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¿Qué es el síndrome de Cushing y cómo reconocerlo?

Los animales producen ciertas hormonas necesarias para el funcionamiento de su organismo, cuando algunas de estas son producidas en exceso, como en el caso del cortisol, el animal comienza a presentar problemas graves como el síndrome de Cushing.

Para conocer de qué se trata el síndrome de Cushing, cómo reconocerlo y cuál es el tratamiento a seguir, te invitamos a leer las siguientes líneas con toda la información referente a este tema.

¿Qué es el síndrome de Cushing?

El síndrome de Cushing es una enfermedad endocrina que suele presentarse en perros de mayor edad, y es provocada por el exceso de producción de la hormona cortisol. Esta condición genera que el metabolismo del animal se altere y que sus defensas bajen de una manera considerable.

Este síndrome es más común en perros de razas pequeñas y, por lo general, se debe a la aparición de tumores en la glándula pituitaria o glándulas adrenales.

¿Cómo reconocer el síndrome de Cushing?

Uno de los síntomas más comunes que produce el síndrome es la sed excesiva, la cual hace que los perros beban abundante agua y orinen sin control. Este suele ser el indicador más determinante de la enfermedad.   

También, las mascotas pueden presentar otros síntomas como pérdida de peso, aumento del apetito, pérdida de cabello, jadeo excesivo, adelgazamiento, piel oscura y un estado físico debilitado hasta el punto que el animal no es capaz de realizar sus rutinas diarias.

La aparición de estos síntomas se presenta paulatinamente, a medida que la enfermedad vaya avanzando. 

Por tal razón, es recomendable que apenas notes que tu mascota tenga exceso de sed, la lleves al veterinario especializado para que le realice el chequeo necesario que descarte la enfermedad.

¿Cuáles son las causas del síndrome de Cushing?

Existen tres causas que producen el síndrome. La primera y la más común es la aparición de un tumor en la glándula pituitaria

La segunda causa se debe a la aparición de un tumor en la glándula suprarrenal, es decir, en la parte superior de los riñones. A pesar de no ser la causa más frecuente, se ha registrado que el síndrome se produce en, al menos, el 20% de los casos. 

La tercera causa se produce por tomar en exceso glucocorticoide que produce altas dosis de cortisol.

Tratamiento del síndrome

Dependiendo de la causa, lo más recomendable es realizar una intervención quirúrgica para extraer el tumor que genera el síndrome. Sin embargo, esto depende de su localización y de que el mismo no se haya extendido.

Algunos veterinarios prefieren medicar al animal con tratamientos que ayuden a disminuir el tamaño del tumor hasta el punto de que desaparezca, pero, de igual manera, esto dependerá del estado del mismo.

Si notas que tu mascota presenta alguno de estos síntomas, no esperes y llévalo de inmediato al veterinario para que se le realicen los exámenes necesarios y se pueda determinar el tratamiento adecuado que mejore su salud.

 

Diabetes: cómo ayudar a tu mascota

Si a tu mascota le han diagnosticado diabetes, no estás solo. La diabetes en mascotas domésticas es una de las afecciones de salud más comunes en la actualidad. Expertos veterinarios afirman que aproximadamente 1 de cada 500 perros y 1 de cada 230 gatos la padecerán a lo largo de su vida. Y aunque las mascotas mayores se ven afectadas con mayor frecuencia, la diabetes también puede ocurrir en animales más jóvenes e incluso estando embarazadas.

Al igual que con todas las condiciones de salud, la detección temprana y un control continuo adecuado son clave para obtener mejores resultados para tu mascota. Aunque la diabetes en los animales de compañía pueda asustar a sus dueños en un principio, es importante que sepas que con un control cuidadoso, un tratamiento diario, una nutrición adecuada y ejercicio regular, los perros y gatos diabéticos pueden llevar una vida larga, saludable y feliz. 

El por qué de la diabetes en animales de compañía

Cuando los animales comen, los alimentos se descomponen en glucosa y son absorbidos por el intestino delgado. Al mismo tiempo, el páncreas libera insulina, que se convierte en glucosa para ingresar a las células del cuerpo y usarla como energía. La insulina también regula los niveles de azúcar en sangre. 

La diabetes en las mascotas como perros y gatos ocurre cuando el cuerpo no produce insulina o no puede utilizar adecuadamente la insulina que se produce. La hiperglucemia se produce cuando la glucosa permanece en el torrente sanguíneo en lugar de ingresar a las células del cuerpo. Esto, además, puede provocar muchos problemas de salud secundarios, incluidos problemas cardíacos y renales, cataratas y enfermedades del sistema nervioso. 

¿Existen factores de riesgo que puedan agravar la enfermedad?

Cualquier animal, independientemente de su edad, raza y estilo de vida, puede verse afectado por la diabetes. Sin embargo, existen algunos factores de riesgo que pueden agravar o facilitar su aparición:

  • Sufrir sobrepeso.
  • Animales de compañía de avanzada edad.
  • Padecer la enfermedad de Cushing.
  • Pancreatitis crónica.
  • Estar en un tratamiento con medicamentos esteroides.
  • Factores genéticos.

La detección temprana y el control veterinario: la mejor forma de ayudar a tu mascota con diabetes

Si notas que tu mascota presenta alguno de los siguientes signos, deberías traerlo a nuestra consulta lo antes posible:

  • Sed excesiva.
  • Micción excesiva.
  • Pérdida de peso, incluso con aumento del apetito.
  • Letargo.
  • Cambio en los hábitos de aseo (esto sucede especialmente en gatos).
  • Ojos brumosos o con una “telilla” recubriendo la pupila.

La diabetes en las mascotas se puede detectar mediante sencillos análisis de sangre y orina. Una vez que se confirme el diagnóstico inicial, el veterinario le recetará una dosis de insulina y te enseñará cómo administrarle las inyecciones de insulina en casa a tu mascota. Las inyecciones diarias de insulina se realizan con agujas diminutas y, en general, las mascotas las toleran bien. 

La clave para controlar la diabetes en nuestras mascotas es mantener estables los niveles de azúcar en sangre. Con ello querremos evitar niveles muy altos o bajos que pueden poner en peligro la vida del animal.

Dado que cada mascota individual necesita insulina en diferentes dosis, necesitaremos controlar la glucosa en sangre de tu mascota con regularidad hasta que encontremos la insulina y la dosis perfectas. Una dieta específica para la diabetes, el ejercicio regular y el control veterinario regular, son también claves para un manejo exitoso de su salud a largo plazo.

Con un enfoque de responsabilidad y equipo, la diabetes en las mascotas no tiene por qué ser dura y sufrida para todos. Ponte en contacto con el equipo de Hospital Veterinari Glòries si tienes alguna pregunta o inquietud sobre el tema.

Caspa en perros: causas y consejos

Desde la picazón en el cuero cabelludo hasta las reveladoras escamas blancas, la caspa no solo nos causa vergüenza cuando la padecemos, sino que también es incómoda. Afortunadamente, tú puedes ir a la farmacia a buscar champú anticaspa y detener las caspa pronto. Pero ¿y tu perro?. La caspa también puede afectar a tu peludo amigo. Si bien no puedes compartir tu champú anticaspa con tu animal, existen opciones para hacer desaparecer las escamas de la caspa en los perros.

 

En este artículo, exploraremos las causas y los síntomas de la caspa de perro, y lo que puedes hacer para asegurarte de que tu querida mascota esté libre de esta molesta condición.

Causas de la caspa en perros

La caspa, oficialmente conocida como seborrea, rara vez ataca sola. Como tal, la caspa suele ser el efecto secundario de otra afección. La seborrea primaria (caspa sin una afección de salud subyacente) es una afección hereditaria, pero es muy poco común.

Por otro lado, la seborrea secundaria es mucho más común. Este tipo de caspa suele ser causado por:

  • Alergias, incluidas las alergias alimentarias.
  • Infestaciones de ácaros cheyletiella.
  • Parásitos internos.
  • Infecciones bacterianas.
  • Las infecciones por hongos.
  • Infecciones por hongos, incluida la tiña.
  • Hipotiroidismo.
  • Enfermedad de Cushing.
  • Obesidad.
  • Factores ambientales, especialmente humedad o aridez.

Debido a que la caspa del perro a menudo está relacionada con otros problemas médicos (como alergias), es una buena idea concertar una cita con el veterinario para descartar cualquier afección subyacente.

Junto con la caspa, asegúrate de observar cualquier otro cambio en el pelaje de tu perro, incluidos los olores, la pérdida de pelo o las afecciones de la piel, como un aumento de la picazón.

Cómo saber si tu mascota sufre de caspa 

Una escama ocasional causada por la piel seca puede llegar a ser algo frecuente en perros (o humanos). Si bien la piel seca a menudo conduce a la descamación, es importante reconocer si la esta ocurre a menudo.

Los síntomas comunes de la caspa del perro incluyen:

  • Escamas visibles de piel seca en todo el pelaje del perro.
  • Mayor sensación de picazón (y más rascado).
  • Piel enrojecida.
  • Costras (por rascarse demasiado).
  • Signos de malestar.

¿Importa la raza cuando se trata de caspa canina?

Así como algunas personas son más propensas a la piel seca, algunas razas de perros son más propensas a la caspa.

Por ejemplo, la ictiosis es una afección que provoca el desarrollo de piel áspera y escamas grasosas. Se conoce que las siguientes razas tienen más riesgo de padecer esta afección:

  • Terrier blanco de montaña occidental.
  • Cavalier King Charles Spaniel.
  • Doberman pinscher.
  • Jack Russell Terrier.
  • Terrier de Norfolk.
  • Yorkshire terrier.

Las razas que están en riesgo de sufrir alergias (de cualquier tipo) tienen más probabilidades de desarrollar caspa. A este grupo se pueden añadir los caniches, los malteses, los terriers y los galgos.

Consejos para tratar la caspa del perro

El primer paso para tratar la caspa del perro es identificar la causa subyacente de los problemas de piel y pelaje del animal. Una vez que determines la raíz del problema, puedes implementar el tratamiento adecuado que tu veterinario haya recomendado. Ten en cuenta que una prueba de alergia sería la forma más eficaz de determinar si alérgenos específicos están afectando a tu perro y provocándole caspa.

Puedes promover una piel y un pelaje saludables mediante los siguientes pasos:

  • Cepilla a tu perro con regularidad: el cepillado regular ayuda a aflojar (y eliminar) el pelo suelto y las escamas de piel muerta.
  • Usa champús suaves e hidratantes: cuando bañes a tu perro, elige champús para perros formulados para piel seca, como champús de avena. También puedes encontrar champús medicinales destinados específicamente a la caspa de los perros.
  • Enjuaga bien a tu perro: el champú mal enjuagado puede provocar sequedad en la piel de tu perro. Procura retirar bien los restos de producto cuando estés bañándole.
  • Enciende un humidificador: si la baja humedad le está causando sequedad en la piel, un humidificador puede agregar humedad al aire.
  • Incluye ácidos grasos omega-3 en la dieta de tu perro: los ácidos grasos omega-3 promueven una piel y un pelo saludables en los seres humanos, y también ofrecen esos mismos beneficios a los perros. Puedes encontrar ácidos grasos esenciales en muchos alimentos y golosinas para perros.

¿Es posible ayudar a mi perro a mantenerse libre de caspa?

¡Por supuesto que es posible prevenir la caspa canina! Incluso si tu perro no está lidiando activamente con la caspa, es esencial promover una piel y un pelaje saludables. Desde cepillar regularmente el pelaje de tu perro hasta alimentarlo con una dieta que incluya ácidos grasos omega-3, puedes tomar medidas para prevenir la caspa de tu mascota.

Sin embargo, si notas que la caspa o la picazón del animal ya ha comenzado y empeora repentinamente, debes siempre consultar a su veterinario para determinar si tu perro tiene alergia o podría beneficiarse de otros tratamientos o medicamentos para eliminar el problema. Sabemos que la salud de tu mascota es lo principal para ti.

 

El aborto espontáneo en perras: signos y síntomas

Durante el embarazo de la perra, su cuerpo sufrirá muchos cambios y reacciones químicas para crear las condiciones idóneas y que los embriones se desarrollen en su interior. 

Todo en el cuerpo del animal comienza a funcionar para que al final de las nueve semanas de gestación de a luz a sus cachorros. Sin embargo, algunas veces suceden problemas que terminan en aborto espontáneo, lo cual provoca que el animal pierda a sus bebés.

Es importante conocer bien los síntomas del aborto en una perra para evitar que su salud también pueda correr riesgos, así que te damos la información necesaria en este artículo.

¿Qué es un aborto espontáneo?

Una perra puede abortar o reabsorber una camada de perritos en cualquier momento durante su embarazo debido a varias razones. Sin niveles adecuados de progesterona o una nutrición adecuada, es imposible que pueda mantener su embarazo. Una infección u otras enfermedades también pueden provocar un aborto espontáneo. Si tu perra muestra secreción vaginal, o si se vuelve letárgica y deprimida repentinamente, es posible que haya tenido un aborto espontáneo, aunque deberás llevarla al veterinario para realizar un diagnóstico adecuado.

Un aborto espontáneo es la reabsorción espontánea o la expulsión de la camada sin vida de una perra. Se trata de un hecho repentino e irreversible para los cachorros (que nacen sin vida) y para la madre (que puede sufrir complicaciones en su salud), aunque la mayoría de las perras se recuperan por completo. Si se detectan complicaciones en el embarazo con suficiente tiempo de antelación, es posible ayudar a la perra para que llegue al final del embarazo y  pueda parir a sus cachorros, siempre con ayuda veterinaria. 

Síntomas de aborto espontáneo en perras

Un aborto espontáneo puede provocar la expulsión de los cuerpos de los cachorros o una reabsorción de los mismos. Si la camada se reabsorbe al comienzo del embarazo, es posible que su perro no muestre ningún signo. Sin embargo, si se produce un aborto espontáneo más cerca de la fecha de parto, se abortará un feto. En ese caso es posible que veas flujo vaginal, contracciones o tejido placentario o fetal expulsado. A menudo, el dueño de un perro no se da cuenta de que la perra ha tenido un aborto espontáneo, ya que puede comer cualquier tejido expulsado antes de que sea descubierto. Una perra que ha sufrido un aborto espontáneo puede mostrarse letárgica o deprimida, o puede deshidratarse si se niega a comer o beber.

Causas del aborto espontáneo de las perras

Hay muchas razones diferentes por las que una perra embarazada puede abortar de forma espontánea. Estas incluyen:

  • Infección, como brucelosis, herpes o toxoplasmosis.
  • Niveles bajos de progesterona.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Defectos fetales.
  • Trastornos endocrinos, como la enfermedad de Cushing.
  • Defectos genéticos.
  • Respuesta a una determinada medicación.

Dependiendo de la causa del aborto espontáneo, ciertas razas de perros pueden ser más susceptibles que otras. Los perros desnutridos tienen más probabilidades de sufrir un aborto espontáneo, ya que carecen de los nutrientes necesarios para llevar un embarazo a término.

Diagnóstico de aborto espontáneo en perras

Un aborto espontáneo puede no ser diagnosticado si el dueño no se da cuenta de que la perra estaba embarazada. Esto puede ocurrir especialmente al comienzo del embarazo, cuando es más probable que la perra reabsorba el tejido prenatal y no muestre signos de su estado.

Si sospechas que tu perra ha tenido un aborto espontáneo, llévala inmediatamente al veterinario. De esta forma él podrá evaluar la posible presencia de fetos mediante palpación, radiografías o ultrasonido, lo que revelará cualquier cachorro que esté presente. 

Las radiografías y las ecografías son especialmente útiles tanto para identificar el contenido uterino como para determinar la viabilidad de los fetos aún presentes. Dependiendo de la causa del aborto espontáneo, el veterinario puede recomendar pruebas adicionales para detectar infecciones u otras afecciones subyacentes, que deberán tratarse para garantizar la salud general de tu querida amiga.

Tratamiento del aborto espontáneo en perras

El tratamiento para las perras que han tenido un aborto espontáneo es de apoyo y varía según las circunstancias. Restringe la actividad de tu perra y asegúrate de que permanece hidratada mientras se recupera. Si alguno de los fetos aún es viable de salvar, el veterinario encontrará una manera de ayudar a tu perra para que pueda parir sin complicaciones. De lo contrario, deberá asegurarse de que tu perra haya expulsado todos los tejidos relacionados con el embarazo, lo que solo se puede verificar con una ecografía.

Si el embarazo se abortó debido a una infección, tu perra requerirá antibióticos. Cualquier otra afección subyacente también deberá tratarse. Es posible que se recomiende un tratamiento intravenoso si su perra está severamente deshidratada. El pronóstico varía según la causa del aborto espontáneo, pero la mayoría de las perras se recuperarán y podrán volver a concebir en el futuro, con la excepción de aquellas que hayan desarrollado brucelosis o una infección uterina.

Recuperación del aborto espontáneo en perras

Tu perra necesitará atención adicional de tu parte mientras se recupera de su aborto espontáneo. La mayoría de las perras muestran signos de depresión después de la pérdida de su camada, pero con el tiempo, debería recuperarse y volver a ser como antes. Limita su actividad durante los primeros días después del aborto espontáneo y asegúrate de que tenga acceso a agua limpia y fresca, así como a un lugar tranquilo y cómodo donde pueda descansar.

Controla el flujo vaginal diariamente y avisa al veterinario si notas algo inusual en tu mascota. A medida que la perra se recupere, la cantidad de secreción disminuirá hasta que se detenga por completo. Por otro lado, el veterinario puede recomendar un examen de seguimiento según la causa del aborto espontáneo, especialmente si hubo una infección involucrada

¿Qué es la Mucocele Biliar? ¿Cómo afecta a los perros?

En el mundo animal también existen enfermedades poco comunes pero que son de gran importancia que sean tratadas a tiempo. Es el caso de la Mucocele Biliar. En este artículo te hablamos un poco más de ella y la forma en la que puede afectar a los perros.

¿Qué es la mucocele biliar?

La Mucocele Biliar es una patología poco diagnosticada en perros, pero también es cada vez más reconocida y representa una causa importante de obstrucción biliar. Su causa no aún del todo clara, pero se trata de una forma de colecistitis aguda que se suele encontrar en animales de mediana o avanzada edad y suele relacionarse con obstrucción biliar, necrosis de la pared biliar y perforación. Los especialistas creen que la inflamación estéril o séptica de la vesícula biliar, o los trastornos motrices de la misma, podrían ser factores importantes a la hora de padecer esta patología. Así como que ciertas dislipidemias, diabetes y determinadas razas caninas podrían estar más predispuestas a padecerla. La mucocele biliar en perros conlleva a una gelatinización de la bilis, (excesiva formación de mucina), lo que puede poner en peligro la vida del animal.

¿Cuáles son los síntomas de la mucocele biliar?

Entre todos los síntomas clínicos que pueden encontrarse, los más habituales son:

  • Vómitos.
  • Anorexia.
  • Diarrea.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Ictericia (color amarillento de las mucosas).

Analíticamente suele acompañarse de muestras de alteraciones de las enzimas hepáticas, que nos informa de que la funcionalidad del hígado se encuentra afectada. Es frecuente que la mucocele biliar sea un problema secundario dentro de otras patologías hepáticas o endocrinas (la más frecuente es el síndrome de Cushing, asociada a un exceso de producción de cortisol), pero algunas veces se trata del problema de salud principal. Es el caso de muchos perros de raza Schnauzer, que tienen cierta predisposición genética a padecer esta enfermedad.

Diagnóstico y opciones de tratamiento para la mucocele biliar en perros

Los tratamientos destinados a la mucocele de vesícula biliar dependen de cada paciente. El análisis y confirmación del diagnóstico se lleva a cabo mediante ecografías. A partir de ahí, el profesional que os atienda podrá realizar una interpretación de las imágenes para confirmar el diagnóstico del perro. En las imágenes de la ecografía normalmente se podrá reconocer una forma similar a medio “kiwi” dentro de la vesícula. Esto indicará que el paciente sufre de mucocele biliar canina.

El tratamiento puede variar: en ocasiones simplemente con medicación es suficiente para tratar la dolencia, pero en casos más avanzados o graves, la cirugía será la única alternativa.

En este último caso la intervención quirúrgica tratará de extirpar la misma vesícula biliar. No es una cirugía demasiado grave o larga pero sí de cierta complejidad. Eso sí, de resultar exitosa te garantizará la recuperación completa de tu mascota.

El postoperatorio de esta intervención quirúrgica suele ser muy llevadero, aunque es probable que debas acudir a consulta con tu perro durante los primeros días después de la operación para continuar evaluando su estado y controlar los resultados de las analíticas.

Causas y tratamiento de la coprofagia canina

Ya sea por alteraciones en la salud, problemas de comportamiento o complicaciones alimenticias, muchos perros tienden a ingerir sus propias heces o las de otros animales. A esta conducta se le denomina coprofagia y aunque se presenta con bastante frecuencia, suele causar desconcierto entre los dueños de los animales.

A fin de conocer cuáles son las causas y qué solución se puede emplear para corregir este comportamiento en lo perros, hemos preparado la siguiente nota.

 ¿Por qué algunos perros comen heces?

En la literatura veterinaria, la coprofagia canina es el nombre científico de este comportamiento y está definida como la ingestión voluntaria de heces por parte del perro, debido, generalmente, a alteraciones conductuales o trastornos en el comportamiento del animal, aunque en ciertos casos puede considerarse como una conducta normal de nuestra mascota. 

Son diversas las causas por las que un perro llega a ingerir sus propias heces o las de otros animales. En algunos casos, los perros empiezan a consumir estos excrementos debido a que su propio organismo los impulsa corregir de manera natural alguna alteración generada en su proceso digestivo. 

Algunos veterinarios opinan que la coprofagia tiende a ser más frecuente en aquellos perros que son alimentados con croquetas comerciales las cuales, al ser biológicamente inapropiadas, pueden llegar a crear una deficiencia crónica de enzimas digestivas. Así, los perros que tienen esta deficiencia, ingieren heces de animales cuyas deposiciones son una buena fuente de enzimas digestivas.

Pero la coprofagia canina también se puede deber a otras causas naturales.

¿Cuáles son las causas de la coprofagia canina?

En principio, durante las primeras semanas de vida de un perro, la madre ingiere las heces de sus cachorros en  el momento de realizarles la estimulación ano-genital con el fin de que logren hacer sus necesidades. Esta práctica también es común ya que le permite mantener el espacio limpio.  

Ahora bien, existen algunas causas clínicas que pueden generar un problema de coprofagia canina, aunque estas no suelen representar la mayor parte de los casos que se presentan. 

Entre las causas médicas que pueden producir coprofagia canina, podemos mencionar problemas pancreáticos, déficit nutricional o síndrome de malabsorción, entre otras. Algunas patologías como la diabetes mellitus, parasitosis o la enfermedad de Cushing, también pueden generar este problema. 

Además, la mala alimentación también puede causar coprofagia canina; de esa forma, si la dieta establecida para el animal no cubre con sus requerimientos de nutrición determinados por los profesionales, el perro buscará suplir esta carencia consumiendo sus propios excrementos. 

Alteraciones en el comportamiento del perro

Algunos de los casos de coprofagia canina pueden deberse a causas conductuales. Por ejemplo, en ciertas ocasiones, los perros comen sus propias heces o las de otros animales como una manera de explorar y descubrir su entorno. 

También, puede darse el caso en el que un perro imite la conducta de otro al que observa comiendo heces. Muchas veces, un perro muestra sumisión hacia otro consumiendo sus heces; esta situación se presenta a menudo cuando en casa hay más de un perro.   

Cuando un perro es dejado de lado y no recibe la atención de su dueño, suele consumir sus propias heces como una forma de llamar la atención o, simplemente, a modo de diversión por falta de estimulación sensorial.  

Ciertas conductas compulsivas por parte del animal como consecuencia de estar padeciendo situaciones de ansiedad y estrés también pueden provocar problemas de coprofagia canina.

Otras condiciones como el hacinamiento o la falta de limpieza también pueden desencadenar este comportamiento en la mascota.  

De acuerdo con los especialistas, la coprofagia canina también puede deberse a que, sencillamente, el perro encontró como agradable el consumir las deposiciones de otras especies, sin que haya manifestado problemas de salud ni trastorno conductual alguno. 

¿Cómo corregir la coprofagia canina?

En base a las causas que hayan podido desencadenar este comportamiento en el perro, es posible determinar la solución ideal para este problema. Así, de tratarse de alguna alteración en su salud, el veterinario establecerá el tratamiento adecuado para curar la enfermedad o patología directamente. 

Si, por el contrario, la coprofagia canina se debe a un problema conductual, existen algunas recomendaciones que pueden ayudar a corregir este comportamiento en el animal:

  • Extremar las medidas de limpieza en el área en donde habita el perro. Mantener limpio el ambiente ayudará a disminuir la probabilidad de consumo de las heces por parte de la mascota. 
  • La colocación de un bozal en el hocico del perro puede ser un buen remedio para evitar este problema, en especial si el animal está acostumbrado a comer las heces estando solo en casa o cuando se le saca a pasear. 
  • Ofrecerle al perro algún juguete que lo distraiga es una excelente práctica para mantenerlo entretenido, acaparando toda su atención. 
  • El castigo puede ser considerado una mala práctica para corregir el problema ya que, por el contrario, puede inducir al perro a consumir sus propias heces por considerar que debe eliminar la prueba de que actuó mal. 
  • En contrapartida, premiarlo cuando defeca podría servir para incitarlo a buscar su premio y distraerlo de lo que acaba de hacer, haciendo que se olvide de consumir sus propias deposiciones. 
  • Muchos veterinarios recomiendan agregar en la dieta del animal algunas preparados que alteran el olor y sabor de los excrementos, convirtiéndolos en repulsivos para el perro.   

 La coprofagia canina puede representar un serio problema de salud para el perro; las deposiciones consumidas pueden estar contaminadas con bacterias, hongos o parásitos. El animal puede enfrentarse a infecciones intestinales u otro tipo de patologías de mayor o menor gravedad. 

Corregir la conducta de nuestra mascota puede convertirse en toda una odisea y el éxito va a depender de la personalidad que tenga el animal. Para mejores resultados, es conveniente consultar con el veterinario acerca de la mejor manera de modificar el comportamiento del perro.

Alteraciones cutáneas más comunes en los perros

Diversas alteraciones cutáneas suelen presentarse con cierta frecuencia en los perros y, debido a la amplia variedad de patologías que pueden estar relacionadas a ellas, tiende a ser difícil su diagnóstico por parte del veterinario. 

Es por ello que resulta conveniente conocer cuáles son las enfermedades más habituales que afectan la piel de los canes, con el fin de tener claro cuáles son las causas que las generan y qué tratamientos que se pueden seguir para curarlas. 

 ¿Qué son las infecciones cutáneas?

Las infecciones cutáneas son alteraciones producidas en la piel del animal y que son generadas por la invasión de cierto tipo de agentes patógenos, como pueden ser los hongos, las bacterias o los parásitos. Los agentes patógenos pueden encontrarse tanto en el propio organismo del perro como en el medioambiente.

Las piodermas o infecciones cutáneas producidas por bacterias suelen ser causadas cuando existen enfermedades que debilitan las defensas del animal. Estas infecciones presentan enrojecimiento de la piel, granos con pus, caída del pelaje, picor intenso y mal olor en el área afectada. 

Por su parte, la dermatofitosis o infección cutánea producida por hongos suele desarrollarse en animales que tienen bajas defensas o por el contacto con animales infectados; esta patología es muy contagiosa tanto entre los animales como hacia los seres humanos. Por lo general, presenta descamación y pérdida del pelo.  

Los parásitos externos como los piojos, las pulgas y las garrapatas, también pueden causar infecciones cutáneas, siendo un padecimiento muy frecuente en perros. Este tipo de patología se presenta también con cierto tipo de parásitos microscópicos como los ácaros.   

¿Cuál es el tratamiento para este tipo de infecciones cutáneas?

En el caso de las infecciones cutáneas causadas por bacterias, el tratamiento consiste en terapia tópica con la aplicación de baños desinfectantes y el uso de antibióticos locales o sistémicos en la piel del animal. 

Para las infecciones de la piel causadas por hongos, es común realizar un tratamiento con cierto tipo de lociones fungicidas tópicas, aunque en casos más complicados el veterinario puede utilizar medicación por vía oral. 

El tratamiento de las infecciones cutáneas causadas por parásitos va a depender del tipo de agente externo que la causa. Así, cuando son causadas por piojos, pulgas o garrapatas, bastará con la aplicación de antiparasitarios externos.  

Ahora bien, si el perro presenta sarna como producto de la infección de parásitos microscópicos, el tratamiento incluye la aplicación de acaricidas tópicos en el caso de una infección localizada, o acaricidas sistémicos en los casos generalizados. 

Las alergias en los perros 

Picor, erupciones cutáneas, caída del pelaje y enrojecimiento de la piel, son algunos de los síntomas que se presentan habitualmente en el animal cuando nos encontramos ante un cuadro de alergia en los perros. Este tipo de alergia se suele producir ya sea por una reacción al contacto con el ambiente o por la ingesta de algún alimento.    

Cuando la alergia es causada por los alimentos, bastará con establecer una dieta libre de agentes alérgenos para aliviar la salud del animal. Si la alergia es causada por factores medioambientales, el veterinario aconseja realizar pruebas intradérmicas para determinar la vacuna adecuada que permita controlar la enfermedad.  

Tumores en la piel

Además de las alteraciones cutáneas mencionadas, también es posible que se presenten formaciones de aspecto variable en la piel del animal; corresponde al veterinario determinar si el perro padece algún tipo de lesión tumoral.  

El histiocitoma cutáneo es uno de los tumores más comunes que se presentan en los canes; es de naturaleza benigna y suele presentarse como un ligero bulto en la piel, libre de pelo. El especialista recomienda su extracción vía intervención quirúrgica a fin de evitar cualquier complicación posterior. 

El mastocitoma cutáneo, por su parte, es un tumor maligno de forma variable, similar a las verrugas u otras lesiones cutáneas. Al principio, se observa un nódulo en la piel que varía de tamaño y forma conforme va pasando el tiempo. El veterinario realiza una citología para determinar la enfermedad y efectúa la extirpación por intervención quirúrgica. 

Sesiones de radioterapia o quimioterapia suelen acompañar el tratamiento de esta patología. 

La hiperqueratosis cutánea en los perros

Otra de las alteraciones cutáneas muy comunes en los perros es la hiperqueratosis, una patología generada por la producción excesiva de queratina en las almohadillas del animal, provocando endurecimiento y agrietamiento de la piel.

Aunque la hiperqueratosis puede desarrollarse espontáneamente en animales adultos sanos, también puede ser síntoma de falta de zinc o de la presencia de algún tipo de patología sistémica. 

En caso de que el veterinario especializado identifique una enfermedad específica, efectuará el tratamiento de acuerdo a dicha patología. De presentarse la hiperqueratosis de forma espontánea, realizará un tratamiento tópico con cremas y medicamentos hidratantes. 

Otras patologías cutáneas en los perros

Existen otras alteraciones cutáneas que suelen presentarse habitualmente en perros. El acné canino, por ejemplo, es un proceso inflamatorio producido por la irritación de los folículos pilosos del animal, que favorece la multiplicación de bacterias. 

Al igual que en los seres humanos, el tratamiento del acné en los perros consiste en la limpieza de la zona afectada con lociones desinfectantes. Esta patología tiende a aparecer en el área de los labios y del mentón y es más frecuente en cachorros que en perros adultos.

Algunas enfermedades sistémicas también pueden producir alteraciones cutáneas en los perros. Es el caso de la leishmaniosis que puede producir descamación, hiperqueratosis y pérdida de pelo en el contorno de los ojos y de las orejas.    

Algunas enfermedades hormonales como el hipotiroidismo o el síndrome de Cushing también pueden causar alteraciones en la piel y pérdida de pelo. 

Este ha sido un breve resumen de las principales alteraciones cutáneas que se presentan con mayor frecuencia en los perros. La amplia variedad de posibles causas hace que sea esencial la visita al veterinario para un diagnóstico certero del problema y la aplicación del tratamiento más adecuado para cada caso.   

Síntomas de la incontinencia urinaria en los perros

Cuando hay evidencia de que nuestro perro no puede controlar sus ganas de orinar, es posible que nos encontremos frente a un cuadro de incontinencia urinaria. Existen algunos síntomas comunes que pueden ayudarnos a demostrar que el perro está sufriendo de esta alteración, producida por causas mayores.

La Incontinencia urinaria se manifiesta en un goteo involuntario de la micción (orina). Este problema se presenta mayormente en perros castrados, debido a la disminución de las hormonas segregadas. Un estudio realizado por la Royal Veterinary College arrojó que el 1% es la tendencia general de incontinencia urinaria en machos, mientras que en las hembras es del 3%.

Entre otras causas, puede deberse a un daño en el nervio pudendo, polidipsia, poliuria, enfermedades renales y vesicales, cálculos en la vejiga, defectos congénitos de nacimiento o disfunción cognitiva por envejecimiento. Para tratar este tipo de malestar, es necesario identificar la enfermedad mayor que lo origina.

En algunos casos, después de que el perro se ha acostumbrado a hacer sus necesidades fuera de la casa, manifiestan incontinencia urinaria si se les prolongan las salidas o cambian de hábitos bruscamente. Debido al tiempo prolongado de retención de orina, se debilita algún órgano del sistema excretor urinario; en casos más complejos, pueden desarrollar tumores.

Las razas de perros más propensas a sufrir incontinencia urinaria son el Setter, el Boxer, el Bullmastiff, el Fox terrier y el Bulldog.

¿Cuáles son los síntomas ?

El goteo involuntario de la orina se suele manifestar cuando el perro se encuentra dormido o en reposo. En algunos casos se manifiesta, también, cuando brinca, camina o corre.

  • Manchas mojadas en su lugar de descanso.
  • Inflamación y enrojecimiento de la piel alrededor de los genitales.
  • Zona de la vulva o el pene siempre húmedas.
  • Se lame constantemente su zona genital.

Si tu perro llega a orinarse en un lugar donde no se le está permitido, debes evitar castigarlo porque esto no va a solucionar problema. Primero, deberás llevarlo al veterinario para encontrar la razón y luego habituar las salidas según su condición. Realizar una limpieza al hogar con productos enzimáticos ayuda al proceso de adaptación en casa.

Al percatarse de que tu perro ha cambiado de hábitos y que estos síntomas se extienden a más de dos días, deberás llevarlo con urgencia al veterinario.

Los perros machos jóvenes no tienden a la incontinencia urinaria por lo que sí desarrollan estos síntomas deben ser evaluados por el veterinario para descartar una enfermedad uretral de próstata y vejiga.

Por su parte, los perros jóvenes menores de un año que manifiesten estos síntomas de igual forma deberán ser evaluados para que el especialista descarte alguna anomalía congénita.

¿Por qué aparecen los síntomas de la incontinencia urinaria?

En los cachorros, la incontinencia urinaria se da por ciertas causas comunes: ausencia o falta de reconocimiento del lugar para orinar, escape de la orina por excitación, temor excesivo o malformaciones.

Para la primera causa, lo ideal es que después de la novena semana que es cuando el cachorro puede reconocer y elegir el lugar para sus necesidades, se le detalle y enseñe a hacerlo voluntariamente en el lugar que deseamos. Aunque, si en el hogar no hay un lugar para sus necesidades, habrá que establecer un horario fijo de salida a la misma hora, entre dos y tres veces al día.

Cuando se da por excitación es a causa de juegos, recibimientos efusivos o prolongados; es decir, aquellos estímulos muy fuertes que causan el nerviosismo hacen que se les escapen pequeñas cantidades de orina. Para estos casos, se recomienda que la intensidad de dichos estímulos se vaya reduciendo. Solo habrá que hacerle cariño y premiarlo cuando se encuentre tranquilo, de lo contrario, se reforzará la conducta.

Entre las malformaciones están las que se ubican a nivel de los uréteres, denominado también uréteres ectópicos. Esto sucede cuando el conducto que comunica al riñón y la vejiga se sale y desemboca a la orina alrededor de la vulva o el pene.

En perros castrados, la incontinencia urinaria sucede por déficit hormonal. En las hembras, por déficit de estrógenos y en los machos por déficit de testosterona. Estas deficiencias hacen que el tono muscular del esfínter se debilite, ya que dichas hormonas son las que le dan la fortaleza al órgano.

Los perros ancianos sufren cambios a nivel cerebral, relacionados a la avanzada edad. Uno de ellos es el síndrome de disfunción cognitiva. Uno de sus síntomas es la incontinencia urinaria que puede estar relacionada a enfermedades renales, diabetes o el síndrome de cushing.

Otras de las causas de la incontinencia urinaria en perros es de tipo neurogénica, una lesión en la médula espinal que afecta los nervios que controlan a la vejiga.

La incontinencia por híper distensión es cuando vejiga es obstruida por cálculos en la uretra, tumores o estenosis. La insuficiencia renal es otra de las causas comunes de la incontinencia urinaria en perros. Estos síntomas, aunados a otros como el vómito y el aliento fétido, pueden indicar que el perro padece de insuficiencia renal.

Tratamiento de la incontinencia urinaria en los perros 

Como ya se ha mencionado anteriormente, para poder darle un tratamiento adecuado al perro es necesario llevarlo al veterinario a fin de determinar la causa original de la incontinencia.

En la incontinencia urinaria causada por malformaciones se puede acudir a una cirugía quirúrgica, para unir el conducto del riñón hacia la vejiga.

Los perros que sufren incontinencia por estrés es porque les afecta algún estímulo de su entorno. Sufren de miedo y nerviosismo, hasta el punto que no pueden contener la orina. Para este caso, el tratamiento sería limitar la causa del nerviosismo. El castigo no soluciona el problema, más aún, pudiese causarle un trauma.

Para la incontinencia causada por déficit hormonal, el tratamiento es farmacológico, aumentando la presencia de estrógeno o testosterona que beneficia al fortalecimiento del esfínter.

Es importante tener en cuenta que la incontinencia urinaria en perros no debe ser tratada como un caso aislado ya que es consecuencia de enfermedades mayores o de modos de comportamiento que adopta el perro ante ciertas situaciones. Esta afección es, pues, un problema multifactorial.