de interés.  

¿Por qué aumenta la presión arterial en las mascotas?

La hipertensión en los animales domésticos es un síntoma secundario generado por una enfermedad mucho más fuerte que padece el animal, como puede ser la diabetes, enfermedades cardiovasculares o cualquiera asociada a problemas tiroideos.

Es poco probable que un perro sufra presión arterial alta sin que sea originada por otra patología.

Aunque en la actualidad no existan estudios registrados en los que se compruebe que los animales de mayor edad y en condiciones de obesidad tienden a sufrir de hipertensión, según algunos especialistas, las mascotas que cumplen con estas condiciones se ven más expuestas a sufrir presión arterial alta.

La importancia de controlar la presión arterial de la mascota

Debemos asegurarnos que la presión arterial de la mascota se mantenga dentro de los rangos establecidos según su raza, para que los órganos vitales pueden cumplir su función de manera adecuada. 

Si algo en su organismo no funciona bien, se pueden producir grandes problemas en la salud de tu mascota, es aquí en dónde radica la importancia de medir cada cierto tiempo la presión arterial del animal.

Una tensión elevada puede afectar la vista, el corazón, los riñones e, incluso, el sistema nervioso de la mascota; lo recomendable es hacerle una revisión por lo menos una vez al año. 

Afortunadamente, descubrir a tiempo que el animal sufre hipertensión nos ayuda a minimizar el riesgo ya que, con un buen tratamiento, será posible lograr estabilizarlo.

Recuerda que la hipertensión no es una patología primaria por lo que lo más seguro es que esta condición se deba a otras enfermedades más graves, razón por la cual es preciso controlar su presión para detectar a tiempo qué está originando la alteración.

¿Cómo medir la presión arterial de los animales domésticos?

Existen dos formas de medir la presión arterial en los animales. La más común es la no invasiva, en donde se emplea un aparato especializado para tomar la tensión llamado doppler.

Este procedimiento es realizado por el veterinario quien tomará lectura de la presión al menos tres veces.

La segunda forma es la que conocemos como invasiva, aunque no es un procedimiento habitual en las clínicas veterinarias debido a que no es práctico. En este procedimiento, se toma directamente una muestra de sangre a través de un vaso sanguíneo. 

¿Cómo detectar la presión arterial elevada en la mascota?

No es muy difícil darse cuenta cuando el animal tiene la presión arterial elevada. Puedes notar que tu mascota está sufriendo hipertensión cuando esta presenta síntomas de ceguera o desprendimiento de retina. 

Otro síntoma que suelen presentar los animales es inquietud excesiva o convulsiones. El estado de ánimo del animal es clave para darse cuenta que algo anda mal.

Es muy importante observar con frecuencia los comportamientos de la mascota para detectar cualquier indicio de hipertensión a tiempo, recuerda que esto puede causar la muerte del animal.

¿Cuáles son los factores de riesgo de hipertensión en las mascotas?

Es usual que los animales sufran hipertensión a partir de los 8 años. Lo recomendable es que desde el primer año hasta cumplidos los 8 revises su presión al menos una vez cada año. 

Después de los 8 años, lo mejor es tomarle la tensión al menos dos veces al año para evitar cualquier problema, aunque esto lo va a determinar el veterinario ya que depende mucho de cada caso en particular.

Otro factor importante que influye es la raza del animal, ya que algunos suelen ser más susceptibles y delicados que otros. Independientemente de esto, cado uno cuenta con un valor de referencia que sirve de guía.

Tratamiento y prevención de la presión arterial alta en los animales

No existe manera de prevenir la presión arterial alta en los animales domésticos, debido a que, como hemos mencionado antes, este es un problema que se genera a raíz de una enfermedad mucho más grave, por lo que su prevención depende de la detección temprana de la patología primaria. Por tanto, lo conveniente es atacar la causa que genera la hipertensión.  

En ocasiones, se le puede proporcionar al animal dosis de medicamentos que se encarguen de relajarlo. Sin embargo, esto no es tan sencillo como parece ya que se ha demostrado que algunos animales tienen una mala reacción a los medicamentos vasodilatadores, provocando un mayor aumento de la presión.

Es primordial entender que la presión arterial elevada en humanos no es para nada igual que en los animales por lo que, si tu mascota sufre de un aumento de presión, no deberás medicarlo sin antes consultarlo con el veterinario ya que puedes causar la muerte del animal.

Por ello, ante una situación así, deberás dirigirte lo más rápido posible a la clínica veterinaria para que los especialistas puedan tomar las medidas necesarias.

El aumento de la presión arterial en los animales domésticos es un tema mucho más profundo de lo que imaginamos. Tal es su importancia que es preciso tener toda la información necesaria, en especial cuando se tienen mascotas en casa.

Recuerda mantenerlos en observación y hacerle la toma de presión al menos una vez al año. En caso de notar algo anormal, no dudes ni un segundo en llevarlo al veterinario para que sea el especialista quien detecte la causa que origina la hipertensión y pueda medicarlo de manera correcta.

 

Cómo reconocer la torsión del estómago en el perro

Lejos de lo que se piensa, la torsión del estómago es una enfermedad que suele ser común en nuestras mascotas. Por lo general, se presenta en razas de perros grandes como el Pastor Alemán, Gran Danés y San Bernardo, entre otros. Sin embargo, puede presentarse en cualquier raza y es importante detectarla a tiempo con el fin de salvar la vida del animal. 

Por esa razón, en las siguientes líneas te damos algunos consejos que te permitirán reconocer la torsión gástrica en el perro, así como las medidas que deben ser tomadas al momento para prevenir la muerte de tu mascota.

¿En qué consiste la torsión del estómago?

Antes de mencionar algunos síntomas que permiten reconocer cuándo un perro está sufriendo torsión estomacal, es necesario saber en qué consiste esta enfermedad.

Básicamente, la torsión estomacal es una enfermedad provocada por la expansión del estómago. Esto origina la producción excesiva de gases, haciendo que el animal sufra de dolores insoportables e, incluso, causar problemas graves como la muerte del mismo.

Cabe destacar que esta enfermedad se produce cuando el perro ingiere más comida de la que puede soportar, hasta el punto de no ser capaz de digerirla. Esto provoca la acumulación de gases que aumenta de manera exagerada el tamaño del estómago del perro, lo que causa presión en órganos vitales del cuerpo, dificultades respiratorias y mala circulación de la sangre y órganos como el corazón.

Síntomas de la torsión gástrica en los perros

Aunque podamos conocer el origen de la torsión estomacal, es difícil saber en qué momento se forma. Por lo tanto, es más relevante tener conocimientos acerca de los síntomas que pueden presentar los perros en el momento de padecer la enfermedad y así poder actuar de forma rápida y segura.

Uno de los principales indicios de la torsión gástrica es el nerviosismo en los perros o el exceso de jadeo. Esta exageración de ansiedad puede venir acompañada de ciertos temblores que tenemos que identificar que no sean producto del frío. Es recomendable palpar el abdomen para percibir con seguridad el origen del temblor.

Por otro lado, el perro puede presentar salivación excesiva e intentos de vómito. A su vez, estos síntomas pueden generar mareos e insuficiencia respiratoria. En este último punto, es indispensable que lo traigas a la clínica veterinaria con urgencia para aliviar esta y cualquier otra señal preocupante.

Otra revelación a considerar sobre la torsión del estómago, es que el perro puede presentar palidez en las encías, producto de los vómitos y de la dificultad para respirar. Cabe resaltar que todo esto lleva a un gran agotamiento que hará que el animal pueda entrar en shock si no se reconocen los síntomas a tiempo.

¿Cómo actuar ante estos síntomas?

Lo primero que debes hacer es llevar a tu mascota al veterinario a la mayor brevedad posible. 

Es normal entrar en estado de desesperación si llegas a observar cualquiera de los síntomas de la torsión gástrica en tu mascota. En esos momentos, es preciso mantener la calma ya que los nervios suelen ser difíciles de controlar, lo que hace que no se coordinen de manera adecuada las acciones a tomar. Debes tener presente que todo lo que tu sientas se lo transmitirás al animal logrando estresarlo, lo que puede contribuir al aumento de los síntomas.

Además, es primordial que tengas claro que no existe ningún tipo de remedio casero que sirva para curar la torsión en el estómago del perro, de ahí la importancia de llevarlo de inmediato al veterinario con el fin de que sea el especialista en medicina interna el encargado de hidratarlo y tomar las acciones necesarias para aliviar los síntomas.

Si la enfermedad está muy avanzada, es probable que el perro entre en un estado de shock; en este caso será necesario reanimarlo mientras es atendido por el especialista.

Consejos para prevenir la torsión gástrica en los perros

Existen razas de perro que tienen predisposición a padecer la enfermedad de torsión gástrica, no obstante, es recomendable tener en cuenta algunos consejos para prevenir la misma independientemente de la raza de tu mascota.

Para empezar, es recomendable esperar un promedio de una hora para alimentar a tu perro si este se encuentra muy agitado tras un momento de ejercicio o juego fuerte. La relajación es un estado oportuno para comer.

De la misma manera, es importante esperar aproximadamente una hora después de cada comida para que el perro pueda salir a jugar o a realizar cualquier actividad, para asegurarnos de que haya digerido los alimentos.

Es bueno evitar que los perros consuman agua en cantidades exageradas. Puede que se encuentren sedientos después de un tiempo de juego, pero si notamos que beben descontroladamente, te aconsejamos que retires el recipiente y le des agua en dosis más lentas.

También, puedes controlar las dosis de comida en varias porciones al día, es decir, es preferible que el animal consuma 3 o 4 platos de comida pequeñas que una sola porción enorme, ya que puede ocasionar que el perro se sienta atragantado y muy lleno durante la mayor parte del día.

Consumir pienso en exceso puede generar mayor cantidad de gases en el estómago del canino, estimulando la aparición de los síntomas de la torsión gástrica, por lo que se recomienda darle el alimento en las cantidades especificadas por el veterinario, de acuerdo al peso y raza del animal.

Algunos veterinarios recomiendan que los platos de comida sean ubicados en una altura media entre el suelo y la cabeza del perro, para que su postura sea más adecuada a la hora de comer. De esta manera, se puede prevenir que la mascota se atragante y también pueda sentirse más cómoda.

Es importante saber reconocer cuándo tu mascota presenta síntomas de torsión estomacal, a fin de actuar de la manera correcta y acudir lo más rápido posible al veterinario para que se le realicen todos los chequeos y tratamientos necesarios.

¿Qué vacunas debe de aplicarse a los cachorros?

No basta con mimarlos o consentirlos, cuando se trata de tener un cachorro como mascota existe una importante variedad de cuestiones que se deben tomar en cuenta, a fin de velar por su salud y cuidar su crecimiento. Una pieza clave son las vacunas, por lo que resulta indispensable conocer cuáles son las que se les debe aplicar y el momento adecuado para hacerlo.

Por lo general, a partir de las 12 semanas de haber nacido será preciso cumplir un calendario de vacunación. En muchos casos, el proceso de vacunación puede empezar antes, por lo que es necesario consultar con el veterinario sobre la conveniencia de hacerlo. Si has comprado la mascota en una tienda, al menos la primera dosis de la primera vacuna ya debió ser colocada.

Sin embargo, si has decidido adoptar al animalito directamente de la madre o en unas condiciones confusas, es muy posible que no esté inmunizado contra los diversos virus del ambiente.

En este último caso, debes estar atento a que el cachorro no esté en contacto frecuente con otros perros ni con cualquier elemento ambiental que represente un riesgo para él.

También, será preciso considerar que tanto el tipo de vacunas como las dosis, el tiempo entre ellas y otros elementos de la colocación están estrechamente vinculados con la raza del animal, su peso, tiempo de vida, características particulares y otras cuestiones que el veterinario pueda considerar prudentes.

Así, un proceso de vacunación siempre debe comenzar por una consulta con el experto veterinario.

¿Cuál es el calendario de vacunas del cachorro?

En la cartilla obligatoria del perro, destacan las vacunas contra el moquillo canino, el parvovirus y la rabia, este último, incluso, con un carácter de obligatoriedad legal.

Otras vacunas que puedes optar o no por colocar son las de la leptospirosis, parainfluenza, tos de perreras y la de la enfermedad de Lyme (enfermedad de la garrapata), entre otras.

Sin embargo, algunas que puedan parecerte opcionales son obligatorias según la legislación de un determinado país, de allí la importancia de la consulta veterinaria.

El calendario de vacunas aceptado en España y gran parte del mundo es:

  • Primera vacuna a las 6 semanas.
  • Polivalente a las 8 semanas.
  • Refuerzo de la polivalente a las 12 semanas.
  • Vacuna de la rabia a las 16 semanas.
  • Refuerzos de la polivalente y la rabia cada año, según la raza.

¿Por qué es indispensable vacunar a los cachorros?

Al momento de nacer, los cachorros están protegidos por los anticuerpos que les aporta la leche de la madre. Sin embargo, a medida que el cuerpo crece y se acerca el destete, el efecto desaparece.

El sistema inmune del cachorro está totalmente desprovisto de mecanismos para responder contra ningún virus, por eso, la exposición ante este peligro podría acarrear efectos letales para ellos.

Vacunarlos es la única manera de prepararlos para enfrentarse al mundo, poder vincularlos con otras mascotas y asegurar su vida; consulta con el veterinario sobre el calendario de vacunas que se debe cumplir para garantizar su desarrollo sin problemas.

¿Cómo tratar los cálculos renales en los gatos?

Los cálculos renales o urolitos afectan a gran parte de los felinos domésticos,  generándoles numerosos síntomas clínicos. Los gatos de cualquier edad o raza pueden desarrollar esta patología por lo que es preciso conocer sus características, a fin de saber cómo actuar en caso que se presenten.

Si tu gato manifiesta dificultades para orinar, tiene vómitos o presenta sangre en la orina, es probable que tenga cálculos renales. A continuación, te contamos qué hacer en estos casos.

¿Qué son los cálculos renales?

Los cálculos renales son una especie de pequeños depósitos endurecidos, localizados en el tracto urinario del animal, y que se forman a partir de restos de minerales solidificados. Estos cálculos se acumulan en el riñón y llegan a obstruir el conducto urinario del felino, dificultando el paso de la orina y provocando un dolor severo.  

De no tratarse a tiempo, los cálculos renales pueden llegar a irritar el tracto urinario del gato, generarle sangrado o llegar a bloquear por completo el paso de la orina. En los casos más complicados, se puede generar un daño irreversible en los riñones, así como el fallecimiento de la mascota.

Síntomas de los cálculos renales en los gatos

La inapetencia es probablemente el primer síntoma que nos puede indicar que algo no anda bien en el felino. Gran parte de los gatos con problemas renales manifiestan falta de apetito, por lo que es preciso identificar si la mascota ha dejado de comer de un momento a otro. De ser el caso, es recomendable llevarlo de inmediato al veterinario para que le haga los estudios correspondientes.

La falta de ingesta de alimentos puede producirle graves daños al animal.

Otro de los síntomas característicos de los cálculos renales es la dificultad para orinar. El dueño deberá observar la cantidad de veces que acude el gato a su caja de arena y si manifiesta complicaciones al intentar orinar. En caso de que no pueda o de que solo orine una pequeña cantidad, puede que los urolitos estén impidiendo el flujo normal de la orina.

Los gatos que padecen cálculos renales manifiestan un dolor excesivo y lo exteriorizan maullando, especialmente en el momento en que están intentando orinar. También, suelen maullar en el momento de dormir o se resisten a ser cojidos.  

¿Cómo actuar ante estos Síntomas?

Ante la aparición de los primeros síntomas en el gato, es necesario acudir al veterinario para que realice los análisis pertinentes. Aun cuando no se manifiesten estas señales, es preciso llevar al veterinario de manera regular a la mascota, en especial si está castrado o manifiesta cambios de humor. El especialista realizará los exámenes necesarios para identificar si existe una infección urinaria o se presentan cálculos renales.   

La detección a tiempo del problema es crucial para realizar el tratamiento adecuado que resuelva el problema. De esa forma, podremos evitar la rotura de la vejiga o un fallo renal.  

En paralelo, es indispensable mantener hidratada a la mascota para evitar cualquier problema renal o urológico. Un gato acostumbrado a ingerir líquido diariamente tiene una menor incidencia de problemas renales que aquellos que toman poca agua durante el día. Para asegurar una adecuada hidratación, es conveniente darle agua limpia y fresca y alternar pienso seco y húmedo.    

La cantidad ideal de agua que necesita el gato para estar bien hidratado oscila entre los 50ml y 100ml por cada kilo de peso.

Tratamiento de los cálculos renales en los gatos

Como ya lo hemos indicado, detectar el problema a tiempo es fundamental para salvaguardar la vida del gato. Son muchos los casos en los que, en muy pocos días, las mascotas están en riesgo de sufrir una rotura de vejiga, por lo que, si no se logra identificar el bloqueo de las vías urinarias a tiempo, podría generarse un daño renal irreversible.   

Ahora bien, una vez realizado el diagnóstico por parte del veterinario y dependiendo del estado de gravedad, el especialista determinará la conveniencia de realizar un procedimiento quirúrgico denominado cistostomía, que consiste en realizar una abertura en la vejiga para extraer los cálculos directamente.

Si el problema no parece de mayor gravedad, el veterinario puede establecer una dieta especial orientada a disolver los depósitos minerales. Esta dieta aumenta considerablemente el consumo de líquidos por parte del animal.    

También, es posible que el especialista determine el uso de un catéter para lavar la vejiga del gato, con el fin de eliminar los depósitos minerales y la arenilla residual que se pueda haber acumulado.

En casos extremos el veterinario puede ordenar una uretrostomía perineal, con el fin de ampliar o ensanchar el diámetro de la uretra.  

Cuidados en la dieta de los gatos

Los cálculos renales suelen ser de diferentes tamaños y formas, dependiendo del mineral del que estén compuestos. Es por ello que los especialistas realizan estudios del depósito extraído para determinar su composición y establecer los cuidados en la dieta que se deberán tener para evitar nuevas formaciones.

Así, en el caso de cálculos de cristales de estruvita, también denominados cálculos de triple fosfato, suele recomendarse una dieta alta en agua, mientras que en el caso de cálculos de oxalato cálcico es recomendable una dieta no ácida, con niveles bajos de calcio, magnesio y citrato, con el fin de disminuir el nivel de calcio en la orina.   

Los gatos domésticos suelen tomar muy poca agua por lo que se recomienda alternar alimentos secos y húmedos. Un alimento con alto contenido en agua ayudará a prevenir la acumulación de minerales en la orina del gato.

Por último, es indispensable mantener el recipiente de líquidos lleno de agua fresca y limpia, renovándola todos los días; solo así conseguiremos disolver los cálculos acumulados y prevenir la formación de nuevos sedimentos.

Aunque los cálculos pueden presentarse en gatos de cualquier edad o sexo, los gatos machos y de mediana edad son los más propensos a presentar este problema; acudir al veterinario cuando la mascota presente los primeros síntomas es obligación de todo dueño responsable.

Influenza equina: síntomas y cuidados

A lo largo de su vida, los équidos, familia de mamíferos que incluye los caballos, las cebras y los asnos, pueden sufrir infecciones respiratorias, siendo la más común de ellas la influenza equina. Esta enfermedad se propaga rápidamente y es altamente contagiosa de un caballo a otro o por la contaminación en los equipos o el aire. Aunque esta patología no es mortal, es importante destacar que requiere de atención especial por ser sumamente contagiosa.

A continuación, vamos a mencionar los síntomas que aparecen con frecuencia cuando los caballos se contagian de influenza equina y los cuidados a los que deben someterse para superar rápidamente la infección.

Primeros síntomas de la influenza equina

El virus que causa esta patología respiratoria es el de la influenza equina, perteneciente a la gripe A. El período de incubación va desde las 3 horas hasta los 7 días. En la mayoría de los casos, desaparece del cuerpo del equino a los 10 días.

Los primeros síntomas son muy parecidos a los de las infecciones respiratorias comunes, como la fiebre, tos y secreciones que liberan partículas virales, las cuales se propagan fácilmente en el aire.

La tos seca, la fiebre y la descarga de mucosa nasal, se presentan cuando la influenza ya está en un estado más avanzado. Los animales infectados podrían eliminar el virus antes de que manifiesten los síntomas, aunque en esta fase es complicado determinar si hay infección, ya que no presentan los signos que comunican la patología.

La tos puede durar más de 15 días; mientras el caballo se va recuperando, el catarro faríngeo disminuye.

El caballo puede presentar fiebre elevada, desde 39,5 °C hasta los 41 °C. El pulso también se eleva entre 50 a 60.

Las conjuntivas se vuelven rojas con un leve color amarillo. El lagrimeo y la fotofobia son constantes, los párpados se hinchan y en el saco conjuntival se acumula secreción mucopurulenta.

Otros síntomas incluyen letargo, orejas caídas, disminución de la actividad física, edema en las patas, inflamación de los ganglios mandibulares, dolor muscular y pérdida del apetito. El sistema nervioso también se ve afectado, manifestando parálisis lumbar.

Una vez iniciado los síntomas, el animal debe ser tratado con los cuidados correspondientes para que supere la infección; si esta no es tratada con el reposo adecuado, la recuperación puede tardar hasta seis meses, es decir, la evolución clínica se prolonga.

Cuidados para combatir la influenza

Para que los cuidados sean efectivos, lo principal es mantener al caballo enfermo al aire libre, en un sitio con sombra y sin polvo, lejos de otros equinos que pudieran contagiarse. Además, es importante no movilizar a los equinos hacia sitios donde haya concentración, como los eventos de cabalgatas, festivales y ferias de exposición.

Es necesario que los animales con síntomas de la influenza equina estén en lejos de los animales sanos.

Cuando se visualizan por primera vez los síntomas, es necesario informar con rapidez a los veterinarios especialistas. El tratamiento se inicia una vez que el veterinario confirma el diagnóstico, pues los síntomas pudiesen ser similares a otras enfermedades del sistema respiratorio. El método de diagnóstico más rápido y visible es cuando especialista busca en la nariz la presencia del virus y analiza la secreción.

Para que se recupere rápidamente, el reposo debe incluir aislamiento en un sitio limpio y con aire constante. Además, se deben aportar alimentos que el caballo pueda masticar e ingerir con facilidad. El pienso que se le da diariamente como alimento deberá ser reemplazado por frutas, pienso blando de calidad, húmedo u otros alimentos que recomiende el veterinario para que sea atractivo al gusto del caballo.

 Cuadros complicados de influenza equina 

En algunos casos, cuando se evidencia infección por bacterias, significa que la influenza está un cuadro complicado por lo que el veterinario suministrará antibióticos. Si el caballo está muy débil y no se le brindan los alimentos y los cuidados adecuados, corre riesgo de muerte.

Los antiinflamatorios ayudan a reducir la fiebre. En los casos más graves, se les suministra antipiréticos.

El caballo deberá permanecer en reposo absoluto; el ejercicio intenso debe ser evitado totalmente.

Para la conjuntivitis, el veterinario recetará soluciones de ácido bórico y colirios astringentes. Las compresas húmedas tibias y las pomadas oftálmicas con penicilina ayudan a disminuir la hinchazón de la conjuntiva.

Para el letargo y la debilidad de las articulaciones, es conveniente que el caballo se tumbe sobre el pasto blando, para que luego se le realicen unos ejercicios mientras se cambia de postura lentamente. También, se recomienda la inyección de aneurina conocido comúnmente como vitamina B1, esta desempeña un papel importante en la respiración celular y en la nutrición del sistema nervioso.

Para aplicar todos estos tratamientos, es altamente recomendado que la persona que manipula al animal se lave las manos antes y después de tener contacto con él, para que evite el contagio a los animales sanos.

¿Cómo prevenir la influenza equina?

Al adquirir o adoptar un caballo, hay que asegurarse de que no tenga influenza equina y de que haya recibido las vacunas recomendadas en el tiempo estipulado, que es una vez al año.

Para que haya menos riesgo de contagio, los equipos o los utensilios con los que se manipula al caballo en el tratamiento deben estar desinfectados.

Aunque el equino haya superado la influenza una vez, esto no significa que no puede contraer el virus otra vez. La vacuna contra la influenza equina es obligatoria para prevenir la enfermedad. Cuando los caballos participan en exposiciones o competencias, uno de los requisitos indispensables es que esté vacunado contra el virus.

A pesar de estar vacunado, esto no garantiza que sea inmune de por vida, sin embargo, siempre es importante vacunar para que tolere mejor los síntomas y no sean tan complicados ni molestos.  Para que la vacuna sea efectiva, debe aplicarse todos los años a todos los equinos que se encuentren en el mismo espacio.

La vacuna deberá aplicarse rápidamente a los équidos que se encuentran cerca del enfermo, pero nunca es recomendado vacunar a los que ya tienen la influenza.

A diferencia de la influenza aviar, este tipo de infección no se transmite a los humanos. No se conoce su potencial zoonótico y mortal; sin embargo, no se recomienda tener mucho contacto con el animal enfermo ya que podría aumentar el riesgo de que transmita, a través del contacto, la enfermedad a los animales sanos.

Problemas de salud habituales en el Gran Danés

Conocido como el ‘’Apolo entre los perros’’, el gran danés se caracteriza por su gran tamaño y su carácter amistoso. Aunque suele ser una raza saludable, este animal puede llegar a padecer algunas enfermedades que es preciso saber identificar; por ello, en el siguiente artículo abordaremos los problemas de salud habituales en el gran danés.  

La esperanza de vida del gran danés se encuentra entre los 8 y 10 años, dependiendo de los cuidados que se le brinden. Es un perro de gran tamaño, pesa entre 50 kg y 100 kg. Y es reconocido también por su carácter noble, tímido y muy fiel a su amo.

Debido a su morfología, se presentan problemas de salud en el gran danés iguales a los que presentan las razas grandes.

El síndrome de Wobbler 

Esta patología se manifiesta con la inestabilidad en el andar del perro. Sucede porque la médula espinal recibe presión a la altura del cuello. Para evitar su desarrollo, el gran danés debe tener una alimentación adecuada desde el nacimiento.

La detección temprana es fundamental, así se prevendrán los problemas motores y daños neurológicos que surgen cuando el trastorno está avanzado.

Displasia de cadera

Es un tipo de malformación hereditaria que se manifiesta con mayor frecuencia cuando los perros jóvenes tienen sobrepeso. Se trata de la rotación y desencaje del fémur de la cavidad de la pelvis. Para esta enfermedad, existe la opción de una intervención quirúrgica, pero es muy costosa, y en muchas ocasiones el éxito es limitado.  

Las rutinas y cuidados de los perros gran danés que padecen este problema deben incluir caminatas cortas, un peso regulado y una dieta saludable rica en proteínas. Mediante masajes y el suministro de antiinflamatorios recetados por el veterinario, se regulan los episodios de dolor.

Ectropión en el gran danés

Se evidencia cuando la conjuntiva palpebral, parte interna del párpado inferior, queda al descubierto. Los primeros síntomas aparecen cuando la conjuntiva está roja e inflamada y hay infecciones constantes. Su tratamiento se centra en colirios o cremas lubricantes; en casos muy graves, se procede a una intervención quirúrgica.

Dilatación gástrica- Vólvulo DGV 

Este problema sucede cuando se le suministra alimento en cantidades mayores a las que puede soportar el estómago del gran danés. Entonces, este se dilata hasta obstruir el funcionamiento equilibrado del organismo. Provoca dificultad en el retorno adecuado de la sangre desde el abdomen hasta el corazón, ruptura estomacal y presión en el diafragma.  

Un gran danés con DGV puede tener el vientre hinchado, sufrir dolor severo e intentar vomitar sin éxito. El dolor les puede hacer gruñir y retorcerse.

Cardiomiopatía dilatada 

Se da cuando el corazón se obstruye por la dilatación exagerada de los ventrículos, las aurículas y las cámaras inferior y superior del corazón. Cuando llega hasta ese punto, el corazón no puede volver a su estado natural. Esto ocasiona un bombeo sanguíneo débil que, como consecuencia, también debilita a todo el órgano.

Los desmayos, la depresión, debilidad y dificultad para respirar son algunos de los síntomas más comunes.  El diagnóstico y tratamiento son muy delicados y requieren de una actuación eficiente apenas el animal ingresa con los síntomas al centro veterinario.

Estos son algunos de los problemas de salud más comunes que se presentan en el gran danés. Es preciso visitar habitualmente al veterinario para disminuir el riesgo de padecer alguna de estas patologías y actuar de inmediato cuando los primeros síntomas se presenten.

Síntomas de la incontinencia urinaria en los perros

Cuando hay evidencia de que nuestro perro no puede controlar sus ganas de orinar, es posible que nos encontremos frente a un cuadro de incontinencia urinaria. Existen algunos síntomas comunes que pueden ayudarnos a demostrar que el perro está sufriendo de esta alteración, producida por causas mayores.

La Incontinencia urinaria se manifiesta en un goteo involuntario de la micción (orina). Este problema se presenta mayormente en perros castrados, debido a la disminución de las hormonas segregadas. Un estudio realizado por la Royal Veterinary College arrojó que el 1% es la tendencia general de incontinencia urinaria en machos, mientras que en las hembras es del 3%.

Entre otras causas, puede deberse a un daño en el nervio pudendo, polidipsia, poliuria, enfermedades renales y vesicales, cálculos en la vejiga, defectos congénitos de nacimiento o disfunción cognitiva por envejecimiento. Para tratar este tipo de malestar, es necesario identificar la enfermedad mayor que lo origina.

En algunos casos, después de que el perro se ha acostumbrado a hacer sus necesidades fuera de la casa, manifiestan incontinencia urinaria si se les prolongan las salidas o cambian de hábitos bruscamente. Debido al tiempo prolongado de retención de orina, se debilita algún órgano del sistema excretor urinario; en casos más complejos, pueden desarrollar tumores.

Las razas de perros más propensas a sufrir incontinencia urinaria son el Setter, el Boxer, el Bullmastiff, el Fox terrier y el Bulldog.

¿Cuáles son los síntomas ?

El goteo involuntario de la orina se suele manifestar cuando el perro se encuentra dormido o en reposo. En algunos casos se manifiesta, también, cuando brinca, camina o corre.

  • Manchas mojadas en su lugar de descanso.
  • Inflamación y enrojecimiento de la piel alrededor de los genitales.
  • Zona de la vulva o el pene siempre húmedas.
  • Se lame constantemente su zona genital.

Si tu perro llega a orinarse en un lugar donde no se le está permitido, debes evitar castigarlo porque esto no va a solucionar problema. Primero, deberás llevarlo al veterinario para encontrar la razón y luego habituar las salidas según su condición. Realizar una limpieza al hogar con productos enzimáticos ayuda al proceso de adaptación en casa.

Al percatarse de que tu perro ha cambiado de hábitos y que estos síntomas se extienden a más de dos días, deberás llevarlo con urgencia al veterinario.

Los perros machos jóvenes no tienden a la incontinencia urinaria por lo que sí desarrollan estos síntomas deben ser evaluados por el veterinario para descartar una enfermedad uretral de próstata y vejiga.

Por su parte, los perros jóvenes menores de un año que manifiesten estos síntomas de igual forma deberán ser evaluados para que el especialista descarte alguna anomalía congénita.

¿Por qué aparecen los síntomas de la incontinencia urinaria?

En los cachorros, la incontinencia urinaria se da por ciertas causas comunes: ausencia o falta de reconocimiento del lugar para orinar, escape de la orina por excitación, temor excesivo o malformaciones.

Para la primera causa, lo ideal es que después de la novena semana que es cuando el cachorro puede reconocer y elegir el lugar para sus necesidades, se le detalle y enseñe a hacerlo voluntariamente en el lugar que deseamos. Aunque, si en el hogar no hay un lugar para sus necesidades, habrá que establecer un horario fijo de salida a la misma hora, entre dos y tres veces al día.

Cuando se da por excitación es a causa de juegos, recibimientos efusivos o prolongados; es decir, aquellos estímulos muy fuertes que causan el nerviosismo hacen que se les escapen pequeñas cantidades de orina. Para estos casos, se recomienda que la intensidad de dichos estímulos se vaya reduciendo. Solo habrá que hacerle cariño y premiarlo cuando se encuentre tranquilo, de lo contrario, se reforzará la conducta.

Entre las malformaciones están las que se ubican a nivel de los uréteres, denominado también uréteres ectópicos. Esto sucede cuando el conducto que comunica al riñón y la vejiga se sale y desemboca a la orina alrededor de la vulva o el pene.

En perros castrados, la incontinencia urinaria sucede por déficit hormonal. En las hembras, por déficit de estrógenos y en los machos por déficit de testosterona. Estas deficiencias hacen que el tono muscular del esfínter se debilite, ya que dichas hormonas son las que le dan la fortaleza al órgano.

Los perros ancianos sufren cambios a nivel cerebral, relacionados a la avanzada edad. Uno de ellos es el síndrome de disfunción cognitiva. Uno de sus síntomas es la incontinencia urinaria que puede estar relacionada a enfermedades renales, diabetes o el síndrome de cushing.

Otras de las causas de la incontinencia urinaria en perros es de tipo neurogénica, una lesión en la médula espinal que afecta los nervios que controlan a la vejiga.

La incontinencia por híper distensión es cuando vejiga es obstruida por cálculos en la uretra, tumores o estenosis. La insuficiencia renal es otra de las causas comunes de la incontinencia urinaria en perros. Estos síntomas, aunados a otros como el vómito y el aliento fétido, pueden indicar que el perro padece de insuficiencia renal.

Tratamiento de la incontinencia urinaria en los perros 

Como ya se ha mencionado anteriormente, para poder darle un tratamiento adecuado al perro es necesario llevarlo al veterinario a fin de determinar la causa original de la incontinencia.

En la incontinencia urinaria causada por malformaciones se puede acudir a una cirugía quirúrgica, para unir el conducto del riñón hacia la vejiga.

Los perros que sufren incontinencia por estrés es porque les afecta algún estímulo de su entorno. Sufren de miedo y nerviosismo, hasta el punto que no pueden contener la orina. Para este caso, el tratamiento sería limitar la causa del nerviosismo. El castigo no soluciona el problema, más aún, pudiese causarle un trauma.

Para la incontinencia causada por déficit hormonal, el tratamiento es farmacológico, aumentando la presencia de estrógeno o testosterona que beneficia al fortalecimiento del esfínter.

Es importante tener en cuenta que la incontinencia urinaria en perros no debe ser tratada como un caso aislado ya que es consecuencia de enfermedades mayores o de modos de comportamiento que adopta el perro ante ciertas situaciones. Esta afección es, pues, un problema multifactorial.

Recomendaciones para tratar los casos severos de acné felino

Los folículos capilares infectados por bacterias provocan acné felino. Es una consecuencia de la mala higiene o alteraciones en el proceso de queratinización de la piel del gato, que se desarrolla debido a que los folículos pilosos producen excesiva cantidad de queratina y sebo. Otra de las causas es el estrés.

Esta afección cutánea se localiza mayormente en la barbilla, zona que también se denomina órgano submentoniano, allí se ubican grandes glándulas sebáceas. Antes de proceder a cualquier tratamiento para su curación, es necesario realizar un diagnóstico para que se descarten otras patologías infecciosas cutáneas.

Si la afección no se trata a tiempo durante sus primeras fases, se presentará pioderma, lesiones costrosas, foliculitis, pustular, eritemas y excoriaciones derivadas del rascado.

Es importante aclarar que el acné felino no tiene cura. De llegarse a diagnosticar un caso crónico, el gato necesitará tratamiento y cuidados de por vida.

¿Qué hacer en los casos severos de acné felino?

Entre las recomendaciones para tratar los casos severos de acné felino se encuentran:

  • Sustituir el envase de plástico donde come o bebe agua por uno de acero inoxidable, vidrio o cerámica.
  • Desinfectar la zona con jabón de clorhexidina (desinfectante y antiséptico) 2 o 3 veces al día. Luego, secar bien la zona, la humedad es ambiente propicio para que las bacterias y los hongos se propaguen.
  • Otra composición farmacológica utilizada es el peróxido de benzoilo o peróxido de hidrógeno; gracias a las propiedades antibacterianas de ambos, dan buenos resultados en el tratamiento del acné felino.
  • Alejar al gato de otros animales y ponerlo en cuarentena mientras está en tratamiento. Esto, además, es importante para que la curación pueda darse exitosamente.
  • En casos severos, deberá llevarse al gato al veterinario para que le realice un cultivo y antibiograma, y así identificar exactamente qué antibiótico suministrarle. Por lo general, este tipo de tratamientos va de 4 a 6 semanas según la gravedad del acné. Los tratamientos por vía oral son más efectivos que los de uso tópico.

Cuando el acné muestra lesiones pustulares de gran tamaño y mucha inflamación, el veterinario especialista en dermatología planteará la opción de una intervención quirúrgica para la extirpación de las mismas.

Alternativas para el tratamiento del acné felino

Existen algunos productos, como el Zymox pet spray con hidrocortisona al 1.0%, que se utilizan para combatir todo tipos de bacterias; además, aceleran el proceso de curación de las heridas e infecciones cutáneas. Como la presentación es en spray, su manejo y aplicación suele ser cómoda.

En cuanto a productos naturales, el vinagre de manzana es un excelente remedio para eliminar los alérgenos que provocan irritación. También, limpia la piel, pudiendo matar ácaros, pulgas y tiñas.

Por su parte, aplicar Aloe vera sobre el área infectada sirve para calmar y reducir la inflamación, sin embargo, Hay tener mucho cuidado de que el gato no lo ingiera ya que puede resultar tóxico.

El acné felino puede ser síntoma de otro tipo de enfermedades o patologías, por ello, es necesario acudir al veterinario para que determine la causa y las acciones a seguir.

Older posts