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La disfunción cognitiva en las mascotas

Uno de los errores más comunes entre quienes tienen animales en casa es pensar que algunos cambios en el comportamiento o en el estado físico de sus mascotas se deben al paso de los años y que no hay nada que se pueda hacer al respecto. Lo cierto es que existen ciertas patologías que pueden manifestarse en el animal y ser confundidas como síntomas de vejez. Una de estas patologías es el síndrome de disfunción cognitiva, una enfermedad progresiva, similar al Alzheimer en las personas, que es preciso conocer para tomar las medidas necesarias que mejoren la condición de la mascota.

¿Qué es el síndrome de disfunción cognitiva?

Cuando hablamos del síndrome de disfunción cognitiva nos estamos refiriendo a un estado de demencia que se presenta en los animales de compañía, en el que se compromete el proceso cognitivo y que se manifiesta con cambios en la conducta, alteraciones motoras y problemas en su salud.  

El síndrome de disfunción cognitiva impacta de manera directa sobre el comportamiento de la mascota, pudiendo manifestarse agresivo e irritable debido a la sensación de incomodidad por la disminución de la movilidad como causa de un proceso degenerativo de las articulaciones del cuerpo.

Este problema se presenta en algunos animales cuando se encuentran en edad avanzada y es consecuencia de la degeneración del sistema nervioso central. Es una enfermedad progresiva y con una prevalencia muy alta, aunque muchos casos ni siquiera llegan a ser diagnosticados.

¿Cuáles son los síntomas que se presentan en las mascotas?

Son cuatro las categorías en las que están clasificados los síntomas relacionados al síndrome de disfunción cognitiva en las mascotas:

La primera categoría está referida a la desorientación que sufren las mascotas y, por lo general, es el primer síntoma que se presenta en los animales. Los propietarios identifican que la mascota se muestra confundida y que tiene problemas para reconocer su entorno y se desplaza de un lado a otro, sin una dirección específica.

Además, el animal tiende a ladrar y a mostrarse temeroso ya que no reconoce lo que está a su alrededor.  

En la segunda categoría, se manifiestan cambios en las relaciones sociales de la mascota, mostrándose hostil con otros animales, así como poco comunicativo con sus dueños. El animal disminuye la frecuencia de sus juegos, se vuelve más irritable y tiende a aislarse.

Los síntomas que forman parte de la tercera categoría están relacionados con alteraciones en el ciclo del sueño ya que la mascota disminuye considerablemente sus horas de descanso por las noches, dedicándose a dormir gran parte del día. Estos cambios suelen pasar desapercibidos por los dueños.

Otros síntomas relacionados con el síndrome de disfunción cognitiva y que están agrupados en la cuarta categoría están asociados a la alteración de los procesos de aprendizaje, manifestados con la pérdida de los hábitos de defecación y micción. Las mascotas olvidan la costumbre de hacer sus deposiciones, efectuándolas en distintas partes dentro de la casa.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de disfunción cognitiva?

El veterinario, a través de la realización de ciertas pruebas, puede determinar la condición de disfunción cognitiva en la mascota. Usualmente, el diagnóstico se efectúa por exclusión debido a que se descarta cualquier otra enfermedad que pueda estar generando los mismos síntomas. Mediante la observación y el análisis de muestras, el especialista podrá determinar si el animal en edad avanzada tiene alguna patología en especial o padece de síndrome de disfunción cognitiva.

La observación la realiza el veterinario mediante una revisión física completa y una investigación exhaustiva del historial clínico del animal. Dependiendo de los síntomas presentados, el especialista realizará pruebas complementarias que incluyan un análisis de sangre y un hemograma. Otras pruebas más específicas que incluyan ecografías y radiografías también podrán servir para descartar cualquier patología.

Muchas veces, el veterinario puede ordenar la realización de una tomografía axial computarizada o una resonancia magnética debido a que las alteraciones en el comportamiento del animal pueden deberse a problemas en el sistema nervioso central.  

Con el descarte de cualquier otra enfermedad que pueda estar generando síntomas similares, el especialista podrá diagnosticar el síndrome de disfunción cognitiva.  

¿Cuál es el tratamiento del síndrome de disfunción cognitiva?

Es importante tomar en cuenta que el síndrome de disfunción cognitiva no puede curarse ya que constituye un deterioro progresivo y gradual, por lo que el tratamiento primario está referido al alivio de los síntomas, sobre todo en los casos en los que los mismos tienen relación con algún problema específico.

Así, en los casos en los que haya que aliviar el dolor, el especialista podrá prescribir analgésicos, mientras que, para disminuir la ansiedad, podrá ordenar algún medicamento como opción terapéutica.

Al ser un proceso de deterioro progresivo, resulta fundamental iniciar el tratamiento cuanto antes, a través de la aplicación de una terapia de modificación del comportamiento en el animal, una terapia alimenticia y una terapia basada en la ingesta de fármacos.

Recomendaciones para mejorar la calidad de vida de las mascotas

La identificación temprana de esta condición es primordial para paliar los efectos en nuestras mascotas. Por ello, el dueño deberá mantenerse alerta y notar cualquier cambio que se pueda producir en la conducta del animal, en especial si está en edad avanzada. Ante las primeras sospechas, es preciso llevarlo cuanto antes al consultorio veterinario para que le realicen los análisis pertinentes.    

Una dieta especial, basada en una disminución de las calorías y el consumo de piensos ricos en antioxidantes y protectores de las membranas celulares, puede ser de gran ayuda para mejorar las condiciones del animal. Tanto el pienso como cualquier complemento alimenticio deberá ser supervisado y recomendado por el veterinario.   

Paseos de corta duración y actividades que estimulen su mente, son acciones recomendadas para mejorar la calidad de vida de las mascotas. Esto ayudará a incrementar su interés por el entorno y a aumentar las interacciones sociales.   

Por último, algunos fármacos que incrementan el flujo de sangre al cerebro han probado ser muy efectivos en el tratamiento del síndrome de disfunción cognitiva. El especialista podrá determinar cuál de ellos es el más conveniente para tu mascota.

Cómo controlar el estrés de las mascotas

Por lo general, el estrés, aquel estado de cansancio mental que suele ser provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al habitual, suele estar relacionado con los seres humanos; no obstante, nuestras mascotas también pueden sentirlo y, si no es tratado a tiempo, puede representar un problema mayor para el animal. Por ello, es importante identificar cuál es la raíz del problema y determinar las acciones a seguir para controlarlo.   

En los perros, la raza es un factor determinante al momento de establecer la razón del por qué nuestra mascota está pasando por un momento de estrés. Esto se debe a que, según su raza, los animales tienden a ser más o menos nerviosos o reaccionan de forma diferente ante algún estímulo repetido.  

El estrés en los perros también puede estar relacionado con sentimientos de ansiedad, excitación y miedo, ya que estas emociones, cuando son percibidas con frecuencia, pueden generarles hiperactividad y alteraciones en la conducta.     

Efectos del estrés en los animales

Las consecuencias de estar expuestos a situaciones de estrés constante pueden generarles problemas de salud relacionados con un desequilibrio de su sistema inmunitario, lo cual lo deja expuesto a una serie de enfermedades e infecciones. Además, pueden sufrir alteraciones en la actividad gástrica y un aumento de la frecuencia cardiaca.

Algunos de los síntomas más habituales que presentan los perros con estrés incluyen hiperactividad, jadeo, agresividad, vómitos, agitación, sed excesiva, falta de apetito, conductas obsesivas, caída del pelaje, falta de atención y diarreas. En ciertos casos puede presentar una salivación abundante y rigidez en los músculos del cuerpo.      

En los casos más extremos, el estrés les puede producir deseos de autolesión, ladrido crónico, problemas digestivos, falta de sueño y depresión.  

Pautas para reducir el estrés en las mascotas

Si has logrado identificar algunos de estos síntomas en tu mascota, existen una serie de acciones que podrás realizar para reducir su nivel de estrés y mejorar su estado de salud.   

El primer paso consiste en identificar la fuente que está causando un nivel de estrés alto. Puede que algo le esté produciendo miedo o intranquilidad y es preciso tener en claro qué es. Conocer la fuente nos servirá para saber qué medidas tomar al respecto.   

A partir de ahí, tendremos que procurar brindarle un espacio más tranquilo, en el que se pueda mantener relajado durante el día y la noche.

Los adiestradores recomiendan sacar a pasear al perro dejando que el olfato les permita explorar el terreno de forma libre. El olfato es el sentido que más han desarrollado los perros y esta práctica conseguirá estimularlos y ayudar en su relajación.   

Existe un método que puede ser útil para el control del estrés de las mascotas y es el denominado vendaje anti-ansiedad y que consiste en colocar una venda y envolver a la mascota en ciertos puntos estratégicos; esto la ayudará a recuperar su equilibrio emocional y elevar su nivel de confianza.  

En los casos que las manifestaciones sean más intensas, no dudes en llevarlo a tu hospital veterinario; el especialista podrá determinar el tratamiento más adecuado para solucionar su problema.