Category: Curiosidades

¿Cómo actuar frente a la mordedura de una víbora?

Cada vez son más las personas que pasan por la terrible experiencia de perder a su mascota por la mordedura de una víbora. Aunque esta situación puede presentarse en cualquier época del año, en los meses cálidos de primavera y verano aumenta considerablemente la cantidad de casos, por lo que debemos estar preparados para saber cómo actuar ante este problema.    

Las víboras son probablemente los animales más venenosos que habitan en Europa. En España, las especies más conocidas son la víbora áspid y la víbora hocicuda, siendo la primera de ellas la más letal en esta zona del continente. Estos reptiles miden alrededor de 25cm, tienen la cabeza en forma de triángulo y es posible encontrarlos en toda la península. 

Reconociendo la mordedura de una víbora

La mordedura de estas víboras suele ser muy dolorosa y puede acarrear consecuencias letales si no es tratada a tiempo. Podemos reconocer esta mordedura por dos puntos que se encuentran separados unos 8 mm entre ellos, a diferencia de las culebras que dejan una marca de dientes en hilera. 

De acuerdo a la cantidad de veneno que la víbora haya inoculado a la mascota, los síntomas pueden ser desde una ligera hinchazón en el área de la mordedura hasta una reacción grave que se manifiesta con náuseas y vómitos. Los casos extremos pueden generar problemas de coagulación y fallo renal.  

¿Qué hacer ante la mordedura de una víbora?

En el momento en que una de estas víboras muerda a nuestra mascota, lo primero que debemos hacer es mantener la calma. Acto seguido, será preciso determinar el lugar en el que se ha producido la mordedura, siendo la zona más común alguna de las extremidades. Es importante identificar puntualmente el lugar de la herida. 

Lejos de lo que se cree, no se recomienda aplicar un torniquete ni succionar la herida, lo recomendable es aplicar paños fríos en la mordedura e inmovilizar la zona afectada con la finalidad de evitar que el veneno se disperse hacia otras áreas del cuerpo.   

Luego y sin perder tiempo, debemos llevar la mascota al veterinario quien podrá evaluar la condición del animal y determinar el tratamiento que resulte más conveniente. 

Tratamiento para contrarrestar los efectos del veneno

El tratamiento más adecuado para contrarrestar los efectos de la mordedura de una víbora es la aplicación de suero antiofídico; sin embargo, este medicamento suele ser difícil de encontrar debido a su corta fecha de caducidad. Por ello, el tratamiento está dirigido a rehidratar al paciente y mantenerlo en observación durante las siguientes horas. 

Asimismo, el veterinario administra medicamentos antiinflamatorios, analgésicos y antibióticos con el fin de contrarrestar los efectos del veneno inoculado. Los resultados son favorables en caso de que se actúe con rapidez (dentro de las seis primeras horas) y si la mordedura se ha producido lejos del área de la cabeza.    

Aunque la mordedura de una víbora puede no ser mortal para la mayoría de las personas, puede significar la pérdida de nuestra mascota si no actuamos a tiempo. Conservar la calma, localizar el área afectada y acudir cuanto antes al veterinario, son acciones que debemos realizar para salvaguardar la vida del animal.

¿Por qué castrar o esterilizar a mi mascota?

El ciclo reproductivo de nuestras mascotas es un asunto al que debemos prestarle especial atención. Y es que, debido al cautiverio, este proceso no puede cumplirse de forma natural y requiere de ciertos cuidados especiales. Debido a ello, suele ser común que entre las personas surja la duda acerca de la conveniencia de castrar o esterilizar al animal.

En principio, debemos tener en cuenta que castrar y esterilizar no es lo mismo y es importante establecer las diferencias. En el siguiente artículo, vamos a aclarar algunos conceptos y determinar las razones del por qué castrar o esterilizar a una mascota.

¿En qué consiste la castración? 

La castración es una intervención quirúrgica invasiva que consiste en la extirpación de los órganos sexuales reproductivos de la mascota; en el caso de los machos, la eliminación por completo de los testículos mientras que, en el caso de las hembras, la eliminación del útero y de los ovarios. Con esta técnica, el comportamiento sexual en el animal desaparece.

En las hembras, se reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y útero. Además, evita la formación de tumores en las mamas y quistes ováricos. Es una alternativa para evitar las infecciones uterinas, embarazos psicológicos y los cambios de carácter en la perra cuando está en celo.

En los machos, se consigue disminuir el nivel de agresividad, las peleas y el nerviosismo que se presentan cuando están en celo. Igualmente, con la castración se evitan los problemas de próstata, testículos y glándulas anales.

Con la castración, el comportamiento sexual de la mascota desaparece y se evita la transmisión de enfermedades congénitas.

¿En qué consiste la esterilización? 

Por su parte, la esterilización se realiza como una cirugía menos invasiva. Consiste en la ligadura de trompas en las hembras y la obstrucción de los conductos espermáticos en los machos. Esta técnica no elimina el comportamiento sexual y mantiene los órganos sexuales en su totalidad.

Al igual que la castración, la esterilización previene enfermedades que desarrollan quistes y tumores en los ovarios. También, evita la aparición de enfermedades testiculares, prostaticas y anales.

¿Por qué debemos castrar o esterilizar a nuestras mascotas?

Una de las formas de controlar el crecimiento de la población de animales callejeros es a través de la castración y la esterilización de las mascotas. Es así como es posible disminuir las camadas no deseadas y el abandono de la descendencia.

Esterilizadas o castradas, las mascotas vivirán una vida más larga y sana, proporcionando mayores beneficios para la salud del macho y de la hembra.

Cuando los animales están en celo, se escapan debido a su deseo de buscar a un compañero para reproducirse; al castrar a la mascota, se consigue desaparecer este comportamiento sexual.

¿Cuándo se debe castrar o esterilizar a la mascota?

Se recomienda realizar estas intervenciones cuando las mascotas aún son pequeñas. Algunos veterinarios optan por esterilizar a las 8 semanas, otros aproximadamente a los 5 meses de edad. El veterinario es el encargado de recomendar la mejor opción.

En todo momento se utilizará anestesia local. Cada día, debido a los avances científicos, estas intervenciones quirúrgicas son menos costosas y llevan menos tiempo. La recuperación suele ser muy rápida, entre 24hrs y 48hrs.  

La castración y esterilización es un tema crucial para el control de la superpoblación de perros y gatos; por ello, te recomendamos consultar al veterinario sobre estos procedimientos quirúrgicos, a fin de evitar enfermedades, abandonos y embarazos no deseados.

 

¿Con qué frecuencia llevar a la mascota al veterinario?

Es necesario que las personas lleven a sus mascotas al veterinario para someterlas a un chequeo general sobre su estado de salud con cierta periodicidad; sin embargo, muchas veces surge el interrogante de con qué frecuencia es preciso llevarlas. Esperar a que presente síntomas graves de alguna enfermedad para acudir al veterinario no es lo correcto ni aconsejable para tu mascota.

Este artículo se enfocará en las mascotas más comunes en el hogar como los perros y los gatos, ya que las aves, los peces y los roedores no suelen requerir de visitas regulares; un cambio de ambiente brusco para estas especies exóticas representa situaciones de estrés, por lo que, en estos casos, deben ser llevadas al veterinario únicamente cuando muestren síntomas de afecciones graves.

 Frecuencia de visita al veterinario según la edad de la mascota 

Hay edades en la vida del perro en que los procesos deben ser vigilados con mayor frecuencia.

Durante los primeros seis meses de vida, es fundamental que las visitas al veterinario sean regulares. Este período comprende de vacunaciones importantes para la prevención de futuras enfermedades.

En el caso de los gatos, cuando cumplen los dos meses, hay que colocarles la vacuna trivalente y la de leucemia felina; a los tres meses la revacunación del trivalente y así sucesivamente hasta completar las dosis de las primeras vacunas.

A partir del primer año y hasta finalizar edad adulta y empezar la madurez, hay que llevar a la mascota al veterinario idealmente una vez al año. Estas visitas son para el reforzamiento de las vacunas, por ejemplo, las de la séxtuple y de la rabia en el caso de los perros.

Luego llega la vejez, por lo tanto, hay que llevarlo al veterinario cada seis meses para que se le realicen las respectivas revisiones. En esta etapa son más propensos a enfermedades como la osteoporosis, problemas cardiovasculares y enfermedades renales.

La visita al veterinario debe incluir chequeos completos, como una anamnesis y un examen físico. Según las señales que encuentre el veterinario en el análisis, requerirá de estudios complementarios de sangre, orina, radiografías y ecografías.

Es preciso llevar a las mascotas que se encuentran en período de gestación con más frecuencia al veterinario. Al menos hay que acudir cuando se detecta el embarazo, para realizar un diagnóstico de la maduración fetal y el estado de los fetos.

 Consecuencias de no llevar a la mascota al veterinario 

No llevar las mascotas al veterinario es abandonarlos a riesgo que puedan desarrollar zoonosis, es decir, enfermedades transmisibles a las personas. El dueño y los que estén cerca de la mascota corren riesgo. Algunas de estas enfermedades son la tiña, la rabia, la toxocariasis, la toxoplasmosis y la leptospirosis.

Al tener una mascota, independientemente de la edad y de la raza, hay que llevarla inmediatamente al veterinario para que el especialista nos ofrezca un diagnóstico de su salud y las mejores recomendaciones. También, para detectar si hay alguna enfermedad o condición especial que debe ser tratada.

La frecuencia con la que se debe llevar a la mascota al veterinario va a depender del control de vacunación de la raza, del crecimiento y de la condición especial que pueda presentar.

Las recomendaciones que aquí se ofrecen son las mínimas para mantenerlos saludable, sin embargo, la frecuencia varía en función a diversos factores que el veterinario deberá determinar.

¿Cómo se realiza el diagnóstico de gestación en las especies domésticas?

Muchas personas acuden al veterinario para realizar el diagnóstico de gestación de sus mascotas, para lo cual se efectúan técnicas de imagen y test serológicos. Sin embargo, hay situaciones en las que es especialmente importante el análisis de la edad de gestación y de la maduración fetal, más aún si no sabemos la fecha de la ovulación.

La gestación se produce cuando la hembra lleva en el útero un embrión o un feto después de la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Como todos los seres vivos, las mascotas tienen un ciclo reproductivo; en el presente artículo, vamos a conocer cómo se realiza el diagnóstico de gestación en las especies domésticas.

Diagnóstico de gestación en perros y gatos

Hay algunas señales físicas, comunes en especies domésticas tales como el perro o el gato, que indican que están en gestación. La paralización de los ciclos de celo, pezones rojizos e hinchados, aumento del apetito, vómitos y, el más evidente, el aumento del tamaño del abdomen, reflejan que están en un embarazo.

De forma manual, se puede realizar un diagnóstico mediante palpación entre los días 17 y 20 del embarazo. Esta maniobra requiere conocimiento y habilidad.

El diagnóstico clínico realizado por el veterinario ofrece más exactitud sobre el tiempo de gestación y el desarrollo de los fetos. Entre las técnicas más utilizadas están la ecografía y la radiografía como técnicas de imagen, los test serológicos y los ensayos hormonales, tales como los kits de diagnóstico por relaxina.

El tiempo de gestación, desarrollo de los fetos y niveles de hormonas, varían de acuerdo a la especie. La gestación en perros y gatos es muy similar porque apenas varían en algunos días, sin embargo, no es la misma.

Técnicas utilizadas para el diagnóstico de gestación en perros y gatos

La radiografía es empleada para estimar la edad de gestación y la fecha posible del parto. A través de ella se visualizan algunas estructuras fetales.

Cuando el veterinario hace el diagnóstico con este método, debe tomar en cuenta la etapa de gestación. Lo recomendado por los especialistas es hacer una radiografía después del primer tercio de la gestación, porque mientras más pequeños los fetos, más sensibles son a la radiación. Esta técnica debe emplearse al final de la gestación para contabilizar el número de fetos.

El diagnóstico por ecografía arroja una estimación del tiempo de gestación por las mediciones del diámetro del saco gestacional. Los resultados son utilizados también para el registro de la evolución de los órganos. De igual forma sirve para analizar si el embarazo es viable.

La ecografía es una de las técnicas más seguras y fiables, no produce riesgos para el animal. En razas pequeñas se recomienda utilizar el modo B, en sondas de 5 MHz o de 7 MHz. Para más exactitud, en el momento de la ejecución del diagnóstico con esta técnica el paciente debe tener la vejiga llena.

La relaxina es una hormona específica del embarazo en mamíferos, segregada por la placenta. Algunos expertos afirman que este tipo de diagnóstico por relaxina no es seguro para las perras, puesto que darían positivo debido a los ciclos hormonales normales en el celo.

Sin embargo, en el mercado se comercializa el kit Witness Relaxin que permite diagnosticar la gestación de la perra y de la gata, específicamente. También, permite distinguir una gestación falsa en la perra.

Algunas marcas comerciales recomiendan hacer el test de gestación a partir de la cuarta semana en las perras y en las gatas después de 25 días de la monta.

Diagnóstico de gestación en roedores

Los hamsters y las cobayas (conejillos de india) son las especies domésticas más comunes de roedores.

Dos semanas es el tiempo necesario para que un hámster dé a luz. El diagnóstico de la gestación puede evidenciarse por los cambios en el vientre, los pezones hinchados, el aumento de peso y la elaboración del nido. Además, si está acompañado de otros hámsters en la jaula se comportará de manera hostil con ellos.

A diferencia de los roedores anteriores, el embarazo de los cobayas puede llegar a durar hasta 68 días, es decir, un poco más de 2 meses. El diagnóstico de la gestación para esta especie doméstica es muy parecido al del hámster y al de los mamíferos en general: pezones hinchados, aumento del tamaño del vientre y cambios de humor.

Las ecografías podrían realizarse, pero debido al tamaño de estos animales, lo recomendado es esperar a que muestren los primeros rasgos físicos de embarazo.

Diagnóstico de gestación en conejos

El periodo gestación en conejos se considera uno de los más cortos de los animales domésticos. La duración se ubica entre 29 y 35 días, con un promedio general de 31 días.  

El diagnóstico de la gestación en los conejos se realiza comúnmente mediante la palpación después de los 20 días de la monta. Es en este lapso que los embriones son detectables, antes no.  La palpación debe ser realizada por el veterinario ya que, si no se realiza de forma correcta, se puede provocar un aborto por mala manipulación.

Como método común para realizar diagnósticos de gestación, la ecografía puede utilizarse pero resulta más costosa y  toma más tiempo que la palpación para saber si la coneja está embarazada.

Cambios de comportamiento tornándose agresivas, tomas de agua con más frecuencia y crecimiento del abdomen, son algunos síntomas que reflejan que están en un embarazo. En algunas ocasiones, para la preparación del nido las conejas arrancan el pelo de su cuerpo para su construcción, su intención es mantener a los recién nacidos cálidos, pues no son capaces de controlar la temperatura corporal, hasta después de los 7 días de nacidos.

Hay que tener en cuenta que, en el momento de realizar un diagnóstico a un animal doméstico, lo más seguro es informarse sobre los periodos de gestación y procesos particulares de cada especie. Aunque la mayoría de los mamíferos tengan comportamientos similares, cada animal tiene un historial clínico que debe ser respetado para que el embarazo se desarrolle exitosamente.

Los peligros de la oruga procesionaria en los animales

La oruga procesionaria es un insecto lepidóptero que en su fase de larva se encuentra cubierto de pelos que son urticantes al contacto con la piel de animales domésticos y de las personas. Estos pelos, que cubren por completo el cuerpo de las orugas, se desprenden fácilmente de ellas y hasta pueden ser transportados por corrientes de aire fuertes. En el siguiente artículo, vamos a conocer los peligros que genera la oruga procesionaria en las mascotas.

La aparición de la oruga procesionaria se da en primavera. Por lo general, no buscan la interacción con mascotas o humanos, ya que de los grandes nidos en las copas de los pinos buscan enterrarse con velocidad para continuar su transformación. Pero, en ocasiones, pueden llegar a las zonas más urbanizadas, ingresando a jardines que exponen a nuestras mascotas a los peligros del contacto con la oruga procesionaria.

Dos aspectos esenciales se conjugan para exponer a perros y gatos a los peligros de relacionarse con una oruga procesionaria; el primero, la curiosidad intrínseca de nuestras mascotas; el segundo, lo llamativo del insecto, ya que su morfología puede llamar la atención a lo lejos.

El animal doméstico que la detecte querrá olfatear y hasta “degustar” este ser extraño que transita por su patio y allí es donde se expone a los pelos urticantes de la oruga, con los diferentes peligros que este contacto conlleva; a mayor pasión por investigar al insecto, más grave pueden ser las consecuencias para nuestra mascota.

¿Cómo afecta la oruga procesionaria a los animales?

En caso de solo olfatear a la oruga procesionaria, el animal se expondrá a un cuadro de alergia; ahora bien, si llega a lamer al insecto, siguiendo su instinto por conocer más, corre el riesgo de desarrollar una necrosis parcial y hasta total de la lengua.

Casos más graves se han registrado en relación con la ingesta de una oruga procesionaria por parte de las mascotas, en los que se provoca una fuerte inflamación y puede llegar a causar la asfixia del animal y desencadenar en su muerte.  

Son dos los factores de riesgos que debemos atender para evitar el contacto de nuestra mascota con la oruga procesionaria: la época del año en la que las orugas se presentan en su fase de larva, que es comienzos de la primavera, y los bosquecillos de pinos. En caso de exponernos en esta estación del año al contacto con coníferas, debemos tener cuidado de que nuestra mascota no esté en contacto con estos insectos.

Los síntomas que puede presentar un perro o gato que haya olfateado o lamido una oruga procesionaria, son los siguientes:

  • Tiene un ánimo nervioso, fuera de su actitud cotidiana.
  • Comienza a rascarse con desesperación.
  • Empieza a salivar demasiado, procurando beber mucho más líquido de lo común.
  • Tiene algún tipo de inflamación en su lengua o piel.
  • Presenta una coloración roja o violeta en la lengua.
  • Se le forman ampollas o úlceras en diferentes zonas.

Al identificar este posible contacto, es indispensable acudir cuanto antes a la emergencia veterinaria, para brindarle la atención debida. En caso de saber que tienes un largo recorrido hasta llegar allí, puedes enjuagar la zona afectada con agua o solución fisiológica, recordando no frotar.

¿Por qué mi perro se lame tanto las patas?

Si observas que tu perro se lame muy a menudo las patas, no creas que únicamente se está acicalando como hacen la mayoría gatos y algunos perros, si lo hace más de lo habitual es posible que tu mascota no se encuentre completamente sana.

Te presentamos algunas de las razones por las que tu perro se lame tanto las patas. Es importante que se identifique la causa para que tu mascota supere este malestar.

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