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Tratamiento quirúrgico en perros criptórquidos

La criptorquidia es la alteración congénita más común de los testículos de los perros. Es una anomalía sexual congénita que se manifiesta por el descenso incompleto de los testículos hacia la bolsa escrotal. Es considerado como un rasgo autosómico recesivo limitado al sexo, es decir que tanto los machos como las hembras portan dicho gen que puede ser transmitido a su progenie.

Al detectarse, es necesario que el animal sea llevado al veterinario porque podría producirle graves problemas en el futuro, como la aparición de tumor de células Sertoli, seminomas y torsiones testiculares.

El diagnóstico se realiza mediante la palpación y la ecografía, a fin de saber exactamente la posición de los testículos. La cura consiste en realizar un tratamiento quirúrgico para perros criptórquidos

¿A qué edad se manifiesta la criptorquidia en los perros?

A las 8 semanas, el órgano sexual reproductivo de los perros comienza a ser visible, sin embargo, los testículos aún están en el proceso de posicionarse en la bolsa escrotal. Del abdomen, a mitad de camino entre el riñón y el anillo inguinal, es desde donde descienden los testículos; si hay algún inconveniente en este proceso, se producirá la criptorquidia.

Cuando el cachorro tiene 3 meses ya se puede observar el posicionamiento de los testículos en el escroto.

Hay distintos tipos de criptorquidia, entre las que se encuentran la inguinal, la abdominal, intraabdominal y extraabdominal.

También se clasifican por unilateral y bilateral. Se asocia al primer término cuando está involucrado un testículo, mayormente el derecho. Se refiere al segundo, cuando afecta a ambos.

La criptorquidia inguinal sucede cuando uno o ambos testículos no logran llegar a la bolsa escrotal, quedándose en canal inguinal o subcutáneo en la zona de la ingle. La criptorquidia abdominal se da cuando no descienden y se quedan en el abdomen.

Algunas razas de perros son más propensas a la criptorquidia, entre ellos, el Caniche, Yorkshire, Teckel Maltes, Boxer, Pequinés y el Schnauzer miniatura.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento quirúrgico en perros criptórquidos es la única opción para esta anomalía, el cual consiste en la extirpación de los testículos que no han descendido. Para cada tipo de criptorquidia hay un procedimiento específico.

Así, para la criptorquidia abdominal, es necesario la realización de una laparotomía media ventral o prepucial, de la cavidad abdominal. Este procedimiento consiste en abrir las paredes abdominales para proceder a la orquiectomía (extirpación) de uno o ambos los testículos.

Para la criptorquidia inguinal, se realizará una pequeña incisión a nivel local para la orquiectomía. En algunos casos inguinales se ha recurrido a la orquidopexia, que consiste en trasladar el testículo hacia la bolsa escrotal, sin embargo, este procedimiento no es aceptado en medicina veterinaria ya que atenta contra la ética. También, puede provocar mayor probabilidad de desarrollo de neoplasia o torsión del testículo retenido.

En lugar de la convencional laparotomía, la cirugía de mínima invasión, conocida como cirugía laparoscópica, es una alternativa que ofrece grandes ventajas, como una mejor visualización de la estructura durante los procedimientos, una recuperación post-operatoria más rápida y un menor período de hospitalización.  

Extirpación de los testículos

Luego de haber extirpado el o los testículos, es recomendable la orquiectomía o esterilización. Se debe tener en cuenta que al momento de realizar la extirpación es importante la localización de los testículos, pues el procedimiento varía.

En el caso del testículo criptorquidia intraabdominal, se procederá a realizar una incisión abdominal por la línea media ventral o paraprepucial. La localización deberá realizarse siguiendo el conducto deferente o los vasos testiculares desde su extremo prostático.

En los extraabdominales, se utilizará la técnica común de castración, excepto cuando la incisión realizada sobre la piel es directamente sobre el testículo.

Otros tratamientos para la criptorquidia

Algunos veterinarios recomiendan inyecciones hormonales para ayudar a los testículos a descender. Este tratamiento tiene más eficacia dentro de los primeros cuatro meses de vida y cuando el testículo se encuentra fuera de la cavidad abdominal.  Es medianamente eficaz porque la testosterona tiene importancia en la segunda fase, la inguinal, de la migración de los testículos.

Si este mismo tratamiento se realiza cuando el testículo está en función abdominal, será prácticamente nulo el efecto. La terapia mediante masajes, igualmente, puede favorecer el tratamiento de la criptorquidia inguinal.

Cuidados pre-operatorios para perros criptórquidos

Para que la anestesia sea asimilada por el organismo del animal correctamente, este deberá asistir, desde el día de la cirugía, en ayunas.

Es necesario informar al veterinario de los problemas de salud que presente el animal o antecedentes de cirugías. De igual forma, el veterinario deberá saber los medicamentos que ha estado tomando la mascota o si aún sigue en tratamiento.

También, es importante bañar a la mascota para eliminar todo rastro de suciedad y enredos en el pelo; es aún más recomendable afeitar la zona que será sometida a la intervención.

Cuidados post-operatorios para perros criptórquidos

Al realizarse una laparoscopia, los cuidados del paciente no requieren hospitalización posquirúrgica, esto quiere decir que después de la anestesia pueden ser dados de alta. Según sea el caso, será necesaria la analgesia en las próximas 24 horas; no serán necesarios los antibióticos, además, los cuidados de las heridas son mínimos.

Por lo general, las intervenciones de la criptorquidia inguinal son menos complejas, en dos días la mascota ya estará con su ánimo natural; en cambio, si se trata de una criptorquidia abdominal, el tiempo se duplica.

Claro está, si se realiza una intervención quirúrgica más compleja, los cuidados son diferentes a los de la cirugía laparoscópica y deberán ser más minuciosos.

Es importante saber que no hay una manera de prevenir la criptorquidia. Por ello, se recomienda que al momento de la extirpación se haga la esterilización, para que los descendientes no sufran de la misma condición.

Al no remover los testículos, el perro se verá afectado por un tipo de tumor que segrega grandes cantidades de hormonas femeninas, pudiendo padecer el síndrome de feminización.

Principales enfermedades de las mascotas en verano

El verano, la estación más cálida del año, asociada con el sol, la playa y las vacaciones, es, en general, una época para relajarse y disfrutar con nuestras mascotas. Sin embargo, no todo puede ser color de rosas ya que esta época del año podría traerles complicaciones a los animales. Es por ello que te traemos este post, para que puedas conocer las enfermedades más comunes de las mascotas en verano y saber qué hacer de presentarse algunos de estos problemas.

Enfermedades gastrointestinales o estomacales en las mascotas

Es muy importante vigilar lo que le damos de comer a nuestras mascotas en el verano. Los humanos nos dejamos llevar y consumimos comida rápida que contienen grasas saturadas y químicos; estos alimentos pueden ser nocivos para nuestras mascotas, por lo que es importante saber que solo podemos darle de comer los alimentos recomendados por los veterinarios y según las necesidades de cada organismo, para que una alimentación inadecuada no vaya a traerle complicaciones futuras.

Una afección estomacal se manifiesta con diarreas y vómitos; también, puede observarse cambios de ánimo y de energía en nuestras mascotas, así como, en algunos casos, quejas o pequeños chillidos.

Lo principal es retirarle cualquier tipo de alimento a la mascota por unas horas, ya que esto podría traer complicaciones. Es importante darle abundante agua para mantenerla hidratada y disipar todo elemento tóxico. Si los vómitos o diarrea continúan al pasar unas 12hrs, será preciso acudir directamente al consultorio veterinario.

Otitis en las mascotas

Otra de las enfermedades más comunes de las mascotas en verano es la otitis, debido, principalmente, a las altas temperaturas y a que tendemos a bañar a los animales con más frecuencia. Si salimos de vacaciones con ellos, probablemente estarán en contacto con el agua debido a que en verano solemos visitar ríos y balnearios. Bañarlos continuamente hace que les entre líquido en sus oídos, lo que los hace más propenso a estas inflamaciones.

El síntoma más común de la otitis en la mascota es la segregación abundante de cera en su oído, acompañado de mal olor. También, podremos observar que se rasca las orejas de forma desesperada.

El diagnóstico se hace mediante un cultivo de heces, ya que por las bacterias que se presentan en ellas es posible determinar el tipo de otitis. Es de suma importancia que sea el veterinario quien realice el diagnóstico ya que el tratamiento más adecuado va a depender del tipo de otitis o del tipo de bacteria que haya adquirido nuestra mascota.

Enfermedades en la piel de nuestras mascotas

La variación de alimentos, temperatura y hábitat, puede desencadenar enfermedades en la piel de las mascotas en verano. Existen alergias que pueden adquirir por contacto con sustancias como el polen, sobretodo en esta época calurosa pues, debido al calor, la piel se encuentra más delicada.

En estos casos, vamos a observar que nuestra mascota se rasca más de lo normal. También, podremos notar enrojecimiento en la piel, aparición de pequeñas ronchas y caída del pelo.

Debido a que las alergias pueden aparecer por distintos factores, es imprescindible llevar a la mascota al veterinario, a fin de conocer el motivo que originó la alergia y aplicarle un tratamiento adecuado.

Cómo se manifiesta la ataxia en los perros

La ataxia es un padecimiento físico que se puede desencadenar a raíz de una intoxicación o un traumatismo. Esta afección causa variaciones en el sistema neurológico del canino, ya que afecta la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales; a estas vías de sensibilidad se les llama ‘’propioceptivas’’ las cuales son las principales afectadas por este padecimiento.

Esta enfermedad se ocasiona por variaciones en el sistema vestibular, responsable del equilibrio del cuerpo y la orientación en cuanto a espacio y gravedad. Alguna de las lesiones que podrían desencadenar ataxia en los perros son el moquillo canino, la otitis o golpes relacionados a caídas de gran altura, atropellos, riñas u otros padecimientos como, por ejemplo, el síndrome de Wobbler.

Síntomas de la ataxia en perros

El sistema vestibular cumple la función de orientar a los perros en cuanto al espacio y la gravedad. Cuando este sistema se ve afectado, comenzamos a ver a nuestra mascota algo desorientada y es muy probable que esté padeciendo de Ataxia.

Estos son algunos de los síntomas relacionados a la ataxia en los perros:

  • Náuseas y vómitos asociados al desequilibrio.
  • Falta de apetito.
  • Cabeza inclinada, un oído más bajo que otro.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Descontrol en los esfínteres.
  • Estrabismo o movimientos oculares anormales.
  • Descoordinación y descontrol de sus extremidades.

 

¿Qué hacer ante la aparición de los primeros síntomas de la ataxia en nuestra mascota?

Si comienza a observar la aparición de estos síntomas en el perro, es necesario acudir de forma inmediata al veterinario, el cual solicitará un historial completo sobre la salud de su mascota, registrará el tiempo transcurrido desde la aparición de los síntomas y los posibles traumatismos o sustancias que pudieron haber desarrollado esta condición.

Posteriormente, el médico veterinario procederá al análisis, el cual incluye hemogramas, análisis de orina, perfil bioquímico y un panel de electrolitos; emplear tomografías y resonancias magnéticas también es imprescindible a la hora de desarrollar el diagnóstico, debido a que ayuda a determinar si la enfermedad se encuentra localizada en el sistema vestibular periférico, en el cerebelo o en la médula espinal; si se intuye que la fuente de afección se encuentra alojada en el sistema nervioso, se procederá a tomar para análisis una muestra de LCR (Líquido cefalorraquídeo).

El tratamiento de la ataxia en los perros

Los perros diagnosticados normalmente pueden ser atendidos ambulatoriamente, a menos de que su condición sea grave o el factor que hizo que nuestra mascota desarrollara esta condición pueda poner en riesgo su vida. Es importante no auto medicar a nuestro perro debido a que muchos fármacos podrían empeorar la enfermedad o camuflar la causal de la misma.

Algunos veterinarios sostienen que los perros podrían recuperarse de esta enfermedad si se somete a un reposo absoluto combinado con la ingesta de analgésicos y antibióticos. Ahora bien, si el estado de nuestro perro es más delicado, podría ser necesaria una intervención quirúrgica.

Otro desencadenante de este padecimiento es el consumo de alimentos de nuestra propia dieta que pueden ser perjudiciales para nuestros perros, sobretodo, aquellos que contienen xilitol (endulzante). Si este es el caso, se debe aplicar un tratamiento de fluidoterapia, el cual se basa en corregir el equilibrio radioeléctrico alterado con una técnica intravenosa.

Diagnóstico y tratamiento del linfoma felino

A lo largo de los años, se han realizado diversos estudios donde se busca la causa real del linfoma felino, sin embargo, poco se conoce al respecto; se cree que algunos gatos contraen esta enfermedad por tener una susceptibilidad genética para desarrollar diversos tipos de cáncer.

El linfoma felino es un tumor maligno que se produce por el incremento anormal de los linfocitos. Estos son células que se distribuyen a lo largo de los tejidos y que se encuentran en los ganglios linfáticos, piel, riñones, hígado, sistema nervioso, médula ósea, entre otros.

Por lo general, esta enfermedad se presenta desde la juventud del felino hasta su edad avanzada.

Tipos de linfoma felino

Linfoma gastrointestinal: Perjudica el estómago, intestino delgado, intestino grueso y en algunos casos pueden verse afectados otros órganos abdominales. Dicho tumor puede ser focal (aparición de una masa/s) o grueso (engrosamiento del intestino).  Este tipo de linfoma se produce en gatos desde los 6 a los 9 años de edad.

Linfoma multicéntrico: Los tumores se presentan en varias zonas del cuerpo del felino. Este afecta a varios ganglios linfáticos situados en la mandíbula, área de la ingle, parte trasera de las piernas, detrás del hombro o incluso órganos internos. El linfoma multicéntrico es el menos común, pero, en caso de aparecer, perjudica a gatos entre 3 a 5 años.

Linfoma mediastínico: afecta los ganglios linfáticos del mediastino (situado en el centro del tórax) y a la glándula del timo (órgano glandular linfoide perteneciente al sistema inmunológico). Este tipo de linfoma puede crecer mucho en la cavidad torácica y generar dificultad para respirar, además de que puede afectar el esófago del felino e impedirle tragar agua o alimentos. Se produce en gatos menores a 2 años. Las razas más afectadas son el siamés y oriental.

Linfoma misceláneo: Las zonas perjudicadas son el sistema nervioso central, la piel, cavidad nasal y los riñones. El área más afectada suele ser la cavidad nasal, lo que produce una secreción anormal de la misma. Los gatos en edades comprendidas entre 5 a 9 años son más propensos a presentar este tipo de linfoma.

Síntomas vinculados al linfoma felino

Los síntomas son diferentes debido a que, el tumor puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Algunos pueden ser:

  • Pérdida de apetito.
  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.
  • Bultos en la piel.
  • Heridas que no cicatrizan con rapidez.
  • Cambios en los ojos.
  • Sangrados.
  • Dificultad para respirar, comer o beber agua.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Cojera.
  • Salivación intermitente o continua.
  • Depresión.
  • Mal olor.

¿Cómo se diagnostica el linfoma felino?

Según los especialistas, un elemento clave para el éxito del tratamiento del linfoma felino es la detección precoz del problema, que debe darse por parte del propietario de la mascota, quien deberá reconocer el cáncer cuando esté localizado y aún no haya invadido el organismo del animal.

Más que la visualización de un aumento de volumen en alguna parte del cuerpo de la mascota, lo que se deberá hacer es reconocer los signos tempranos de cambios potencialmente malignos. Ante la más mínima sospecha de cáncer, es preciso llevarla de emergencia al veterinario.

El linfoma felino se diagnostica mediante procesos médicos tales como:

  • Radiografías.
  • Ecografías.
  • Endoscopias.
  • Biopsias.
  • Análisis de sangre.
  • Tomografía axial (TAC).
  • Resonancia magnética.

Con estos métodos, se localiza el tumor en el cuerpo del felino; sin embargo, es importante tener en cuenta que primero se debe realizar un análisis de sangre como método rutinario ante cualquier sospechosa. Seguidamente, se procede a realizar cualquiera de estos métodos, según indique el veterinario.

Tratamiento del linfoma felino

El tratamiento depende de la localización del tumor y su tipo. El felino puede ser sometido a una cirugía y el veterinario debe decidir si extraerá todo el tumor o eliminará una parte, lo demás será tratado con quimioterapias o radioterapias para animales. Generalmente, esta enfermedad responde bien a las quimioterapias, pero solo permite alargar la vida de felino ya que es posible que no lo cure definitivamente. Por su parte, los tumores nasales o mediastínicos del siamés pueden llegar a la curación con este tipo de tratamientos.  

En la mayoría de los casos se combinan dos fármacos de quimioterapia y un esteroide. Las quimioterapias pueden producir efectos secundarios en la salud del felino, como la supresión de la médula ósea, pérdida de pelo, irritación gastrointestinal, daños en los riñones o el corazón, entre otros. Un buen indicador para saber si un gato está reaccionando bien a las quimioterapias en su respuesta inicial a la primera sesión, si el gato muestra una buena respuesta, puede ser una buena señal para que se continúen las quimioterapias hasta cumplir el tratamiento.

Por su parte, la radioterapia es más difícil de realizar debido a que algunos veterinarios no cuentan con los instrumentos necesarios para realizar la misma. El proceso se realiza colocando una radiación externa sobre el tumor, que tiene la capacidad de eliminar células malignas, aunque también benignas.

Otra opción puede ser el suministro de medicamentos vía oral en forma de tabletas o inyectables para calmar el dolor y reducir la inflamación. Asimismo, se le debe brindar al felino una buena alimentación, hidratación y tranquilidad, para que pueda recuperarse de manera efectiva.

¿Cómo actuar ante la sospecha de linfoma felino en la mascota?

Si su gato presenta alguno de los síntomas anteriormente mencionados, lo recomendable es que sea llevado al veterinario lo más pronto posible, ya que mientras más avanzado está el tumor, se volverá realmente difícil de curar o tratar.

Si el felino ha sido sometido a una quimioterapia, debe evitar el contacto con sus heces y orina ya que, por medio de estos, se está siendo expulsado una gran cantidad de químicos a raíz de los medicamentos.

Brindarle una sana alimentación e hidratación al felino para que pueda recuperarse considerablemente es sumamente importante; asimismo, el dueño de la mascota deberá tener una buena higiene y evitar tocar las heces y orina del gato.

Al momento de una cirugía, se debe hacer una evaluación preanestésica al gato para evitar complicaciones y evaluar su comportamiento.

Finalmente, se debe realizar un análisis de sangre antes de cada quimioterapia, para verificar que los valores del gato están estables. Además, es preciso evaluar la reacción del gato hacia los medicamentos suministrados y en caso de presentar complicaciones, se debe suspender el uso y acudir al veterinario.

Te contamos todo sobre la hernia discal en perros

Tener una mascota implica un nivel de responsabilidad muy amplio y se deben tener en cuenta diferentes aspectos para poder compartir con ella una existencia feliz. Entre los cuidados fundamentales de atención hacia los animales domésticos se encuentran procurarles una buena alimentación, un hábitat seguro, acogedor y limpio y atender con rapidez cualquier cuestión relacionada con su salud.

Además, es importante conocer cualquier padecimiento que se le pueda presentar, así como llevarlo con regularidad al veterinario, para sus controles de rutina. En ese contexto, desde este espacio les brindamos algunos artículos sobre las enfermedades y padecimientos que se puedan presentar en la mascota. En esta oportunidad, nos vamos a referir a la hernia discal en los perros, para que puedan reconocer sus síntomas y actuar en consecuencia.

¿Cómo se manifiesta la hernia discal en los perros?

En los perros, la hernia discal se presenta como una patología en la cual se genera una compresión de la médula espinal, ya sea porque el material discal se sale del canal medular (extrusión) o por abultamiento (protrusión). Se trata de una enfermedad neurológica que provoca mucho dolor en el animal, alterando su vida cotidiana.

Así, por las complicaciones propias de la enfermedad, la calidad de vida de la mascota tiende a modificarse, por lo que es sumamente importante identificar a tiempo el problema, para que el veterinario pueda iniciar, cuanto antes, el tratamiento adecuado.   

Los primeros síntomas de la hernia discal en los perros

La cercanía que tenemos con nuestro perro facilita mucho el trabajo de reconocimiento de anomalías en la conducta o cambios que pueda presentar en su rutina. Esta relación y conocimiento mutuo nos permite detectar los indicios de que nuestra mascota está sufriendo algún padecimiento o no se está sintiendo bien.  

Existen dos diferentes presentaciones del padecimiento en los perros: en algunos casos, los canes tienen un fuerte dolor repentino y acusan enseguida la pérdida de la sensibilidad en las extremidades que se ven afectadas por la compresión de la médula ósea; en otros, el perro tiene episodios esporádicos en los que manifiesta dolor y se inflama la zona afectada. En ocasiones, una inyección puede retrotraer el cuadro, pero lo más seguro es que esta dolencia vuelva a aparecer al poco tiempo.

Al observar a nuestro perro, debemos considerar como indicios el que le cueste realizar algunos movimientos que son rutinarios para él o que deba obtener ayuda para poder incorporarse cuando está acostado.

Todo aquel que tiene a su mascota padeciendo esta enfermedad neurológica degenerativa en su grado más avanzado, coincide en afirmar que el dolor debe ser muy severo por la forma en que el animal llora y lo pone de manifiesto.

Tipos de hernia discal

No todas las hernias discales se presentan de la misma forma, por ello, es importante la etapa de diagnóstico, para identificar el grado en el que se encuentra la enfermedad. La simple radiografía no es suficiente para identificar el cuadro, por lo que generalmente se indica la realización de una mielografía, que es una técnica que por contraste permite ver el estado de la médula ósea, por una resonancia magnética o a través de un TAC.

La gravedad de la hernia se evalúa según el grado de deterioro que presenten los discos intervertebrales. Por ejemplo:

  • El grado I es el más leve, no presenta daño neurológico, pero sí dolor.
  • La enfermedad en grado II tiene un daño neurológico inicial porque es el comienzo del desarrollo de la hernia en su proceso de compresión; aquí se hacen notorios los episodios en que se dificulta la movilización.
  • En el grado III, la compresión se hace presente de manera grave y se presenta directamente en el comportamiento del animal, ya que manifestará falta de fuerza o paresia, afectando por lo general a las dos patas de atrás.
  • El grado IV, como es lógico, trae aparejado un cuadro más grave, en el que empeora la falta de fuerza en los músculos, llegando incluso a casos de parálisis completa, además de no poder controlar los esfínteres.
  • Por último, el grado V es el más grave de todos y presenta, además de una parálisis total y la falta de retención de la orina, una completa pérdida de la sensibilidad en los miembros que los discos afectan, ya sean delanteros y/o traseros.

Principales tratamientos de la hernia discal en los perros 

Hay dos tratamientos para esta enfermedad que son indicados por el veterinario según el grado de desarrollo en el que se encuentre la misma. Por lo general, cuando la gravedad del padecimiento se sitúa en el grado I o II se puede establecer un tratamiento a través de reposo absoluto y la prescripción de antiinflamatorios y/o esteroides.

Cuando el caso de hernia discal llega al veterinario en un grado III, IV o V, lo más probable es que sea derivado a una operación en donde se remueve el disco causante de la principal compresión sobre la médula ósea, reestructurando el canal medular para prevenir que no se presenten casos similares más adelante.

Es muy importante seguir al pie de la letra las indicaciones del veterinario en ambos tratamientos y acompañar a la mascota en el proceso.

Rehabilitación y post operatorio

El cuidado y la atención de los dueños es fundamental para la correcta recuperación de los perros. En cualquiera de los tratamientos, es importante que las mascotas estén acompañadas por la familia ya que, en ocasiones, este tipo de lesiones pueden traer aparejados graves cuadros de depresión.

En caso de optar por el tratamiento quirúrgico, es probable que el veterinario indique una serie de terapias de rehabilitación que pueden desarrollar los dueños o especialistas, para evitar que los músculos y tendones de los miembros afectados se atrofien.

Recuerde que, para estos casos, su mayor aliado es el veterinario, por lo que, ante el menor indicio de que su mascota está sufriendo algún padecimiento, recurra a la consulta para estar a tiempo de prevenir males mayores.

¿Cuáles son los síntomas de la toxoplasmosis en gatos?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa generada por un parásito llamado toxoplasma gondii. Se transmite al ingerir alimentos contaminados, en especial, carnes crudas y vegetales mal cocidos que poseen dicho parásito. Veamos un poco más en profundidad las características de esta enfermedad y su relación con los gatos.

¿Cómo se desarrolla el proceso infeccioso de la toxoplasmosis?

Los ooquistes se disuelven en la digestión liberando esporozoitos que se distribuyen por las paredes intestinales de los gatos, llegando al intestino delgado y comenzando así la multiplicación de manera asexuada. Dichos ooquistes son expulsados al ambiente por las heces que es lo que genera la cadena epidemiológica. Al ser expulsados se esporulan en un ambiente ideal.

Los bacteriólogos Nicolle y Manceaux descubrieron esta afectación por primera vez analizando las células del hígado y el bazo de un roedor africano. La creencia de que los únicos afectados por este parásito son los felinos es incierta, los animales tanto acuáticos como terrestres, principalmente aves y mamíferos, incluyendo al ser humano, son propensos a contagiarse; sin embargo, los más afectados son los felinos, particularmente los gatos, por ser los únicos huéspedes definitivos que liberan ooquistes al entorno.

Síntomas de la toxoplasmosis en los gatos

Van a depender directamente de la etapa en que se encuentre del ciclo. En la fase inicial enteroepitelial, los síntomas comienzan con vómito, diarrea, fiebre entre 40°c a 41° intermitentemente y pérdida de peso. Los síntomas de la toxoplasmosis se manifiestan con facilidad en gatitos o gatos con el sistema inmunológico débil.

Cuando el gato tiene las defensas bajas y, además, los ooquistes que ha consumido el animal están maduros, los síntomas pueden manifestarse como fiebre y dificultad para respirar.

Los gatos con un sistema inmunológico fuerte, no tienden a demostrar síntomas notablemente graves, pero, al notar cualquier cambio de conducta en ellos, se recomienda llevarlos de urgencia al veterinario.

Mientras la afectación continúe, los síntomas de la toxoplasmosis en los gatos evolucionan de la siguiente manera, comenzando a manifestarse en la fase ciclo extraintestinal:

Compromisos respiratorios: asfixia o ahogo al momento de respirar, aumento de la frecuencia respiratoria, estornudo ocasionando descargas nasales y secreción abundante de mucosidad.

Compromisos digestivos: dolor abdominal, diarrea constante, aumento de la bilirrubina en la sangre ocasionando coloración amarilla en la piel y mucosas, así como afectación del hígado y pancreatitis.

Compromiso neuronal: Disminución de la temperatura, descrita como hipotermia. Contracción auditiva que ocasiona falta de coordinación y/o tortícolis. Somnolencia acompañada de fatiga, dolor en las articulaciones e incluso parálisis de algunos órganos. El aumento de afectividad en el felino lo relaciona con esta afectación.

Compromisos oculares: Irritación y hemorragias en la retina del felino, agudeza visual escasa e inflamación.

Compromisos cutáneos: Ulceraciones como éstas desarrollan la necrosis celular creando lesiones.

Cuidados para evitar la toxoplasmosis en los gatos

La toxoplasmosis no diagnosticada a tiempo o tratada incorrectamente, puede ocasionar la muerte del felino. Los gatos con hábitos callejeros son más propensos a contraer el parásito, debido a la gran contaminación que encuentran en el agua, suelos y alimentos infectados. La clindamicina es el fármaco más utilizado para erradicar el parásito y contrarrestar así sus efectos.

En climas cálidos y húmedos, el parásito es más común, mientras que, en temperaturas altas, sequía o baja humedad, su resistencia es menor. La manera de impedir la proliferación de la toxoplasmosis en los gatos es la prevención; se debe lavar con agua caliente y desinfectar los lugares donde defeca el felino, filtrar el agua antes de su consumo y controlar sus hábitos callejeros. En cuanto detecte alguno de sus síntomas se aconseja encarecidamente acudir a su clínica veterinaria de confianza.

Displasia canina: síntomas y tratamiento

La displasia coxofemoral es una enfermedad que afecta a muchos perros en el mundo. La primera descripción de displasia de cadera en perros fue hecha por el estadounidense Schenelle en 1935, y fue este veterinario quien las describió según su gravedad. Explicó que el origen de la displasia canina era genético, por lo que promovió programas y campañas en contra de esta afección y la búsqueda de tratarla de una manera menos dolorosa. En este artículo mostraremos algunas pistas para reconocer si tu perro padece de dicha afección.

La displasia de cadera es una enfermedad hereditaria progresiva y degenerativa. El término displasia, como tal, está relacionado con una alteración en la forma de la estructura anatómica, es decir, una displasia se puede manifestar en el codo, en las caderas, etc.

Es una enfermedad militante que se presenta en cachorros o canes muy mayores y por lo general, se manifiesta en perros de razas grandes y medianas como el Dogo Argentino, San Bernardo, Pastor Alemán, Mastín Napolitano o Basset hound.

Como indican los veterinarios, su origen es multifactorial; puede ser genético, por sobrepeso o por condiciones ambientales.

¿En qué consiste la displasia canina?

Esta patología consiste en que la cabeza de fémur no encaja bien en la cavidad cotiloidea (hueco de la cadera). La falta de sincronía entre el desarrollo muscular y el esquelético lleva consigo microfracturas, erosión del cartílago, subluxación y, finalmente, fenómenos de osteoartritis degenerativa.

¿Cómo saber si nuestro perro sufre de displasia?

Siempre es importante antes de hacer cualquier diagnóstico propio, acudir al veterinario para que realice los exámenes ortopédicos respectivos y de esta forma determine si realmente sufre de displasia.

Aquí te daremos algunas pistas sobre los síntomas comunes que padecen los perros con displasia:

  • Si tu perro pertenece a alguna de las razas mencionadas anteriormente, debes estar atento en su proceso de crecimiento para monitorear si existe algo fuera de lo común.
  • Si tu perro camina muy despacio.
  • Si camina como si usara sus piernas traseras para hacer leves saltos (como de conejos).
  • Si al estar de pie mantiene las patas muy unidas.
  • Si manifiesta dolor en la parte trasera del cuerpo.
  • Si presenta rigidez matutina.
  • Si tiene dificultad para subirse a sitios donde normalmente lo hacía.
  • Si presenta alteraciones en su comportamiento.

Es importante recalcar que los perros que padecen esta condición deben evitar reproducirse debido a que, como lo mencionamos anteriormente, es una enfermedad hereditaria.

¿Qué tratamientos existen para la displasia?

Existen dos tipos de tratamiento para la displasia: médico y quirúrgico.

Entre los procedimientos médicos se encuentran tratamientos antiinflamatorios no esteroideos y fisioterapéuticos, que consisten en masajes relajantes en el área de las caderas. Otro de los tratamientos médicos son los contrometabólicos, que ayudan a la restauración del cartílago y estimula el alivio de los dolores.

Entre los tratamientos quirúrgicos se encuentra la triple osteotomía, que consiste en reorientar el acetábulo para calzar la cabeza del fémur; la artroplastia por escisión de la cabeza del fémur, que se trata de amputar la cabeza del fémur para eliminar los dolores que causa el roce, y la prótesis de cadera, consiste en suprimir la cabeza del fémur y el acetábulo con el objetivo de sustituirla por aparatos artificiales.

Miopatías inflamatorias en los perros

Las miopatías inflamatorias infecciosas o miositis en los perros son un conjunto de enfermedades que generan inflamación de los diferentes tejidos musculares del animal. La palabra miositis proviene de “mio” que significa músculo, e “itis” que significa inflamación, es por ello que se define como una enfermedad inflamatoria de los músculos.

Tipos de miopatías en los perros

Existen dos patologías causantes de la miositis en los perros: la polimiositis y la miositis de los músculos masticadores.

La polimiositis es un tipo de miopatía inflamatoria que se muestra como un aspecto más generalizado de afectación muscular. Primero, daña los músculos de las extremidades, sobretodo en razas de adultos. Generalmente, se descubre mediante el ejercicio cuando el perro presenta debilidad, fiebre o inicios de una atrofia muscular.

Por su parte, la miositis de los músculos masticadores, también llamada miositis eosinofílica, es una enfermedad inflamatoria que perjudica los músculos masticadores del animal, es decir, los músculos temporales (masetero y pterigoideo), causando una inmovilidad en los mismos.

Existen dos tipos de estas patologías, la crónica y la aguda. En la crónica, predomina la atrofia muscular; en la aguda, sus síntomas más comunes son dolor y fiebre.

Causas de las miopatías inflamatorias en los perros

La causa principal de una miopatía inflamatoria no ha sido descubierta, sin embargo, una posible causa que genera miositis podrían ser los virus, ya que el sistema inmunológico del animal se vuelve en contra de sus propios músculos, causando debilidad y otras complicaciones.

Asimismo, una infección bacteriana puede producir una miopatía local después de la afección, si se expone al animal a una herida o agente externo distante. Dentro de estas enfermedades inflamatorias se encuentran microorganismos tales como el Toxoplasma gondii y el Neospora caninum, los cuales agravan los síntomas de estas patologías, sobretodo en perros jóvenes y deprimidos.

El Toxoplasma gondii es un parásito que integra al grupo Coccidia y al Phyllum Apicomplexa. Generalmente, se encuentra en animales de sangre caliente, pero en el caso de los perros, esta bacteria es solo un huésped en el organismo del can.

Este germen se forma como un quiste inofensivo que, al romperse en el organismo del perro, puede causar abortos ya que cruza la placenta e infecta al feto. El Toxoplasma gondii se aloja en las fibras miocárdicas que, al rajarse, puede causar miocarditis focalizada linfohistiocitaria con hialinización parcial de las fibras, hemorragia y otras lesiones graves.

El Neospora caninum, por su parte, es un parásito que en principio fue asociado con el Toxoplasma gondii debido a sus similitudes. Este provoca alteraciones neuromusculares en los perros, sobre todo en aquellos que se encuentran en campos o establos. Por lo general, los canes contagiados con este parásito tuvieron algún tipo de contacto con otro animal infectado o accesos a placentas y fetos infectados de bovinos. Para infectarse, la edad del perro no es relevante, solo debe tener contacto con la bacteria.

Síntomas de miopatías inflamatorias en los perros

Entre los principales síntomas asociados a las miopatías inflamatorias en los perros, encontramos:

  • Fiebre
  • Dolor con cojera
  • Rigidez en las extremidades
  • Pérdida de la masa muscular (atrofia
  • Inflamación en el área afectada
  • Parálisis progresiva de las patas traseras
  • Puede producirse alteraciones en el sistema nervioso

En caso de ser una inflamación de los músculos masticadores, se elevan los eosinófilos y aumenta la creatina cinasa (CK).

Diagnóstico y tratamiento por parte del veterinario

El diagnóstico de estas enfermedades es realizado por el veterinario a través de un análisis de sangre, donde se evalúa si una enzima se eleva o no; este fermento se llama creatina cinasa.

La creatina cinasa o quinasa (ck) es aquella enzima que permite la contracción muscular. Al producirse un daño muscular en el perro, la actividad de la CK llega a su máximo nivel de 6 a 12 horas. Se debe esperar este tiempo y si el daño no persiste, el músculo puede volver a la normalidad aproximadamente en 2 días.

Cuando se realiza la prueba de sangre al perro, se puede observar en los resultados aquellos músculos que fueron afectados; esto también puede diagnosticarse por medio de una biopsia.

Una vez comprobado que se trata sobre una miopatía infecciosa, se puede suministrar inmunosupresores y medicamentos como clindamicina, pirimetamina y trimetoprima-sulfadiacina.

En el caso de la Clindamicina, este antibiótico que pertenece al grupo de las Lincosamidas. Actúa en bacterias positivas estreptococos, bacterias anaerobias y estafilococos. Los perros que tengan Toxoplasma gondii deben suministrar vía oral 1 comprimido cada 10 kg de peso, dos veces al día, aproximadamente entre 14 y 21 días.

Este medicamento no puede ser utilizado en cachorros o recién nacidos, no puede ser consumido por hembras preñadas o en periodo de lactancia, ni se debe administrar acompañado de otros antibióticos. Además, debe ser conservado en una temperatura entre 15 a 30 grados y solo debe ser suministrado bajo vigilancia médica veterinaria.

Su uso excesivo puede generar vómitos y diarrea. En caso de que se deba optar por un uso prolongado, se le debe suministrar al animal probióticos ya que protegen la flora intestinal y refuerzan el sistema inmunológico del mismo.

En qué casos se recurre a la laparoscopia en los animales

La mínima invasión representa una tendencia en cuanto a técnicas de cirugía en los quirófanos veterinarios. Por ello, la cirugía laparoscópica está logrando desplazar al tratamiento convencional gracias al mayor bienestar que produce a la mascota y a una recuperación postoperatoria más rápida. Veamos en qué casos se recurre a la cirugía por laparoscopia en los animales.

¿En qué consiste la cirugía por laparoscopia?

Para comprender bien el tema, debemos saber que la laparoscopia es una técnica empleada en la medicina actual que permite, por medio de una mínima incisión, observar detalladamente los órganos de la zona abdominal del cuerpo a través de una diminuta cámara.

Es común, en estos tiempos, que los médicos veterinarios empleen este tipo de técnicas ya que ayuda de manera eficaz al diagnóstico de un animal antes de realizar intervenciones más complejas.

Aplicaciones de la cirugía por laparoscopia en los animales

Esta técnica quirúrgica es empleada en los animales por diversas razones; a continuación, podemos nombrar alguno de los casos donde se emplea la laparoscopia en el campo de la veterinaria.

Esterilización

Mayormente, se recurre a esta técnica en el animal (hembra) para poder realizar la extracción del ovario sin complicaciones. Hay casos clínicos de hembras esterilizadas que desarrollan quistes porque en la esterilización han quedado restos ováricos, así que también es empleada para extraer este tipo de material.

Biopsia

Se efectúa tomando una muestra del tejido a analizar para obtener un mejor resultado al momento del diagnóstico. Pueden ser hepáticas, esplénicas o abdominales, pancreáticas, renales, de glándulas, gástricas, suprarrenales, de órganos reproductivos, ganglios linfáticos, del intestino delgado y de bazo. Con este método, se elige con mejor precisión la zona donde se realizará la biopsia y se elige una zona de menor vascularización para comprobar que no existe ninguna hemorragia que pueda complicar la intervención.

Criptorquidismo

Se define cuando los animales, en este caso los machos, padecen de una anomalía que no permite que uno o ambos testículos encuentren su posición habitual, encontrándose fuera de la bolsa escrotal.

Cálculo vesical

Al igual que los seres humanos, los animales también padecen de piedras en la vesícula o cálculos renales (litios) que no se pueden deshacer por la uretra sino a través de una cirugía laparoscópica infraumbilical llamada cistotomía.

Extirpación de hernia perineal

Afecta con mayor frecuencia a los perros machos. Aparece como una deformación que se produce por la presión contra la piel perineal del recto, ubicada en la zona del músculo elevador del ano, y el esfínter anal externo. Así como se emplea para este tipo de hernia, la cirugía por laparoscopia también puede efectuarse para la extracción de cualquier otro tipo común como las diafragmáticas o las inguinales.

Nefrectomía 

Es la extirpación del riñón total o parcial, cuando hay tumores benignos o cancerígenos con la finalidad de extraer el tejido enfermo. También es empleada en casos de donaciones de riñón. Además, la extirpación de las glándulas suprarrenales a causa de tumores, denominada Adrenalectomía, también puede ser efectuada mediante la técnica laparoscópica.

Otros casos en los que se recurre a la cirugía por laparoscopia en los animales es en el aspirado de vesícula biliar, cierre de defectos mesentéricos y prostatectomías.

La cirugía laparoscópica se extiende cada vez más en la medicina veterinaria gracias a sus múltiples beneficios, entre los cuales podemos citar un menor dolor en las intervenciones, mayor control hemorrágico, menor manipulación de los tejidos y una pronta recuperación ya que, en ocasiones, los pacientes animales pueden salir del consultorio pasada las 4 horas.

Tratamiento de la epilepsia en perros y gatos

La epilepsia representa uno de los problemas neurológicos más frecuentes en perros y gatos. Se produce por una actividad irregular en las neuronas del cerebro animal y puede ser causada por diversos factores.

Este trastorno se da cuando muchas neuronas sobreexcitadas mandan señales eléctricas al mismo tiempo y chocan; es en este momento en que se produce el ataque epiléptico. Dos de las acciones más comunes del tratamiento es suprimir la fase tónica (inicial de las convulsiones) del electroshock y aumentar el umbral entre las neuronas.

Las causas de la epilepsia en perros pueden ser por intoxicación al consumir una sustancia, traumatismos en la cabeza, enfermedades metabólicas, tumores cerebrales, entre otras. Por su parte, la epilepsia en los gatos se origina por lesiones cerebrales, malformación congénita, enfermedades degenerativas o vasculares, toxoplasmosis y sus variantes.

Cómo y cuándo debe ser medicada la mascota

La epilepsia tiene cura según las causas y el tipo. Tanto en perros como en gatos, se divide en epilepsia idiopática (crónica), que es aquella que se manifiesta netamente por causas genéticas y no demuestra problemas estructurales; y la epilepsia criptogénica, que es causada por enfermedades secundarias.

La primera se diagnostica en los gatos jóvenes de 3 años de edad mientras que la segunda en gatos mayores que desarrollan enfermedades a lo largo de su vida. En cambio, en los perros la manifestación puede darse indiferentemente de la edad.

Las convulsiones se dan tanto focal como de forma generalizada. La clasificación de la epilepsia es un factor determinante en la aplicación del tratamiento ya que algunos tipos pueden curarse dependiendo de las causas. Por ejemplo, los ataques epilépticos pueden producirse debido a un tumor cerebral o una enfermedad secundaria que al tratarse de raíz hace que las convulsiones desaparezcan.

Los tratamientos más comunes para la epilepsia crónica (no tiene cura) son los anticonvulsivos utilizados para reducir el impacto de los ataques y la frecuencia de los mismos.

La mayoría de los veterinarios recomiendan iniciar el tratamiento cuando la fase postictal se extiende por más de 24 horas o es tan agresivo que causa ceguera, agresividad, desmayos, etc.; cuando la frecuencia de electroshock aumenta cada vez más o cuando tienen dos o más crisis en un período de seis meses.

Tratamientos: farmacología, dosis, efectos secundarios y monitorización

Fenobarbital 

El Fenobarbital pertenece al grupo de los barbitúricos y tiene una efectividad de 60-93%. Es el más empleado ya que tiene acción sedante-hipnótica, anestésica, suprime la fase tónica de la respuesta de las crisis epileptiformes y aumenta el umbral entre las neuronas. Además, se consigue fácilmente y es el antiepiléptico más económico.

Es absorbido por el organismo en aproximadamente 2 horas. En gatos, la semivida de eliminación es de 34-50 horas y en perros 40-90 horas. Los niveles terapéuticos recomendados están entre 23-30 g/ml. Se usa como el primero antes que decidir por otro.

Los efectos secundarios, que pueden aparecer al iniciar el tratamiento o cuando la dosis se incrementa, por lo general desaparecen en 2 semanas.  Se manifiestan por sedación, ataxia, polidipsia, poliuria, polifagia y cambios como la hiperexcitabilidad.

La hepatotoxicidad no ha sido evidenciada en los gatos, pero sí en los perros, aunque en una frecuencia y proporción muy baja. De igual forma, se ha evidenciado leucopenia, trombocitopenia, hipersensibilidad cutánea. Todas estas reacciones desaparecen tras suprimir el tratamiento.

La dosis recomendada para ambos es de 2.5-3 mg/kg vía oral cada 12 horas.

Es muy importante monitorizar las concentraciones terapéuticas de fenobarbital en suero que alcanzan niveles estables a las 3 semanas del inicio del tratamiento. A partir de este momento, se debe hacer análisis a los 15,45, 90 y 180 días; posteriormente, el chequeo será cada 6 meses.

Bromuro potásico

Por su parte, el bromuro potásico es una sal inorgánica y el segundo tratamiento anticonvulsivo empleado en perros y gatos que tiene una efectividad del 73%; al utilizarse como segundo tratamiento ligado con el fenobarbital, esta aumenta hasta un 95%. La tolerancia en gatos es rara.

El organismo lo absorbe más rápido que el fenobarbital, aproximadamente en 1 hora y media. La semivida de eliminación en gatos es 11 días y en perros es más larga, tarda entre 15 y 46 días. A diferencia del fenobarbital, no desarrolla hepatotoxicidad así que se recomienda a pacientes con patologías hepáticas.

Al igual que el fármaco anterior, los efectos adversos empiezan a manifestarse al inicio del tratamiento y van disminuyendo cuando los niveles terapéuticos son estables en la sangre. Entre el 35% y 42% de los gatos han manifestado neumonitis alérgica. Entre los efectos secundarios más comunes están la polifagia, polidipsia, poliuria, ataxia y debilidad. En otros casos se ha evidenciado vómito por la irritación de la mucosa gástrica producida por el bromuro potásico.

Se recomienda una dosis diaria de 20-40 mg al iniciar el tratamiento, aunque esto varía según la forma de administración, si es monoterapia o es utilizado para complementar otro fármaco. Para evitar que la mucosa se irrite debe administrarse en dos tomas diarias.

Levetiracetam

Inicialmente se utilizaba para complementar otros fármacos antiepilépticos, pero investigaciones recientes demuestran que puede emplearse como monoterapia, alcanzando una efectividad de hasta 64%. Es recomendado para pacientes con hepatopatías.  

La semivida de eliminación en perros y gatos tiene un tiempo medio de 3-6 horas. Gracias a la unión con la proteína SV2A, actúa sobre el nivel del flujo de calcio neuronal y propicia que los neurotransmisores inhibidores se liberen.

Este medicamento se debe suministrar 20 mg/kg vía oral cada 8 horas o según lo indicado por el médico veterinario.

Los efectos adversos son muy raros, pero puede producir letargia, ataxia e inapetencia. Los niveles estables en la sangre se dan entre 1 y 2 días. Por los pocos efectos adversos que pudiesen manifestarse, la monitorización se debe hacer 1 semana después de iniciado el tratamiento. Se hace principalmente para que la dosis sea la correcta ya que tiene un nivel de seguridad alto.

Otros fármacos que se pueden suministrar en caso de requerir un cambio de tratamiento o intolerancia a los antes mencionados, son la Zonisamida, Pregabalina, Diazepam en gatos, Felbamato en perros y Topiramato. Estos son más difíciles de conseguir y más costosos, pero funcionan correctamente como alternativas.

Es muy importante llevar a la mascota a la clínica veterinaria antes de iniciar cualquier tratamiento; el especialista en neurología podrá realizar un diagnóstico certero y establecer el medicamento adecuado.

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