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Cómo afecta el coronavirus a los animales domésticos

Pese a que muchos especialistas vinculan el origen del coronavirus a una hibridación de los virus de murciélagos y serpientes, lo cierto es que aún no está claro qué es lo que dio inicio a esta pandemia que está azotando a todo el mundo, ni tampoco existe algún vínculo que determine que los animales son fuentes de contagio o que los afecta de algún modo. 

Algunas organizaciones dan cuenta que este virus solo se transmite entre los seres humanos y que los animales no se contagian ni son portadores del mismo. Así, no existirían motivos para pensar que nuestras mascotas pueden ser fuente de infección o que se encuentren en peligro como las personas. 

Desde la Organización Mundial de la Salud – OMS refieren que, dada la información con la que se cuenta en la actualidad, no existe la suficiente evidencia de que los virus puedan afectar a los animales domésticos, lo que podría dar cierta tranquilidad a los dueños de las mascotas.

De acuerdo con el Colegio de Veterinarios de Barcelona, los perros y gatos son susceptibles de padecer enfermedades generadas por otros virus de la misma familia, pero no específicamente por el Covid-19, nombre con el que se le conoce a este tipo de coronavirus y al causante de los problemas actuales.

Con estos datos, es posible inferir que los animales domésticos no corren el mismo riesgo que las personas expuestas. No obstante, es preciso tomar en cuenta ciertos consejos a fin de prevenir cualquier complicación que pueda derivar en problemas de salud para nuestras mascotas.

Consejos para evitar el contacto del virus con las mascotas

Al igual que las personas, es conveniente evitar el contacto del animal con aquellas personas que han sido diagnosticadas con coronavirus. Esto, debido a que existen otros tipos de coronavirus que sí pueden causar enfermedades en los animales, por lo que limitar el contacto es la mejor forma de prevención. 

En caso tengamos en casa algún paciente que haya dado positivo para coronavirus y la interacción con el animal sea inevitable, es necesario que el afectado utilice tapabocas todo el tiempo, incluyendo el momento en que está cerca del animal. En estos casos, no es necesario colocarle tapabocas al animal. 

Todas las demás medidas para evitar la propagación del virus se aplican de la misma manera para el cuidado de la mascota. Así, es preciso interactuar lo menos posible con el animal y desinfectar los objetos que se utilizan para darle los alimentos, así como la correa y la zona en la que duerme.  

Es conveniente limpiarle las patas al animal al ingresar al hogar cada vez que se le saque a hacer sus necesidades, además, de ser posible, desinfectarle las almohadillas con alcohol. 

No existe necesidad de realizar ningún test de diagnóstico a la mascota, ni de efectuar algún cuidado especial para el animal. De todos modos, es recomendable mantener comunicación fluida con el veterinario, para despejar cualquier duda que pueda presentarse. 

Síntomas del Alzheimer en los perros

Olvido, desorientación, falta de memoria y alteraciones de la personalidad, son solo algunos de los síntomas que pueden estar indicando la presencia de Alzheimer en los perros, una condición que se presenta en los canes de edad avanzada y que se caracteriza por generar cambios muy marcados en el comportamiento del animal.

También llamado Síndrome de Disfunción Cognitiva o demencia canina, el Alzheimer en los perros afecta la memoria del animal de la misma forma en que lo hace en los seres humanos, deteriorando su calidad de vida. No obstante, muchos de estos signos también aparecen en otras enfermedades, por lo que resulta importante realizarle un análisis detallado para dar con el diagnóstico indicado.  

Alzheimer canino: una patología neurodegenerativa

Los perros envejecen a un ritmo más acelerado que los seres humanos, por lo que podemos observar los estragos del paso de los años en su cuerpo. Se considera que, a partir de los 8 años, estos animales empiezan a sentir síntomas de envejecimiento y, por lo tanto, entran en la denominada tercera edad, que puede llegar en algunos casos a ser muy larga.

Algunos perros viven toda su vida sin manifestar problemas de salud, especialmente en el plano mental, sin embargo, según algunos estudios, más de la mitad de ellos mayores a los 8 años de edad pueden experimentar síntomas del llamado síndrome de disfunción cognitiva o alzheimer canino, una patología neurodegenerativa que afecta sus capacidades cognitivas y su relación con el entorno. 

Cambios fisiológicos en el cerebro del perro relacionados al envejecimiento sumado al cúmulo de proteínas a nivel encefálico, podrían ser los causantes del Alzheimer en los perros. La probabilidad de que el perro, con el paso de los años, llegue a padecer esta enfermedad es bastante alta, incluso, gran parte de los comportamientos que atribuimos a otras patologías se presentan como consecuencia del alzheimer canino.

Es usual que el dueño atribuya los síntomas que presenta el perro a signos propios de la edad del animal. No obstante, es posible identificar esta enfermedad tomando en cuenta cuatro categorías sintomáticas bien diferenciadas:

  • Alteraciones en el ciclo del sueño.
  • Alteración en las relaciones sociales.
  • Pérdida de memoria.
  • Retraso en el aprendizaje y desorientación. 

Manifestaciones clínicas del Alzheimer canino

En principio, el perro que padece de Alzheimer puede presentar una alteración en su ciclo del sueño, durmiendo en horas que no son las habituales como, por ejemplo, durante la mañana, mientras se mantiene despierto durante gran parte de la noche.  

Primordialmente, el Alzheimer afecta la memoria y la falta de concentración. Esta condición se puede notar cuando deja de obedecer órdenes que antes cumplía sin problemas. La falta de concentración se manifiesta cuando el animal deja de prestar atención a los gestos e indicaciones de su amo u olvida su significado. 

Es usual que el animal se muestre desorientado, perdiéndose en las calles que conocía a la perfección en el pasado, incluso, con dificultades para reconocer su propia casa. El perro con Alzheimer suele desplazarse por la casa de forma insegura, sin reconocer los caminos y sin identificar sus propios objetos. 

Además del olvido, el perro que padece de esta patología tiene dificultades para retener lo que se le está enseñando; también, es posible notar ciertos cambios en su comportamiento, como empezar a hacer sus necesidades dentro de casa o cualquier otra alteración vinculada a su conducta habitual.   

Los cambios de humor también son habituales en los perros con Alzheimer; así, es usual que se muestren irritados, malhumorados o, en muchas ocasiones, agresivos con sus propios amos. Dentro de estas alteraciones del comportamiento también podremos notar manifestaciones de pereza o desidia, aislándose de su entorno.     

Como consecuencia de estos cambios que se están produciendo en el organismo del animal, es común que el perro aumente considerablemente sus niveles de estrés y ansiedad.  

Diagnóstico y tratamiento del Alzheimer en los perros 

El adecuado diagnóstico del síndrome de disfunción cognitiva está basado en la elaboración de una correcta anamnesis, en la que el veterinario efectuará una recopilación de información relevante respecto a la salud del animal y a los cambios que se han producido en su conducta. La historia clínica debe incluir un detallado examen clínico y análisis complementarios que permitan un diagnóstico certero. 

Entre los exámenes complementarios, el profesional veterinario tomará una muestra de sangre con la finalidad de descartar cualquier otra patología primaria que pueda estar produciendo los síntomas observados en el perro. De detectarse alguna otra enfermedad que esté generando estas alteraciones, el especialista establecerá el tratamiento adecuado para dicha condición.  

Una vez determinado el Alzheimer en el animal, el veterinario clasificará el grado en el que se encuentra a enfermedad y el tratamiento a seguir, estableciendo las medidas de control que se deberán tomar. En la actualidad, esta enfermedad no tiene cura y el tratamiento está orientado a ralentizar la progresión de la enfermedad y a brindarle calidad de vida al perro.  

Dicho tratamiento toma en cuenta la prescripción de ciertos fármacos, cambios en la dieta y la implementación de hábitos y modificaciones en la conducta del animal. Generalmente, el veterinario ordena la realización de estas terapias en paralelo y lo más tempranamente posible.

Tanto el diagnóstico precoz como la implementación temprana del tratamiento, son factores clave para mejorar la condición del animal, repercutiendo favorablemente en la calidad de vida del perro.    

Consejos para ayudar a un perro con Alzheimer

Algunas pautas en el cuidado del perro pueden ayudar a retrasar la aparición de Alzheimer o ralentizar su avance. Entre ellas, el cuidado en su alimentación es esencial, con una dieta especial de acuerdo a su raza y edad. Es importante que la dieta sea rica en vitaminas y antioxidantes. 

Procurar un ambiente tranquilo para el perro lo ayudará a disminuir sus niveles de ansiedad y estrés, evitando situaciones de irritación y violencia.   

Por último, es importante establecer una rutina en el animal, brindándole sus alimentos siempre a la misma hora, sacándolo a pasear en el mismo momento del día y repitiendo los mismos juegos de forma puntual y rutinaria.

Cómo tratar el síndrome vestibular felino

El síndrome vestibular felino es una alteración neurológica que afecta el equilibrio del gato y puede presentarse en cualquier etapa de su vida. Esta disfunción puede deberse a distintas causas, por lo cual, el pronóstico puede ser diferente para cada caso. 

Para entender un poco más a fondo esta condición, desde este espacio vamos a detallar, de forma clara y concisa, de qué se trata este síndrome, qué causas lo provocan y cómo es posible realizar un diagnóstico certero. 

La anatomía del equilibrio

El sistema vestibular, también llamado aparato vestibular, es el conjunto de órganos que están relacionados con el equilibrio de todo el cuerpo y la orientación respecto al centro de gravedad. Regula la posición de los ojos, el tronco y las extremidades, en función de la posición de la cabeza.

Una alteración o anomalía en el sistema vestibular puede dar lugar al síndrome vestibular felino, que se manifiesta con la falta de equilibrio o movimientos erráticos del animal. 

Inestabilidad y dificultades en la coordinación son solo algunas de las manifestaciones que aparecen como producto de las alteraciones en el sistema vestibular, condición que puede ser detectada a través de la observación de los síntomas y de un examen neurológico.

Sintomatología del síndrome vestibular felino

Los síntomas clínicos del síndrome vestibular en los gatos suelen ser fáciles de identificar:

Es posible observar en los gatos una inclinación de la cabeza, que puede ser ligera o mucho más pronunciada. En estos casos, una de las orejas puede estar más cerca del suelo que la otra. Esta condición viene acompañada con dificultades para mantenerse en pie. 

También, se presenta un movimiento lineal y continuo de los ojos, denominado nistagmo y que suelen manifestarse en una fase lenta, llamada patológica, y una fase rápida, llamada compensatoria. El movimiento puede ser de arriba abajo, de un lado a otro o de manera alternada.    

El gato puede presentar estrabismo que es una posición anómala del globo ocular al momento en que eleva la cabeza. El estrabismo puede ser posicional o espontáneo, siendo el más común el estrabismo ventral. 

Además, el animal puede manifestar una falta de coordinación motora a causa de la ataxia, un estado en el que el gato se desplaza de forma descoordinada, caminando en círculos hacia el lado afectado. 

Algunos signos clínicos como la ptosis, miosis y protusión del tercer párpado, también suelen aparecer comprendidos en el síndrome de Horner, originado por un déficit de la inervación simpática del globo ocular.  

El animal también puede presentar otitis, ausencia de sensibilidad facial, atrofia de los músculos masticadores y, en los casos más raros, náuseas y vómitos. 

Causas del síndrome vestibular en gatos

Desde inflamaciones hasta tumores, son muchas las causas que pueden dar origen al síndrome vestibular felino, siendo las infecciones una de las patologías más comunes que pueden provocar este estado. Sin embargo, en ocasiones el especialista lo diagnostica como síndrome vestibular idiopático felino, debido a la dificultad de dar con una causa específica.

Las siguientes, son algunas de las patologías que pueden provocar el síndrome vestibular felino:

  • Traumatismos en la cabeza pueden afectar el aparato vestibular, por lo que es necesario analizar posibles golpes en la cara, hemorragias o heridas abiertas.   
  • Infecciones o inflamaciones como la otitis media/interna, causadas por bacterias u hongos que producen picos, llagas, enrojecimiento del oído y cerumen excesivo. Otras patologías relacionadas pueden ser la toxoplasmosis o la encefalomielitis parasitaria.
  • Malformaciones congénitas, documentado en gatos de las razas siamés, persas o birmanos, los cuales pueden tener cierta predisposición a desarrollar el síndrome.
  • Patologías metabólicas/nutricionales, como el hipotiroidismo o la deficiencia de tiamina pueden provocar los síntomas vestibulares.
  • Neoplasias, a través de la aparición de tumores que pueden hacer presión sobre los órganos que forman parte del sistema vestibular. 
  • Degenerativas, como el almacenamiento lisosomal anómalo.
  • Vasculares, como la enfermedad cerebrovascular.

Diagnóstico y tratamiento del síndrome vestibular felino

La observación de los síntomas clínicos y el examen físico son el punto de partida para el diagnóstico del síndrome vestibular felino por parte del veterinario. A partir de ahí, es preciso realizar pruebas de audición y exámenes neurológicos a fin de identificar en dónde se encuentra ubicada la lesión. 

El veterinario también puede valerse de exámenes complementarios como el análisis de sangre, de orina, tomografía axial computarizada, resonancia magnética, cultivos de oído, citologías, etc., a fin de encontrar el origen del síndrome. 

Una vez identificado el problema, el médico establecerá el tratamiento adecuado de acuerdo a la causa primaria del síndrome vestibular. En ciertos casos, aun cuando se ha resuelto la patología asociada, es posible que el gato quede con la cabeza inclinada. 

En los casos en los que se diagnostica como síndrome vestibular idiopático felino, es decir, sin una causa conocida, no es posible tratar el síndrome propiamente dicho, aunque sí se pueden administrar fármacos que permitan aliviar los síntomas asociados. 

También, es posible que los síntomas desaparezcan de forma espontánea cuando se trata la lesión adyacente. Si la situación es más grave y no hay forma de curar la patología, el tratamiento estará orientado a brindarle calidad de vida al animal a través de paliativos para aliviar los síntomas, así como un cambio en los hábitos del animal.    

En todos los casos, es preciso llevar al animal a una consulta veterinaria ante la sospecha del síndrome o la aparición de los signos clínicos. Además, se recomienda evitar cualquier tipo de infecciones a través de la limpieza periódica de los oídos del gato, cuidando siempre de no hacerlo en exceso ni utilizar materiales que puedan dañar la salud auditiva de la mascota.

El veterinario brindará las pautas para una correcta limpieza de oídos e indicará qué materiales son los más adecuados para realizarla.

En qué consiste la pseudogestación de una perra

La pseudogestación, también conocida como falsa preñez, pseudociesis o de forma popular como embarazo psicológico, es una condición fisiológica que puede desarrollarse en diversas especies, entre ellas los perros. Se presenta a raíz de una alteración hormonal después del celo y tiene una gran incidencia entre las perras que no han sido esterilizadas. 

Así, es posible empezar a notar alteraciones en la conducta de la perra y cambios corporales propios del embarazo, después de las seis semanas posteriores al celo. En estos casos, es conveniente llevar al animal a una consulta veterinaria, a fin de confirmar que no se trata de un embarazo real. 

¿Qué sucede durante la pseudogestación de una perra?

La producción de leche en las mamas de la perra representa el primer síntoma a observar en los casos de falsa preñez o pseudogestación. A este síntoma se le denomina lactancia de pseudogestación y se debe al aumento de las hormonas progesterona y estradiol, las cuales se ponen al mismo nivel que estarían durante un embarazo real. 

Contrario a lo que muchas personas creen, los síntomas de la pseudogestación no duran la misma cantidad de meses que duraría un embarazo en circunstancias normales. Esta condición debe desaparecer en alrededor de 10 días, sin dejar consecuencia alguna a nivel físico. 

Sin embargo, en algunos casos puede existir la posibilidad de que la condición se complique debido a una infección o por algún comportamiento de la perra; también, pueden presentarse otras afecciones por alguna alteración fuera de lo común. 

¿Qué sucede después de los 10 días de presentada la condición?

Uno de los aspectos que más llama la atención entre los dueños de mascotas que presentan pseudogestación es la aparición de comportamientos maternales, manifestados a través de la recolección de objetos que forman parte de su entorno y que les sirven para tratarlos como si fueran sus propios cachorros. 

También, es posible notar que la perra se manifiesta demasiado cansada y alterada. No es de sorprender que, mientras dura la pseudogestación, la perra empiece a deambular por la casa, con algunos signos de tristeza y depresión. 

Otros síntomas generados por este desajuste hormonal están referidos a ciertos cambios tanto físicos como psicológicos, como la presencia de abdomen abultado, hinchazón en las mamas, pérdida del apetito, flujo vulvar, irritabilidad y apatía, aunque su aparición va a depender de otros factores y no necesariamente se presentan todos ellos.

Esta condición no suele representar consecuencias graves para el animal; sin embargo, es importante prestar atención al comportamiento de la mascota y hacerle un seguimiento con el especialista, ya que podría complicarse y derivar en una mastitis o una piometra.

¿Qué hacer durante la pseudogestación de tu mascota?

Una de las cuestiones más delicadas en los casos de pseudogestación en perras es la excesiva producción de leche o líquido seroso. De presentarse esta condición, es necesario evitar en lo posible que el animal se lama las mamas, puesto que empezará a sacar leche, hecho ayuda a que se vuelvan a llenar de leche las mamas. 

En estos casos, el tratamiento llevado a cabo por el veterinario incluye la prescripción de un grupo de medicamentos específicos llamados antiprolactínicos, los cuales actúan disminuyendo la hormona de la prolactina.

Por otra parte, Las perras que presentan pseudogestación necesitan distraerse, por lo que es muy importante realizar cualquier actividad que logre mantener distraído al animal, como sacarla de paseo o incrementar la frecuencia de ejercicio físico. 

Durante el desarrollo de estas actividades, también es conveniente retirarle a la perra aquellos objetos del entorno que decidió adoptar como sus cachorros. Esto es importante ya que le permitirá distraer su mente y disminuir la producción de hormonas típicas de la pseudogestación.

¿Cuáles son las complicaciones asociadas a la pseudogestación?

La mastitis es uno de los principales problemas asociados a la pseudogestación y es preciso realizar los cuidados necesarios para evitar esta afección. Consiste en una inflamación de las glándulas mamarias, que se puede presentar con o sin infección en una o varias glándulas, y cuyo grado de afectación al animal es variable.

De darse el caso y dependiendo del estado de la perra, el especialista realizará el diagnóstico adecuado a través de estudios de sangre, en donde los leucocitos indicarán si existe inflamación, y determinará el tratamiento adecuado, que en muchos casos puede iniciarse con medicamentos, pero que en ciertas ocasiones puede incluir una cirugía.

Otro de los estudios que puede realizar el veterinario para un diagnóstico certero es un cultivo microbiológico de la leche que está produciendo el animal. También, puede ordenar una ecografía de las glándulas mamarias. Estos estudios van a ayudar a dar un diagnóstico seguro.

Además de la mastitis, otra de las complicaciones asociadas a la pseudogestación es la piometra, una infección del útero causada por la acumulación de bacterias en el cérvix.   

Si se diagnostica la mastitis ¿en qué consiste el tratamiento?

El primer paso para tratar la mastitis es aplicar el antibiótico correcto, de acuerdo a lo que arrojó el cultivo. Entre los antibióticos que suelen recetar los veterinarios se encuentra la amoxicilina, cefalexina y la cefoxitina. 

Una vez establecido el antibiótico adecuado, el especialista también puede prescribir un medicamento antiinflamatorio, con la finalidad de aliviar el dolor y la inflamación. Algunos fármacos pueden servir de ayuda para disminuir la producción láctea. 

En situaciones que reviste una mayor gravedad, la opción puede ser el drenaje de los abscesos de glándulas mamarias mediante una cirugía, el desbridamiento para eliminar el tejido muerto o, incluso, la mastectomía.

Es preciso estar atentos a la aparición de los síntomas que nos puedan indicar un embarazo psicológico en nuestra mascota; aunque esta condición puede desaparecer con el paso de los días, en ciertos casos puede complicarse por lo que se recomienda acudir a una visita veterinaria, a fin de realizarle una evaluación general.

De qué se trata la piometra y cuáles son los síntomas

Una infección en el útero generada por diversos factores puede producir piometra, enfermedad padecida por perras y gatas en edad reproductiva y que puede llegar a ser mortal si no es tratada a tiempo, de ahí la importancia de actuar con urgencia al momento en que es detectada. 

Esta afección también se puede presentar en hembras de hurón, conejo y cobaya, aunque de manera menos frecuente. Por lo general, se presenta después del celo, cuando están más altos los niveles de progesterona y suele causar problemas renales futuros a los ejemplares que la padecen. 

Piometra: una enfermedad hormonal infecciosa

La piometra es una enfermedad hormonal infecciosa del útero y cuyo desarrollo, pese a ser conocida desde hace muchos años, es aún materia de estudio por parte de los científicos. Si bien esta patología se produce por la presencia de bacterias, es sabido que la progesterona y el estrógeno desempeñan un papel preponderante en el desarrollo de esta afección. 

Diversos análisis realizados al tejido del útero de animales infectados dan cuenta de la presencia de bacterias que suelen encontrarse en la vagina o en los intestinos, por lo que se considera una infección ascendente que procede de la vagina, contaminación fecal o una infección urinaria simultánea. 

Ahora bien, durante la fase lútea del ciclo reproductivo o celo del animal, la progesterona llega a alcanzar niveles muy altos en la sangre, considerándose esta como la principal responsable de la patología. 

Además de comprometer la capacidad reproductiva de la hembra, la piometra también puede ser letal para el animal. Su prevalencia es muy alta en las hembras de edad media y adulta, así como en las más jóvenes que han recibido algún tipo de tratamiento hormonal.  

De esa forma, la piometra se produce como consecuencia de un aumento considerable de los niveles de progesterona, que desarrolla cambios hiperplásicos en la membrana mucosa que recubre la cavidad del útero, favoreciendo la contaminación bacteriana secundaria.       

En la gran mayoría de los casos, el agente que causa la infección es la enterobacteria Esterichia coli, mientras que en una menor proporción están involucrados estafilococos y estreptococos. En las hembras jóvenes, la administración exógena de estrógenos o de progestágenos también pueden impulsar la aparición de esta enfermedad. 

Clasificación y diagnóstico de la enfermedad

Tomando en cuenta los signos clínicos locales, la piometra puede ser clasificada en dos tipos; la piometra a cuello cerrado, en la que no se observa descarga vulvar debido a que el cuello del útero se mantiene cerrado y que suele estar acompañada de una distensión abdominal; y la piometra a cuello abierto, en la que sí se observa descarga vulvar de forma continua o intermitente por la permeabilidad del cuello del útero. 

También, es posible clasificar la enfermedad de acuerdo a su evolución, la cual puede ser aguda, asociada con septicemia y que provoca la muerte en muy poco tiempo, aunque no es la más común; o crónica, que es la más frecuente y que tiene a la insuficiencia renal aguda como su complicación más grave, lo que también puede originar la muerte del animal.

Para realizar un diagnóstico adecuado, el veterinario toma en cuenta el estado de la hembra afectada, la cual se suele encontrar en la etapa final del celo, denominada fase de diestro. Además, considera si existen antecedentes de administración de estrógenos o progestágenos.

Algunos de los signos clínicos característicos de la enfermedad son: 

  • Abatimiento.
  • Anorexia.
  • Abdomen dilatado.
  • Aumento considerable de la sed.
  • Descarga vulvar.
  • Micción excesiva.

La exploración física y algunos exámenes complementarios como la toma de placas radiográficas, ecografía y hematología, pueden ayudar a obtener un diagnóstico definitivo de esta enfermedad.  

En caso de existir afección renal asociada, el pronóstico de la piometra es muy grave, por lo que resulta indispensable evaluar los niveles de urea y creatinina. 

Tratamiento de la piometra

La cirugía es el tratamiento tradicional de esta afección, lo que representa el fin de la vida reproductora de la hembra. No obstante, en la actualidad existe un tratamiento a base de medicamentos que permite evitar el procedimiento quirúrgico, aunque su eficacia está condicionada al nivel de gravedad de la afección, la edad de la hembra o la presencia de otra enfermedad concurrente.   

El tratamiento farmacológico, que consiste en la administración de prostaglandinas y antibióticos, presenta resultados favorables recién a partir de las 48 horas de iniciado, razón por la cual no es recomendado en los cuadros más graves; además, trae consigo algunos efectos secundarios como temblores y excesiva salivación, aunque su aparición va a depender de la dosis, vía y frecuencia de la administración.  

En caso no sea posible optar por el tratamiento farmacológico o este no haya brindado los resultados deseados, el veterinario propondrá la alternativa quirúrgica, siendo esta última la única opción posible para tratar a las perras adultas o cuando el estado de la enfermedad es de gravedad. 

La cirugía consiste en la extirpación del útero y los ovarios y es considerada la solución más segura, representando el tratamiento más utilizado en la mayoría de los casos. Durante el postoperatorio, es preciso controlar los signos de infección a fin de evitar cualquier complicación en la salud del animal. 

Cuando el procedimiento quirúrgico ha sido realizado a tiempo, la evolución del animal es favorable, no obstante, de acuerdo a ciertos factores como el estado de la enfermedad o la edad de la hembra, existe la posibilidad de que la mascota no soporte la cirugía y muera durante el procedimiento o en el postoperatorio. 

También, debemos considerar que es usual que las hembras que han padecido piometra padezcan de insuficiencia renal de por vida, condición que deberá ser controlada por el veterinario.

Por su condición de enfermedad infecciosa grave, es esencial que la piometra sea detectada a tiempo, a fin de salvaguardar la salud del animal; así, ante las primeras sospechas, se recomienda llevarla cuanto antes a una revisión veterinaria. Además, se aconseja utilizar solo en ocasiones los medicamentos anticonceptivos en las hembras y realizarles una esterilización temprana cuando no se quiera tener descendencia.

Causas de la insuficiencia cardíaca congestiva en perros

La incapacidad de impulsar el flujo sanguíneo a un ritmo adecuado para satisfacer las necesidades metabólicas celulares produce insuficiencia cardíaca congestiva en los perros, una condición que puede resultar letal para nuestra mascota y de la cual es preciso conocer cuáles son sus signos clínicos para identificarlos a tiempo.

Esta condición no es en sí una enfermedad, sino un síndrome clínico producido por una determinada patología cardiaca que altera el corazón e impide una adecuada irrigación de los tejidos. Así, la sangre se acumula en distintas zonas del cuerpo del animal, como en las extremidades o el tracto intestinal. 

En las siguientes líneas, te contamos todo lo que necesitas saber acerca de esta insuficiencia cardíaca, a fin de identificar las causas que la producen y realizar un diagnóstico certero que permita una evolución favorable del animal.   

¿Cómo se produce la insuficiencia cardíaca congestiva? 

Distintas patologías pueden producir insuficiencia cardiaca congestiva en los perros. Una de las más comunes es la miocardiopatía dilatada, aunque también puede ser causada por ciertos defectos en las paredes del corazón, anomalías en el ritmo cardíaco, deficiencias en las válvulas cardíacas o por un aumento de la presión arterial, entre otras. 

En el momento que el corazón presenta fallas, el organismo empieza a compensar para intentar que los tejidos reciban el oxígeno y la sangre necesarios. Cuando esta condición avanza, ya el cuerpo no puede ejecutar los mecanismos compensatorios por lo que los síntomas se comienzan a hacer más evidentes en el perro.

Así, en el momento en que desciende la irrigación de los tejidos, los receptores vasculares desencadenan una reacción de las neurohormonas, sustancias químicas que son producidas por células neuroendocrinas, dando paso a un aumento considerable de la frecuencia cardíaca y retención de líquidos.   

Este mecanismo sobrecarga el miocardio y tiene efectos adversos que conllevan a una dilatación cardíaca que se observa en la insuficiencia cardíaca congestiva.

Entre las otras causas de la insuficiencia cardíaca congestiva, podemos mencionar las siguientes: 

  • Deficiencias de las válvulas cardíacas.
  • Defectos en las paredes del corazón.
  • Acumulación de líquido en el saco que rodea al corazón.
  • Alteraciones del ritmo cardíaco.
  • La enfermedad del gusano del corazón.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Endocarditis.
  • Tumores.
  • Embarazo.

Signos y síntomas de la insuficiencia cardíaca congestiva

Por lo general, cuando esta condición se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo no presenta síntomas, sin embargo, conforme avanza el síndrome es posible observar en el perro algunos de estos síntomas:

  • Tos persistente.
  • Dificultad o respiración rápida.
  • Intolerancia al ejercicio.
  • Debilidad o cansancio.
  • Desmayos.
  • Encías y lengua grises o azules.
  • Distensión abdominal por acumulación de líquidos.
  • Colapso.
  • Muerte súbita.

Una vez observados e identificados los signos clínicos, es necesario llevar al animal a una consulta veterinaria de urgencia que servirá para realizarle las pruebas iniciales, las cuales suelen incluir pruebas de sangre, medición de la presión sanguínea, radiografía de tórax, ecocardiograma, electrocardiograma y pruebas de orina, entre otras.

Otros estudios más especializados pueden incluir una prueba inmunosorbente enzimática y el análisis de los valores de hormonas péptidos natriuréticos BNP, que ha demostrado ser muy eficaz para el diagnóstico de la insuficiencia cardíaca congestiva.

Tratamiento y esperanza de vida

Reducir las cantidades de sal en la dieta del perro y limitar su actividad física para evitar una sobrecarga cardíaca, son dos de las medidas inmediatas que se deben tomar para hacerle frente a esta condición. 

Respecto al tratamiento médico, es preciso acudir al veterinario a fin de que establezca los fármacos adecuados, cuya dosis estará sujeta al estado y la evolución de la insuficiencia cardíaca, así como al problema cardíaco específico y la causa. 

El profesional veterinario podrá hacer uso de diuréticos a fin de eliminar la retención de líquidos, el edema y los derrames. Una vez que se observe el progreso, se podrá ir reduciendo las dosis de forma paulatina. También, el especialista podrá considerar el uso de glucósidos digitálicos, inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina II y beta bloqueadores. 

En la mayoría de los casos, con el tratamiento adecuado y los cuidados necesarios, es posible conseguir resultados satisfactorios en la evolución del animal, mejorando de manera considerable su calidad de vida.

Los cuidados pueden incluir otras terapias y modificaciones en los hábitos de la mascota. Esto no solo ayuda a prevenir la insuficiencia cardíaca congestiva en el animal sino, también, a mejorar su condición en caso sea diagnosticado con ICC.

Además, se deberá mantener un adecuado control de la presión arterial, por lo que la observación médica es crucial para la evolución favorable del perro.  

Alimentación del perro con insuficiencia cardíaca congestiva

Una atención especial merece la cuestión nutricional del animal. La alimentación inadecuada produce múltiples consecuencias adversas en el perro, por lo que lo principal es que no deje de ingerir alimentos, siendo preferible mantener la alimentación actual en caso de que el animal manifieste rechazo al comer ante cualquier cambio en la dieta.  

Si es que el perro presenta buen apetito y una buena predisposición a cambios en su dieta, es preciso equilibrarla incorporando gradualmente ácidos grasos – omega 3, ya que son muy útiles para prevenir el desarrollo de caquexia cardiaca. Como lo mencionamos, los cambios dietéticos deben considerar la restricción del consumo de sal, un contenido equilibrado de vitaminas y minerales y la inclusión de algunos piensos enriquecidos. 

Está comprobado que la obesidad aumenta considerablemente la demanda metabólica y hemodinámica cardíaca, además de interferir y dificultar la respiración y predisponer al desarrollo de arritmias; por ello, es imprescindible controlar el peso de la mascota a través de dietas hipocalóricas equilibradas, especialmente en aquellos animales con problemas de obesidad. 

Cada año se hacen más frecuentes las consultas veterinarias por perros que han sido afectados por algún problema cardíaco. Siempre es necesario estar pendientes del funcionamiento adecuado del corazón de nuestras mascotas a fin de detectar el momento preciso en que necesitará atención médica.   

La insuficiencia cardíaca congestiva es un síndrome clínico que puede detectarse a tiempo observando sus signos clínicos, a fin de realizar el tratamiento necesario que permita aumentar el pronóstico de supervivencia y mejorar la calidad de vida del perro.  

Consejos para tratar las heridas cutáneas en los gatos

Ya sea que hayan derivado de alguna pelea con otro gato o generado como consecuencia del raspado al trepar por algún árbol, las heridas cutáneas en los gatos suelen ser bastante comunes y por lo general no representan motivo de preocupación ya que, muchas veces, si son pequeñas se curan solas.

Tratar este tipo de heridas es un proceso relativamente sencillo, por lo que al seguir estos consejos al pie de la letra será suficiente para curar cualquier lesión en la mascota. No obstante, siempre es conveniente observar de cerca la evolución de la herida ya que si se produce alguna infección va a ser necesario llevarlo de inmediato al veterinario.

Limpiar la herida

Es preciso quitar toda la suciedad que pueda representar un riesgo de infección alrededor de la herida; para esto, puede que sea necesario cortar el pelo del gato en el área lesionada, a fin de retirar cualquier rastro de impurezas con mucha mayor facilidad. 

Es indispensable utilizar gasas limpias y suero fisiológico al momento de llevar a cabo el proceso de limpieza. 

Desinfectar la herida

Para efectuar la desinfección de la herida se deberá utilizar yodo diluido, siendo necesario disolverlo en agua previamente debido a que el pH de los gatos es diferente al de los seres humanos, lo que ocasiona que las mascotas sean mucho más sensibles a este producto.

Con el fin de ayudar a la curación, también se pueden aplicar cremas o pomadas especiales que aceleren el proceso de cicatrización, siempre y cuando haya sido indicado por el médico veterinario. 

Colocar un collar isabelino al gato

Ya que es una conducta bastante común que el gato busque lamerse los lugares en donde sienta dolor, es importante evitar a toda costa que la mascota se lama las heridas cutáneas mientras cicatrizan, por eso es necesaria la colocación de un collar isabelino.

Lo más recomendable es tener a mano uno de estos collares en casa, que esté disponible para cualquier accidente que pueda tener el gato. De no contar con uno, es posible improvisarlo de forma temporal con algún material resistente.

Así, impediremos que el gato se siga lastimando las heridas, disminuyendo el riesgo de infección que podría complicar su estado de salud de manera innecesaria. 

Recomendaciones para el cuidado de las heridas cutáneas

La limpieza y desinfección de las heridas se deberá realizar todos los días, a fin de minimizar cualquier riesgo de complicaciones.

En caso de notar que las heridas no sanan o tienen un proceso de cicatrización inusual, es necesario consultar con el veterinario para que revise la lesión y determine los pasos a seguir en caso se haya producido una infección.

Siguiendo estos tres consejos, es posible tratar las heridas cutáneas del gato de manera completamente exitosa. Recuerda que la salud de la mascota es muy importante, por lo que resulta imprescindible acudir al profesional veterinario ante cualquier duda o complicación en el proceso.

Qué es y cómo se trata la leptospirosis canina

La leptospirosis canina es una enfermedad bacteriana que puede afectar tanto a los animales como a los seres humanos. Representa una zoonosis de gran distribución a nivel mundial, en donde los perros actúan en la transmisión hacia hombre, en especial en las zonas urbanas.

Esta enfermedad es altamente infecciosa por lo que es necesario poner bastante atención y cuidado en caso de tener algún caso de padecimiento cercano. Si bien es más común en los perros, los gatos u otros animales también pueden contraerla.

Aprender todo respecto a esta esta enfermedad, cuáles son los signos clínicos, cómo identificarla de forma correcta y cuál es el tratamiento a seguir, es esencial no solo para saber cómo actuar sino, también, para intentar prevenirla por el bien de la comunidad.  

¿Qué es la leptospirosis canina?

Se trata de una enfermedad infecciosa que es provocada por los serovares leptospira icterohaemorrhagiae y canicola. Es más común que aparezcan los brotes durante la primavera y el otoño debido a la escasez de humedad y las temperaturas moderadas.

La vía principal de contagio de esta enfermedad es la urinaria. Así, los perros infectados eliminan las leptospiras por la orina, contaminando su entorno e infectando a los animales más susceptibles. Sin embargo, también es posible contagiar la enfermedad a través de la placenta, mordeduras, comida contaminada y contacto con ratas.

Después de que los microorganismos infectan la mucosa de las heridas, posteriormente pasan a la sangre y una vez allí afecta el epitelio renal y el parénquima hepático. Además, también puede causar daños en el sistema nervioso central, la úvula y la placenta.

¿Cuáles son los signos clínicos?

Al tratarse de una enfermedad altamente contagiosa y peligrosa, es preciso poner especial atención a los signos clínicos que se presentan en el animal, a fin de tomar acción con la mayor rapidez posible.

Entre los signos más frecuentes, podemos identificar fiebre alta, conjuntivas y mucosas hiperemias, debilidad, inapetencia, vómitos, hemorragias, lumbalgia, dolor renal a la palpación, dolor muscular, diarrea, ictericia y convulsiones.

También, es usual que se presente inflamación de la lengua, estomatitis, dificultades en la respiración y exceso de orina de color oscuro.

Al momento de identificar la aparición de más de uno de estos signos, es preciso acudir rápidamente a la clínica veterinaria para que el especialista determine las acciones a seguir con la mascota. 

Tratamiento de la leptospirosis canina

Para tratar la leptospirosis es necesaria la utilización de varios antibióticos y realizar otras acciones elementales, como cambiar la dieta del perro con el fin de contrarrestar los efectos negativos que tienen los síntomas. El antibiótico más común para tratar los casos de leptospirosis es la penicilina.

Por su parte, la rehidratación es fundamental para la recuperación adecuada del animal, además de ser necesario tener mucho cuidado con la higiene, tanto para evitar que se exponga a lo que causó el contagio como para impedir la trasmisión hacia las personas. Dependiendo de la gravedad y lo avanzada que se encuentre la enfermedad, será necesaria la hospitalización del animal para darle un mejor cuidado y tratamiento a la mascota. 

Es de suma importancia acudir al veterinario antes de tomar alguna determinación respecto al tratamiento de la enfermedad, ya que el profesional es el único que será capaz de determinar el estado de la enfermedad y los pasos a seguir. A su vez, es preciso tener mucho cuidado ya que un tratamiento mal aplicado podría ser contraproducente para la salud del animal. 

Profilaxis de la enfermedad

Debido a que la principal vía de contagio de esta enfermedad es la urinaria, es importante aislar al perro infectado para evitar que infecte a otros animales o a las personas. Los veterinarios y ayudantes que estén a cargo deben protegerse al igual que los dueños de la mascota. 

Las vacunas para la leptospirosis canina pueden proteger contra el estado agudo de la enfermedad, pero no pueden proteger al portador crónico, por lo que se debe renovar la vacuna todos los años una vez que se haya superado la enfermedad. 

Pronóstico y prevención de la leptospirosis

La leptospirosis es una infección que puede llegar a tener consecuencias muy graves en los órganos de la mascota; si no se diagnostica a tiempo, podría causar la muerte del animal debido a los daños ocasionados en los riñones y el sistema nervioso. 

Ahora bien, si se logra identificar a tiempo y se trata con los cuidados debidos, la infección puede curarse por completo sin dejar secuelas graves. Prevenir la enfermedad siempre será mucho mejor, a fin de evitar las secuelas. 

Como lo hemos indicado, los animales domésticos con leptospirosis generan la contaminación del suelo y de las aguas superficiales por eliminación de leptospiras a través de la orina. Estas bacterias pueden llegar a sobrevivir durante varios días, aun en los ambientes húmedos. 

La primera parte de la prevención y una de las acciones más importantes es la vacunación, la cual se debe realizar a tiempo para evitar que el perro contraiga la enfermedad. Lo más recomendable es que la vacunación no se realice anualmente sino cada seis meses, aunque esta vacuna no cubre todas las bacterias causantes de la leptospirosis.

Debido a que la vacuna no ataca a todas las bacterias, también es necesario el aseo constante de las áreas donde se encuentra la mascota, a fin de evitar la exposición a los focos de infección. Una desinfección del agua y del suelo con hipoclorito o sulfato de cobre puede ser de gran ayuda para evitar la propagación de la enfermedad.  

Es extremadamente importante evitar cualquier contacto de la piel con aguas contaminadas; toda herida debe ser cubierta con vendas o paños impermeables y se deben evitar las salpicaduras con agua contaminada, protegiendo los ojos y las mucosas.

Al ser una enfermedad que también pueden contraer los seres humanos, es muy importante ser responsables con su prevención y tratamiento para evitar que se propague en la comunidad.

Sarro en perros: ¿por qué aparece y cómo evitarlo?

Desde padecimientos serios hasta situaciones sencillas que puedan complicarse, tener un perro en el hogar significa cuidado y vigilancia constante. Uno de los problemas más frecuentes a detectar en estos animales es el sarro que se acumula en las piezas dentales. 

Normalmente acompañado de manchas en los dientes, el sarro en los perros es uno de los motivos habituales de consulta veterinaria, aunque muchos cuidadores no le dan la importancia debida. 

La formación del sarro en los perros

De la misma forma que en los seres humanos, en los perros también existen formaciones bacterianas generadas por los restos de comida descompuestos y las sales minerales derivadas de los productos que consume. 

Todo esto genera una pasta que suele acumularse entre la encía y el diente y que representa la placa bacteriana. Esta placa, al calcificarse, mina la pieza dental y puede comprometer el resto de las piezas hasta el punto de generar infecciones y otras enfermedades de la cavidad bucal. 

Aunque el sarro se puede retirar una vez que aparece, lo mejor es trabajar de forma preventiva; de esta forma, es posible evitar el molesto mal aliento y, sobre todo, proteger al animal de la posibilidad de sufrir de males mayores que puedan derivar en la pérdida de la pieza dental.

Predisposición a la formación del sarro

Todos los perros tienen el riesgo de padecer de sarro en algún momento de su vida; sin embargo, las razas pequeñas se encuentran más propensas que otras debido a que su esmalte dental es de menor calidad y las piezas dentales son mucho más pequeñas y están más cerca entre sí.

Por su parte, los perros braquicéfalos tienen una forma de cráneo y mandíbula particular, que hace que tengan los dientes mucho más juntos y, por supuesto, que sean más propensos a la formación de sarro. 

Asimismo, el sarro es mucho más frecuente sin el respectivo cuidado y prevención en los perros mayores a 5 años, sin importar la raza del animal. 

¿Cómo prevenir el sarro en los perros?

Una combinación de limpieza diaria de las piezas dentales, alimentación balanceada y el uso de algunos productos comerciales, pueden ser la solución para evitar la aparición del sarro en los perros. 

Realizar una limpieza diaria de los dientes del animal es de gran ayuda para prevenir el sarro. Para hacerlo, es preciso haber acostumbrado a esta rutina al animal desde cachorro. Existen cepillos y cremas dentales especiales para perros, recomendados por veterinarios. 

Algunos alimentos blandos contribuyen al desarrollo de la placa bacteriana, por lo que es conveniente evitar una alimentación húmeda y reemplazarla por pienso seco que contribuye a remover los residuos en la dentadura.  

En el mercado hay una amplia variedad de productos diseñados para ser masticados por el perro y que incluyen fórmulas abrasivas para la placa, como juguetes, galletas, huesos y masticables. 

En la clínica veterinaria, los especialistas utilizan limpiadores de sarro ultrasónicos que representan el método más eficaz para la eliminación del sarro en los perros. Estos equipos desprenden el sarro y limpian el diente de forma integral y segura.

Significado clínico del análisis de sangre en perros

Bien sea porque nuestra mascota haya alcanzado la edad adulta o corresponda realizarle un chequeo de rutina, es posible que sea necesario realizarle algún análisis de sangre, con el fin de corroborar o descartar cualquier problema de salud. 

A través de las muestras de sangre, pueden analizarse los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas, que son consideradas la parte sólida de la sangre, así como la parte líquida, de donde se extrae información sobre los electrolitos, proteínas, minerales y glucosa.

Ahora bien, muchas veces puede resultar un poco confuso entender la relevancia o el impacto de la información que una analítica de sangre canina puede ofrecernos; por ello, hoy vamos a ayudar a entender qué significa esta prueba de laboratorio, una de las más comunes que se practican en las clínicas veterinarias. 

¿Qué debemos encontrar en un análisis de sangre canino?

Uno de los puntos claves en una prueba de sangre es que ofrece un conjunto de valores referenciales sobre determinadas sustancias y comportamientos bioquímicos del cuerpo. Así, en base a cada valor de referencia, se interpreta el impacto de lo obtenido en cada caso. 

Veamos cuales son estos valores: 

Hemograma

Una de las primeras secciones del análisis de sangre es el hemograma. Es aquí en donde se analiza el comportamiento de los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas. 

Los glóbulos rojos nos señalan cómo se encuentra el transporte de oxígeno en la sangre del animal, puesto que esta es su función principal. Cuando los valores se encuentran por debajo de lo normal, puede sugerir la existencia de anemia canina

En algunos casos, si el valor de los glóbulos rojos está muy por debajo de la cantidad mínima para la supervivencia, el análisis de sangre nos ofrece una alerta sobre la necesidad de acciones inmediatas, pues la vida del animal peligra. 

También en el hemograma se puede analizar el comportamiento de coagulación del animal, un valor clave para que el perro pueda ingresar a intervenciones quirúrgicas o, incluso, entender la incidencia de algunas enfermedades congénitas

Además, a través del valor del conteo de plaquetas, puede conocerse de la presencia de hemorragias internas, mientras que un valor elevado sugiere el riesgo inminente de la formación de trombos en el perro

En el hemograma también hay que darle relevancia a los valores de glóbulos blancos, siendo los más utilizados a la hora de analizar una muestra de sangre. Dentro de este grupo, existen tres valores a tener en cuenta: los neutrófilos, los eosinófilos y los linfocitos. 

En el caso de los neutrófilos, son los indicativos de procesos infecciosos bacterianos, al ser los primeros en atacar, mientras que cuando se trata de algún virus, el valor suele estar por debajo del indicativo. 

Los eosinófilos en aumento, indican alergias o la presencia de algún parásito. Por su parte, los linfocitos pueden indicar enfermedades virales al estar en niveles bajos; en algunos casos, hasta puede ser indicador de leucemia. 

 Bioquímica del perro

En el siguiente apartado del análisis de sangre, encontramos el recuento de diferentes sustancias que pertenecen a la bioquímica del perro y nos permite conocer su estado actual, así como el funcionamiento de sus órganos. 

Entre estos valores químicos están las proteínas, donde se analizan los valores de la albúmina y las inmunoglobulinas. En valores elevados suelen indicar deshidratación, mientras que en valores bajos, son indicador de la necesidad de profundizar los estudios. 

La glucosa nos muestra el valor de azúcar en sangre que está circulando. Un valor bajo puede ser la explicación para la debilidad, convulsiones y otros cuadros más complejos. 

En el caso de la creatinina, este valor está relacionado con el funcionamiento renal que, junto con la urea en niveles elevados, son indicadores de insuficiencia renal. 

Por último, la bilirrubina, que es producto de desecho del hígado como consecuencia de la destrucción normal de los glóbulos rojos, es un valor ideal para conocer el funcionamiento del hígado. Un valor elevado puede sugerir algún problema hepático o un posible caso de anemia. 

En algunos casos, se agregan los valores de sodio y potasio en sangre. Estos, no suelen ser parte de la rutina general de la analítica, pero son tomados en cuenta cuando existen sospechas de daño renal severo, en especial si las analíticas previas de urea y creatinina han salido alteradas. 

Otro valor no muy frecuente, pero que puede ser solicitado, es el colesterol. En el caso de los perros, su relevancia no es la misma que en los humanos, pues ellos no están expuestos a riesgo de taponamiento por colesterol en las arterias, por lo que representa solo un valor referencial para sospechas de enfermedades de la tiroides o una dietética incorrecta. 

¿Por qué debemos hacerle analíticas en sangre a nuestro perro?

La toma de una muestra de sangre para su análisis es la técnica de estudio veterinario más común que existe. Se trata de una especie de fotografía del funcionamiento del animal y la manera más expedita de visualizar aquello que puede estar aquejando al animal. 

La toma de la muestra es muy sencilla y suele hacerse de la pata delantera del perro. De una misma muestra pueden tomarse los valores habituales de la analítica y aprovechar la revisión de los valores especiales basados en cualquier hipótesis del médico. 

Si el perro sufre algún diagnóstico persistente, posee una sintomatología extraña en el último tiempo o es de avanzada edad, la analítica en sangre es el punto clave para poder arrojar una visión adecuada sobre lo que puede estar pasando. 

Y aunque no es posible hacer un diagnóstico certero solo desde la analítica, los valores de referencia le dan al veterinario una idea de hacia dónde puede dirigir los esfuerzos y en qué aspectos debe concentrarse con mayor detenimiento. 

El análisis de sangre en los perros puede ser la clave para lograr que la mascota supere algún tipo de infección, se le diagnostique a tiempo cualquier padecimiento grave o pueda estar preparado para soportar una intervención quirúrgica; conocer los valores de referencia nos ayuda a entender mejor las indicaciones del veterinario a cargo. 

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