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¿Existe el enanismo en perros?

¿Pueden los perros tener enanismo? La respuesta es sí, los perros pueden experimentar enanismo como muchos otros animales. La causa principal de esto es una falta de producción de hormonas en nuestro perro, lo que lo lleva a experimentar enanismo al nacer.

En este artículo explicaremos en detalle qué es el enanismo en los perros, cómo detectarlo y su posible tratamiento. Continúa leyendo para obtener más información sobre esta enfermedad de origen endocrino.

El enanismo en perros

El enanismo o enanismo hipofisario en perros es una enfermedad endocrina en la que se produce una deficiencia de la hormona del crecimiento y en ocasiones aparece junto a otras deficiencias de hormonas generadas en el hipotálamo, como TSH y prolactina. Esto se traduce en enanismo o la falta de crecimiento normal a medida que pasan los meses y el perro va creciendo.

Este proceso se diagnostica cuando el perro crece de forma anormal según su raza y edad. Además, se observan déficits de otras hormonas que dan lugar a otros procesos endocrinos, como hipotiroidismo o problemas de celo en las hembras o atrofia testicular en los machos. Estos pueden ocurrir al mismo tiempo además de problemas dermatológicos e infecciones secundarias.

Además, el enanismo es una enfermedad congénita, lo que significa que los cachorros pueden heredarlo de sus padres bajo un patrón de herencia autosómico recesivo. ¿Y qué razas son las más propensas a padecerlo? La raza más predispuesta parece ser el pastor alemán, aunque también se puede ver en el Braco de Weimaraner, Pinscher y las razas de tipo Spitz.

¿Cómo detectar el enanismo en los perros?

Los síntomas del enanismo en los perros son mucho más evidentes cuando los perros alcanzan los dos o tres meses de vida, antes de eso, pueden apreciarse como cachorros normales.

A partir de ese momento, a un perro con enanismo hipofisario, se le pueden observar los siguientes signos:

  • Alargamiento en el cierre de las epífisis de los huesos largos.
  • Infecciones bacterianas secundarias de la piel o del sistema respiratorio.
  • Las fontanelas se mantienen abiertas más tiempo que en un cachorro normal.
  • Comedones y pápulas en la piel.
  • Calcificación del hueso peneano.
  • Aparición tardía de todos los dientes.
  • Hiperpigmentación.
  • Piel fina e hipotónica.
  • Peeling progresivo de la piel.
  • Hipotiroidismo a los 2 o 3 años de vida.
  • Trastornos reproductivos: como el anestro (falta de celo) en perras y la atrofia testicular en perros.

Aunque el enanismo no tiene por qué ser peligroso para la salud del animal, sí puede reducir la esperanza de vida a menos de 10 años. Sin embargo, proporcionándoles un estilo de vida saludable y placentera, podemos ayudar a perro cachorro a tener una vida feliz.

El diagnóstico de enanismo en perros

El diagnóstico de enanismo hipofisario se basa en los signos clínicos y también mediante el diagnóstico de laboratorio.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial del enanismo en perros puede incluir las siguientes enfermedades:

  • Hipotiroidismo juvenil.
  • Hipoadrenocorticismo.
  • Hiperadrenocorticismo iatrogénico.
  • Diabetes juvenil.
  • Desnutrición.
  • Derivación portosistémica.
  • Disgenesia gonadal.
  • Enfermedad ósea.
  • Nefropatía.

Diagnóstico clínico

El diagnóstico clínico se basa principalmente en la observación de una reducción proporcional del tamaño del perro en función de las características de su raza y edad, lo que suele ir acompañado de otros signos clínicos que hemos comentado anteriormente, como los trastornos varios en la piel.

Análisis de laboratorio

El análisis de laboratorio se basará principalmente en un análisis de sangre con medición de ciertos factores y hormonas:

  • Hemograma y bioquímica: el hemograma y la bioquímica en estos perros suelen ser normales, aunque existe la presencia de hipofosfatemia, hipoalbuminemia leve y en algunos casos puede haber azotemia (aumento de creatinina o urea), ya que la deficiencia de la hormona del crecimiento puede afectar al desarrollo de los glomérulos renales, encargados de filtrar la orina.
  • Análisis de las hormonas: el análisis de las hormonas tiroideas suele reflejar un aumento de la T4 libre y total pero a diferencia de lo esperado en el hipotiroidismo, que es un aumento de la TSH, en los perros con enanismo existe una disminución de la TSH por falta de liberación del hipotálamo en este trastorno.
  • Ensayo del factor de crecimiento de la insulina: el ensayo del factor de crecimiento de la insulina tipo 1 (IGF-1) es la mejor manera de reflejar indirectamente los valores de la hormona del crecimiento. En perros con enanismo este factor se reduce significativamente, siendo inferior a 50ml.

Otras formas de diagnóstico

Otra forma de llegar al diagnóstico definitivo del enanismo canino es estimulando la liberación de la hormona del crecimiento con xilacina o GNRH. En un perro sano, la hormona del crecimiento aumentará después de esta administración, sin embargo, en el enanismo este efecto no ocurre.

¿Existe cura para el enanismo en perros?

Mucha gente se pregunta si existe una cura para el enanismo en los perros. La respuesta, lamentablemente, es no. De momento, en la actualidad no existe cura para el enanismo canino. Dicho esto, sí es importante haceros saber que existe un tratamiento de uso terapéutico.

El tratamiento del enanismo canino se realiza principalmente con la administración de progestágenos, como la medroxiprogesterona. Este fármaco induce la producción de hormona del crecimiento en la glándula mamaria. En todo momento del tratamiento, los perros deben ser monitoreados y controlados todas las semanas, ya que pueden causar acromegalia o diabetes. Generalmente, los signos clínicos de la piel mejoran, crece el pelo de los adultos y aumenta de peso.

Habla con tu veterinario de confianza para ver qué tratamientos y cambios en el estilo de vida beneficiarían a tu perro si experimenta enanismo.

¿Es posible curar la uveítis felina?

La uveítis en gatos es un trastorno oftalmológico que puede afectar a la úvea de felinos de todas las edades. Sin embargo, es más común en los gatos callejeros. Entre sus causas más frecuentes se encuentran determinadas patologías sistémicas, traumatismos, contusiones y heridas profundas por peleas o accidentes.

Para obtener más información sobre la uveítis felina, sigue leyendo este artículo de donde responderemos a la pregunta que muchos cuidadores se hacen cuando sospechan que su gato tiene este trastorno: ¿es curable la enfermedad de la uveítis felina?

Uveítis en gatos: definición y tipos

El término “uveítis” es aplicado por la medicina veterinaria para designar diferentes procesos inflamatorios que ocurren en la úvea tanto de felinos como en caninos. 

Dependiendo de la zona del ojo afectada, tenemos los siguientes tipos de uveítis:

  • Uveítis anterior: afecta principalmente al iris y/o los cuerpos ciliares.
  • Uveítis intermedia: afecta a la porción posterior de los cuerpos ciliares.
  • Uveítis posterior: se desarrolla principalmente en el coroides.

Es muy común que la inflamación se extienda y afecte de manera conjunta a diferentes estructuras uveales. En casos más avanzados o crónicos, la uveítis en los gatos puede llegar a la retina e incluso llevar al animal a la ceguera.

Causas asociadas con la uveítis felina

Como mencionamos anteriormente, la uveítis en gatos está asociada con factores endógenos y exógenos. A continuación, destacaremos las principales causas de esta patología en felinos domésticos:

Causas endógenas

Muchos de los casos de uveítis en gatos son causados ​​por patologías graves, como por ejemplo:

    • FeLV (virus de la leucemia felina).
    • VIF (virus de inmunodeficiencia felina o “SIDA felino”).
    • PIF (virus de la peritonitis infecciosa felina).
    • Micosis sistémicas.
    • Toxoplasmosis sistémica.

Además, la hipertensión arterial también consta como factor de riesgo para el desarrollo de la uveítis, trombosis y hemorragias intraoculares.

Causas exógenas

Las causas exógenas de la uveítis felina casi siempre se asocian con peleas callejeras, accidentes o traumatismos oculares. Las heridas, perforaciones, cortes y contusiones derivadas de estos fenómenos pueden favorecer la aparición de uveítis.

Los síntomas de la uveítis en los gatos

Los primeros síntomas de la uveítis felina son prácticamente silenciosos. Por este motivo, suelen ser difíciles de reconocer de manera precoz. Un gato que padece uveítis suele presentar los siguientes síntomas:

  • Hipotensión ocular.
  • Miosis (constricción de las pupilas).
  • Retracción del globo ocular.
  • Fotofobia.
  • Lagrimeo excesivo.
  • Dolor.
  • Hipersensibilidad en el área de los ojos.

¿Se puede curar la uveítis felina?

La uveítis felina sí es curable en casos agudos en los que el gato fue tratado al inicio del trastorno. Por eso es muy importante llevar a nuestro gato al veterinario para que sea debidamente diagnosticado y tratado en cuanto observemos algún síntoma o anomalía en su comportamiento o apariencia.

Debemos tener en cuenta que si no se trata a tiempo, nuestro gato puede sufrir pérdida de visión o, en el peor de los casos, ceguera, que lamentablemente es irreversible.

Normalmente, los colirios antiinflamatorios corticosteroides y no corticosteroides son el tratamiento utilizado para controlar y prevenir la progresión de la uveítis, pero el tratamiento específico siempre deberá ser recetado por un veterinario.

La fibrosis pulmonar en perros: una enfermedad respiratoria

Las enfermedades respiratorias en los perros son un problema médico veterinario relativamente común en todas las razas. Prestar atención a la salud y el bienestar general de nuestros animales de compañía es esencial para todos. Sin embargo, dado que existen muchos tipos diferentes de enfermedades respiratorias en los perros, muchos de los síntomas son compartidos. Esto puede dificultar el diagnóstico y demuestra por qué es tan importante buscar asesoramiento veterinario para una evaluación adecuada.

En este artículo hablamos de un tipo de enfermedad pulmonar en perros como es la fibrosis pulmonar. Hablaremos sobre posibles causas, síntomas que nos alertan de su presencia y qué opciones de tratamiento están disponibles.

¿Qué es la fibrosis pulmonar en perros?

La fibrosis es un término general para la formación de exceso de tejido fibroso en el cuerpo, ya sea en un órgano o en cualquier tipo de tejido corporal. A veces, esto es saludable, ya que se puede utilizar para reparar el tejido dañado. Sin embargo, también puede ser patológico, especialmente si es el resultado de una enfermedad o lesión. La cicatrización es un tipo de fibrosis y la cicatrización pulmonar se conoce como fibrosis pulmonar.

Las causas de la fibrosis pulmonar son variadas y no siempre conocidas. Es una afección grave y puede reducir drásticamente la calidad de vida del animal, ya que compromete su respiración. Algunas razas de perros son más susceptibles que otras. El West Highland White Terrier o Westie es quizás la raza más asociada con la fibrosis pulmonar, según algunos estudios veterinarios.

Síntomas de fibrosis pulmonar en perros

Como dijimos anteriormente, los síntomas de la fibrosis pulmonar en perros pueden confundirse con otras enfermedades respiratorias. Generalmente, los perros afectados por este problema clínico tendrán los siguientes síntomas observables:

  • Tos crónica persistente.
  • Taquipnea (respiración anormal y rápida).
  • Cianosis (decoloración de las membranas mucosas).
  • Intolerancia al ejercicio.
  • Síncope (desmayo).

Todos estos síntomas también son característicos de patologías cardíacas (problemas cardíacos), pero se deben realizar pruebas complementarias para llegar al diagnóstico correcto.

Causas de la fibrosis pulmonar en perros

Las causas de la fibrosis pulmonar en perros son relativamente poco conocidas en la comunidad científica. Es una patología que aún se está estudiando de cerca y hay ciertas teorías que brindan sugerencias sobre sus posibles orígenes. Incluyen:

  • Control ambiental inadecuado: los perros que tienen una exposición constante al polvo, sustancias nocivas e irritantes respiratorios, pueden ser más propensos a la fibrosis pulmonar.
  • Infecciones respiratorias crónicas: algunos perros pueden tener infecciones respiratorias relativamente leves que son recurrentes. Cuando son crónicos o no se tratan correctamente, el daño puede volverse acumulativo y convertirse en fibrosis pulmonar. Por lo general, esto tiene mayor probabilidad de ocurrir a una edad avanzada.
  • Genética: como los Westies tienen predilección por la enfermedad (al igual que las razas Terrier en general), esto sugiere que puede haber un factor genético que influya en su desarrollo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cualquier raza o perro mestizo puede tener la enfermedad.
  • Cáncer en perros: se ha podido demostrar que algunos perros con quistes pulmonares pueden desarrollar esta patología a lo largo de su vida. El crecimiento celular anormal puede provocar una acumulación excesiva de tejido fibroso.
  • Inhalación de gases nocivos: si bien es poco probable que tu perro esté cerca de gases muy nocivos, la inhalación de sustancias tóxicas puede causar cicatrices en los pulmones del animal.

La fibrosis pulmonar sin causa aparente se conoce como fibrosis pulmonar idiopática en perros. Este es el caso en la mayoría de los ejemplos clínicos, especialmente porque la determinación de la causa no necesariamente afecta el plan de tratamiento.

¿Se puede curar la fibrosis pulmonar en perros?

Antes de decidir un posible tratamiento para la fibrosis pulmonar en perros, debemos tener claro que esta es una condición crónica que generalmente se desarrolla con el tiempo. El tratamiento se puede llevar a cabo en forma de control de síntomas, pero es prácticamente imposible revertirlos. La mayoría de los expertos veterinarios recomiendan medicamentos que pueden aliviar los síntomas asociados, pero es poco probable que el perro recupere la salud por completo.

Para establecer un plan de tratamiento que mejore la sintomatología del animal y ayude a prolongar su vida, primero debemos lograr un diagnóstico correcto. Investigar la salud del sistema respiratorio y cardiovascular no siempre es fácil. 

Un veterinario que sospecha de fibrosis pulmonar puede realizar ciertas pruebas de diagnóstico, que incluyen:

  • Rayos X: la radiología es la prueba diagnóstica más importante para la fibrosis pulmonar en perros. El tejido fibroso característico es visible en las radiografías si se sabe qué buscar, lo cual es responsabilidad del veterinario. En algunos casos, las radiografías tomadas pueden usarse como referencia para la fibrosis pulmonar quística. Esto es particularmente importante cuando existe la posibilidad de que existan células cancerosas.
  • Hematología: la química sanguínea del perro será un indicador de enfermedad, pero no es la prueba de diagnóstico más precisa cuando se trata de un diagnóstico preciso de fibrosis pulmonar. Sin embargo, es una prueba vital, ya que nos podrá decir si existen otras enfermedades determinadas o si existen complicaciones relacionadas con su salud. Si hay fibrosis pulmonar, debería haber un aumento de los glóbulos rojos debido a la hipoxia (suministro inadecuado de oxígeno).
  • Ecocardiografía: un porcentaje importante de perros con fibrosis pulmonar presenta hipertensión pulmonar, signo clínico que debe ser diagnosticado mediante este método. En algunos estudios internacionales recientes, se concluyó con que un gran porcentaje de perros West Highland Terriers examinados fueron diagnosticados con hipertensión pulmonar junto con fibrosis pulmonar.

Existen otras técnicas que se utilizan para diferenciar un diagnóstico de fibrosis pulmonar con una afección relacionada, como el lavado broncoalveolar. Dado que son técnicas invasivas que requieren un equipo específico y un especialista veterinario, su uso es menos común. Además, pueden suponer un mayor riesgo para el bienestar del perro.

Todos los métodos de diagnóstico mencionados anteriormente solo deberían llevarse a cabo después de un examen físico inicial por parte de tu veterinario de confianza. Bajo ninguna circunstancia se debe someter al perro a procedimientos incómodos o dolorosos si no es estrictamente necesario. ¿Quieres que revisemos el estado de salud de tu perro en nuestro hospital? Contacta ahora con nosotros y pide una cita.

El glaucoma en gatos: causas, síntomas y tratamiento

El glaucoma es una enfermedad ocular degenerativa que puede afectar los ojos de nuestros queridos gatitos, provocando la pérdida progresiva del sentido de la visión. Aunque puede afectar a cualquier edad, suele ser más común entre los gatos más mayores.

Hoy vamos a explicar qué es el glaucoma felino, sus síntomas, causas y tratamiento. Siga leyendo para obtener más información sobre esta enfermedad ocular.

¿Qué es el glaucoma en los gatos?

El glaucoma es una condición clínica caracterizada por la excesiva acumulación de humor acuoso y un aumento progresivo de presión intraocular. La hipertensión ocular acelera la degeneración de la retina y del nervio óptico, por lo que el glaucoma puede provocar ceguera o pérdida parcial de la visión. A continuación, te contamos mejor cómo se produce esta enfermedad.

La porción anterior del ojo, que es parcialmente visible, está formada por el iris (la parte coloreada del ojo), la pupila (el círculo negro central), la esclerótica (la parte blanca), los canales de drenaje y los cuerpos ciliares. Los cuerpos ciliares son responsables de la producción de un líquido transparente llamado líquido intraocular (o humor acuoso), que lubrica y protege la parte anterior del ojo.

Si la estructura ocular externa se encontrase seca, sería vulnerable a una serie de lesiones o irritaciones por contacto con impurezas, microorganismos o con las propias pestañas. En un ojo sano, identificamos un mecanismo equilibrado de humectación y drenaje, que constituye un sistema de circulación dinámica. El humor acuoso se expulsa a través de la pupila para luego ser redirigido a los canales de drenaje y conducido al torrente sanguíneo.

Cuando los conductos de drenaje se taponan, obstruyen el sistema de circulación del líquido intraocular del animal. Como consecuencia, el humor acuoso se acumula, lo que aumenta la presión dentro del propio ojo. Y así es como se desarrolla el cuadro clínico conocido como glaucoma.

Los síntomas del glaucoma en gatos

El glaucoma es una enfermedad que afecta a gatos, perros y humanos de la misma manera sin ser apreciada a primera vista. Es más, sus primeros síntomas suelen ser generales y poco específicos, lo que dificulta su reconocimiento en los gatos.

Muchos dueños de gatos notan solo la anomalía cuando en el ojo de su mascota aprecian un aspecto borroso o se torna de una tonalidad azulada o grisácea, con evidente dilatación pupilar. Otros llegan a la clínica veterinaria informando que sus gatos comenzaron a caminar de manera inusual, a veces incluso golpeándose contra objetos domésticos. En estos casos, es probable que el gato haya perdido buena parte de la visión, lo que explica su dificultad para reconocer obstáculos en su camino.

Para permitir un diagnóstico temprano de glaucoma, es importante estar atento al lenguaje corporal de tu gato para reconocer rápidamente cualquier cambio en su expresión o comportamiento. Los primeros signos del glaucoma en gatos pueden ser:

  • Sensibilidad en los ojos y en la región ocular.
  • Dolores de cabeza (lo sabrás porque al gato probablemente no le gustará que lo toquen en la cabeza o cerca de los ojos).
  • Vómitos y náuseas.
  • Formación de un halo azulado alrededor del iris.
  • Aspecto borroso en la pupila y el iris.
  • Pupilas dilatadas.
  • Caminata irregular y dificultad de ubicación espacial.
  • Cambios de comportamiento, por ejemplo, el gato puede esconderse con más frecuencia, evitar el contacto con sus guardianes y otros animales, o reaccionar negativamente al ser tocado en la zona de los ojos y en la cabeza.

¿Cuáles son las causas del glaucoma en gatos?

El glaucoma felino puede ser de origen primario o secundario, según el factor que lo provocó. Como todas las enfermedades degenerativas, el glaucoma tiene una carga genética importante. Sin embargo, este proceso degenerativo también puede ser causado por otra enfermedad subyacente.

Las infecciones e inflamaciones oftálmicas, como uveítis, cataratas y neoplasias, se encuentran entre las causas más comunes de glaucoma agudo en gatos. Además, las lesiones oculares por peleas callejeras, traumatismos o accidentes pueden desencadenar un proceso infeccioso que favorece el desarrollo de glaucoma en gatos.

Cuando el glaucoma se desarrolla como consecuencia de un traumatismo o alguna patología subyacente, se considera secundario o agudo, mientras que cuando ocurre por genética o malformación, es de origen primario.

El tratamiento del glaucoma en gatos

El tratamiento del glaucoma en felinos dependerá de la causa, el estado de salud y el nivel de evolución del proceso degenerativo del animal. Es importante señalar que la progresión del glaucoma se puede ralentizar, pero en ningún caso será posible recuperar la visión ya perdida.

Normalmente, el veterinario será el encargado de administrar unas gotas de colirio para los ojos para restaurar el sistema de drenaje ocular y equilibrar la concentración del humor acuoso. También es posible que se utilicen medicamentos antiinflamatorios o analgésicos para aliviar el dolor de cabeza y la sensibilidad ocular del pequeño animal. Si se diagnostica una enfermedad subyacente, el tratamiento también debe tener el glaucoma en cuenta.

Cuando el proceso degenerativo se encuentra más avanzado, el veterinario puede recomendar una intervención quirúrgica para drenar artificialmente la cavidad intraocular, utilizando tecnología láser.

La prevención del glaucoma felino

Aunque no es posible intervenir en la herencia genética de nuestros gatos, sí podemos ofrecerles una adecuada medicina preventiva, un entorno positivo y los cuidados necesarios para ayudarles a fortalecer su sistema inmunológico y mantener su buena salud.

Para ello, es fundamental proporcionarles una dieta equilibrada y mantenerlos estimulados física y mentalmente a lo largo de su vida. Recuerda también realizar visitas periódicas al veterinario cada 6 meses, además de respetar su calendario de vacunación y desparasitaciones periódicas.

Y por supuesto, no dudes en llevar inmediatamente a tu gato al veterinario si notas alguna anomalía en su apariencia o en su comportamiento. La prevención es siempre la mejor medicina.

¿Crees que tu gato puede estar padeciendo glaucoma? ¿Quieres que revisemos el estado de salud de tu querido felino? Pide una cita con nosotros y estaremos encantados de atenderos. Puedes llamar al 932 460 805 o escribirnos mediante nuestro formulario de contacto.

Enteritis en gatos: síntomas, diagnóstico y cómo prevenir

La enteritis felina consiste en la inflamación del intestino delgado en gatos, y aunque algunos tipos de enteritis son completamente tratables y fáciles de prevenir, hay otras que son más complicadas.

En este artículo de vamos a explicarte qué es exactamente la enteritis en gatos, así como los síntomas a los que estar atentos, las posibles causas, el tratamiento y cómo evitar que aparezca esta enfermedad felina.

¿Qué es la enteritis en los gatos?

La enteritis infecciosa felina es una enfermedad causada por la infección por parvovirus felino, también conocido como virus de la panleucopenia felina. En muchas ocasiones también afecta al estómago, y se le conoce como gastroenteritis.

¿Qué causa la enteritis en los gatos?

En la gran mayoría de casos, la enteritis se origina porque el gato come o bebe algo contaminado, en mal estado, muchas veces de la basura. Otras causas de enteritis o gastroenteritis en gatos son:

  • Coccidios.
  • Protozoos (Giardia spp., Tritrichomonas fetus, Toxoplasma gondii o Cryptosporidium parvum).
  • Gusano/parásitos (Toxocara cati, Toxascaris leonina, Dipylidium caninum, Ancylostoma tubaeformae).
  • Bacterias enteropatógenas (Campylobacter jejuni, Salmonella, Escherichia coli y Clostridium).
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Hipersensibilidad alimentaria.
  • Envenenamiento por plantas.
  • Coronavirus felino.

Síntomas de la enteritis felina

Los síntomas de la enteritis en gatos pueden variar según la causa de la inflamación intestinal:

Los síntomas de la enteritis por intoxicación alimentaria

En los casos de enteritis aguda o gastroenteritis por ingestión de alimentos o agua contaminados o cuerpos extraños, los principales síntomas son:

  • Vómitos agudos y/o diarrea que pueden ser líquidas, urgentes y con sangre.
  • Anorexia.
  • Letargo.
  • Dolor abdominal leve.

Síntomas de la enteritis por coccidiosis

La coccidiosis por isosporas no produce síntomas en gatos adultos, pero sí en jóvenes, como:

  • Diarrea líquida.
  • Vómitos.
  • Pérdida de apetito.
  • Incomodidad.
  • Deshidratación.
  • Debilidad.

Síntomas de la enteritis por panleucopenia felina

El virus de la panleucopenia felina (también conocido como enteritis infecciosa felina) causa una enteritis grave con:

  • Disminución de glóbulos blancos en la sangre.
  • Fiebre elevada.
  • Depresión.
  • Anorexia.
  • Vómitos intensos.
  • Diarrea sanguinolenta.

Los síntomas de la enteritis por protozoos

En los casos de enteritis causada por protozoos, los síntomas pueden variar:

  • En la giardiasis, aunque muchas son asintomáticas, en otras puede haber signos clínicos variables, que van desde la diarrea aguda, maloliente y mucosa hasta diarrea con heces normales alternas, con pérdida de peso y vómitos esporádicos.
  • En tritrichomonas foetus, el último segmento del intestino delgado suele verse afectado junto con el colon. Los gatos desarrollan diarrea crónica del intestino grueso que no se detiene con los tratamientos antibióticos o antidiarreicos comunes y puede convertirse en una diarrea acuosa y fétida causada por intestino delgado.
  • Las infecciones por Cryptosporidium parvum generalmente no causan diarrea, como lo hace Toxoplasma gondii. Sin embargo, ciertos gatitos pequeños o inmunodeprimidos con enteritis pueden experimentar vómitos y/o diarrea.

Síntomas de enteritis por otras enfermedades o parásitos

Según la enfermedad o el parásito, los síntomas pueden ser:

  • Gusanos intestinales: los gusanos o parásitos intestinales generalmente causan pérdida de peso, vómitos, diarrea, pelaje opaco y malestar abdominal. En el caso específico de los anquilostomas, también se producirá anemia con membranas mucosas pálidas y sangre en las heces.
  • Bacterias: las bacterias enteropatógenas provocan diarreas agudas o crónicas en gatos, siendo mucho más visibles en gatos jóvenes o inmunosuprimidos. Las enterotoxinas en algunos de ellos pueden afectar directamente el tejido intestinal o provocar la secreción de líquidos y electrolitos a través de la interacción con los receptores de la mucosa. También pueden afectar al intestino grueso provocando enterocolitis aguda con heces mucosas, urgencia de defecar y sangrado, junto con vómitos, fiebre y anorexia.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal: anorexia crónica, diarrea y los vómitos.
  • Hipersensibilidad alimentaria: los gatos con hipersensibilidad alimentaria pueden verse afectados tanto por signos gastrointestinales como por signos cutáneos con prurito y otitis externa.

Como siempre, es muy importante llevar a tu gato al veterinario tan pronto como veas que experimenta alguno de los síntomas mencionados o cualquier otra anomalía.

Diagnóstico de enteritis en gatos

Para diagnosticar enteritis aguda o gastroenteritis por ingestión de alimentos o agua contaminados o cuerpos extraños se debe realizar una historia clínica del paciente, se debe demostrar la ausencia de causa de esta sintomatología y la rápida respuesta al tratamiento sintomático. Para ello, los veterinarios podrán hacer las siguientes pruebas:

  • Análisis de heces y frotis: en el diagnóstico de enteritis parasitaria, se debe realizar un análisis de heces y un frotis para diagnosticar Tritrichomonas foetus y giardiasis. Esta última infección se puede observar mediante una flotación fecal con sulfato de zinc.
  • Cultivo de heces: en la enteritis bacteriana, el cultivo de heces frescas o la citología fecal son útiles para el diagnóstico de esporas de Campylobacter jejuni o Clostridium.
  • Análisis de las heces: el análisis de las heces se realiza para detectar tenias parasitarias, lombrices intestinales y anquilostomas.
  • Cambio de dieta: el diagnóstico de hipersensibilidad a la comida se realiza alimentando al gato con una dieta con proteína hidrolizada o novedosa durante un tiempo, y volviendo a la dieta anterior para confirmarla si reaparecen los signos clínicos.
  • Biopsia y ecografía: para diagnosticar la enfermedad inflamatoria intestinal se debe realizar una biopsia intestinal y una ecografía.
  • Otras pruebas: se realizan pruebas específicas para el diagnóstico de enteritis viral por virus Panleucopenia y coronavirus felino.

Prevención de la enteritis felina

La mejor forma de prevenir la enteritis viral y parasitaria es mediante la vacunación y la desparasitación, respectivamente:

  • Desparasitación: la desparasitación interna y externa debe realizarse al menos tres veces al año, salgan al exterior o no.
  • Vacunación: la vacunación contra la panleucopenia se realiza junto con herpesvirus y calicivirus, en la vacuna felina trivalente o triple viral. La primera dosis debe administrarse a las 6-8 semanas de vida del gato, con revacunación cada cuatro semanas hasta la semana 16. Los gatos en riesgo deben ser revacunados anualmente, y los demás deben ser revacunados cada tres años.

La intoxicación por plantas se puede prevenirse evitando que nuestro felino entre en contacto con alguna de las plantas tóxicas para los gatos.

La contaminación de los alimentos o el agua también se puede prevenir limpiando con frecuencia los envases y alimentándolos con alimentos de calidad, así como evitando que hurguen en la basura o ingieran algún tipo de cuerpo extraño en el exterior.

Por su parte, la enfermedad inflamatoria intestinal y la hipersensibilidad alimentaria no se pueden prevenir, pero es posible llevar a nuestro gato al veterinario ante la presencia de algún síntoma indicativo de enteritis como diarrea, vómitos, anorexia y pérdida de peso, para que pueda ser adecuadamente diagnosticado y tratado lo antes posible.

Todo sobre la insuficiencia hepática en gatos

La insuficiencia hepática en gatos aparece como consecuencia de determinadas enfermedades hepáticas que afectan a las funciones del hígado, como la lipídosis hepática, colangitis, amiloidosis o tumores, pero también puede deberse a enfermedades extrahepáticas o tóxicas.

En este artículo hablaremos sobre qué es la insuficiencia hepática en los gatos, sus causas y síntomas. 

¿Qué es la insuficiencia hepática en los gatos?

La insuficiencia hepática hace referencia a determinadas enfermedades y circunstancias que alteran el correcto funcionamiento del hígado de los gatos. Existen muchas enfermedades que disminuyen la funcionalidad del hígado, algunas son primarias mientras que otras son secundarias debido a toxinas o enfermedades extrahepáticas.

El hígado felino cumple numerosas funciones, ya que interviene en la digestión, en la síntesis de bilirrubina, glucógeno, lipoproteínas, albúmina y filtra compuestos tóxicos. Además, está adaptado a la naturaleza carnívora de los gatos porque a través de la carne obtienen, entre otros nutrientes, taurina y arginina, que son dos aminoácidos esenciales para los gatos.

El hígado felino forma sales biliares a partir de la conjugación de ácidos biliares con taurina y arginina, interviene en la síntesis de amoniaco a partir de urea y en su eliminación. Por tanto, una deficiencia de arginina provocará la intoxicación por amoniaco en nuestro gato, provocando una encefalopatía hepática que, lamentablemente, suele tener un desenlace fatal.

Causas de la insuficiencia hepática felina

Estas son las diferentes causas de insuficiencia hepática en gatos:

  • Enfermedad del hígado.
  • Enfermedades infecciosas.
  • Intoxicación.
  • Derivación portosistémica.

Síntomas de insuficiencia hepática en gatos

Los síntomas de la insuficiencia hepática felina son inespecíficos. Sin embargo, dependiendo del proceso que lo provoque y su gravedad, podemos encontrar:

  • Falta de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Letargo.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Anorexia.
  • Polidipsia.
  • Disuria.
  • Depresión.
  • Apatía.
  • Ictericia.
  • Ascitis.

En casos de encefalopatía hepática, por aumento de toxinas no filtradas por el hígado, se pueden ocurrir convulsiones, ceguera, sialorrea, cambios de comportamiento, agresividad, estupor e incluso el coma.

Como siempre, es muy importante llevar a tu gato al veterinario tan pronto como veas que experimenta alguno de los síntomas mencionados anteriormente o cualquier otra anomalía.

¿Cómo se diagnostica la insuficiencia hepática felina?

El diagnóstico de enfermedades que pueden provocar insuficiencia hepática en gatos se completa con un estudio del historial clínico del paciente, exploración clínica, análisis de sangre y bioquímica, ecografía y biopsias. Veamos a continuación cada uno de estos procesos.

Examen físico

Durante la anamnesis y examen del felino debemos observar los signos clínicos que presenta el gato, observar su estado de hidratación, pelaje, estado de las mucosas para valorar ictericia y condición corporal, así como palpación del animal y buscar la presencia de líquido en la cavidad abdominal indicativa de ascitis. La ictericia y la ascitis son signos tardíos de enfermedad hepática en los gatos, siendo la insuficiencia hepática la más específica.

Prueba de sangre

Se debe realizar un hemograma y bioquímica del gato. Se buscarán marcadores de funcionalidad y cualquier tipo de enfermedad hepática:

 

  • Marcadores de enfermedad hepática: un aumento de las enzimas ALT y AST indican daño celular en el hígado, aunque como tienen una vida media de unas horas en el gato, si no las vemos aumentar, no tiene por qué estar relacionado con el hígado. Un aumento en las enzimas ALP y GGT conduce más a daños en los conductos biliares y canalículos, si solo aumenta la GGT, conduce más a daño hepático.
  • Marcadores de función hepática: se alteran cuando la insuficiencia hepática está avanzada, siendo hiperbilirrubinemia (aumento de bilirrubina), hipoglucemia (bajo nivel de glucosa), hipoalbuminemia (bajo nivel de albúmina), hipo o hipercolesterolemia (disminución o aumento del colesterol) y aumento de los tiempos de coagulación (debido a deficiencia de vitamina K). Los aumentos de bilirrubina en ausencia de anemia hemolítica o enfermedad pancreática son una buena indicación de insuficiencia hepática. Además, antes de aparecer aumentada en la prueba de laboratorio, los gatos suelen presentar bilirrubinuria (bilirrubina en orina) que siempre es patológica en esta especie. Si la bilirrubina es normal, el marcador más sensible y específico para detectar insuficiencia hepática en gatos es un aumento de los ácidos biliares en ayunas y después de dos horas de ingesta.

Diagnóstico por imagen

En concreto, la técnica útil en estos casos es la ecografía abdominal, aunque es habitual no encontrar alteraciones incluso cuando el gato realmente tiene una enfermedad hepática. En algunos casos se observan lesiones focales, hígado agrandado con parénquima hiperecoico (blanco en la imagen) sospechoso de lipidosis, dilatación de las vías biliares sugerentes de colangitis, o podemos buscar la vascularización para el diagnóstico de shunt portosistémico.

Biopsia hepática

El diagnóstico definitivo de muchas enfermedades que provocan insuficiencia hepática en gatos se consigue mediante un estudio patológico a partir de la toma de biopsias. Sin embargo, en los casos de lipidosis se puede diagnosticar siguiendo los pasos anteriores y una citología con aguja fina (PAF) hepática, donde se verán numerosas células con grasa, aunque hay que tener en cuenta que puede coexistir con otras enfermedades, por lo que no siempre será definitivo, requiriendo una biopsia. En casos sospechosos de colangitis, se puede obtener bilis de estos conductos para citología y cultivo, sin necesidad de biopsia en casos de colangitis neutrofílica.

 

La detección temprana de la insuficiencia hepática felina es esencial para llevar a cabo un tratamiento efectivo. Frente a cualquier síntoma, no dudes en llevar a tu mascota al veterinario para que sea quien escoja la mejor manera de tratar la enfermedad del animal.

Posibles complicaciones tras castrar a tu perro

Esterilizar a un perro tiene muchos beneficios, y en eso estamos de acuerdo la mayoría de nosotros. Ya sea esterilizando a una perra o castrando a un perro macho, es un procedimiento recomendado por los veterinarios ya que ayuda a reducir el abandono de camadas, previene ciertas enfermedades y además reduce el riesgo de problemas de comportamiento.

Debes saber que las complicaciones de los procedimientos no son normales, rara vez suceden. Sin embargo, al tratarse de intervenciones quirúrgicas, siempre pueden existir riesgos que deben tenerse en cuenta.

Es por eso que en esta entrada de blog te brindaremos más información sobre las posibles complicaciones después de castrar a un perro.

Posibles complicaciones tras castrar a un perro

Nuevamente, queremos enfatizar que la probabilidad de tener complicaciones por esterilizar o castrar a un perro es mínima cuando tomamos las precauciones de protección adecuadas y la intervención se lleva a cabo por veterinarios profesionales. Es más, se considera una cirugía menor. Sin embargo, aún así debemos estar atentos en caso de que surja alguno de los siguientes problemas:

  • Hematomas, irritaciones e hinchazón: que el sitio de la incisión de la castración o esterilización se encuentre hinchado, enrojecido o puede tener algunas costras no tiene por que ser algo malo a priori. Pero debes tener en cuenta que es una herida que debería curar con relativa rapidez. En los perros machos, incluso puede parecer que todavía tienen testículos en el escroto, pero esto se debe a la hinchazón y desaparece después de unos días. Esto significa que no es una complicación postoperatoria de la castración. Sin embargo, si la hinchazón se vuelve demasiado aguda o hay secreciones purulentas, debe volver al veterinario cuanto antes.
  • Vómitos y diarreas: debido a la anestesia general, tu perro se mareará levemente y su metabolismo se verá algo alterado. Esto puede manifestarse en vómitos y diarreas que pueden ser normales. Sin embargo, deberás controlarlos ya que, si continúa durante más de 24 horas, es necesario volver al veterinario.
  • Restos ováricos: en algunas perras, es posible que quede algo de tejido ovárico después de la cirugía de esterilización. Esto puede provocar problemas hormonales, infecciones u otras complicaciones. Es por eso que, en muy raras ocasiones, incluso los perros castrados pueden contraer enfermedades como la piometra.
  • Riesgo de infección: el riesgo de que tu perro sufra una infección interna es mínimo, pero siempre debemos buscar signos en caso de que la barriga del perro se hinche y se endurezca. Además, dado que el sitio de la incisión probablemente molestará al perro, siempre intentará lamer el área de la herida. Por esta razón, necesitamos poner un collar isabelino alrededor de su cuello, o cubrir esa zona ajustándole una vieja camiseta para evitar que esto suceda, ya que las bacterias de su boca pueden infectar la herida o pueden quitar los puntos.
  • Herida mal curada: del mismo modo, si el perro lame la incisión o se golpea contra algo, es posible que la herida no cicatrice correctamente. En estos casos, debemos llevarlos al veterinario cuanto antes. Medicarlos nosotros mismos podría empeorar la situación.
  • Muerte: este es el riesgo que más teme cualquier persona que tiene un perro. Poner a un perro bajo anestesia general puede asustar, pero no suele ocurrir que surjan problemas por ello. Ahora bien, es importante decir que existen casos en los que puede ocurrir una reacción adversa a la anestesia que por desgracia les ocasione la muerte. Sin embargo, cabe señalar que múltiples estudios han podido demostrar que la tasa de mortalidad por esterilización o castración en perros es prácticamente nula, con un 0,03%.

Hipotermia en perros ¿Qué hacer?

¿Cómo afecta el frío a los perros? Como responsable de tu peludo amigo, siempre querrás protegerlo de cualquier peligro. Las bajas temperaturas pueden perjudicar seriamente la salud de los perros. Aunque algunos perros están mejor protegidos del frío que otros, como el husky siberiano o el San Bernardo, el frío afecta a cualquier raza. Debemos tener mucho cuidado con algunas razas, perros con pelaje corto y animales vulnerables.

La exposición al frío, la nieve, el viento o la lluvia intensa puede aumentar las posibilidades de contraer un resfriado común. Sin embargo, cuando la exposición es lo suficientemente prolongada y la temperatura lo suficientemente baja, puede aparecer hipotermia. Esto presenta una situación potencialmente letal para tu perro, así que sigue leyendo para saber más sobre los síntomas y cómo actuar.

¿Qué es la hipotermia en los perros?

La hipotermia es un cuadro clínico complejo, pero puede caracterizarse como una disminución significativa de la temperatura corporal. Le puede pasar a muchos animales diferentes, no solo a los mamíferos. Cada animal tendrá una temperatura corporal diferente, pero una vez que descienda por debajo de cierto punto, el perro se volverá hipotérmico. Básicamente, sale del cuerpo más calor del que se puede absorber, algo que sucede a temperaturas muy bajas.

La temperatura corporal central de un perro suele estar entre 38ºC y 39,2ºC. Cuando cae por debajo de esta temperatura, comienza la hipotermia. Es posible que exista un pequeño margen de error, especialmente dependiendo del método de tomar la temperatura del perro. Sin embargo, cuando la temperatura corporal de un perro desciende hasta los 36ºC, debemos estar atentos a la aparición de cualquier otro síntoma, ya que esto significaría que nuestro perro necesita ir al veterinario inmediatamente.

Síntomas de hipotermia en perros

En general, los primeros síntomas de hipotermia en los perros comienzan de forma similar a un perro que experimenta temperaturas frías. En casos leves a moderados de hipotermia en perros, los síntomas pueden incluir:

  • Temblores.
  • Rigidez muscular.
  • Respiración dificultosa.
  • Piel seca.
  • Movimientos lentos.
  • Torpeza y letargo.
  • Somnolencia.

En caso de que la hipotermia no se trate rápida y adecuadamente, el cuadro clínico del perro puede empeorar. Esto probablemente dará lugar a los siguientes síntomas:

  • Presión arterial baja.
  • Disminución de la frecuencia cardíaca.
  • Pupilas dilatadas.
  • Desorientación.
  • Pérdida de apetito.
  • La muerte súbita.

¿Cómo tratar la hipotermia en perros?

Si sospechas que tu perro ha estado expuesto al frío y observas alguno de los síntomas mencionados anteriormente, es fundamental que acudas al veterinario de forma urgente. La hipotermia severa puede causar daños irreversibles en el cuerpo, incluso provocar la muerte en casos agudos.

A medida que disminuye la temperatura corporal de un perro, se produce una caída tanto de la presión arterial como de la frecuencia cardíaca. Esto puede provocar la aparición de arritmias. En las personas, las arritmias ventriculares se reconocen como la causa principal de una alta tasa de mortalidad en pacientes con hipotermia accidental. De manera similar, la exposición al frío puede hacer que el corazón deje de latir en los perros. El perro también puede experimentar una disminución de oxígeno en la sangre, una detención de su metabolismo y, de manera ocasional, la hipotermia puede conducir a un fallo orgánico múltiple completo.

Para tratar la hipotermia, un especialista deberá proporcionar el entorno adecuado para que el perro vuelva a una temperatura estable. Sin embargo, esto tendrá que hacerse gradualmente, ya que poner demasiada temperatura en el perro también puede hacer que su cuerpo entre en shock.

El perro no debe moverse demasiado para evitar una mayor pérdida de calor y evitar que se debilite. El calentamiento del animal se puede hacer con aire caliente, almohadas térmicas, lámparas de infrarrojos o simplemente algunas mantas.

Si el caso es de hipotermia aguda, puede necesitar un tratamiento adicional. Esto podría incluir la terapia con líquidos por vía intravenosa para ayudar a su volumen de sangre, así como para usarse como medio para elevar su temperatura corporal. 

Para este último propósito, también se pueden administrar enemas. El perro también puede recibir oxígeno para ayudarlo a respirar y garantizar que llegue suficiente oxígeno a su sangre.

Primeros auxilios para la hipotermia en perros

Si observas varios de los síntomas de hipotermia en un perro, insistimos, debéis acudir de inmediato a la clínica u hospital veterinario. Sin embargo, todo lo que hagas de camino al veterinario podrá ayudar a mejorar su estado. Es por eso que debes conocer algunos consejos de primeros auxilios para perros con hipotermia:

  1. Secar al perro de inmediato: en caso de que el perro se haya caído al agua muy fría o esté mojado por lluvia, nieve, etc., debemos intentar limpiarlo inmediatamente con una toalla seca. La humedad favorece el desarrollo de hipotermia en perros cuando se combina con temperaturas muy bajas.
  2. Provisión de refugio y calor: cuando el perro ya se ha secado adecuadamente, debemos proporcionarle calor para intentar recuperar el equilibrio de su pérdida de temperatura. Esto se puede hacer envolviéndolos en otra toalla seca, una manta, un abrigo o alguna ropa especial para perros. También podemos abrazarlo para transferir algo de nuestra temperatura corporal. Esto proporciona un calor constante, pero no rápida.
  3. Equilibrar los niveles de glucosa en sangre: para evitar una disminución de la temperatura corporal, el cuerpo necesita quemar sus reservas de energía. Es decir, acelerar el metabolismo de la glucosa en el torrente sanguíneo para intentar mantenerse estable. Como resultado, el perro puede sufrir un caso repentino de hipoglucemia, lo que significa una reducción drástica de los niveles de glucosa en sangre. Esto puede provocar desmayos, letargo e incluso provocar un estado de coma. Si identificamos los síntomas del shock hipoglucémico, podemos ofrecerles una cucharadita de miel para reponer rápidamente sus niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, la miel debe evitarse en los cachorros.
  4. Revisa su cuerpo: la exposición al frío extremo y la hipotermia puede causar lesiones o quemaduras asociadas con temperaturas bajo cero. Se recomienda comprobar con delicadeza el cuerpo del perro en busca de signos de lesiones. En particular, se debe prestar atención a las áreas con baja concentración de pelo como las patas, orejas, piernas, hocico, ano, cola y genitales. Si identificas alguna lesión, es fundamental acudir rápidamente al veterinario.

Debemos enfatizar la importancia de reconocer que estas medidas son primeros auxilios para ayudar a darle al perro las mejores posibilidades de recuperación. Ayudarán a poner al perro a salvo y a combatir la aparición de cualquier problema de salud asociado. Sin embargo, todavía tenemos que llevarlo al veterinario para un examen adecuado.

Cómo prevenir la hipotermia en perros

Para prevenir la hipotermia en los perros, es fundamental que proporcionemos los cuidados adecuados durante el invierno. Necesitamos asegurarnos de que no se queden afuera de casa cuando las temperaturas son demasiado bajas, ofrecerles refugio en condiciones de humedad, y siempre con protección adicional si la necesitan (en forma de ropa para perros, mantas, etc.). También podemos proporcionar una dieta adecuada, medicamentos preventivos y mantener el ejercicio, ya que ayudará a darles una oportunidad de luchar, con su buen estado físico, si desarrollan hipotermia.

Cómo y cuándo limpiar las orejas a nuestros perros

Limpiar las orejas de un perro es algo que debe hacerse con regularidad, ya sea un cachorro o un perro adulto. Es muy importante la limpieza periódica de los oídos para evitar la aparición de hongos y enfermedades relacionadas.

A continuación te explicamos cuándo lavar las orejas a tu perro, los utensilios que necesitas para llevarlo a cabo y los métodos para hacerlo, asegurando que todo salga a la perfección.

Limpiar las orejas a nuestros perros

En primer lugar, para saber cuándo debes limpiar el interior de las orejas de tu perro, es importante llevar una revisión al menos semanal. Dependiendo de la raza y la forma de las orejas de tu perro, seguramente necesite una higiene más continuada. A continuación te contamos los pasos a seguir:

  1. El primer paso es conseguir todos los materiales que puedan ser necesarios para limpiar adecuadamente las orejas del perro:
  • Gasas estériles.
  • Bastoncillos de algodón.
  • Solución salina (suero fisiológico)

En lugar de solución salina, también puedes optar por productos específicos que se comercian para limpiar las orejas de las mascotas. Se recomienda esterilizar la gasa antes de la aplicación, porque el algodón puede deshilacharse dentro de la oreja del perro y descomponerse.

Por último, para una limpieza mucho más profunda, necesitarás unos bastoncillos de algodón. Sí, los mismos que se usan en bebés. Son mucho más seguros.

  1. Es importante tener en cuenta que poco a poco debes ir acostumbrando a tu perro a esta rutina, por lo que si empiezas de cachorro mejor. Sin embargo, si has decidido adoptar un perro adulto, aún debes trabajar gradualmente para que el proceso no le asuste. Utiliza siempre el refuerzo positivo cuando tu perro esté quieto y te permita manipularlo. Esta es una excelente forma de distraerlos y recompensar su buena actitud en este momento.
  2. Empieza la limpieza echando hacia un lado el pelo que bloquea la oreja. En principio, si cuidas la higiene de tu perro con regularidad, no debería estar demasiado sucio. El segundo paso consiste en mojar la gasa con el producto elegido. Es recomendable aplicar algún tipo de producto especialmente diseñado, ya que facilitará la limpieza de la oreja y no irritará la piel de tu mascota. Comienza limpiando los pliegues exteriores alrededor de la oreja donde la suciedad tiende a acumularse.
  3. Una vez que el exterior de la oreja esté limpio, recomendamos reemplazar la gasa y usar una nueva para limpiar el interior. Humedece de nuevo la gasa y poco a poco introduce los dedos en la oreja del perro, sin entrar demasiado. Si tienes un cachorro, no debes meter el dedo más de un centímetro. Masajea lentamente el interior de la oreja con la gasa, teniendo cuidado de que tu perro no se mueva. Si no conoces al perro, es especialmente importante que lo hagas paso a paso. Además, al hacerlo lentamente tendrás una mayor oportunidad de estudiar el oído.
  4. Por último, utiliza un bastoncillo de algodón para niños (que es más grueso que los normales) para terminar de limpiar las zonas donde nuestros dedos no llegan. Es importante hacer esta parte del trabajo con cuidado, especialmente si tu perro está nervioso, porque podrías causarle un daño en el oído.
  5. Una vez que se completa el proceso, todo lo que necesitas hacer es masajear la parte exterior de la oreja del perro para calmarlo y darle una recompensa por aguantar la experiencia.

Recuerda que si no te ves preparado para hacer esta tarea, o tienes dudas sobre cómo hacerlo correctamente, es mejor que acudas a un veterinario de confianza y le pidas ayuda. 

También será imprescindible la visita al especialista si notas suciedad especialmente oscura o mal olor, ya que puede tratarse de alguna enfermedad.

Recuerda: el cuidado de un perro en todos los aspectos de la higiene diaria es fundamental para prevenir futuros problemas de salud.

Ectropión en perros: causas y tratamiento

El ectropión es una enfermedad canina en la que el párpado se desplaza hacia afuera, al contrario que en el entropión en perros, exponiendo el interior del párpado. Con el párpado interior expuesto, el perro puede ser propenso a sufrir problemas oculares de varios tipos, e incluso, corre el riesgo de perder la vista.

Esta enfermedad tiene diferentes causas posibles. Una de las causas primarias o directas es simplemente un desarrollo inadecuado del perro desde su nacimiento, mientras que las causas secundarias o indirectas pueden incluir enfermedades previas del animal. En este artículo hablaremos sobre los síntomas, las causas, el diagnóstico, su tratamiento y prevención del ectropión en perros.

Síntomas del ectropión en perros

Los síntomas del ectropión ocular son muy evidentes y fáciles de detectar.  Estos incluyen:

  • Párpados inferiores caídos y separación del globo ocular, lo que le permite ver la conjuntiva (membrana mucosa transparente que tapiza el globo ocular​desde el limbo hasta los fondos de saco conjuntivales) y el tercer párpado.
  • Conjuntiva roja o inflamada.
  • Marcas en el rostro, provocadas por el flujo de lágrimas que no atraviesan los conductos lagrimales.
  • Inflamación del ojo.
  • Infecciones bacterianas oculares recurrentes.
  • Irritación recurrente del ojo causada por objetos extraños.

Causas y factores de riesgo

El ectropión canino se conoce como “primario” cuando es causado por el mal desarrollo del perro, con una predisposición genética bien conocida.

Por otro lado, se considera “secundario” cuando es el resultado de otros factores . En este caso, generalmente se debe a traumatismos, inflamación, cuerpos extraños, infecciones, ulceración corneal, parálisis de los nervios faciales, pérdida de peso rápida y notable y pérdida de tono muscular alrededor de los ojos. Los perros que padecen hipotiroidismo también pueden sufrir ectropión como consecuencia del mixedema y la parálisis facial.

El ectropión primario generalmente ocurre en cachorros y es más común en razas más grandes, o en aquellas con piel y pliegues muy sueltos, como son el San Bernardo, Gran Danés, Sabueso, Bullmastiff, Terranova, Shar-peis y algunos Spaniels y Retrievers . El ectropión secundario, por otro lado, es más común encontrarse en perros mayores.

¿Cómo se diagnostica el ectropión?

El ectropión canino generalmente se puede diagnosticar simplemente observando y examinando a la mascota. La raza y el historial médico del perro ayudan a identificar las causas probables, que es muy importante conocer para poder solicitar otros estudios complementarios.

Una vez que se ha diagnosticado el ectropión en perros, el veterinario podrá realizar un examen ocular completo en el animal para identificar las causas probables y decidir cuál es el mejor tratamiento para la enfermedad.

Los tratamientos del ectropión

El tratamiento de esta enfermedad suele ser muy sencillo cuando se trata de casos leves. Una vez diagnosticado, se administra una receta de gotas para los ojos u otros lubricantes para ayudar a mantener el globo ocular húmedo, que en casos así, es primordial mantener hidratado para que no aparezcan otras complicaciones. También se administran antibióticos para infecciones secundarias.

Si el ectropión es causado por otra enfermedad, como el hipotiroidismo, debe tratarse de la misma manera. El tratamiento de los casos graves de ectropión requiere cirugía. Cualquiera que sea el caso, el pronóstico es positivo.

Pero, en un gran porcentaje de casos, los perros con ectropión manifestarán problemas oculares o una eversión muy pronunciada. Por ese motivo será más que necesario hacer lo posible por intentar reparar el defecto mediante la cirugía. La operación, de la cual por supuesto se tiene que encargar un profesional veterinario, consiste en crear una tensión de los párpados.

Se trata de una intervención sencilla, pero siempre tiene que ser realizada por un veterinario oftalmólogo o, por lo menos, con experiencia oftalmológica. Esta consiste en retirar una pequeña parte del tejido del párpado inferior y unir los bordes resultantes para tensar la zona. De esta forma se consigue que la piel del párpado vuelva a quedar tirante, corrigiéndose el defecto.

Ectropión vs entropión: ¿cuál es la diferencia?

Por la similitud de ambos términos, y ya que los dos se refieren a trastornos oculares, no es raro que se produzca confusión entre la enfermedad del ectropión y la del entropión. Pero son afecciones sencillas de distinguir si nos fijamos en las palabras. De esta forma, si el ectropión es la eversión del párpado inferior, el entropión consiste en la invaginación del borde palpebral.

Invaginar hace referencia a que el borde de los párpados se gira hacia la parte de dentro, pudiendo provocar daños en el mismo globo ocular. Se puede tratar de un defecto congénito muy habitual en razas como el Chow chow y puede afectar incluso a ambos párpados. Se trata de una dolencia que requiere de intervención quirúrgica.

Cómo prevenir el ectropión en perros

Para prevenir el ectropión canino es importante mantener una higiene habitual en los ojos sanos del perro. De esta forma evitarás que aparezcan enfermedades leves que puedan desarrollarse en problemas mayores. Otra recomendación es evitar la reproducción con perros que ya padezcan esta enfermedad.

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