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Significado clínico del análisis de sangre en perros

Bien sea porque nuestra mascota haya alcanzado la edad adulta o corresponda realizarle un chequeo de rutina, es posible que sea necesario realizarle algún análisis de sangre, con el fin de corroborar o descartar cualquier problema de salud. 

A través de las muestras de sangre, pueden analizarse los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas, que son consideradas la parte sólida de la sangre, así como la parte líquida, de donde se extrae información sobre los electrolitos, proteínas, minerales y glucosa.

Ahora bien, muchas veces puede resultar un poco confuso entender la relevancia o el impacto de la información que una analítica de sangre canina puede ofrecernos; por ello, hoy vamos a ayudar a entender qué significa esta prueba de laboratorio, una de las más comunes que se practican en las clínicas veterinarias. 

¿Qué debemos encontrar en un análisis de sangre canino?

Uno de los puntos claves en una prueba de sangre es que ofrece un conjunto de valores referenciales sobre determinadas sustancias y comportamientos bioquímicos del cuerpo. Así, en base a cada valor de referencia, se interpreta el impacto de lo obtenido en cada caso. 

Veamos cuales son estos valores: 

Hemograma

Una de las primeras secciones del análisis de sangre es el hemograma. Es aquí en donde se analiza el comportamiento de los glóbulos rojos, glóbulos blancos y las plaquetas. 

Los glóbulos rojos nos señalan cómo se encuentra el transporte de oxígeno en la sangre del animal, puesto que esta es su función principal. Cuando los valores se encuentran por debajo de lo normal, puede sugerir la existencia de anemia canina

En algunos casos, si el valor de los glóbulos rojos está muy por debajo de la cantidad mínima para la supervivencia, el análisis de sangre nos ofrece una alerta sobre la necesidad de acciones inmediatas, pues la vida del animal peligra. 

También en el hemograma se puede analizar el comportamiento de coagulación del animal, un valor clave para que el perro pueda ingresar a intervenciones quirúrgicas o, incluso, entender la incidencia de algunas enfermedades congénitas

Además, a través del valor del conteo de plaquetas, puede conocerse de la presencia de hemorragias internas, mientras que un valor elevado sugiere el riesgo inminente de la formación de trombos en el perro

En el hemograma también hay que darle relevancia a los valores de glóbulos blancos, siendo los más utilizados a la hora de analizar una muestra de sangre. Dentro de este grupo, existen tres valores a tener en cuenta: los neutrófilos, los eosinófilos y los linfocitos. 

En el caso de los neutrófilos, son los indicativos de procesos infecciosos bacterianos, al ser los primeros en atacar, mientras que cuando se trata de algún virus, el valor suele estar por debajo del indicativo. 

Los eosinófilos en aumento, indican alergias o la presencia de algún parásito. Por su parte, los linfocitos pueden indicar enfermedades virales al estar en niveles bajos; en algunos casos, hasta puede ser indicador de leucemia. 

 Bioquímica del perro

En el siguiente apartado del análisis de sangre, encontramos el recuento de diferentes sustancias que pertenecen a la bioquímica del perro y nos permite conocer su estado actual, así como el funcionamiento de sus órganos. 

Entre estos valores químicos están las proteínas, donde se analizan los valores de la albúmina y las inmunoglobulinas. En valores elevados suelen indicar deshidratación, mientras que en valores bajos, son indicador de la necesidad de profundizar los estudios. 

La glucosa nos muestra el valor de azúcar en sangre que está circulando. Un valor bajo puede ser la explicación para la debilidad, convulsiones y otros cuadros más complejos. 

En el caso de la creatinina, este valor está relacionado con el funcionamiento renal que, junto con la urea en niveles elevados, son indicadores de insuficiencia renal. 

Por último, la bilirrubina, que es producto de desecho del hígado como consecuencia de la destrucción normal de los glóbulos rojos, es un valor ideal para conocer el funcionamiento del hígado. Un valor elevado puede sugerir algún problema hepático o un posible caso de anemia. 

En algunos casos, se agregan los valores de sodio y potasio en sangre. Estos, no suelen ser parte de la rutina general de la analítica, pero son tomados en cuenta cuando existen sospechas de daño renal severo, en especial si las analíticas previas de urea y creatinina han salido alteradas. 

Otro valor no muy frecuente, pero que puede ser solicitado, es el colesterol. En el caso de los perros, su relevancia no es la misma que en los humanos, pues ellos no están expuestos a riesgo de taponamiento por colesterol en las arterias, por lo que representa solo un valor referencial para sospechas de enfermedades de la tiroides o una dietética incorrecta. 

¿Por qué debemos hacerle analíticas en sangre a nuestro perro?

La toma de una muestra de sangre para su análisis es la técnica de estudio veterinario más común que existe. Se trata de una especie de fotografía del funcionamiento del animal y la manera más expedita de visualizar aquello que puede estar aquejando al animal. 

La toma de la muestra es muy sencilla y suele hacerse de la pata delantera del perro. De una misma muestra pueden tomarse los valores habituales de la analítica y aprovechar la revisión de los valores especiales basados en cualquier hipótesis del médico. 

Si el perro sufre algún diagnóstico persistente, posee una sintomatología extraña en el último tiempo o es de avanzada edad, la analítica en sangre es el punto clave para poder arrojar una visión adecuada sobre lo que puede estar pasando. 

Y aunque no es posible hacer un diagnóstico certero solo desde la analítica, los valores de referencia le dan al veterinario una idea de hacia dónde puede dirigir los esfuerzos y en qué aspectos debe concentrarse con mayor detenimiento. 

El análisis de sangre en los perros puede ser la clave para lograr que la mascota supere algún tipo de infección, se le diagnostique a tiempo cualquier padecimiento grave o pueda estar preparado para soportar una intervención quirúrgica; conocer los valores de referencia nos ayuda a entender mejor las indicaciones del veterinario a cargo. 

En qué consiste el síndrome de malabsorción intestinal en perros

La malabsorción es un padecimiento muy común en los perros e implica dificultades que presenta su organismo para absorber con normalidad los nutrientes que provienen de los alimentos que ingieren.

Son muchas las enfermedades que pueden causar este problema; por ello, vamos a dedicar este artículo al análisis de cuestiones propias de este particular síndrome, que afecta el funcionamiento del intestino delgado del animal

¿Qué es el síndrome de malabsorción intestinal?

En primera instancia, es importante saber que este síndrome no es en sí mismo una enfermedad, más bien representa un proceso derivado de alguna afección del intestino delgado o del páncreas. 

El páncreas es el responsable de la secreción de enzimas que colaboran en el proceso digestivo, mientras que en el intestino delgado tiene lugar la absorción de lo obtenido. Por tanto, ambos son piezas claves en el proceso alimenticio del perro. 

Se trata, básicamente, de un síndrome que afecta la capacidad del perro de desarrollar la digestión. Bien sea que algún tramo del intestino o el páncreas estén fallando, el perro no es capaz de absorber y aprovechar los nutrientes del alimento digerido. 

¿Cuáles son los síntomas de este padecimiento?

Para detectar la posible presencia de este síndrome en el perro, es necesario estar atento a las siguientes manifestaciones: 

  • El animal no sube de peso. 
  • Presenta una disminución representativa de la masa muscular.
  • Muestra un aumento anormal del apetito o disminución repentina del mismo. 
  • Come heces o artículos extraños como trozos de la pared, arena, tierra u otros, en búsqueda de recuperar los nutrientes perdidos. 
  • Sufre diarreas frecuentes, con olor a descompuesto. 
  • Se visualizan trozos de alimentos sin digerir en las deposiciones.
  • El pelo alrededor del ano se muestra grasoso y se apelmaza con mucha facilidad.
  • Tiene flatulencias frecuentes y sonidos intestinales muy fuertes, que es posible escucharlos con mucha facilidad. 
  • Vomita con frecuencia, de tonalidad amarilla. 

En los casos más extremos que requieren atención médica inmediata, presenta acumulación de líquidos en la cavidad abdominal; además, puede visualizarse síntomas de anemia a través del color de las mucosas, como las encías y el párpado inferior.

¿Por qué sufren los perros SMI?

Existe una amplia variedad de factores, todos relacionados con el funcionamiento de las estructuras digestivas, que pueden llevar a nuestra mascota a sufrir malabsorción intestinal. 

Es por ello que, para dar con el tratamiento adecuado, es fundamental averiguar cuáles son los factores incidentes. 

Algunos de estos, son: 

  • Insuficiencia pancreática; el páncreas no produce enzimas digestivas para desarrollar el proceso digestivo.
  • Enteritis infecciosa; se trata de una lesión en la mucosa digestiva, responsable de absorber los nutrientes y que se ve afectada por un proceso infeccioso-bacteriano.
  • Enfermedad inflamatoria; en este caso, se trata de una enfermedad donde el sistema inmune ataca la mucosa intestinal, como si se tratará de un factor externo o enemigo del cuerpo. Eventualmente, se termina por destruir el segmento del intestino delgado.
  • Extirpación quirúrgica de un segmento del intestino; la ausencia de un segmento considerable del intestino lleva a forzar el funcionamiento del resto, pudiendo provocar una parálisis inminente.
  • Atrofia de la vellosidad intestinal de origen congénito; consiste en un desarrollo inapropiado de la vellosidad que se encarga de absorber los nutrientes obtenidos de los alimentos. Es la causa más frecuente en el pastor alemán.
  • Colonia bacteriana demasiado desarrollada; una colonia bacteriana de flora intestinal anormal demasiado desarrollada, que afecta y sustituye la de funcionamiento promedio.

¿Cómo diagnosticar síndrome de malabsorción intestinal en perros?

Uno de los problemas principales de este cuadro de síntomas es que, por lo general, suele ser identificado como un trastorno digestivo leve o una gastroenteritis. Por ello, el primer protocolo de tratamiento suele ser sintomático. 

Sin embargo, al percatarse que el proceso diarreico no se detiene con los medicamentos habituales y el cuadro anémico se recrudece, comienza a considerarse la opción del síndrome de malabsorción intestinal. 

A partir de aquí, es necesario desarrollar una variedad de exámenes y pruebas, entre las que destacan una prueba de heces, ecografía abdominal y hasta una endoscopia. No obstante, el examen decisivo es la biopsia intestinal. 

¿Cuáles son las expectativas de vida del perro con SMI?

El pronóstico del síndrome de malabsorción intestinal va a depender de la enfermedad que ha dado origen al problema. Así, si el origen es pancreático, las expectativas son bastante buenas, pues solo con seguir el tratamiento el perro logrará evolucionar. 

Ahora bien, si se trata de una enfermedad del tracto del intestino delgado, las expectativas de calidad de vida disminuyen hasta el punto que se puede llegar a considerar la eutanasia como una alternativa para evitar el sufrimiento del animal. 

¿En qué consiste el tratamiento del SMI?

El tratamiento adecuado para este padecimiento está basado en reconocer el origen del síndrome. Sin embargo, en líneas generales, el tratamiento incluye una revisión detallada de la dieta del animal, así como incluir medicación que combata los síntomas subyacentes. 

Entre los medicamentos a emplear se suele usar un cóctel de antibióticos, inmunodepresores y algunos corticoides, los cuales ayudan a disminuir la inflamación de cualquier segmento, así como a suavizar la respuesta inmuno-agresiva que deteriora la mucosa. 

En el caso de la atrofia de la vellosidad, con una dieta libre de gluten es suficiente, mientras que cuando se trata de una colonia anómala de bacterias intestinales, los antibióticos son la mejor alternativa. 

Por otro lado, al tratarse de fallos en las enzimas pancreáticas, se administran las mismas a través de suplementos, en compañía de una fuerte carga de vitaminas y una dieta libre de factores de riesgo del intestino. 

El síndrome de malabsorción intestinal es uno de los cuadros clínicos más complejos de diagnosticar y tratar en un perro. El mismo requiere de un seguimiento constante y de un tratamiento oportuno. 

Por ello, en el momento de tomar una decisión, resulta crucial considerar la calidad de vida del perro por sobre todas las cosas.

Pasos para la reanimación cardiopulmonar en perros

Un traumatismo, una descarga eléctrica, un ahogamiento o la obstrucción de las vías aéreas, son solo algunas de las causas que pueden generar una parada cardiorrespiratoria en nuestra mascota.  

En esos casos, debemos actuar con rapidez y realizar la denominada reanimación cardiopulmonar cuanto antes. En el siguiente artículo, detallamos los pasos que hay que seguir para realizar esta maniobra con éxito. 

Verificar si el perro está respirando

Lo primero que debemos hacer es constatar si nuestra mascota respira; para ello, debemos observar si tiene las pupilas dilatadas y si las encías las tiene de color gris o de color azulado. Estos son los primeros síntomas que nos indican que el perro está mal.

A partir de ahí, debemos acercar nuestra cara al hocico del animal para ver si notamos su aliento, visualizar si existen movimientos torácicos y aproximar el oído a la zona del corazón para revisar si el corazón late. 

También, se puede palpar el pulso a nivel de la arteria femoral que pasa por la cara interna de los muslos. Es preciso asegurarse que las vías respiratorias estén libres de obstrucción, retirando cualquier objeto o comida de inmediato. 

Una vez que confirmamos la falta de respiración del perro, tenemos que proceder a realizar la reanimación cardiopulmonar que consiste en una fase respiratoria y una fase cardíaca. 

Realizar la fase respiratoria de la reanimación

Para motivar la respiración en la fase respiratoria, tenemos que tumbar al animal en posición lateral, apoyado sobre su lado derecho. Es necesario extender un poco hacia atrás la cabeza y acercarnos, coger fuertemente su hocico y soplar a nivel de las fosas nasales.

Podremos saber si estamos realizando bien esta maniobra porque la cavidad torácica hará un movimiento de extensión por la entrada de aire. Hay que tener en cuenta que este movimiento depende del tamaño del perro. 

Además, debemos tener cuidado con la presión y el tiempo en el que se está exhalando el aire, de forma que no vayamos a provocar un traumatismo a nivel de los pulmones.

Efectuar la fase cardíaca de la maniobra

En la fase cardíaca, para realizar el masaje cardíaco tenemos que poner las manos entrelazadas y apoyarlas en la zona del tórax; extender los hombros y realizar un movimiento presionando la cavidad torácica firmemente. El movimiento se debe efectuar con los brazos extendidos, sin flexionarlos. 

En los perros de raza grande, por cada 15 veces que hagamos el movimiento de compresión a nivel de tórax, debemos realizar 5 respiraciones, mientras que en los perros más pequeños efectuaremos 10 compresiones torácicas y 3 respiraciones.

Cada vez que acabemos con el masaje, debemos observar si el animal ha retomado otra vez su movimiento respiratorio voluntario y el latido cardíaco. Esto se debe realizar durante unos 20 minutos aproximadamente ya que, pasado ese tiempo, es difícil obtener una respuesta favorable en el animal. 

Independientemente de cuál sea la respuesta del perro a la maniobra de reanimación cardiopulmonar, debemos acudir de inmediato a la clínica veterinaria para que atiendan al animal por posibles lesiones que haya provocado tanto la parada respiratoria como la realización de la maniobra.

Señales, diagnóstico y tratamiento de la estomatitis felina

La estomatitis es una de las enfermedades de mayor incidencia en los gatos, un cuadro sin causa aparente que suele presentarse por lo menos una vez en la vida nuestra mascota y que puede poner en peligro su vida. Sin embargo, es posible tratar oportunamente esta patología, para darle calidad de vida al animal a través de un diagnóstico oportuno.

Para saber de qué se trata la estomatitis felina, cuáles son las señales que se manifiestan y cuál es el tratamiento más acertado que se debe seguir, hoy vamos conocer un poco más a fondo todos los detalles de esta enfermedad. 

La estomatitis linfocítica plasmocítica en gatos

La estomatitis felina es un proceso infeccioso grave que se presenta en los gatos. Se trata de una enfermedad de tipo crónico, es decir, que prevalece en el tiempo a pesar de la administración de tratamientos, por lo que se busca preservar y mejorar la calidad de vida del felino. 

Es una patología de lento avance que consiste en un deterioro progresivo de las mucosas de la cavidad oral y el tracto digestivo, específicamente esófago y estómago. De no ser detectada y tratada a tiempo, esta enfermedad puede complicarse y producir la muerte del animal. 

De esta enfermedad crónica pueden darse dos tipos de presentaciones: la estomatitis tipo 1, que compromete solo las mucosas labiales y las encías; y la estomatitis tipo 2, que se relaciona con las demás estructuras en adelante, hasta complicarse con la esofagitis. 

Algunos expertos han asociado la enfermedad con la presencia de algunos retrovirus, que son comunes en los gatos; sin embargo, no se tiene una causa clara que explique la presentación del trastorno.

Es por ello que no existe una raza específica de gato en mayor o menor riesgo de padecer esta patología ni es predominante en un sexo determinado. Tampoco se trata de una enfermedad contagiosa, por lo que no representa un riesgo para los demás animales de la casa. 

 Síntomas de la estomatitis felina

Esta enfermedad se manifiesta con la inflamación de las encías y tiene entre sus signos clínicos más representativos la presencia de: 

  • Ulceras en la boca y lengua, que pueden volverse sangrantes. 
  • Un aumento considerable de la saliva. 
  • Halitosis 
  • Inapetencia por las dificultades para ingerir alimentos.
  • Caída abrupta en el peso. 
  • Dolor en la zona afectada, que puede reconocerse por los quejidos o resistencia del gato ante el contacto en la zona bucal.
  • Caída de los dientes. 

Eventualmente, estos síntomas combinados disminuyen significativamente la calidad de vida del felino, llegando a ser un riesgo para su supervivencia por la pérdida de sangre y de su peso corporal. 

Análisis y determinación de la estomatitis felina

Usualmente, los casos de estomatitis felina que llegan a una consulta veterinaria se encuentran en un estado avanzado, representando uno de los puntos más críticos del diagnóstico de esta enfermedad. Esto se debe a que, para los dueños, suele ser complicado identificar la presencia de esta patología, precisamente, por la independencia del animal. 

En algunos casos, los síntomas tienden a ser asociados a cambios estacionales o alteraciones en el comportamiento del gato, sin prestar atención a detalles significativos como la pérdida de los dientes, el dolor al contacto o la salivación excesiva. 

Para un correcto diagnóstico, el veterinario aplica una amplia variedad de pruebas para descartar otros posibles cuadros y determinar la severidad del caso; de esa forma, podrá establecer el posible tratamiento. 

En principio, el veterinario revisará de manera concienzuda la cavidad oral del felino, proceso que va a acompañar con la toma de muestras si es que lo considera necesario, así como una rutina de exámenes de sangre y test virales. 

Las muestras pueden ser ideales para realizar biopsias del tejido; de estar comprometidas las piezas dentales, serán necesarias algunas placas radiográficas que servirán para determinar la profundidad que ha adquirido la enfermedad. 

Por lo general, los resultados indican la presencia de un tejido mucoso ulcerado con infiltrado inflamatorio submucoso denso, que se caracteriza por el predominio de células plasmáticas, linfocitos, neutrófilos e histiocitos.

 Tratamiento de la enfermedad

Como se trata de una enfermedad crónica, no podemos hablar de una cura completa y total de la estomatitis felina; por lo tanto, el tratamiento es netamente sintomático, es decir, está diseñado para atacar y disminuir la presentación de los síntomas con el fin de brindarle una mejor calidad de vida al gato. 

La elección de los medicamentos y de las técnicas dependerá enteramente de la gravedad del cuadro y la evolución del animal. Según el diagnóstico y prognosis del veterinario, se determinará el procedimiento a seguir.

Para evitar sangrados, uno de los puntos clave a tratar son las úlceras, mientras que para evitar el dolor se debe atender la inflamación; de esa forma, es posible lograr que el gato pueda ingerir alimentos nuevamente, con total normalidad.  

No es recomendable aplicar cortisona en el tratamiento antiinflamatorio ya que suele complicar más el cuadro. En ciertos casos, será necesario incluir procesos quirúrgicos tales como la extracción de piezas dentales, con el fin de reducir la inflamación y los riesgos. 

Todos los pasos serán prescritos por el veterinario y revisados con periodicidad, para corroborar que el tratamiento se esté llevando a cabo sin contratiempos. 

¿Cómo cuidar a un gato con estomatitis?

Además del tratamiento farmacológico, existen ciertos elementos de la rutina y vida del gato que es preciso modificar. Al tratarse de una enfermedad crónica, es preciso realizar cambios en su estilo de vida. Así, debemos tomar en cuenta los siguientes aspectos: 

  • Cambiar la comida del gato por un suplemento más suave, con el fin de disminuir la inflamación y el dolor. 
  • Ayudarlo en la alimentación; el dolor y la incomodidad lo espantarán de tratar de comer. Es por ello puede resultar conveniente alimentarlo bocado a bocado. 
  • Consultar con el veterinario acerca de la posibilidad de brindarle algún suplemento nutricional extra, de acuerdo a la pérdida de peso y el nivel de inapetencia que presente. 

Con una intervención temprana y un tratamiento exhaustivo, los gatos que padecen de estomatitis de leve a moderada pueden recuperar su salud oral sin necesidad de someterse a una cirugía dental agresiva.

Otitis en perros: cómo identificar esta enfermedad en nuestra mascota

La otitis representa una de las enfermedades más comunes en los perros y puede convertirse en un padecimiento grave si no se toman los cuidados necesarios. No obstante, siguiendo el tratamiento oportuno, esta enfermedad no representa mayor complicación, excepto por lo incómodo que se vuelve para nuestra mascota. 

Precisamente, para evitar que se convierta en una enfermedad grave, hoy vamos a conocer en profundidad de qué se trata la otitis y cómo podemos detectarla a tiempo. 

¿Cómo se manifiesta la otitis en perros?

Motivo de consulta común en las clínicas veterinarias, la otitis canina suele ser una enfermedad bastante tratable y, por lo general, cuando se detecta a tiempo no configura mayor riesgo para la salud del animal.

Constituye una enfermedad del oído que influye sobre distintas partes de la anatomía del mismo, y que se puede dar como consecuencias de diferentes factores tanto propios de nuestra mascota como del ambiente en donde se desenvuelve. 

Esta inflamación interrumpe el funcionamiento correcto del sistema auditivo del perro, generando dolor y sorderas parciales durante el tiempo que dura el padecimiento. 

¿Por qué les da otitis a los perros?

Podemos explicar las causas de la otitis de muchas formas, puesto que se involucran diferentes factores en el sufrimiento del perro. Así, nuestra mascota puede sufrir otitis debido a: 

Infección: La otitis puede generarse como consecuencia de alguna infección por el rascado, una herida cercana al oído o el contacto con algún animal infectado. También, afecta la presencia de algunos hongos que crecen e inflaman el conducto auditivo. 

Alergias: A veces, la otitis se puede desencadenar como respuesta alérgica a algún alimento o producto tópico que se le haya administrado al perro. Básicamente, la alergia deviene en una infección que termina por inflamar el oído. 

Elementos extraños dentro del oído: Los perros que están en constante contacto con la naturaleza o a quienes no se les asean los oídos de forma asidua, pueden terminar con otitis por restos de grama, de espigas o de bastoncillos en el canal auditivo. 

Clima y humedad: Durante la etapa de verano aumenta la probabilidad de que el perro desarrolle otitis; esto, relacionado con el aumento de la temperatura, que configura un clima propicio para la proliferación de bacterias y hongos. 

Predisposición: Existen algunos factores que se encuentran en determinados perros y que son clave para la presentación de la enfermedad, como, por ejemplo, las características anatómicas como los conductos auditivos muy largos, las orejas caídas, mucho pelaje en la zona o la humedad en el área. 

Aunque de por sí estos factores no condicionan la aparición de la enfermedad, sí la hace más factible en los perros que cumplen estas características. 

Tipos de otitis

El tipo de otitis que presenta el animal y su nivel de gravedad van a depender del área que ha sido afectada en el oído. Así, se pueden presentar las siguientes tipologías: 

Otitis externa: Es la más común y sencilla de diagnosticar; se trata de una afección en la parte del pabellón y conducto auditivo externo, que se trata con bastante facilidad. 

Otitis media: Acercándose un poco más al área del tímpano, resulta un tanto más compleja de tratar y requiere de un diagnóstico mucho más efectivo para evitar complicaciones futuras. 

Otitis interna: La tipología más grave, que afecta todas las estructuras internas, como los conductos, la cóclea e, incluso, puede llegar a afectar las estructuras nerviosas que conectan con el cerebro y eventualmente llevar la infección hasta esa zona. La mayoría de las veces, esta otitis es la consecuencia del descuido, o de una otitis externa que no se trató correctamente y se fortaleció. 

¿Cómo reconocer la otitis en nuestra mascota?

Uno de los puntos clave de esta enfermedad es detectarla en sus primeras etapas, es decir, cuando se trata de una otitis externa, para evitar su avance y complicación. 

Por ello, debes estar atento a la presentación de los siguientes síntomas: 

  • Piquiña en los oídos, que se manifiesta por un rascado constante, que muchas veces deviene en quejidos de dolor. 
  • Cabeza ladeada hacia el oído que está afectado. 
  • Dolor, manifestado por quejidos constantes.
  • Mal olor proveniente del área de la cabeza y que se identifica mucho más en el área el oído. 
  • Inapetencia.
  • Fiebre.
  • Cambios en el comportamiento. 
  • Sacudidas frecuentes de la cabeza. 
  • Enrojecimiento del pabellón de la oreja. 

Ante cualquier aparición de estos síntomas en el perro, lo mejor es llevarlo a una consulta veterinaria lo más pronto posible. 

Complicaciones de una otitis mal curada 

La otitis puede volverse crónica si no es tratada de manera constante. El tratamiento no solo debe ser aplicado oportunamente, sino también, en tiempo e indicaciones correctas. Si no es así, la medicina solo servirá para fortalecer la infección y complicarla. 

La aparición de una otohematoma o hematoma auricular también puede complicar el cuadro. Este tipo de formación circular constituye una especie de tumor de sangre que aumenta el picor y enrarecimiento del perro, haciendo que sacuda la cabeza de forma continua y se rasque con más insistencia. 

Una ruptura de este cúmulo de sangre puede devenir en una hemorragia grave por lo que, de presentarse el hematoma, al animal deberá entrar a quirófano. 

En última instancia, una otitis crónica puede complicar la audición del perro, al punto de dejarlo sordo por comprometer el nervio auditivo. 

En otros casos, la infección logra llegar al cerebro y puede convertirse en cuadros más complejos que terminan por acabar con la vida del canino. 

Prevención de la otitis canina

En caso de que la raza del perro tenga predisposición al padecimiento de esta enfermedad, no existe una mayor prevención más allá de asegurarle un control médico constante e identificar cualquier síntoma que pueda presentarse. 

Es importante reducir los niveles de humedad, realizar la limpieza del pabellón auditivo de forma periódica con los instrumentos correctos y estar pendiente de la alimentación y dieta del perro. 

La clave es estar siempre al pendiente y consultar con el veterinario sobre cualquier anomalía.

Trombocitopenia en perros: ¿cómo identificar esta patología?

La trombocitopenia es un padecimiento del funcionamiento inmune del perro y, aunque puede resultar una enfermedad común en estos animales, su diagnóstico suele ser complicado de realizar y a menudo pasa desapercibido en la vida de nuestro canino. 

Cuando nuestro perro debe ser sometido a algún tipo de procedimiento médico, en especial cirugías, suele ser el momento más propicio para el diagnóstico de esta enfermedad. Y es que, ante la perspectiva de una intervención, los exámenes preoperatorios son los indicados y responsables de detectar estas y cualquier otra anomalía que pueda haber. 

A pesar de que suele ser una enfermedad asintomática, hoy te vamos a contar cuales pueden ser los indicadores de que tu perro sufre de trombocitopenia. 

¿Qué es la Trombocitopenia?

Se trata de un padecimiento médico en donde se presenta un nivel de plaquetas en sangre anormal para la vida del perro. Las plaquetas tienen la labor de vigilar cualquier derrame de sangre y deben ser creadas en la médula espinal y liberadas en el flujo sanguíneo. 

Así, la presencia de un bajo número de plaquetas supone un riesgo para la vida del canino y, por supuesto, un peligro si estaba pendiente de enfrentarse a cualquier procedimiento quirúrgico. 

Aunque suele ser una enfermedad asintomática, siempre hay algunas señales que pueden alertarnos. También, se reconocen causas muy variadas de la enfermedad, aunque la más común suele ser un padecimiento inmunológico. 

La trombocitopenia inmunitaria se trata de un error de funcionamiento en el sistema inmune, puesto que el mismo se equivoca en la identificación de las plaquetas, tomándolas como invasoras. Así, procura destruirlas. 

Sin embargo, cuando se da el diagnóstico de trombocitopenia es necesario hacer una revisión y descarte de diferentes enfermedades antes de concluir que pueda tratarse directamente de un proceso inmunológico. 

En cualquier caso, la buena noticia es que esta enfermedad suele tener un muy buen pronóstico de vida y que, con tratamientos adecuados y oportunos, el perro puede llevar una vida normal y sin mayores complicaciones. 

¿Quiénes pueden sufrir esta enfermedad?

Aunque todos los perros están en riesgo de sufrir trombocitopenia, existen algunas razas y rangos de edad un poco más propensos. Por ejemplo, los perros en edad media tienen más riesgos de presentar trombocitopenia primaria, que es el subtipo que no subyace por otra enfermedad. 

También están en mayor riesgo los perros de razas medianas, como los poodle, cocker spaniels y pastor alemán. 

Recordando que uno de los tipos puede ser una enfermedad inmunológica, un grupo especialmente importante son los perros con tendencia a los padecimientos autoinmunes, como es el caso de los cocker spaniels, quienes suelen sufrir de enfermedades como artritis perruna. 

En cualquier caso, no se puede descuidar la presencia de la enfermedad en cualquier raza, tamaño o edad del perro, por lo que la revisión constante en el veterinario y la atención a los síntomas de riesgo, es clave. 

¿Cómo puedo identificar la presencia de trombocitopenia?

Aunque la mayoría de las veces la enfermedad se presenta asintomática, lo cierto es que en algunos casos sí avisa su presencia, solo que los síntomas son confundidos o enmascarados por cualquier otro padecimiento o por la sospecha de algún virus transitorio. 

Si la trombocitopenia se da por la toma de algún medicamento, estos síntomas deberían presentarse solo en el curso del consumo del fármaco y deberían desaparecer cuando el cuerpo pueda restablecerse. 

Algunos de los síntomas son: 

  • Fiebre.
  • Decaimiento (el perro está menos dispuesto a hacer las actividades cotidianas)
  • Sangrado en la orina. 
  • Tos constante. 
  • Moqueo nasal muy frecuente.
  • Soplo cardiaco. 
  • Desvanecimiento.
  • Sangrado en las encías o nariz.
  • Colapso físico (solo en el caso extremo de la enfermedad) 
  • Inapetencia. 

¿Qué hacer en el caso de la enfermedad?

En principio, el diagnóstico debe ser realizado por un médico veterinario, a través de analíticas de sangre que muestren el bajo conteo. A partir de ahí, es necesario realizar una revisión de las posibles causas, enfermedades colindantes e, incluso, de cualquier posible trastorno inmunológico. 

Una vez que se determine cuál es la causa principal de la enfermedad, corresponde determinar cuál es la forma más adecuada de atacar el problema. Si, por ejemplo, se determina que la trombocitopenia está siendo causada por la enfermedad de la garrapata, lo correcto será comenzar por atacar este padecimiento. 

Si se trata de la consecuencia del consumo de un medicamento, deberá evaluarse la necesidad de continuar con ese tratamiento, así como la posibilidad de suspenderlo o alternarlo con otro fármaco. 

Ahora bien, si se trata de una trombocitopenia inmunitaria, corresponde un tratamiento para suprimir y controlar la acción desmedida del sistema inmune, de forma que deje de actuar de manera desmedida en contra de las plaquetas. 

Además de controlar la enfermedad, es necesario ayudar al cuerpo en el restablecimiento de lo perdido, cambiando la dieta del perro, incluyendo suplementos vitamínicos y, en algunos casos, realizando tratamientos de hierro en sangre, para asegurar una mayor efectividad. 

Estilo de vida de un perro con trombocitopenia

Una vez que ha sido determinada la causa del padecimiento y el perro está en tratamiento, puede ser momento de volver a la vida normal. 

A menos que el caso fuera de riesgo, lo normal es que el animal pueda retornar a una vida tranquila, aunque con algunos cuidados. Por ejemplo, el veterinario puede restringir el consumo de determinados alimentos duros o peligrosos, que puedan perforar las encías, estómago o alguna parte del tracto digestivo. 

Recuerda que, a falta de un buen bloqueo de plaquetas, no hay un control real para las hemorragias, por lo que cualquier sangrado leve puede convertirse en un riesgo para el animal. Así también, se hace necesario el cuidado de las actividades físicas de perro, alejándolo de labores y lugares que puedan ser potencialmente peligrosos para su integridad física. 

La prioridad es, siempre, evitar cualquier corte o sangrado que pueda desencadenar en una hemorragia

Por lo demás, es fundamental que al perro se le mantenga en control veterinario frecuente, llevándolo a revisiones, medicándolo y realizándole exámenes periódicos para evaluar la evolución y cualquier riesgo existente.

En qué consiste la hepatitis infecciosa canina

La hepatitis infecciosa canina es una patología muy grave que ataca principalmente a cachorros y adultos y que es producida por un virus que afecta a distintos órganos, en especial al hígado y los riñones. Aunque se considera una enfermedad controlada, aún se presentan algunos casos, en especial, entre perros que no han sido vacunados de forma oportuna. 

Causada por el virus adenovirus canino tipo 1, la hepatitis infecciosa canina tiene como principal fuente de infección la ingesta de heces, orina, secreción nasal o saliva de animales infectados. Este virus es tan potente que, aun cuando el perro ha sido curado, puede llegar a transmitirlo durante varios meses más.   

Este virus tiene un periodo de incubación de alrededor de 7 días y su resistencia es tal que puede permanecer en el ambiente semanas enteras, siendo inmune a distintos productos antisépticos. 

Los espacios cerrados permiten que la hepatitis infecciosa canina se propague con mucha rapidez, generando el riesgo de la aparición de una epidemia. Esta enfermedad resulta letal en los perros más jóvenes, quienes pueden perecer en muy pocas horas si no reciben la atención de emergencia debida. 

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis infecciosa canina?

Es importante saber que el riesgo de muerte es muy alto en este tipo de hepatitis, aun cuando el animal recibe el tratamiento. En un principio, esta enfermedad afecta los tejidos linfáticos de la zona alrededor de la cabeza del animal, para luego extenderse a los riñones y al hígado. 

Al igual que otras patologías, los síntomas de la hepatitis infecciosa canina pueden variar, dependiendo de su gravedad. 

Así, usualmente, el perro suele mostrar decaimiento o falta de energía durante gran parte del día. Además, presenta temperatura alta e inflamación de las amígdalas. La amigdalitis, una enfermedad muy poco común en los perros, así que puede representar una alerta de que el animal tiene la infección.   

En las primeras manifestaciones de la enfermedad, el animal presenta también un enrojecimiento de las membranas mucosas y el agrandamiento de los ganglios linfáticos que se encuentran bajo la mandíbula. 

Conforme avanza la enfermedad, el perro suele tener poca tolerancia a la luz directa, así como pérdida de apetito, diarrea y vómitos. En su fase aguda, la hepatitis infecciosa canina produce una coloración amarillenta de las mucosas, el sangrado de las encías y la inflamación del hígado, además de insuficiencia hepática y dolor abdominal.    

La mayoría de los decesos se producen en esta etapa; se estima que 2 de cada 10 animales mueren en el estado agudo de la enfermedad, por lo que resulta clave la atención veterinaria para sobrevivir a esta fase y lograr la completa recuperación del perro.  

Cuando la infección se presenta en los cachorros jóvenes que no han sido vacunados, se produce una inflamación del abdomen, lo que les puede producir la muerte en tan solo unas cuantas horas. En ciertos casos, el propio sistema inmune del animal lo protege al ataque de los virus.  

Diagnóstico de la hepatitis infecciosa canina

El profesional veterinario es el encargado de realizar los análisis pertinentes para hacer un diagnóstico exacto. Para ello, tomará en cuenta los síntomas que presenta el animal y su historial clínico. 

Tanto la observación de los síntomas presentados como la revisión de su historial son elementos suficientes como para realizar el diagnóstico clínico, no obstante, pueden ser necesarias pruebas complementarias para la confirmación de la enfermedad. 

En esos casos, la realización de una biopsia de ganglio o del hígado complementadas con pruebas de ADN pueden ayudar a identificar la presencia del virus de la hepatitis infecciosa.  

¿Cuál es el tratamiento disponible para esta enfermedad?

El tratamiento de esta enfermedad es sintomático, debido a que no existe una terapia específica que actúe sobre el virus. De acuerdo a la fase en la que se encuentre, el veterinario puede determinar el uso de antibióticos para atacar infecciones bacterianas secundarias. 

Además, suele recetar algunos medicamentos para disminuir los vómitos, la diarrea, los problemas de coagulación de la sangre y la insuficiencia hepática. Sin embargo, hay que tener presente que el virus ataca principalmente al hígado, disminuyendo su capacidad de eliminar el medicamento digerido. 

Por ello, el veterinario mantiene al animal en observación, pudiendo determinar la suspensión de la ingesta, la disminución de la dosis o el alargamiento de los plazos de administración.  

Prevención y cuidados de la hepatitis infecciosa canina

La vacunación oportuna es la mejor forma de prevenir la hepatitis infecciosa canina. Esta vacuna forma parte de los planes de vacunación de los cachorros por lo que es esencial cumplir con el calendario dispuesto, así como de la aplicación de los refuerzos si son necesarios. 

Si el perro ha sido infectado y se encuentra en su periodo de recuperación, es importante que evite todo tipo de esfuerzo físico. Aunque en apariencia se muestre recuperado, es preciso esperar un tiempo más antes de realizar alguna actividad física, incluyendo el salir a pasear. 

Es necesario alimentar al perro con una dieta especial recomendada por el veterinario, la cual ayuda al descanso del hígado.  

Resulta indispensable aislar a los perros que han sido infectados con el virus y a quienes han estado en contacto con ellos, además, se deberán tomar las medidas de higiene necesarias para evitar la propagación de la enfermedad. 

En caso de que tu mascota presente algunos de los síntomas anteriormente descritos, es necesario descartar la presencia del virus de la hepatitis infecciosa canina; para ello, deberás llevarla de inmediato al veterinario quien realizará los exámenes necesarios para detectar y/o descartar la enfermedad. 

Ten en cuenta que la vacunación contra la hepatitis infecciosa canina es la forma más segura de prevenir la enfermedad y asegurar la salud del animal. Además, es aconsejable realizar una visita regular a la veterinaria, a fin de descartar cualquier problema desde su fase inicial.

Tratamiento de la gastroenteritis felina

Si has notado que tu gato presenta síntomas de vómitos, diarrea o falta de apetito, es posible que esté sufriendo un cuadro de gastroenteritis. Esta enfermedad, tan común en los seres humanos, también es padecida por los felinos y es muy frecuente entre las patologías que son motivo de consulta en las veterinarias. 

Empecemos por entender en qué consiste la gastroenteritis. Esta enfermedad es una inflamación del estómago o del intestino delgado, que provoca malestar en el animal y genera un desequilibrio digestivo. Puede presentarse en cualquier gato, aunque suele ser más frecuente en aquellos que presentan un sistema inmunitario débil.  

Desde la ingesta de alimentos en mal estado hasta problemas de envenenamiento con sustancias químicas, son diversas las causas que pueden generar una gastroenteritis en los gatos. Algunos parásitos en el estómago también pueden ser causantes de esta enfermedad, así como un cuadro de infección, la presencia de un tumor o el consumo excesivo de antibióticos. 

Es por ello que resulta necesario cuidar qué es lo que consume nuestra mascota. 

Veamos cuáles son las causas más comunes que pueden provocar una gastroenteritis felina:

  • La ingesta de alimentos tóxicos o en mal estado.
  • Ingerir comida en exceso. 
  • El uso de medicamentos antibióticos.
  • Una infección intestinal por protozoarios, virus o bacterias.
  • El consumo de agua contaminada.
  • Comer chocolate o golosinas.
  • Un cuadro de estrés crónico.
  • La presencia de alguna enfermedad subyacente.

Aunque, como indicamos, es una enfermedad que puede afectar a cualquier felino, la gastroenteritis tiende a presentarse con mayor frecuencia entre los cachorros y los más ancianos; además, algunas razas de gatos suelen ser delicadas del sistema digestivo, por lo que son más propensas a sufrir esta patología.   

Primeras acciones para combatir la gastroenteritis en los gatos

Si el gato es diagnosticado por el especialista con una gastritis del tipo común, el asunto no debe representar mayor preocupación para los dueños ya que existe el tratamiento adecuado que pone en práctica el veterinario para conseguir mejorar sus síntomas y curar la enfermedad.   

Uno de los riesgos más frecuentes relacionados con la gastroenteritis es el de presentar un cuadro de deshidratación producto de los vómitos frecuentes. Si el gato presenta esta sintomatología, el veterinario optará por la colocación de suero para ayudar a la rehidratación del animal.  

La presencia de fiebre en el animal puede ayudar al veterinario a determinar si el gato tiene algún problema de infección bacteriana o viral. De ser el caso, el especialista realizará los exámenes complementarios para determinar el tipo de virus o parásito y el antibiótico que debe aplicar.

Si en el transcurso de las siguientes 48 horas el gato no ha presentado ninguna mejoría, es probable que el cuadro se haya complicado y será necesario llevarlo de nuevo al veterinario para realizar estudios más completos y determinar el porqué de su estado.

¿Hospitalización o atención ambulatoria?

Ahora bien, aunque si es atendida a tiempo la gastroenteritis no suele representar mayor riesgo entre los gatos que la padecen, existe un tipo de gastroenteritis que sí puede representar un riesgo de muerte en el animal: la gastroenteritis porcina, una patología que procede de los cerdos y que es transmitida por los pájaros.

De presentarse un cuadro más grave de gastroenteritis felina, el veterinario atenderá de emergencia al animal, proporcionándole la cantidad de suero necesaria como para lograr su adecuada hidratación.   

En estos casos, será necesario realizarle al gato un examen mucho más exhaustivo que incluya análisis de sangre, orina y heces, para determinar el origen de la infección.   

Cuidados generales para tratar la gastroenteritis felina

Como hemos mencionado, la gastroenteritis felina común no suele representar peligro alguno para el animal, por lo general se presenta leve y se cura sin mayores inconvenientes. El tratamiento a seguir consiste en concentrar los esfuerzos para evitar que se presente un cuadro de deshidratación en el gato. 

En el momento en que se presenten los primeros síntomas de gastroenteritis felina, es conveniente que el animal no consuma alimentos por lo menos durante las primeras 12 horas, con la finalidad de dejar descansar al sistema digestivo y limpiarlo. 

Luego de este ayuno, es necesario alimentar al gato con una dieta blanda especial, que esté compuesta de algunas verduras cocidas como la calabaza o la zanahoria, arroz blanco también cocido y carne de pollo o pavo. En el mercado, existen algunos piensos para felinos especiales en casos de problemas digestivos. 

Mantener buenos hábitos de higiene en casa resulta conveniente para la rápida recuperación del gato. Por ello, se recomienda desinfectar todo su espacio de descanso y sus enseres de comida.   

Ten en cuenta que, dependiendo del cuadro que presente el felino, podrás identificar claramente si se trata de un caso grave de gastroenteritis o presenta alguna otra patología que es necesario identificar para atacar el problema de raíz. 

Así, sí presenta fiebre muy alta, tiene vómitos muy frecuentes, evacua heces con sangre, se muestra fatigado, sufre convulsiones o pierde la conciencia, no dudes en llevarlo de urgencia a la clínica veterinaria para descartar la gastroenteritis o cualquier otra enfermedad; el especialista determinará el tratamiento a seguir. 

El cuidado en las comidas, una dieta balanceada y el máximo cuidado en la higiene del espacio que habita, son factores esenciales para evitar cualquier problema digestivo en los gatos. Ten en cuenta estos aspectos y le tendrás una mascota sana y feliz.

Aprende a detectar las señales de problemas cardiacos en perros y gatos

Al igual que en las personas, el corazón es uno de los órganos más importantes en el cuerpo de las mascotas, ya que es el encargado de bombear la sangre a todo el cuerpo y mantener la energía en las células del organismo. Cuando el animal se muestra cansado, irritable, con tos o tiene dificultades para respirar, pueden ser señales de fallas en el funcionamiento del corazón. 

Las enfermedades cardíacas tanto en perros como en gatos suelen ser más comunes de lo que pensamos; por ello, resulta imprescindible mantener controlada su salud cardíaca con el fin de evitar problemas graves que puedan afectar su bienestar.

En el siguiente artículo, vamos a aprender a detectar las señales que nos pueden ayudar a identificar problemas cardíacos en los perros y gatos.

Problemas cardíacos comunes en los perros

Según estudios recientes, la mayoría de los casos de enfermedad cardíaca que se presentan en las mascotas a nivel mundial suelen ser adquiridas, mientras que en solo un pequeño porcentaje son patologías congénitas o hereditarias. Estos problemas se suelen presentar en los animales en su edad adulta. 

Son muchas las razones que pueden representar un riesgo de padecer este tipo de enfermedades para estos animales; sin embargo, los especialistas creen que la mala alimentación y la ingesta de comida procesada son factores clave que aumentan las probabilidades de sufrir estas patologías. 

A diferencia de lo que sucede con los seres humanos, el bloqueo de las arterias no es una condición muy común entre los perros; no obstante, existen otras enfermedades cardíacas que se suelen presentar en estos animales: 

La enfermedad valvular se encuentra entre los trastornos cardíacos más comunes en los perros; con el paso de los años, las válvulas del corazón suelen debilitarse y empiezan a filtrar la sangre cuando se produce el bombeo.  

Por su parte, la miocarditis es otra enfermedad cardíaca muy común entre los perros y es una inflamación del corazón producida por una infección bacteriana; esta patología debilita y agranda el músculo del órgano.

Otra enfermedad parasitaria que afecta el corazón de los perros es la dirofilariosis canina o gusano del corazón. Esta patología suele presentarse en áreas húmedas en donde abundan los mosquitos portadores.

Los perros también suelen presentar pericarditis o enfermedad pericárdica, que es una inflamación del pericardio, o problemas de arritmia, que es la manifestación de un ritmo cardíaco irregular.

Problemas cardíacos comunes en los gatos

Las enfermedades cardíacas en los gatos se presentan con menos frecuencia que en los perros. Cerca del 10% de gatos a nivel mundial padece de patologías cardíacas y, lejos de lo que se piensa, estos problemas pueden presentarse a cualquier edad de la mascota. 

Aunque los problemas cardíacos en los gatos se presentan de forma muy similar a los de los perros, existen algunas marcadas diferencias. 

Por ejemplo, en los gatos no suele manifestarse los síntomas de la misma manera lo que dificulta el adecuado diagnóstico. Por ello, es indispensable mantenerse alerta para identificar la enfermedad a tiempo. 

La cardiomiopatía hipertrófica es la enfermedad cardíaca que se presenta con mayor frecuencia en los gatos. De hecho, representa casi el 80% de las patologías cardíacas en los felinos.  

En esta enfermedad, las paredes y ventrículos cardíacos se hacen muy gruesos o hipertrofiados, lo cual produce un crecimiento del músculo del corazón. La gravedad de la cardiomiopatía hipertrófica va a depender de qué tan gruesa quede la pared muscular.

La CMH felina puede ser una enfermedad heredada, con una fuerte predisposición genética en las razas Maine Coon y Ragdoll. 

Otras enfermedades también pueden generar el engrosamiento de la pared ventricular izquierda en los gatos, como la estenosis aórtica, hipertiroidismo e hipertensión sistémica.

Señales de enfermedades cardíacas en perros y gatos

Una de las señales más representativas de este tipo de patologías es la tos persistente que presentan los caninos y que suele empeorar por las noches o en momentos en que el animal intenta descansar. Este signo distintivo se manifiesta en los perros ya que los gatos con problemas cardíacos no tosen. 

Las mascotas que presentan problemas cardíacos, por lo general, tienen serias dificultades para respirar. El índice normal de respiración está por debajo de las 32 respiraciones por minuto; si el animal está por encima de esta serie o realiza mucho esfuerzo al respirar, puede estar presentando un cuadro de enfermedad cardíaca. 

Además de la pérdida del apetito, los animales que padecen enfermedades cardíacas suelen experimentar alteraciones en su peso, ya sea que lo aumenten o lo disminuyan. Cuando se produce un aumento de peso puede deberse a la acumulación de líquidos en su abdomen. 

Otra señal de enfermedad cardíaca en las mascotas es la fatiga excesiva que las vuelve reacias al ejercicio físico. Notarás que se muestran reticentes a jugar o a correr, se agotan al mínimo esfuerzo o se agitan con mucha facilidad. 

En los casos más severos de enfermedad cardíaca, los animales pueden sufrir un colapso o pérdida el conocimiento. Esta es una señal inequívoca de una emergencia, por lo que deberás llevar a tu mascota de inmediato al especialista. 

La aparición de uno o más de estos síntomas puede encender la señal de alarma ya que es probable que la mascota esté sufriendo una enfermedad cardíaca. Es recomendable llevar al animal cuanto antes al veterinario para que pueda descartar otras patologías y determine qué hacer para aliviar los síntomas y solucionar el problema. 

Recuerda que es necesario brindarle a la mascota una alimentación balanceada y mantenerla con un peso corporal saludable, ello ayudará a disminuir el riesgo de padecer problemas en el corazón. 

La detección temprana de cualquier enfermedad cardíaca es esencial para salvaguardar la salud del animal; un diagnóstico rápido puede ayudar a aliviar la condición de la mascota y a mejorar su calidad de vida.

Pautas para mejorar las articulaciones de nuestras mascotas

Las dolencias articulares en las mascotas se dan de la misma manera que en los seres humanos; las patologías que se presentan en este campo suelen generar una severa disminución de la movilidad del animal, dolor intenso y una notable disminución en su calidad de vida. 

Es por ello que debemos estar atentos ante cualquier síntoma que nos indique problemas articulares en el animal; en este artículo, vamos a conocer algunos consejos para mejorar las articulaciones de nuestra mascota.

La articulación en la mascota

Cuando hablamos de las articulaciones en las mascotas nos estamos refiriendo a las uniones entre dos o más huesos que conforman el esqueleto de los animales. Estas articulaciones generalmente son móviles y permiten el movimiento de las extremidades a través del deslizamiento de los huesos de la mascota. 

Los cartílagos articulares, por su parte, son estructuras elásticas que tienen la función de evitar que los huesos se desgasten entre sí al friccionar. Esta estructura es muy resistente y ayuda a proteger  los huesos ante cualquier impacto. 

El desgaste de los cartílagos articulares altera el normal movimiento y producen dolor en el animal; por ello, es necesario cuidar las articulaciones de la mascota disminuyendo su degeneración prematura. 

Factores que influyen en el desempeño de las articulaciones 

Son diversos los factores que pueden condicionar el normal desempeño de las articulaciones del animal, en algunos de los cuales podemos intervenir para un mayor cuidado. 

La correcta alimentación está íntimamente relacionada con salud física de nuestra mascota, por lo que cualquier alteración en su dieta y en su contenido nutricional puede afectar las articulaciones del animal. 

Es por ello que se recomienda una dieta sana y equilibrada, que cubra adecuadamente todas sus necesidades nutricionales. Esto incluye, también, suplementos especialmente desarrollados para fortalecer los cartílagos, como los ácidos grasos y el ácido hialurónico. 

Es necesario consultar con el veterinario acerca de la dosis exacta de estos suplementos, a fin de evitar cualquier efecto secundario en la mascota.

Por otro lado, muchos animales tienden a desarrollar problemas de exceso de peso a lo largo de su vida, lo que puede generar problemas graves en sus articulaciones. 

El sobrepeso desgasta el cartílago protector de los huesos, exponiéndolo a golpes e impactos. Es por ello que se recomienda mantener un control estricto del peso del animal, a través de la ingesta de alimentos saludables y nutritivos y en cantidades regulares de acuerdo a su raza y condición. 

Los beneficios del ejercicio físico en el animal

Además de la alimentación sana y el cuidado del sobrepeso, el ejercicio físico es muy importante ya que mantiene en óptimas condiciones la salud articular del animal. 

La actividad física frecuente mejora la fuerza muscular de la mascota, así como su equilibrio y coordinación, lo que favorece a las articulaciones del animal. Con el ejercicio físico, la mascota potencia el desempeño de su movilidad articular.  

Al aumentar la resistencia física, el ejercicio físico constante y moderado permite un mejor control del peso del animal, ayudándolo a prevenir fracturas y lesiones de distinto tipo. 

Es importante que el ejercicio sea realizado de forma regular y sin exigir demasiado a la mascota ya que puede ser contraproducente para las articulaciones del animal. 

Cómo mejorar las articulaciones de la mascota

El ejercicio físico practicado con regularidad es la mejor actividad que puede realizar la mascota para mantener en buenas condiciones su salud articular. Ten presente los siguientes consejos para salvaguardar sus articulaciones:

Sacar a pasear al animal es una buena práctica diaria para el cuidado de sus articulaciones. Los veterinarios recomiendan al menos dos paseos al día, por la mañana y por la noche, con una duración media de 20 minutos por salida.   

En la medida de los posible, es recomendable que el animal pueda desplazarse con total libertad al andar, por ello, es preciso dejarlo libre de correas en una zona segura. 

Con el fin de mejorar los músculos, huesos y articulaciones del perro, es conveniente hacerlo superar algunos obstáculos a lo largo de un circuito. También, podemos enseñarles a sentarse para fortalecer su movilidad articular y el tercio superior. 

Otras dinámicas, como dar la pata o realizar movimientos en zigzag, son también muy útiles para mejorar la movilidad de su columna vertebral y la musculatura del dorso del animal. Estos ejercicios son muy beneficiosos para sus articulaciones. 

Los veterinarios recomiendan hacerlos caminar sobre algunas superficies blandas, como las camas de espuma, ya que ayuda a mejorar su fuerza muscular. 

Consideraciones importantes al realizar los ejercicios

Debemos determinar la cantidad de ejercicios o la duración de las tareas de acuerdo a la edad, tamaño y raza del animal; en líneas generales, es conveniente empezar con sesiones cortas de menos de 15 minutos, para ir incrementándolas paulatinamente conforme pasen las semanas. 

Es preciso evitar que el animal se canse demasiado al realizar los ejercicios; debemos procurar que las actividades sean practicadas a modo de juego para evitar cualquier lesión articular o muscular de consideración. 

Asimismo, el dueño deberá cuidar cualquier molestia que se pueda producir en la mascota durante el desarrollo de las actividades; de presentarse esta situación, se deberá suspender el ejercicio cuanto antes y llevarlo a una consulta veterinaria para identificar el problema. 

Además de mejorar la salud de las articulaciones en la mascota, la realización de ejercicios regulares influye directamente en el estado emocional del animal, tanto como en la relación entre mascota y dueño.  

Una combinación de estas actividades a modo secuencial permitirá mejorar notablemente la salud articular del animal. Si considera que la mascota puede estar padeciendo de algún problema en sus articulaciones, no dude en traerlo a la clínica cuanto antes, a fin de descartar cualquier patología que ponga en riesgo su salud.

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